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lunes, 16 de noviembre de 2015

¿VEMOS SIGNOS DEL FIN DE LOS TIEMPOS?



¿Vemos signos del fin de los tiempos? Francisco aconseja estar preparados y serenos.


Francisco afirmó esta mañana desde el Vaticano que “el triunfo de Jesús al final de los tiempos será el triunfo de la Cruz" y recordó a los fieles que "el problema no es cuándo llegarán los signos premonitorios de los últimos tiempos, sino el estar preparados para el encuentro" con Dios.

Al presidir el rezo del Ángelus, explicó que “el triunfo de Jesús al final de los tiempos será el triunfo de la Cruz, la demostración de que el sacrificio de sí mismo por amor al prójimo, a imitación de Cristo, es la única potencia victoriosa y el único punto seguro en medio de los acontecimientos y las tragedias del mundo. El problema no es ‘cuándo’ llegarán los signos premonitorios de los últimos tiempos, sino el estar preparados para el encuentro”, explicó Francisco.

sábado, 7 de septiembre de 2013

"EE.UU. desplegó armas nucleares antes de la crisis en Siria"


Pocos son conscientes, pero Estados Unidos y Rusia están en "estado de alerta nuclear" desde el incidente del "lanzamiento de pruebas" de misiles en el Mediterráneo.
Con la inminente amenaza de una guerra nuclear y la decisión preliminar de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de apoyar, no sólo una campaña de misiles, sino una actuación directa en apoyo de las fuerzas de al-Qaeda en Siria, un número significativo de líderes militares han perdido toda fe en su estructura de mando.
Extrañamente, movimientos en contra de las fuerzas pro-democráticas por parte de los militares se hicieron realidad antes del que ha sido el cambio más drástico en la política de EE.UU. desde el 11-S.

La demostración fehaciente de dentro de la comunidad de inteligencia confirma que los EE.UU., Gran Bretaña y Francia sabían de los ataques con gas sarín del 21 de agosto con antelación. Es más, muchas pruebas, incluyendo correos electrónicos interceptados, muestran que altos funcionarios de inteligencia del Pentágono han participado activamente en la planificación de los ataques.

El ataque submarino de Israel en julio, uno reflejado esta semana como una "prueba", fue destinado a desactivar los misiles avanzados anti-buque P800 Yahont de Siria, capaces de destruir los destructores de misiles guiados de Estados Unidos.
Esto está lejos de ser la única coincidencia curiosa.

América oculta su arsenal nuclear

Hay pruebas claras de que los EE.UU. han trasladado y reestructurado los principales comandos nuclearesprediciendo tanto la confrontación nuclear que vemos con Rusia sobre Siria como un posible motín dentro de las fuerzas estadounidenses.

Esto se hizo antes del incidente con armas químicas en Siria, evidencia de que un ataque de "represalia" con misiles contra Siria fue planeado antes de que hubiera cualquier cosa de la cual vengarse.
Hemos visto dos escuadrones de bombarderos nucleares trasladados y puestos directamente bajo el mando de la Casa Blanca. Más de 2.000 armas nucleares han sido trasladadas ilegalmente, almacenadas ahora en una antigua base de submarinos.

Un escuadrón de bombarderos B2 ha "desaparecido". En realidad nadie sabe dónde están. Como Jim W. Dean tan a menudo dice, "usted simplemente no puede hacer cosas como estas."
Sarin, a través de Turquía

Esta semana, los periodistas de investigación de Press TV fueron capaces de rastrear los envíos de gas sarín en movimiento a través de Turquía a Siria.

Las autoridades locales de la provincia de Hatay en Turquía fueron entrevistadas y confirmaron que sus pasos fronterizos fueron utilizados como puntos de tránsito. También señalaron que habían sido inundados por el Mossad, la CIA y otras agencias de inteligencia occidentales.

Nuestros contactos en la región nos han dicho que los precios de alquiler de locales para propiedades de lujo se han duplicado mientras las agencias de inteligencia, empresas de mercenarios (una regentando el mayor motor de búsqueda de Internet) y las ONG (organizaciones no gubernamentales) que se supone que están prestando ayuda a los refugiados, están "gastando el dinero como el agua".
Press TV cita el uso de ambulancias y vehículos de suministro de emergencia en el tránsito de gas venenoso y otras armas.

El Pentágono "sorprendido" por los ataques con gas

Altos funcionarios del Pentágono en los correos electrónicos no clasificados en realidad se jactaban de planear y ejecutar el ataque sirio que el 21 de agosto de 2013 se dice que mató a 1.400 personas.

Estos son algunos de los extractos de estos documentos suministrados por fuentes en Rusia:

De: AJxxxxxxxxxxxx [ mailto : xxxxxxxxxxxxxx83@yahoo.com ]
Enviado el: Jueves, 22 de agosto 2013 14:31
A: xxxxxxxxxxxx CIV ( EE.UU. )
Asunto: Re : Seguimiento, xxxxxxxxxx

Como ves estoy lejos de eso ahora, pero sé que nuestros muchachos hicieron todo lo posible.
Disfruté de poder contactar con usted. Espero verte pronto de nuevo.

Atentamente,
xxxxxxxx

22 de Ago de 2013, a las 14:14 , " xxxxxxxx CIV ( EE.UU. ) "
xxxxxxxxxxxxxx.civ @ mail.mil > escribió :

Tienes toda la razón. Tenemos que trabajar tanto con el teatro de la exigencia como con la organización que posee el contrato para asegurarnos de que no tenemos muy pocos o demasiados contratistas.

CIxx - Roca xxxxxx Contrato
CIxx - DIA Contrato

Por cierto, vi su último éxito, mis felicitaciones. Buen trabajo.
http://www.washingtonpost.com/world/syrian-activists-accuse-governmen
t-of-deadly-chemical-attack-near-damascus/2013/08/21/aea157e6-0a50-11
e3-89fe-abb4a5067014_story.html

Saludos,
xxxxxx




Después de este intercambio, le siguieron discusiones detalladas generales sobre cómo se muestran estas operaciones en el Libro del las justificaciones del Congreso. El ejército no actuó solo.

Una lectura de la versión sin editar, de forma abierta en Internet, de estos mensajes de correo electrónico sólo puede conducir a una conclusión. Tomando nota de la fuente, en los más altos niveles de inteligencia del ejército, estas representan un reconocimiento de una operación oficial con contratistas y personal del Ejército en la planificación y ejecución de lo que es algo más que un crimen de guerra, en realidad alta traición.

Estos correos electrónicos y cientos más han sido completamente censurados en todas las noticias. Hemos confirmado las identidades de los enumerados, sus posiciones y gente del personal que ha trabajado con ellos durante años.

El lado de Siria

Siria tiene su propia colección de documentos filtrados. En enero de 2013, documentos de Defensa de Gran Bretaña, en concreto de su Gerente de Desarrollo de Negocios, David Goulding (dgoulding@britamdefense.com), destacó los planes realizados en conjunto con el gobierno de Qatar para lanzar ataques químicos de falsa bandera y culpar al gobierno sirio.

Este es el texto del correo electrónico, el día de Navidad de 2012. Tanto este como otros miles de ellos han sido eliminados de Internet y se ha hecho todo lo posible por desacreditarlos:

"Phil, tenemos una nueva oferta. Se trata de Siria de nuevo. Los qataríes proponen un acuerdo atractivo y juran que la idea está aprobada por Washington. Vamos a tener que entregar un CW (arma química) en Homs, un mortero de origen soviético de Libia similar a los que Assad debe tener. Quieren que despleguemos a nuestro personal ucraniano que deben hablar ruso y grabar un vídeo.

Francamente, no creo que sea una buena idea, pero los importes propuestos son enormes. ¿Tu opinión?

Saludos cordiales
David"

Goulding se comunicaba con el fundador de Britam, Phillip Leonard Doughty. (Fecha de nacimiento 13 de agosto 1953)

No hay ninguna prueba de que Britam aceptara el acuerdo, pero a la luz de los recientes acontecimientos, los que afirman que la idea es una teoría de la conspiración deben aceptar el hecho de que más de 200 miembros del Congreso de EE.UU. creen lo mismo.

América llena de miedo

Nunca han estado los estadounidenses con tanto miedo a la aniquilación nuclear en ningún momento desde la crisis de los misiles de Cuba de 1962.

Estados Unidos está en DEFCON 3.

Más de 200 miembros del Congreso reconocen que nuestro gobierno ha estado involucrado en el terrorismo de bandera falsa. Incluso personalidades de la radio de la extrema derecha ahora admiten abiertamente que están apoyando a los terroristas de al-Qaeda en Siria.

Nos preguntamos si podrían mover el reloj para atrás de nuevo un poco y echar otro vistazo al 11-S.
Como están las cosas ahora, la capacidad nuclear de Estados Unidos está en cuestión. Las armas se han movido sin autorización y una flota de bombarderos ha desaparecido, probablemente a un lugar en el extranjero.

Nunca ha estado tan la inteligencia americana como lo está hoy en día. Toda la información que se utiliza en relación con Siria son interceptaciones de segundo y tercer nivel o descargada de Internet.
El Secretario de Estado Kerry ha estado distribuyendo una foto de "víctimas" que ha sido verificada por haber sido tomada en 1993.

Las promesas del presidente Obama a los estadounidenses son falsas. Estados Unidos tiene planes activos para desembarcar tropas en Siria.
Rusia no lo permitirá. Estados Unidos e Israel dependen de la "opción Sansón", un ataque nuclearcontra Irán con el fin de salvar a Israel de una represalia masiva. Sin embargo, Rusia ha ofrecido extender un paraguas de defensa aérea sobre esa nación que haría que cualquier ataque israelí fuera inofensivo.

Tel Aviv sería una ruina humeante en horas. La Cúpula de Hierro se vería abrumada rápidamente.

¿Quién se beneficia? ¿Quién está haciendo esto? Cuando el Proyecto para un Nuevo Siglo Americano organizó el golpe de Estado de 2000 y los ataques del 11-S, sabíamos que los EE.UU. habían puesto en marcha un plan para destruir siete naciones.

Ahora está claro que el "Nuevo Siglo Americano" no fue diseñado para incluir a América.

Fuente: Press Tv


sábado, 9 de marzo de 2013

EL ÉUFRATES ESTÁ SECO

Y el sexto derramó su tazón sobre el gran río Éufrates, y su agua se secó, para que se preparara el camino para los reyes procedentes del nacimiento del sol. (Revelación 16:12.)


La noticia aparece en The New York Times A través de las ciénagas, los recolectores de junco, parados en tierra sobre la que alguna vez flotaron, les gritan a los visitantes que pasan por ahí en una lancha. Dicen: “¡Maaku mai!”, elevando al aire sus oxidadas voces. ¡No hay agua!




Sofocado por las políticas del agua de los vecinos de Irak, Turquía y Siria; una sequía de dos años; aunado a varios años de mal uso por parte de Irak y sus agricultores, el río es considerablemente menor de lo que era apenas unos pocos años atrás.

La reducción del Éufrates, río de tanta importancia para el nacimiento de la civilización y que el Libro de las Revelaciones profetizó que se iba a secar como una señal del final de los tiempos, ha diezmado granjas a lo largo de sus márgenes, dejando en la pobreza a pescadores y ha provocado el abandono de pueblos ribereños, a medida que los agricultores huyen a las ciudades en busca de empleo.

Los pobres sufren con mayor intensidad, pero todos los estratos de la sociedad están sintiendo los efectos: jeques, diplomáticos e incluso integrantes del Parlamento que se retiran a sus granjas tras haber pasado varias semanas en Bagdad.

A lo largo de cauce, los arrozales y trigales se han convertido en tierra cocida. Los canales han menguado hasta terminar como someros arroyos, y las embarcaciones pesqueras yacen en tierra seca.

“Los viejos dicen que esto es lo peor que recuerdan”, destacó Sayid Diyia, pescador de 34 años de edad en Hindiya, sentado en un café junto al río, repleto de sus ociosos colegas.



Fuente:

NYTIMES


jueves, 8 de diciembre de 2011

¿INMINENTE GUERRA?


CHINA SE UNE A RUSIA, ORDENA AL EJÉRCITO PREPARARSE PARA LA TERCERA GUERRA MUNDIAL

Un preocupante boletín del Ministerio de la Defensa girado al Primer Ministro Putin y al Presidente Medvedev el día de hoy señala que el Presidente Hu ha “convenido en principio” que la única forma de detener la agresión del Occidente encabezado por los Estados Unidos es por medio de “acción militar directa e inmediata” y que el líder Chino ha ordenado a sus fuerzas navales “prepararse para la guerra”.
El llamado de Hu para la guerra se une al del contralmirante Chino y prominente comentarista militar Zhang Zhaozhong que, igualmente, advirtió la semana pasada que “China no dudará en proteger a Irán aun si para ello se necesita una Tercera Guerra Mundial” y el General Ruso Nikolai Makarov que, fatídicamente declaró la semana pasada “No descarto que conflictos armados locales y regionales desemboquen en una guerra a gran escala, incluyendo el uso de armas nucleares”
El aumento de las tensiones globales entre el Oriente y el Occidente explotó durante la pasada quincena cuando el Embajador Ruso, Vladimir Titorenko y dos de sus asistentes que regresaban de Siria fueron brutalmente atacados y enviados al hospital por fuerzas de seguridad de Qatar ayudados por agentes de la CIA y del M16 Británico que intentaban obtener acceso a las valijas diplomáticas que contenían información de la inteligencia Siria de que los Estados Unidos estaban inundado a Siria e Irán con mercenarios de alQaida con respaldo Estadounidense que derrocaron al gobierno Libio.
Más evidencia en esas valijas diplomáticas, dice ese boletín, revela que los Estados Unidos está preparando un “solución máxima” a la crisis del Medio Oriente si es que llega a estallar la guerra nuclear al atacar a Siria con agentes biológicos mortales con la intención de matar a decenas de millones de ciudadanos inocentes.
El descubrimiento del agente biológico que usa el Occidente fue revelado hace dos semanas por el virólogo Holandés, Ron Fouchier del Centro Médico Erasmus en los Países Bajos que encabeza un grupo de científicos que descubrieron que unas cinco mutaciones del virus de la influenza aviar eran suficientes para dispersarlo con mucha mayor facilidad y hacerlo el asesino más letal que jamás haya inventado la humanidad.
Si Estados Unidos comienza un ataque utilizando este mortal virus, continua indicando ese boletín, su método más probable de dispersión sería via su Dron Sentinel RQ-170 que es operado por la CIA.
Las aterradoras suposiciones de las futuras acciones de los Estados Unidos contra sus enemigos fueron reveladas en ese boletín con base en el examen que hicieron los analistas de inteligencia Rusa del Dron Sentinel RQ-170 que fue derribado sobre territorio Iraní la semana pasada con el sistema electrónico de bloqueo e inteligencia con base en tierra Avtobaza que se usa contra vehículos aéreos no tripulados con el mínimo daño y que se demostró está equipado con un sistema sofisticado de dispersión en aerosol.
Es importante destacar que el primer uso que dieron las potencias Occidentales a un virus de influenza mortal para destruir a sus enemigos y desbaratar el orden mundial establecido fue hace menos de un siglo en 1918, cuando una variante de la Influenza Española fue desatada a fines de la Primera Guerra Mundial y mató a aproximadamente 500 millones de personas que representaban un 3% del total de la población mundial.
Expedientes de la KGB sobre la pandemia de la Influenza Española siempre han señalado que este mortal virus fue “bio-diseñado” por los científicos del ejército Estadounidense que usaron como “conejillos de Indias” a soldados Estadounidenses que fueron las primeras víctimas registradas y que estaban estacionados en Fort Riley, Kansas.
Para comprender mejor las razones detrás del empuje de los Estados Unidos y sus aliados Occidentales para la Guerra Mundial Total, el más destacado periodista investigador Estadounidense Greg Hunter, cuyo impactante reporte titulado “¿Se Está Saliendo el Mundo de Control?” las detalló recientemente revelando que todo el edificio del sistema económico Occidental se está desmoronando bajo el peso de la deuda de $ 100 Trillones de Dólares que nadie puede pagar y de ahí, advirtió que: “Nunca en la historia ha estado el mundo tan cerca al caos financiero total y de la guerra nuclear al mismo tiempo”
Tristemente, pero como siempre, al pueblo Estadounidense no se le está permitiendo conocer el espantoso futuro que sus líderes élite están planeando para ellos, una situación que empeoró la semana pasada cuando el Senado aprobó una nueva ley con una votación de 93-7 que se alerta destruirá a Estados Unidos para siempre dándole el control total de su otrora libre nación a sus fuerzas militares y para destruir la Constitución.
Como lo señalamos en nuestro reporte anterior, vale la pena mencionar de nuevo las palabra de uno de los Padres de la Patria, Thomas Jefferson, que previno a sus conciudadanos hace más de 200 años sobre lo que está sucediendo hoy al decir:
“Yo creo que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que los enemigos declarados. Si el pueblo Estadounidense permite alguna vez, que los bancos privados controlen el asunto de su moneda, primero por inflación, luego por deflación, los bancos y las corporaciones que crecen a su alrededor le quitarán al pueblo toda su propiedad hasta que los niños despierten sin casa en el continente que sus padres conquistaron”.

sábado, 24 de septiembre de 2011

EL ANTICRISTO Y EL OBSTÁCULO


EL PRINCIPIO DE AUTORIDAD, EL OBSTÁCULO A LA APARICIÓN DEL ANTICRISTO

La preocupante situación del mundo actual, que avanza rápidamente hacia un gobierno mundial, que no tiene ninguna cuenta de Cristo y de su Redención, ni de su Ley, nos preocupa, nos hace pensar en el Anticristo anunciado. He aquí un importante y misterioso texto de San Pablo relativo al Anticristo, explicado por el sacerdote jesuita José M. Bover, en su famoso libro “La Teología de San Pablo” (BAC, 4ª ed., pp. 819-825).

I. UN TEXTO MISTERIOSO DE SAN PABLO

El Apóstol San Pablo, en su segunda Epístola a los tesalonicenses, hablando del segundo advenimiento de Cristo al final de los siglos, escribe:
“Nadie os engañe en manera alguna; porque si primero no viniere la apostasía y se manifestare el hombre del pecado , el hijo de la perdición, el que se rebelará y alzará contra todo lo que se llama Dios y contra todo objeto de culto religioso, hasta el punto de sentarse en el santuario de Dios y presentarse a sí mismo cual si fuera Dios…¿No recordáis que, mientras estaba  Yo con vosotros, os decía esto? Y ahora qué cosa impida el que se manifieste a su tiempo, ya lo sabéis. Porque el misterio de la iniquidad ya está en acción: sólo falta que desaparezca de enmedio el que lo impide. Y entonces se manifestará el impío, el cual el Señor Jesús matará con el aliento de su boca y con la epifanía de su advenimiento”. (2 Tes. 2: 3-8)
Al ensayar la interpretación de este texto no vamos a perdernos en cálculos fantásticos sobre la mayor o menor proximidad del fin del mundo; cálculos mil veces combinados y mil veces desmentidos por la cruda realidad de los hechos. Otra enseñanza más seria y más vital, que no por ser implícita es menos clara, está contenida en la palabra del gran Apóstol. Más antes, para sacar esta enseñanza, es menester precisar y deslindar el pensamiento de San Pablo: lo que dice y lo que calla.
Lo que dice es claro y diáfano. Según él existen en el mundo moral dos fuerzas o tendencias antagónicas. Por una parte actúa la fuerza del mal, la que él llama el misterio de la iniquidad, cuyo resultado o remate será la apostasía más o menos universal. Una vez que ésta llegue, preparará el terreno a la aparición del Anticristo. Por otra parte, existe algo o alguien que impide y pone trabas o diques a esa fuerza del mal: obstáculo real a la vez y personal, cuya desaparición determinará el desbordamiento de la iniquidad, la apostasía general y la manifestación del Anticristo.
Lo que se calla el Apóstol, porque lo da por supuesto y conocido por los lectores de la carta, parece a primera vista un enigm: qué es, o quién es, ese misterioso obstáculo que entretanto cohíbe o reprime el desbordamiento de las fuerzas del mal. ¿Nos será posible adivinar el pensamiento del Apóstol y descubrir cuál es el obstáculo? Creemos que sí. Y vale la pena averiguarlo, pues en ese obstáculo está encerrada la gran enseñanza que nos dan las palabras de San Pablo. La interpretación de los Santos Padres y de los exégetas medievales, continuada y precisada por los intérpretes modernos, nos dará la clave del misterioso enigma.

II. INTERPRETACIÓN DE LOS SANTOS PADRES DE LA IGLESIA

Para los Santos Padres, ese obstáculo, real y personal al mismo tiempo, no es otro que el Imperio y el emperador romanos. Así lo sienten, entre los griegos, San Hipólito, San Cirilo de Jerusalén, San Juan Crisóstomo, y San Juan Damasceno. Entre los latinos, Tertuliano, San Jerónimo y el llamado Ambroosiastro. Adoptan la misma interpretación, entre los medievales, Ecumenio, Teofilacto, Eutemio Zigabeno, Primasio, Sedulio Escoto, Himón de Halberstadt, Rabano Mauro, Herveo, Pedro Lombardo, Santo Tomás y Nicolás de Lira. Entre los modernos no son y tan uniformes los pareceres. reconocen con Drach que la opinión tradicional es “la más antigua, la más extendida, la más autorizada”; más algunos no se deciden a aceptarla, por consideración de que hace ya muchos siglos que desapareció el Imperio romano y no ha aparecido el Anticristo. A este reparo no responderemos con Cornelio a Lapide, quien decía que el antiguo Imperio romano había sido sustituido o continuado por el imperio germánico, que se llamó “Sacro Imperio Romano”. Más fundada y acertada es la explicación de Bisping, según la cual el Apóstol habló del Imperio romano, no precisamente  en cuanto a su forma de gobierno determinada o particular, sino a que representaba y encarnaba por entonces el poder público, legítimo y universalmente reconocido, que con la sabiduría de sus leyes y con la potencia de sus legiones garantizaba y protegía el orden político y social, indicando con ello que no vendría el Anticristo mientras subsistiese, bajo la forma de cualquier gobierno justo y recto, el orden firme y regular de la sociedad, y que, en consecuencia, el socialismo y el comunismo empeñados en trastornar toda la sociedad, si alguna vez logran su predominio universal, pondrán en gravísimo peligro la existencia misma de las naciones y allanarán el camino para la suprema catástrofe (cf. J. A. Van Steenkiste, S. Pauli Epistolae, t. 2, pp. 275–276). La misma interpretación adoptan  los PP. Knabenbauer y Adrián Simón. A éste propósito nota Fillión que:
“Es cierto, para citar un caso particular, que la legislación romana , que ha venido a ser más o menos la mayor de los Estados cristianos, ha contribuido mucho al mantenimiento del orden moral de la sociedad. Si los emperadores paganos y otros están lejos de haber sido siempre perfectos, eran, con todo, por sus funciones mismas, los representantes de la autoridad, y los peores han obrado en este sentido con el mal”. (La Sainte Bible, t. 8, pp. 456-457).
Corrobora semejante interpretación, a nuestro juicio de un modo decisivo, lo que el mismo Apóstol enseña sobre el principio de autoridad. Escribe a los romanos, hombres que, según él, conocen lo que es la ley (Rom. 7:1). “Toda alma esté sometida a las autoridades superiores. Pues no hay autoridad que no venga de Dios; y las que existen, por Dios han sido establecidas. Así que el se insubordina contra la autoridad, se rebela contra el orden establecido por Dios, y los que se rebelan, recibirán su condenación. Porque los magistrados no inspiran temor a los que obran el bien, sino a los que obran el mal. ¿Quieres no tener miedo a la autoridad? Obra el bien, y obtendrás de ella alabanza; porque ministro es de Dios para ti en orden al bien. Mas si obrares el mal, teme, que no en vano lleva la espada; porque de Dios es ministro, vengador justiciero para el que obra mal, sino también por la conciencia”. (Rom. 13:1-5). Esto escribía San Pablo a los cristianos romanos mientras imperaba en Roma Nerón, uno de los más abominables monstruos coronados que han manchado la historia. Pero Nerón, con todas sus crueldades, con todas sus locuras, con todos sus brutales desenfrenos, representaba para San Pablo el principio de la legítima autoridad; con lo que, de hecho, mantenía el orden jurídico y social, el cual es esencialmente incapaz de mantener el revolucionario o el comunista más honesto y moderado.
San Pablo miraba el principio de autoridad en el mismo Nerón, porque, habiendo emanado de Dios y estando establecido por Dios, tutelaba los fueros sagrados de la ley y del derecho y sancionaba sus infracciones con la pena. Este principio de autoridad, la ley armada con la espada, era también para el Apóstol el gran obstáculo que se oponía al desbordamiento del misterio de la iniquidad, con lo cual retrasaba la apostasía y el advenimiento del Anticristo. Este sencillo cotejo de textos de San Pablo, corroborado con la autoridad de interpretación de los Santos Padres de la Iglesia, nos descubre una gran verdad, una lección importantísima: el valor y la eficacia del principio de autoridad, de una autoridad justa y fuerte, para mantener incólume el orden jurídico y social, para oponer con una valla infranqueable a los progresos del mal. Pero esta lección, encerrada dentro del círculo estrecho de los textos y autoridades, resulta pálida y esquemática.
Para entrever todo su maravilloso alcance, hay que rebasar los angostos límites de la hermenéutica y salir al anchuroso campo de la historia. Una visión rápida de la historia humana, contemplada a la luz de las enseñanzas de San Pablo, será una luminosa confirmación de la gran lección que el Apóstol nos ha dado sobre el valor del principio de autoridad.

III. REALIZACIÓN HISTÓRICA

La autoridad de la humanidad es una serie no interrumpida de luchas: luchas de razas contra razas, de pueblos contra pueblos, de imperios contra imperios, de instituciones contra instituciones, de partidos contra partidos, de escuelas contra escuelas; luchas militares, luchas políticas, luchas económicas, luchas religiosas, luchas doctrinales, luchas literarias. Miradas en la sobrehaz, esas luchas son de hombres contra hombres. Más bajo esas apariencias humanas, los ojos de la fe descubren otra lucha, invisible a los ojos de la carne, lucha incomparablemente más trágica y grandiosa: la lucha de los espíritus, la lucha del mal contra el bien. Dos grandes huestes, encarnizadas, irreconciliables, luchan desde el origen de los tiempos y lucharán hasta el fin de los siglos. La hueste del mal está acaudillada por Lucifer; la hueste del bien está gobernada por Dios. Lucifer y Dios son los dos jefes de la gran batalla que se está librando en la historia humana. Dios, en su sabiduría y omnipotencia, hubiera podido suprimir la lucha, reduciendo a la impotencia a Lucifer. Mas no ha querido. Ha preferido conceder beligerancia a su adversario, para tener la gloria de verle ignominiosamente derrotado. La estrategia con que Dios dirige los lances y el desenvolvimiento de la lucha es su divina Providencia.
Prescindamos de las edades anteriores al cristianismo. Después de la venida de Jesucristo, la hueste de Dios es la Iglesia: ejército humanamente débil e inerme, cuya conservación, cuyos progresos, cuyas conquistas, son un perenne milagro de la Providencia divina. Pero entendámoslo bien. Esos milagros no son precisamente hechos palpables y fulgurantes, capaces de aterrar y paralizar al adversario; son algo secreto y delicado, que deja toda su libertad de acción a la hueste contraria. Las excepciones de ésta táctica divina  son muy contadas y no influyen decisivamente en el curso de la gran batalla.
Contra esta hueste de Dios, la Iglesia, la hueste de Lucifer dirige todos sus ataques, dirigida y azuzada constantemente por su invisible caudillo. El mundo con sus pompas, la carne con sus concupiscencias, la soberbia y el dinero, las perversas doctrinas y las costumbres depravadas, las herejía y los cismas, ofrecen al mal caudillo armas poderosísimas de ataque. Se alistan también de su bandera frecuentemente otros aliados, de suyo no malos, pero de enorme potencia seductora; las ciencias y las artes, el teatro y la novela, la prensa y la cinematografía, la radio (televisión e internet). Con esas armas y esos aliados, Lucifer pretende consolidar y extender su dominación en el mundo, el imperio del mal, el reino de las tinieblas, frente al reino de Dios, que es la Iglesia de Jesucristo.
Pero Lucifer no puede intervenir directa y personalmente en la batalla del mal contra el bien. Está atado, desde que Jesucristo lo venció en la Cruz. Más no le faltan agentes, hombres de carne y hueso, que, inspirados de espíritu diabólico, hacen cumplidamente sus veces y llevan adelante sus planes. ¿Quiénes son los agentes de Lucifer? Todo el mundo señala con el dedo las logias masónicas y el comunismo soviético. tampoco es ningún secreto para nadie que por debajo de masones y comunistas anda la mano judía. Oímos hace algunos años a una persona inteligente, que conocía a fondo el estado actual del mundo, esta atinada reflexión: los planes comunistas, tan maravillosamente combinados y organizados, cuya eficacia ha sido tan enorme y universal, no son ni pueden ser rusos: el genio ruso no da para tanto; sólo en la astucia judaica hallan su cabal explicación. Otra reflexión: masones y comunistas son en su organización externa dos instituciones incompatibles y antitéticas, y, sin embargo, en su funesta actuación andan perfectamente de acuerdo. ¿Porqué? Por el elemento común de entreambos: el judaísmo, que en cada uno de ellos tiene influencia decisiva. A estas reflexiones hay que agregar otra: las primeras persecuciones de la Iglesia partieron del judaísmo, y, según opinión bastante generalizada, del seno del judaísmo ha de surgir el Anticristo.
Todas esas consideraciones nos muestran que el misterio de la iniquidad, que según San Pablo se está ya fraguando, no es otro que la acción oculta del judaísmo masónico y soviético, que gobierna y empuja todas las fuerzas del mal contra la Iglesia de Jesucristo. Con esa perversa acción prepara y promueve la perversión y apostasía universal, cuya realización dará la señal para la aparición del Anticristo.
Pero queda por estudiar un factor, el principal ahora desde nuestro punto de vista: el Estado civil. ¿Que papel representa el Estado en esta lucha de Lucifer contra Dios?
Nos enseña la historia que el poder civil unas veces se ha inclinado hacia el bando de Lucifer, otras hacia el bando de Dios. Esa posición ambigua o variable del poder civil no puede satisfacer plenamente a Lucifer: no ve, ni puede ver, en él un aliado incondicional. El Estado civil, como institución divina de derecho natural, fundada en la justicia, que lleva en sus manos la ley y la espada, garantía del orden, es un adversario nato de la hueste de Lucifer, cuya actuación empuja necesariamente al desorden y al crimen. y el desorden y el crimen, diametralmente opuestos a lo que hay de más esencial en el Estado, no pueden menos que provocar su reacción y sus sanciones. Cuando el Estado, sobre todo si se inspira en los principios cristianos, se pone de parte de la hueste de Dios, entonces la hueste de Lucifer halla en él un adversario formidable y un obstáculo infranqueable para su perversa actuación. Testigos (son) tantos Estados modernos, que, aun simpatizando con los comunistas, no pueden menos que ponerle innumerables trabas a su acción demoledora. De ahí la aversión del comunismo al Estado jurídicamente constituido. Este hecho capital merece más atenta consideración.
El comunismo es, como atinadamente se llama, una fuerza disolvente. Y lo que disuelve, descompone y atomiza es el Estado. En efecto, el Estado civil está trabado y como ligado por dos vínculos principales: el poder o autoridad y el derecho o la ley; los cuales, unidos a otros factores geográficos, etnológicos, históricos, lingüísticos, culturales, religiosos forman las diferentes nacionalidades. Desligar a la masa humana de estos vínculos es el blanco inmediato del comunismo. Para obtenerlo prepara las masas. De ello se encargan los demagogos. Para arrancar de la mentalidad popular toda idea de poder civil, los demagogos persuaden a las masas que no existe otro poder que el del puebloque el poder es consustancial al puebloque el poder es una prerrogativa inalienable e inabdicable del pueblo soberano. Podrá designar sus representantes, mandatarios o comisarios; pero no transferirles su propia soberanía. De ahí que todo comunista, acepte o no el nombre es realmente ácrata o anarquista. Para extirpar toda idea de derecho, los demagogos procuran persuadir a las masas de que no existen otros valores humanos fuera de los económicos o materiales. Los demás: religiosos, científicos, morales, históricos, no son sino ficciones detestables, que hay que desterrar a sangre y fuego. Y como las diferentes nacionalidades se basan en esos valores ficticios y son, además, un obstáculo para la realización de los planes comunistas, de ahí la supresión de las barreras nacionales, de ahí el absoluto internacionalismo. Cuando estos vínculos sociales del poder, del derecho y de la nacionalidad hayan sido borrados de la mentalidad popular, quedará consumada la apostasía universal y preparado el terreno para la aparición del Anticristo.
Esta crisis final ha tenido en el curso de la historia muchos ensayos, que la han preparado y en cierta manera presagiado. La más grave, sin duda, es el actual comunismo soviético, por su vastísima repercusión en todo el mundo, por su organización y propaganda científicamente metodizada, por la crueldad inaudita de sus procedimientos y, sobre todo, por la campaña de su sindiosismo militante y avasallador. Desde hace muchos años se cierne, como negro nubarrón, sobre todo el mundo el peligro del comunismo, que amenaza arrasar toda la civilización cristiana. La magnitud misma del peligro ha provocado una pujante reacción anticomunista, que ha entorpecido y retardado sus avances. Se ha verificado, una vez más, la ley general: que el desenvolvimiento histórico, tanto del bien como del mal, no es uniformemente progresivo: a cada avance suele seguir su respectivo retroceso; a cada crisis, su reacción.
No sería difícil señalar las causas que motivaron los retrocesos o entorpecimientos del avance comunista. Una de las principales, si no la principal de todas, por lo menos la que ahora más nos interese, fue que las masas no estaban aun suficientemente preparadas y maduras para abrazar el comunismo. Quedaban todavía suficientes elementos para la reacción; mas notemos para nuestro propósito, que semejante reacción prosperó, y, por así decir, cristalizó en los Estados llamados autoritarios. Es decir, el principio de autoridad, asociado al sentimiento nacionalista, despertado y como exacerbado al choque de la anarquía comunista internacional, fue el que opuso una barrera a la invasión del comunismo soviético. El instinto de conservación guió a estos Estados nacionalistas y autoritarios. Corroborando el principio de autoridad, apuntó contra lo que hay de más sustancial en el comunismo, asestó a su punto más vital. Y para proteger este mismo principio de autoridad contra los ataques del internacionalismo comunista, se avivó en tales Estados el sentimiento nacional. Y para oponerse el internacionalismo negativo, que suprime las naciones, esos Estados autoritarios contrapusieron otro internacionalismo positivo, que reconoce la diferencia y la independencia de cada nacionalidad. Ante el Komintern ruso surgió el Antikmintern ítalo-germano-japonés. Desgraciadamente, no todos estos Estados se inspiraron debidamente en los principios cristianos, ni contuvieron dentro de sus justos límites el sentimiento nacionalista. Más, si bien se mira, estas mismas deficiencias o exageraciones confirman la lección de San Pablo: que el principio de autoridad, aun no bien entendido y aplicado, es un dique insuperable para el desbordamiento del mal; tal vez por sí mismo para frenar la ofensiva más formidable de la hueste de Lucifer que registra la historia: la del comunismo ateo.
¿Se desplomaron esos Estados autoritarios, se hundieron los diques que contenían el desbordamiento comunista? ¿Seguirá ahora el desbordamiento y la inundación universal del comunismo soviético? Sería humanamente inevitable si Rusia hubiera sido la única o la principal fuerza que arrolló a los Estados autoritarios. Pero entre los mismos aliados de Rusia subsiste el principio de autoridad. Por otra parte, el choque de intereses encontrados permite conjeturar que estos aliados no están dispuestos a consentir desmedida o ilimitadamente el imperialismo soviético. Lo que realmente pasará, sólo Dios lo sabe. Y sabe también la fe cristiana que Dios no ha perdido el control de los acontecimientos humanos. De todos modos queda en pie la verdad enseñada por San Pablo: que el principio de autoridad, despojado de elementos nocivos e inspirado en el espíritu genuinamente cristiano, es el medio providencial que, dentro de los planes divinos, puede cohibir o retrasar la gran apostasía universal, anunciada por el Apóstol de las Gentes.

lunes, 30 de mayo de 2011

DE LA CONSIDERACIÓN DEL JUICIO FINAL por FRAY LUIS DE GRANADA

LIBRO DE ORACIÓN Y MEDITACIÓN
FRAY LUIS DE GRANADA
(Granada, 1504-Lisboa, 1588) Escritor español. Confesor de duques y de reyes, fue el orador sagrado más famoso de su tiempo en España y Portugal. Sus sermones, dentro del más puro estilo ciceroniano, sirvieron de modelo hasta el s. XVIII; fue también uno de los mejores prosistas del s. XVI en latín, castellano y portugués. Destacan sus Seis libros de la retórica eclesiástica (1576), el Libro de la oración y de la meditación (1554), la Guía de pecadores (1556) y el Memorial de la vida cristiana (1561).     


TRATADO CUARTO


De la consideración del juicio final

Grandes son los efectos que obra en el ánima el temor de Dios. «Al que teme a Dios -dice el Eclesiástico- irá bien en sus postrimerías, y en el día de la muerte le vendrá la bendición.» Y en otro lugar: «¡Cuán grande es -dice él- el que ha llegado a la cumbre de la sabiduría y de la ciencia! Mas por muy grande que sea, no es mayor que el que teme a Dios. Porque el temor de Dios, sobre todas las cosas puso su silla. Bienaventurado el varón a quien es dado temer al Señor. El que este temor tiene, ¿con quién lo compararemos? Porque el temor de Dios es principio de su amor.» Todas éstas son palabras del Eclesiástico, por las cuales parece claro cómo el temor de Dios es principio de todos los bienes, pues lo es de su amor. Y no sólo principio, sino también llave y guarda de todos ellos, como lo testifica San Bernardo, diciendo: 

«Verdaderamente he conocido que ninguna cosa hay tan eficaz para conservar la divina gracia como vivir en todo tiempo con temor, y no tener altos pensamientos».

Pues, para alcanzar esta joya tan preciosa, aprovecha mucho la consideración y memoria continua de los juicios divinos, y mayormente de aquel supremo juicio que se ha de hacer en el fin del mundo, el cual es la más horrible cosa de cuantas nos anuncian las escrituras divinas. Porque son tan espantosas las nuevas que deste día se nos dan, que si no fuera Dios el que las dice, del todo fueran increíbles. Por donde el Salvador, después de haber predicado algunas dellas a sus discípulos, porque la grandeza dellas parecía exceder la común credulidad y fe de los hombres, acabó la materia con esta afirmación, diciendo: «En verdad os digo que no se acabará el mundo sin que todas estas cosas se cumplan. Porque el cielo y la tierra faltarán, mas mis palabras no faltarán».

En los Actos de los apóstoles se escribe que, predicando san Pablo de las cosas deste día delante del presidente de Judea, que el juez comenzó a temblar de lo que el apóstol decía, puesto caso que como gentil no tenía fe ni crédito de aquel misterio. Por do parece cuán terribles cosas deberían ser las que el apóstol predicaba, pues el sonido solo dellas bastó para causar tan grande espanto y temblor en un hombre que no las creía.

Pues el cristiano, que las cree y las tiene por fe, ¿qué será razón que sienta en esta parte?
Y no piense nadie excusarse con su inocencia, diciendo que esas amenazas no dicen a él, sino a los hombres injustos y desalmados. Porque justo era san Jerónimo, y con todo eso decía que, cada vez que se acordaba del día del juicio, le temblaba el corazón y el cuerpo. Justo era también David, y hombre hecho a la condición de Dios, y con todo eso temía tanto la cuenta deste día, que decía en un salmo: «No entres, señor, en juicio con tu siervo, porque no será justificado delante ti ninguno de los vivientes». 

Justo era también el inocentísimo Job, y con todo eso era tan grande el temor con que vivía, que dice de sí: 


«De la manera que teme el navegante en medio de la tormenta, cuando ve venir sobre sí las olas hinchadas y furiosas, así yo siempre temblaba delante la majestad de Dios; y era tan grande mi temor, que ya no podía sufrir el peso dél». 


Mas, sobre todos, aun era más justo el apóstol san Pablo, y con todo eso decía: «No me remuerde la conciencia de cosa mal hecha, mas no por eso me tengo por seguro; porque el que me ha de juzgar, el señor es». Como si dijera: «Muchas veces puede acaecer que nuestros ojos no hallen cosa que tachar en nuestras obras, y que la hallen los ojos de Dios; porque lo que se esconde a los ojos de los hombres, no se esconde a los de Dios». A un pintor grosero parecerá muy perfecta una pintura que tiene hecha, en la cual un pintor famoso hallará muchos defectos que notar. Pues, ¿cuánto mayores los hallará aquella suma bondad y sabiduría en una criatura tan mal inclinada como el hombre, que como se escribe en Job, bebe así como agua la maldad? Y si la espada de Dios halló tanto que cortar en el cielo, ¿cuánto más hallará en la tierra, que no lleva sino cardos y espinas? ¿Quién habrá que tenga todos los rincones de su ánima tan barridos y limpios, que no tenga necesidad de decir con el profeta: «De mis pecados ocultos líbrame, señor»?

Así que a todos conviene vivir con temor deste día, por muy justificadamente que viva, pues el día es tan temeroso, y nuestra vida tan culpable, y el juez tan justo, y, sobre todo, sus juicios tan profundos, que nadie sabe la suerte que le ha de caber, sino que,como dice el Salvador, «dos estarán en el campo, a uno tomarán y a otro dejarán; dos en una misma cama, a uno tomarán y a otro dejarán; dos moliendo en un molino, a uno tomarán y a otro dejarán». En las cuales palabras se da a entender que, de un mismo estado y manera de vida, unos serán llevados al cielo y otros al infierno, porque ninguno se tenga por seguro mientras vive en este mundo.


I

De cuán riguroso haya de ser el día del juicio

Para pensar en la grandeza deste juicio, has primero de presuponer que no hay lengua en el mundo que sea bastante para explicar el menor de los trabajos deste día.
Por donde el profeta Joel, queriendo hablar de la grandeza dél, hallóse tan atajado de razones y tan embarazado, que comenzó a tartamudear como niño y a decir: «¡A, a, a, qué día será aquél!» Desta manera de hablar usó Jeremías, cuando Dios lo quería enviar a predicar, para significar que era niño y del todo inhábil para aquella embajada tan grande a que Dios lo escogía, y desta misma usa ahora este profeta para dar a entender que no hay lengua en el mundo que no sea como de niño tartamudo para significar lo que ha de ser en este día.

En este día reducirá Dios a su debida hermosura toda la fealdad que los malos han causado en el mundo con sus malas obras. Y como éstas hayan sido tantas, así la enmienda ha de ser proporcionada con ellas, para que a costa del malo quede el mundo tan hermoseado con su pena cuanto antes estuvo afeado con su culpa. 

Cuando un hombre da alguna gran caída y se le desconcierta un brazo, tanto cuanto fue mayor el desconcierto, tanto con mayor dolor se viene después a concertar y poner en su lugar.
Pues como los malos hayan desconcertado todas las cosas deste mundo, y puéstolas fuera de su lugar natural, cuando aquel celestial reformador venga a restituir el mundo con el castigo de tantos desconciertos, ¿qué tan grande será el castigo, pues tales y tantos fueron los desconciertos?
No sólo se llama este «día de ira», sino también «día de Dios», como lo llama el profeta Joel, para dar a entender que todos estotros han sido días de hombres, en los cuales hicieron ellos su voluntad contra la de Dios, mas éste se llama día de Dios, porque en él hará Dios su voluntad contra la dellos. Tú ahora juras y perjuras y blasfemas, y calla Dios. Día vendrá en que rompa Dios el silencio de tantos días y tantas injurias, y responda por su honra. De manera que no hay más que dos días en el mundo: un día de Dios y otro del hombre. En este su día, puede el hombre hacer todo lo que quisiere, y a todo callará Dios. 

En este día puede el rey Sedecías mandar empozar al profeta de Dios, y darle a comer pan por onzas y hacer todo cuanto se le antojare, y a todas estas injurias callará Dios. Mas tras de este día vendrá otro día, y tomará Dios al rey Sedecías y quitarle ha el reino, y destruirá a Jerusalén y llevará en hierros a Sedecías delante del rey de Babilonia, y allí matarán todos sus amigos e hijos en presencia dél, y luego le mandarán sacar los ojos, guardados para ver tanto mal, y tras desto lo hará llevar en hierros a Babilonia y poner en una cárcel hasta que muera. De manera que, así como el hombre tuvo licencia para hacer en su día todo cuanto se le antojó sin que nadie le fuese a la mano, así la tendrá Dios para hacer en este día todo lo que él quisiere sin que nadie se lo estorbe.

II

De las señales que precederán este día

Finalmente, si quieres saber qué tal será este día, párate a considerar las señales que le precederán, porque por las señales conocerás lo señalado, y por la víspera y vigilia la fiesta del día.
Primeramente, aquel día cuándo haya de ser, nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo -para haberlo de revelar a nadie-, sino sólo el Padre. Mas, todavía, precederán antes dél algunas señales por las cuales puedan pronosticar los hombres, no sólo la vecindad deste día, sino también la grandeza dél. Porque, como dice el Salvador, primero que este día venga habrá grandes guerras y movimientos en el mundo.

Levantarse han gentes contra gentes y reinos contra reinos, y habrá grandes temblores de tierra en muchas partes, y pestilencias, hambres y cosas espantosas que parecerán en el aire, y otras grandes señales y maravillas.
Y, sobre todos estos males, vendrá aquella persecución tantas veces denunciada del mayor perseguidor de cuantos ha tenido la Iglesia, que es el Anticristo, el cual, no sólo con armas y tormentos horribles, sino también con milagros aparentes y fingidos hará la más cruel guerra contra la Iglesia que jamás se hizo. Piensa, pues, ahora tú, como dice san Gregorio, qué tiempo será aquél, cuando el piadoso mártir ofrecerá sus miembros al verdugo, y el verdugo hará milagros delante dél. Finalmente, será tan grande la tribulación destos días, cual nunca fue desde el principio del mundo, ni jamás será. Y, si no proveyese la misericordia de Dios que se abreviasen estos días, no se salvara en ellos toda carne. Mas por amor de los escogidos se abreviarán.


Después destas señales habrá otras más espantosas y más vecinas a este día, las cuales parecerán en el sol y en la luna y en las estrellas, de las cuales dice el Señor por Ezequiel: «Haré que se oscurezcan sobre ti las estrellas del cielo, y cubriré el sol con una nube, y la luna no resplandecerá con su luz, y todas las lumbreras del cielo haré que se entristezcan y hagan llanto sobre ti, y enviaré tinieblas sobre toda tu tierra». Pues habiendo tan grandes señales y alteraciones en el cielo, ¿qué se espera que habrá en la tierra, pues que toda se gobierna por él? Vemos que cuando en una república se revuelven las cabezas que la gobiernan, que todos los otros miembros y partes della se revuelven y desconciertan. Pues si todo este cuerpo del mundo se gobierna por las virtudes de cielo, estando éstas alteradas y fuera de su orden natural, ¿qué tales estarán todos los miembros y partes dél? ¿Cuál estará el aire, sino lleno de relámpagos y torbellinos y cometas encendidos? ¿Cuál estará la tierra, sino llena de aberturas y temblores espantosos, los cuales se cree que serán tan grandes, que bastarán para derribar, no sólo las casas fuertes y las torres soberbias, mas aún hasta los montes y peñas arrancarán y trastornarán de sus lugares? Mas la mar, sobre todos los elementos, se embravecerá, y serán tan altas sus olas y tan furiosas, que parecerá que han de cubrir toda la tierra. A los vecinos espantará con sus crecientes, y a los distantes con sus bramidos, los cuales serán tales, que de muchas leguas se oirán.

¡Cuáles andarán entonces los hombres! ¡Cuán atónitos, cuán confusos, cuán perdido el sentido, la habla y el gusto de todas las cosas! Dice el Salvador que se verán entonces las gentes en grande aprieto y ahogamiento, y que andarán los hombres secos y ahilados de muerte por el temor grande de las cosas que han de sobrevenir al mundo. ¿Qué es esto?, dirán. ¿Qué significan estos pronósticos? ¿Qué ha de venir a parir esta preñez del mundo? ¿En qué han de parar estos tan grandes remolinos de todas las cosas? Pues así andarán los hombres espantados y desmayados, caídas las alas del corazón y los brazos, mirándose los unos a los otros. Y espantarse han tanto de verse tan desfigurados, que esto solo bastaría para hacerlos desmayar, aunque no hubiese más que temer. Cesarán todos los oficios y granjerías del mundo, y con ellos el estudio y la codicia de adquirir, porque la grandeza del temor traerá tan ocupados sus corazones, que no sólo se olvidarán destas cosas, sino también del comer y del beber, y de todo lo necesario para la vida. Todo el cuidado será andar a buscar lugares seguros para defenderse de los temblores de la tierra y de las tempestades del aire y de las crecientes de la mar. Y así, los hombres se irán a meter en las cuevas de las fieras, y las fieras se vendrán a guarecer en las casas de los hombres. Y así, todas las cosas andarán revueltas y llenas de confusión. Afligirlos han los males presentes, y mucho más el temor de los venideros, porque no sabrán en qué fines hayan de parar tan dolorosos principios.

Faltan palabras para encarecer este negocio, y todo lo que se dice es menos de lo que será. Vemos ahora que, cuando en la mar se levanta alguna brava tormenta, o cuando en la tierra sobreviene algún grave torbellino o terremoto, cuáles andan los hombres, cuán medrosos y cuán cortados, y cuán pobres de esfuerzo y de consejo. Pues cuando entonces el cielo y la tierra, y la mar y el aire ande todo revuelto, y en todas las regiones y elementos del mundo haya su propia tormenta, cuando el sol amenace con luto, y la luna con sangre, y las estrellas con sus caídas, ¿quién comerá? ¿Quién dormirá? ¿Quién tendrá un solo punto de reposo en medio de tantas tormentas? ¡Oh, desdichada suerte la de los malos, a cuya cabeza amenazan todos estos pronósticos, y bienaventurada la de los buenos, para quien todas estas cosas son favores y regalos y buenos anuncios de la prosperidad que les ha de venir! ¡Cuán alegremente cantarán entonces con el profeta:

«Dios es nuestro refugio y nuestra firmeza, y por esto no temeremos aunque se trastorne la tierra y se arranquen los montes y vengan a caer en el corazón de la mar»! «Así como entendéis -dice el Salvador- que, cuando la figuera y todos los árboles comienzan a florecer y dar su fruto, que se llega ya el verano, así, cuando viereis estas cosas, sabed que se acerca el reino de Dios. Entonces podréis abrir los ojos y levantar la cabeza, porque se llega el día de vuestra redención.» ¡Cuán alegre estará entonces el bueno, y por cuán bien empleados dará todos sus trabajos! Y, por el contrario, ¡cuán arrepentido estará el malo, y por cuán condenados tendrá todos sus pasos y caminos!

III

Del fin del mundo, y de la resurrección de los muertos

Después de todas estas señales, acercarse ha la venida del juez, delante del cual vendrá un diluvio universal de fuego que abrase y vuelva en ceniza toda la gloria del mundo. Este fuego, a los malos será comienzo de su pena, y a los buenos principio de su gloria, y a los que algo tuvieren por pagar purgatorio de su culpa. Aquí fenecerá toda la gloria del mundo, aquí expirará el movimiento de los cielos, el curso de los planetas, la generación de las cosas, la variedad de los tiempos, con todo lo demás que de los cielos depende. Y así, escribe san Juan en el Apocalipsis que vio un ángel poderoso vestido de una nube resplandeciente, el cual tenía el rostro como el sol, y el arco del cielo por corona en su cabeza, y los pies como columnas de fuego, de los cuales, el uno tenía puesto sobre la mar, y el otro sobre la tierra. Y este ángel dice que levantó el brazo hacia el cielo, y juró por el que vive en los siglos de los siglos que de ahí adelante no habría más tiempo, es a saber, ni movimiento de cielos ni cosa que se gobierne por ellos, y lo que más es, ni lugar de penitencia, ni de mérito ni de demérito, para la otra vida.
Después deste fuego vendrá, como dice el apóstol, un arcángel con grande poder y majestad, y tocará una trompeta que sonará por todas las partes del mundo, con la cual convocará todas las gentes a juicio. Ésta es aquella temerosa voz de que dice San Jerónimo: «Ahora coma, ahora beba, siempre parece que me está sonando a las orejas aquella voz que dirá: Levantaos, muertos, y venid a juicio». ¿Quién apelará desta citación? ¿Quién podrá recusar este juicio? ¿A quién no temblará la contera con esta voz? Esta voz quitará a la muerte todos sus despojos, y le hará restituir todo lo que tiene tomado al mundo. Y así, dice San Juan que allí la mar entregó los muertos que tenía, y asimismo la muerte y el infierno entregaron los que tenían. Pues, ¿qué cosa será ver allí parir a la mar y a la tierra por todas partes tantas diferencias de cuerpos, y ver concurrir en uno tantos ejércitos, y tantas suertes y maneras de naciones y gentes? Allí estarán los Alejandros, allí los Jerjes, allí los Daríos, y los césares de los romanos y los reyes poderosísimos, con otro hábito y otro brío, y con otros pensamientos muy diferentes de los que en este mundo tuvieron. Y allí, finalmente, se juntarán todos los hijos de Adán para que cada uno dé razón de sí y sea juzgado según sus obras.
Mas, aunque todos resuciten para nunca más morir, será grande la diferencia que habrá entre cuerpos y cuerpos. Porque los cuerpos de los justos resucitarán hermosos y resplandecientes como el sol, mas los de los malos oscuros y feos como la misma muerte. Pues, ¿qué alegría será entonces para las ánimas de los justos ver del todo ya cumplido su deseo, y verse juntos los hermanos tan queridos y tan amados, a cabo de tan largo destierro? Cómo podrá entonces decir el ánima a su cuerpo: «¡Oh cuerpo mío y fiel compañero mío que así me ayudaste a ganar esta corona, que tantas veces conmigo ayunaste, velaste y sufriste el golpe de la disciplina, y el trabajo de la pobreza, y la cruz de la penitencia, y las contradiciones del mundo! ¡Cuántas veces te quitaste el pan de la boca para dar al pobre! ¡Cuántas quedaste desabrigado por vestir al desnudo! ¡Cuántas renunciaste y perdiste de tu derecho por no perder la paz con el prójimo! Pues justo es que te quepa ahora parte desta hacienda, pues me ayudaste a ganarla, y que seas compañero de mi gloria, pues también lo fuiste de mis trabajos». Allí, pues, se ayuntarán en un supuesto los dos fieles amigos, no ya con apetitos y pareceres contrarios, sino con liga de perpetua paz y conformidad, para que eternalmente puedan cantar y decir: «Mirad cuán buena cosa es, y cuán alegre, morar ya los hermanos en uno».

Mas, por el contrario, ¡qué tristeza sentirá el ánima del condenado cuando vea su cuerpo tal cual allí se lo ofrecerán, oscuro, sucio, hediondo y abominable! ¡Oh malaventurado cuerpo!, dirá ella. ¡Oh principio y fin de mis dolores! ¡Oh causa de mi condenación! ¡Oh, no ya compañero mío, sino enemigo; no ayudador, sino perseguidor; no morada, sino cadena y lazo de mi perdición! ¡Oh gusto malaventurado, y qué caros me cuestan ahora tus regalos! ¡Oh carne hedionda, que a tales tormentos me has traído con tus deleites! ¿Éste es el cuerpo por quien yo pequé? ¿Déste eran los deleites por quien yo me perdí? ¿Por este muladar podrido perdí el reino del cielo? ¿Por este vil y sucio tronco perdí el fruto de la vida perdurable? ¡Oh furias infernales!, levantaos ahora contra mí y despedazadme, que yo merezco este castigo. ¡Oh, malaventurado el día de mi desastrado nacimiento, pues tal hubo de ser mi suerte, que pagase con eternos tormentos tan breves y momentáneos deleites!
Éstas y otras más desesperadas palabras dirá la desventurada ánima a aquel cuerpo que en este mundo tanto amó. Pues dime ahora, ánima miserable, ¿por qué tanto aborreces lo que tanto amaste? ¿No era esta carne tu querida? ¿No era este vientre tu dios? ¿No era este rostro el que curabas y guardabas del sol y aire, y pintabas con tan artificiosos colores? ¿No eran éstos los brazos y los dedos que resplandecían con oros y diamantes? ¿No era éste el cuerpo para quien se cercaba la mar y la tierra para tenerle la mesa delicada y la cama blanda y la vestidura preciosa? Pues, ¿quién ha trocado tu afición? ¿Quién ha hecho tan aborrecible lo que antes era tan amable? Cata aquí, pues, hermano, en qué para la gloria del mundo con todos los deleites y regalos del cuerpo.

IV

De la venida del juez y de la materia del juicio y de los testigos y acusadores

Pues estando ya todos resucitados y juntos en un lugar, esperando la venida del juez,descenderá de lo alto aquel a quien Dios constituyó por juez de vivos y muertos. Y así como en la primera venida vino con grandísima humildad y mansedumbre, convidando a los hombres con la paz y llamándolos a penitencia, así en la segunda vendrá con grandísima majestad y gloria, acompañado de todos los poderes y principados del cielo, amenazando con el furor de su ira a los que no quisieron usar de la blandura de su misericordia. Aquí será tan grande el temor y espanto de los malos, que como dice Isaías «andarán a buscar las aberturas de las piedras y las concavidades de las peñas para esconderse en ellas, por la grandeza del temor del Señor y por la gloria de su majestad cuando venga a juzgar la tierra». Finalmente, será tan grande este temor, que como dice San Juan, los cielos y la tierra huirán de la presencia del juez, y no hallarán lugar donde se esconder. Pues, ¿por qué huís, cielos? ¿Qué habéis hecho? ¿Por qué teméis? Y si por cielos se entienden aquellos espíritus bienaventurados que moran en los cielos, vosotros, bienaventurados espíritus, que fuisteis criados y confirmados en gracia,¿por qué huís? ¿Qué habéis hecho? ¿Por qué teméis? No temen, cierto, por su peligro, sino temen por ver en el juez una tan grande majestad y saña, que bastara para poner en espanto y admiración a todos los cielos. Cuando la mar anda brava, todavía tiene su espanto y admiración el que está seguro a la orilla. Y cuando el padre anda hecho un león por casa castigando al esclavo, todavía teme el hijo inocente, aunque sabe que no es contra él aquel enojo. Pues, ¿qué harán entonces los malos, cuando los justos así temerán? Si los cielos huyen, ¿qué hará la tierra? Y si aquellos que son todo espíritu tiemblan, ¿qué harán los que fueron del todo carne? Y si, como dice el profeta, «los montes en aquel día se derretirán delante la cara de Dios», ¿cómo nuestros corazones son más duros que las peñas, pues aun con esto no se mueven?

Delante del juez vendrá el estandarte real de la cruz, con todas las otras insignias de la sagrada pasión, para que sean testigos del remedio que Dios envió al mundo, y cómo el mundo no lo quiso recibir. Y así, la santa cruz justificará allí la causa de Dios, y a los malos dejará sin consuelo y sin excusa. Entonces dice el Salvador que llorarán y plantearán todas las gentes de la tierra, y que unas a otras se herirán en los pechos. ¡Oh, cuántas razones tendrán para llorar y plantear! Llorarán porque ya no pueden hacer penitencia ni huir de la justicia ni apelar de la sentencia. Llorarán las culpas pasadas, la vergüenza presente y los tormentos advenideros. Llorarán su mala suerte, su desastrado nacimiento y su malaventurado fin. Por estas y por otras muchas causas llorarán y plantearán, y como atajados por todas partes, y pobres de consejo y de remedio, darán palma con las manos y herirse han en los pechos unos a otros.

Entonces el juez hará división entre malos y buenos, y pondrá los cabritos a la mano siniestra y las ovejas a la diestra. ¿Quién serán éstos tan dichosos, que tal lugar y honra como ésta recibirán? Atribúlame, señor, aquí; aquí mata, aquí corta, aquí abrasa, porque allí me pongas a tu mano derecha. Luego comenzará a celebrarse el juicio, y tratarse de las causas de cada uno, según lo escribe el profeta Daniel por estas palabras: «Estaba yo -dice él- atento, y vi poner unas sillas en sus lugares, y un anciano de días se sentó en una dellas, el cual estaba vestido de una vestidura blanca como la nieve, y sus cabellos eran también blancos así como una lana limpia. El trono en que estaba sentado eran llamas de fuego, y las ruedas dél como fuego encendido, y un río de fuego muy arrebatado salía de la cara dél. Millares de millares entendían en servirle, y diez veces cien mil millares asistían delante dél. Miraba yo todo esto en aquella visión de la noche, y vi venir en las nubes uno que parecía hijo de hombre». Hasta aquí son palabras de Daniel, a las cuales añade san Juan, y dice: «Y vi todos los muertos, así grandes como pequeños, estar delante deste trono; y fueron abiertos allí los libros. Y otro libro se abrió, que es el libro de la vida, y fueron juzgados los muertos según lo contenido en aquellos libros y según sus obras». Cata aquí, hermano, el arancel por donde has de ser juzgado. Cata aquí las tasas y precios por donde se ha de apreciar todo lo que hiciste, y no por el juicio loco del mundo, que tiene el peso falso de Canaán en la mano, donde tan poco pesan la virtud y el vicio. En estos libros se escribe toda nuestra vida con tanto recaudo, que aún no has echado la palabra por la boca, cuando ya está apuntada y asentada en su registro.

Mas, ¿de qué cosas, si piensas, se nos ha de pedir cuenta? «Todos los pasos de mi vida tienes, señor, contados», dice Job. No ha de haber ni una palabra ociosa, ni un solo pensamiento de que no se haya de pedir cuenta. Y no sólo de lo que pensamos o hicimos, sino también de lo que dejamos de hacer cuando éramos obligados. Si dijeres: «Señor, yo no juré», dirá el juez: «Juró tu hijo, o tu criado, a quien tú debieras castigar». Y no sólo de las obras malas, sino también de las buenas daremos cuenta con qué intención y de qué manera las hicimos. ¿Qué diré, sino que, como dice San Gregorio, de todos los puntos y momentos de nuestra vida se nos ha de pedir allí cuenta en qué y cómo los gastamos? Pues si esto ha de pasar así, ¿de dónde nace en los que esto creemos tanta seguridad y descuido? ¿En qué confiamos? ¿Con qué nos satisfacemos y lisonjeamos en medio de tantos peligros? ¿En qué va esto, que los que más tienen por qué temer menos teman, y los que menos tenían por qué temer vivan con mayor temor?
Justo era el bienaventurado Job, pues por tal fue pronunciado por boca de Dios, y con todo esto vivía con tan gran temor desta cuenta, que decía: «¿Qué haré cuando se levante Dios a juzgar? Y cuando comience a preguntarme, ¿qué le responderé?» Palabras son éstas de corazón grandemente afligido y congojado. «¿Qué haré?», dice. Como si dijera: «Un cuidado me fatiga continuamente, un clavo traigo hincado en el corazón, que no me deja reposar. ¿Qué haré? ¿Adónde iré? ¿Qué responderé cuando entre Dios en juicio conmigo?» ¿Por qué temes, bienaventurado santo? ¿Por qué te congojas? ¿No eres tú el que dijiste: «Padre era yo de pobres, ojo de ciegos, y pies de cojos»? ¿No eres tú el que dijiste que en toda tu vida tu corazón te reprendió de cosa mala? Pues un hombre de tanta inocencia, ¿por qué teme? Porque sabía muy bien este santo que no tenía Dios ojos de carne, ni juzgaba como juzgan los hombres, en cuyos ojos muchas veces resplandece lo que ante Dios es abominable. ¡Oh, verdaderamente justo, que por eso eres tan justo, porque vives con tan gran temor! Este temor, hermanos, condena nuestra falsa seguridad, esta voz deshace nuestras vanas confianzas.
¿A quién habrá alguna vez quitado la comida, o el sueño alguna vez, este cuidado? Pues los que esto sienten como se debe sentir, algunas veces llegan a perder el sueño y la comida, y algo más. En las vidas de los Padres leemos que, como uno de aquellos santos varones viese una vez reír a un discípulo suyo, que le reprendió ásperamente, diciendo: «¡Cómo!, ¿y habiendo de dar a Dios cuenta delante del cielo y de la tierra, te osas reír?» No le parecía a este santo que tenía licencia para reírse quien esperaba hallarse en esta cuenta.

Pues acusadores y testigos tampoco faltarán en esta causa. Porque testigos serán nuestras mismas conciencias, que clamarán contra nosotros, y testigos serán también todas las criaturas de quien mal usamos, y sobre todo, será testigo el mismo señor a quien ofendimos, como él mismo lo significa por un profeta, diciendo: «Yo seré testigo apresurado contra los hechiceros y adúlteros y perjuros, y contra los que andan buscando calumnias para quitar al jornalero su jornal, y contra los que maltratan a la viuda y al huérfano, y fatigan a los peregrinos y extranjeros que poco pueden, y no miraron que estaba yo de por medio, dice el Señor».

Acusadores tampoco faltarán, y bastará por acusador el mismo demonio, que como San Agustín escribe, alegará muy bien ante el juez de su derecho, y decirle ha: «Justísimo juez, no puedes dejar de sentenciar y dar por míos a estos traidores, pues ellos han sido siempre míos, y en todo han hecho mi voluntad. Tuyos eran ellos, porque tú los criaste e hiciste a tu imagen y semejanza, y redimiste con tu sangre. Mas ellos borraron tu imagen y se pusieron la mía, desecharon tu obediencia y abrazaron la mía, menospreciaron tus mandamientos y guardaron los míos. Con mi espíritu han vivido, mis obras han imitado, por mis caminos han andado, y en todo han seguido mi partido.
Mira cuánto han sido más míos que tuyos, que sin darles yo nada ni prometerles nada, y sin haber puesto mis espaldas en la cruz por ellos, siempre han obedecido a mis mandamientos, y no a los tuyos. Si yo los mandaba jurar y perjurar, y robar y matar, y adulterar y renegar de tu santo nombre, todo esto hacían con grandísima facilidad. Si yo les mandaba poner hacienda, vida y alma por un punto de honra que yo les encarecía, o por un deleite falso a que yo los convidaba, todo lo ponían a riesgo por mí. Y por ti, que eras su Dios y su criador y su redentor, que les diste la hacienda y la salud y la vida, que les ofrecías la gracia y les prometías la gloria, y sobre todo esto, que por ellos padeciste en cruz, con todo esto, nunca se pusieron al menor de los trabajos del mundo por ti
».

¡Cuántas veces te aconteció llegar a sus puertas llagado, pobre y desnudo, y darte con ellas en la cara, teniendo más cuidado de engordar sus perros y caballos, y vestir sus paredes de seda y oro, que de ti! Y pues esto es así, justo es que algún día sean castigadas las injurias y desprecios de tan grande majestad.
Pues oída esta acusación, pronunciará el juez contra los malos aquella terrible sentencia que dice: «Id, malditos, al fuego eterno, que está aparejado para Satanás y para sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, etc. Y así irán los buenos a la vida eterna, y los malos al fuego eterno». ¿Quién podrá explicar aquí lo que los malaventurados sentirán con estas palabras? Allí es donde darán voces a los montes para que caigan sobre ellos, y a los collados para que los cubran. Allí blasfemarán y renegarán, y pondrán su boca sacrílega en Dios, y maldecirán siempre el día de su nacimiento y su malaventurada suerte. Allí se acabará su día, allí fenecerá su gloria, allí se volverá la hoja de su prosperidad y se comenzará para siempre el día de su dolor, como lo significó San Juan en su Apocalipsis, debajo del nombre de Babilonia, por estas palabras: «Llorarse han, y harán llanto sobre sí, los reyes de la tierra que gozaron de los regalos y deleites de Babilonia y fornicaron con ella cuando vean el humo que sale de sus tormentos, y ponerse han lejos por el temor dellos, y dirán: ¡Ay, ay de aquella ciudad grande de Babilonia que en una hora le vino su juicio! Y los mercaderes de la tierra llorarán, porque ya no habrá quien compre más sus mercaderías
de oro y plata y piedras preciosas, y harán llanto sobre ella, y dirán: ¡Ay, ay de aquella ciudad grande que se vestía de holanda y grana y carmesí, y se cubría de oro y piedras preciosas, que en una hora perecieron tantas riquezas!»

Pues, ¡oh hermanos míos!, si esto ha de pasar así, proveámonos con tiempo, y tomemos el consejo que nos da aquel que primero quiso ser nuestro abogado que nuestro juez. No hay quien mejor sepa lo que sea menester para aquel día, que el que ha de ser juez de nuestra causa. Él, pues, nos enseña brevemente lo que nos conviene hacer, por estas palabras: «Mirad -dice él por San Lucas-, no se carguen y apesguen vuestros corazones con demasiados comeres y beberes, y con los cuidados y negocios desta vida, y os venga de rebato aquel temeroso día. Porque, así como lazo, ha de venir sobre todos los que moran sobre la haz de la tierra. Y por esto, velad y haced oración en todo tiempo, porque merezcáis ser librados de todos estos males que han de venir, y parecer delante el hijo de la virgen.» Pues, considerando esto, hermanos, venid y levantémonos deste sueño tan pesado antes que caiga sobre nosotros la noche oscura de la muerte, antes que venga este tan temeroso día, de quien dice el profeta: «Ya viene, ¿y quién lo esperará? ¿Y quién podrá sufrir el día de su venida?» Aquél, por cierto, podrá esperar el día deste juicio, que hubiere tomado la mano al juez y juzgádose a sí mismo.