No hay nada oculto bajo el sol.
El cardenal italiano Camillio Ruini ha dicho a periodistas que en el cónclave en el cual se eligió a Benedicto XVI le dieron una petición firmada para nombrar santo por la vía rápida al recientemente -en ese entonces- fallecido Juan Pablo II.
"La beatificación se inquirió al interior del cónclave". La nota llega de una agencia de noticias italiana sólo cuatro días antes de la ceremonia solemne en el que Benedicto XVI sería el primer Papa en 11 siglos en proclamar "beato" a su predecesor inmediato.
El cardenal Ruini dijo a la agencia de noticias AGI cómo un numeroso grupo de cardenales firmaron una petición para el próximo Papa, -que aún no se elegía- a renunciar a la espera de mínimo de cinco años para el proceso de beatificación para apurar el caso de Juan Pablo II.
"Entrando en el cónclave para la elección papal, una carta me llegó firmada por muchos Cardenales que se unieron a la petición popular para iniciar el proceso de canonización de inmediato", dijo Ruini, quien también sirvió en su momento al Vicario de Roma. "La carta me fue dada a mí, porque entre los cardenales no se sabía quién sería elegido en el cónclave."
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miércoles, 18 de mayo de 2011
viernes, 29 de abril de 2011
NO PODEMOS CALLARNOS, NO PODEMOS SER PERROS MUDOS
Sermón pronunciado el 16 de Enero de 2011
por el P. Pierre Champroux (hsspx)
Queridos hermanos:
La oración colecta de este día nos dice: “Dios todopoderoso y eterno, que gobiernas al tiempo las cosas del cielo y de la tierra, escucha clemente las súplicas de tu pueblo y concede la paz a nuestros días. Por Jesucristo Nuestro Señor”.
Es Nuestro Señor Jesucristo quien da la paz al mundo ¿Qué es la paz? La tranquilidad en el orden (San Agustín)
Discurso del Santo Padre el primero de enero de 2011 a la hora del Ángelus: “El próximo octubre iré en peregrinación a la ciudad de San Francisco invitando a que se unan conmigo los cristianos de las diferentes confesiones, los representantes de las diversas tradiciones del mundo y, en espíritu, todos los hombres de buena voluntad, para conmemorar el gesto histórico querido por mi Predecesor y renovar solemnemente el compromiso de los creyentes de todas las religiones de vivir su fe respectiva como un servicio a la causa de la paz”.
El Papa enlaza este discurso con su mensaje para la jornada mundial de la paz del 8 de diciembre de 2010. El tema de este mensaje era La libertad religiosa camino hacia la paz. El Papa quiere que todos los hombres alcancen la libertad religiosa porque la religión acerca a Dios: “El mundo necesita de Dios, tiene necesidad de valores éticos y espirituales y la religión puede ofrecer una preciosa contribución en esta búsqueda de la construcción de un orden social justo y pacífico a nivel nacional e internacional. La paz es un don de Dios y al mismo tiempo un proyecto a poner en práctica. Una sociedad reconciliada con Dios está más próxima de la paz”.
Queridos hermanos:
La oración colecta de este día nos dice: “Dios todopoderoso y eterno, que gobiernas al tiempo las cosas del cielo y de la tierra, escucha clemente las súplicas de tu pueblo y concede la paz a nuestros días. Por Jesucristo Nuestro Señor”.
Es Nuestro Señor Jesucristo quien da la paz al mundo ¿Qué es la paz? La tranquilidad en el orden (San Agustín)
Discurso del Santo Padre el primero de enero de 2011 a la hora del Ángelus: “El próximo octubre iré en peregrinación a la ciudad de San Francisco invitando a que se unan conmigo los cristianos de las diferentes confesiones, los representantes de las diversas tradiciones del mundo y, en espíritu, todos los hombres de buena voluntad, para conmemorar el gesto histórico querido por mi Predecesor y renovar solemnemente el compromiso de los creyentes de todas las religiones de vivir su fe respectiva como un servicio a la causa de la paz”.
El Papa enlaza este discurso con su mensaje para la jornada mundial de la paz del 8 de diciembre de 2010. El tema de este mensaje era La libertad religiosa camino hacia la paz. El Papa quiere que todos los hombres alcancen la libertad religiosa porque la religión acerca a Dios: “El mundo necesita de Dios, tiene necesidad de valores éticos y espirituales y la religión puede ofrecer una preciosa contribución en esta búsqueda de la construcción de un orden social justo y pacífico a nivel nacional e internacional. La paz es un don de Dios y al mismo tiempo un proyecto a poner en práctica. Una sociedad reconciliada con Dios está más próxima de la paz”.
Lo que sorprende en estas palabras del Papa es que jamás hace distinción entre las religiones, todas son caminos hacia Dios y hacia la paz.Para el Papa la libertad de volverse hacia Dios, la libertad religiosa es el fundamente más profundo de la paz: “Cuando se reconoce la libertad religiosa la dignidad de la persona humana es respetada en su misma raíz y se consolida la moral y las instituciones de los pueblos”.
Dice el Papa claramente que esta libertad fundamental de volverse hacia Dios es el fundamento de toda la vida moral. ¡Pero JAMÁS dice que hay que volverse al VERDADERO DIOS! Leyéndolo tiene uno la impresión de que toda religión practicada libremente produce los mismos efectos.
¿Cómo es que una religión falsa, que es objetivamente el mayor de los desórdenes pues adora –nada menos a quien no es Dios, a quien ni siquiera es, puede conducir a la paz? Objetivamente no hay pecado más grave que el que se comete por arrebatar a Dios el honor que le es debido. He aquí porqué en 1986 con ocasión del anuncio de la primera reunión de Asís escribía Mons. Le Febvre estas palabras que brotaban de un corazón profundamente herido en su amor a Dios:
“Es el primer artículo del Credo y el primer mandamiento de la Ley de Dios los que son públicamente burlados por aquel que está sentado en la Sede de Pedro. El daño de este escándalo en las almas de los católicos es incalculable. Y la Iglesia se ve sacudida en sus fundamentos”.

Es verdad también que el Papa ha dicho esto en su mensaje del 8 de diciembre: “El camino así trazado no es el del relativismo o del sincretismo religioso. La Iglesia, en efecto, anuncia y está obligada a anunciarlo sin desfallecer que Cristo “es el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn. 14,6) en el cual deben los hombres encontrar la plenitud de la vida religiosa y en el cual Dios reconcilia consigo todas las cosas”. Sin embargo, teniendo en cuenta los congresos interreligiosos anteriores cuya repetición se anuncia oficialmente, nos parece un tanto débil como aclaración.
Como comentario indirecto citamos lo que dijo Mons. Fellay en su sermón del domingo 9 de enero en San Nicolás de Chardonnet después de haber explicado que los Reyes Magos encontraron en el rey Herodes y en los sacerdotes y escribas todas las informaciones que necesitaban acerca del Mesías porque ellos sabían bien que el Mesías iba a nacer pero con un conocimiento puramente teórico:“Saben y no saben. En teoría lo saben todo. En la práctica ignoran por completo la realidad. Y uno se siente tentado a encontrar paralelismos. Cuando se oye hablar de esta historia de Asís se siente uno verdaderamente tentado a hacer un paralelismo. En teoría saben, en teoría creen ¿pero qué es lo que creen en realidad? ¿Creen verdaderamente que Nuestro Señor es Dios? ¿Creen verdaderamente que está en su mano la paz de los hombres y los pueblos? ¿Creen verdaderamente en todas las consecuencias inmediatas, directas de su divinidad? ¿Es que van, tal como hicieron los Reyes Magos, a adorar al Dios verdadero y a pedirle la paz? ¿Es que van a presentarse ante el Rey de la paz, Rey pacífico?”.
Se ha dicho que en el año 2002, durante la segunda reunión ecuménica de Asís, en la sala del convento de los Franciscanos donde se recibieron las delegaciones de las otras religiones se retiró el crucifijo, por cortesía, para no molestar. ¡Para congregar a los hombres en la búsqueda de la paz se retira el crucifijo! ¡Se retira precisamente el crucifijo! ¿Pero a quién se busca agradar? ¿A Dios o a los hombres?He aquí lo que en 1928 decía Pío XI en su encíclica mortalium animos a propósito de las reuniones interreligiosas a las cuales prohibía firmemente que los católicos asistieran.
“Tales iniciativas no pueden recibir la aprobación de los católicos en manera alguna puesto que se apoyan en la errónea teoría de que todas las religiones son más o menos buenas y plausibles en cuanto que todas igualmente aunque de diferente manera manifiestan el sentimiento natural e innato que nos lleva hacia Dios y nos inclina a reconocer con reverencia su poder. A decir verdad los seguidores de esta teoría caen totalmente en el error. Pero hay más pervirtiendo la noción de la verdadera religión de hecho la está rechazando y se van hundiendo por etapas en el naturalismo y el ateísmo. La conclusión es clara: solidarizarse con los seguidores y propagandistas de tal doctrina equivale a alejarse completamente de la religión divinamente revelada”.
Nos vemos obligados, queridos hermanos, a constatar una ruptura en la enseñanza y actuación de los Papas. ¡Se nos ha puesto frente a una contradicción!
No faltan quienes nos digan que no se debe juzgar o criticar al Papa. ¡Pero no se trata de juzgar o de criticar a nadie sino de no perder la Fe! Yo estoy seguro de que el Papa tiene las mejores intenciones del mundo y cree que está haciendo lo mejor por la Iglesia. Es muy posible pero también se debe reconocer la realidad de esta contradicción y de este escándalo.
Es Pío XI quien nos dice que solidarizarse con los seguidores y propagandistas de tal doctrina equivale a alejarse completamente de la religión divinamente revelada.
¡Y nosotros no podemos callarnos, no podemos ser perros mudos, pastores que dejen que sus fieles pierdan la Fe sin decir nada, debemos repetir las palabras de Pío XI, en armonía con veinte siglos de práctica de la Iglesia, veinte siglos y veinte millones de mártires que han derramado su sangre por haber rechazado las falsas religiones y haber empleado todas sus fuerzas en llevar las almas a Cristo!
¡El problema no es tanto el de los cristianos martirizados en el Islam porque su muerte es una victoria! El problema es que el mundo cristiano ha perdido su Fe concreta, que no cree en la verdad de su religión. Y no tenemos frente al Islam otra religión que presentar que la de la libertad religiosa, la tolerancia universal y el “dejar hacer” general. No va a ser Asís III, IV o V lo que va a impedir a los musulmanes imponernos la ley islámica cuando lo tienen tan fácil por esta ausencia de verdad, de principios y de convicciones en que estamos sumergidos actualmente.
Invoquemos todos el Santo Nombre de María, Nuestra Señora del Rosario y de Lepanto, que nos devuelva la Fe, que vele por nuestra Iglesia y por el Padre común, nuestro Soberano Pontífice Benedicto XVI hacia el que sentimos tanto afecto y al que queremos rodear con nuestra plegarias a fin de que profese más claramente la Fe de la Iglesia.
Tomado de la revista Tradición Católica nº230, Enero-febrero 2011
Visto en: APOSTOLADO EUCARÍSTICO
CARTA DE MONSEÑOR FELLAY SOBRE LA REUNIÓN DE ASÍS Y LA BEATIFICACIÓN DE JUAN PABLO II
Queridos amigos y benefactores:
El nuevo año nos ha reservado muchas sorpresas, más bien desagradables, para no decir dramáticas. Hablamos, por supuesto, de los acontecimientos que afectan a la Iglesia, no de la serie de desastres de Japón, o los trastornos en los países árabes y en África, ¡que sin embargo deberían servir de advertencia a todos! ¿Pero quién los interpreta así?
En efecto, las catástrofes que perjudican y aniquilan las almas son mucho más perniciosas que toda catástrofe natural, con sus muertos, sus tragedias y sus sufrimientos muy dolorosos. El rostro del mundo cambiaría si los hombres se preocupasen por sus almas al igual que de sus cuerpos. Sin embargo, lo que a justo título lleva a reaccionar y buscar la curación a nivel del cuerpo humano, a causa del dolor inmediato experimentado, prácticamente no existe a nivel de nuestro espíritu. El pecado, que tanto mal causa a toda la humanidad y a cada ser humano, es muy poco sentido y por eso no se buscan los remedios adecuados. Nos referimos a una catástrofe espiritual. En efecto, ¿qué otro nombre se puede dar a un acontecimiento que descarría a una multitud de almas y que pone en peligro la salvación de millones, quizás miles de millones de almas? Ahora bien, en Roma, a comienzos de este año, se anunciaron al menos dos hechos susceptibles de acarrear la no conversión, y por ende la condenación eterna de las almas: la beatificación del Papa Juan Pablo II y la renovación de la jornada de oraciones de Asís, con motivo del 25º aniversario del primer encuentro de todas las religiones organizados en Asís por el mismo Juan Pablo II.
Para aquellos a quienes se les dificulte entender el significado de estos dos acontecimientos, reproduciremos simplemente lo que escribió el Padre Franz Schmidberger, primer sucesor de Monseñor Marcel Lefebvre al frente de la Fraternidad San Pío X, hace veinticinco años en esta misma Carta a los amigos y benefactores. Daba una lista no exhaustiva de los actos realizados por el Papa Juan Pablo II, que será beatificado:
“El 25 de enero de 1986, el Papa, en un sermón dado en la Basílica de San Pablo Extramuros, invitó a todas las religiones a Asís para rezar juntos por la paz. Basta echar un vistazo sobre los acontecimientos de los últimos tres años para ver hasta qué punto nos acercamos ahora al establecimiento de una gran religión universal encabezada por el Papa y con la libertad, la igualdad y la fraternidad de la Revolución Francesa y de las logias masónicas como único dogma.
1. El nuevo Código de Derecho Canónico, promulgado por el propio Papa el 25 de enero de 1983, suprimió el estado clerical. En lo sucesivo la Iglesia es el «pueblo de Dios», en un sentido protestante e igualitario, sin subordinados y sin autoridades. La jerarquía no es más que un «servicio»; según palabras de Juan Pablo II en su Constitución, la Iglesia se define como una «comunión» y por su «preocupación por el ecumenismo». El Canon 844 permite expresamente la intercomunión; el Canon 204 entremezcla el sacerdocio ministerial con el sacerdocio espiritual de los fieles, etc.
2. El domingo 11 de diciembre de 1983, el Papa predica en una iglesia protestante de Roma, y ello después de haberse invitado más o menos a sí mismo.
3. El Obispo de Sherbrooke, en Québec (Canadá), ha acogido reiteradas veces a los protestantes en su catedral para realizar falsas ordenaciones. Él mismo participó en una de estas ceremonias y recibió la “comunión” de manos de una pastora recientemente ordenada.
4. El 18 de febrero de 1984 se firmó un nuevo Concordato entre la Santa Sede e Italia. En lo sucesivo, por aplicación de la Declaración conciliar sobre la libertad religiosa, Italia ya no es un Estado católico sino un Estado laico, es decir, ateo. Según el mismo documento, Roma ya no es más una ciudad sagrada.
5. El 10 de mayo de 1984 el Papa visita un templo budista en Tailandia, se descalza y se sienta a la par del bonzo budista, sentado él mismo ante el altar en el que se encuentra una gran estatua de Buda.
6. En su carta pastoral del 16 de septiembre de 1984, los obispos suizos llegan a la importante conclusión de que «el deseo de recibir juntos el mismo pan en la misma mesa, es decir, el deseo de que la misa y la cena ya no sean celebrados separadamente, tiene su origen en Dios (…) Sin embargo, debe considerarse con cautela el momento en que concretaremos este deseo», añaden los obispos. Además, apoyaron el proyecto de ley que apuntaba a cambiar las normas matrimoniales y que destruye, ni más ni menos, el matrimonio y la familia. Y bien, gracias a este apoyo el 22 de septiembre de 1985 se aprobaron en Suiza las nuevas normas matrimoniales. Una vez más los obispos parecen ser no sólo los sepultureros del orden sobrenatural, sino también del orden natural establecido por Dios.
7. El episcopado francés continúa difundiendo el catecismo herético «Pierres vivantes» en la instrucción religiosa, con gran detrimento de los niños. «Mas quien escandalizare a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor le sería que le colgasen del cuello una de esas piedras de molino que mueve un asno, y así fuese sumergido en el profundo del mar» (San Mateo, 18, 6).
8. Una declaración conjunta del Cardenal Höffner y M. Lohse, Presidente del Consejo de la Iglesia Evangélica de Alemania, firmada el 1º de enero de 1985, concede a los esposos de matrimonios mixtos la libertad de casarse, hacer bautizar a sus hijos y educarlos en una u otra Iglesia. Ahora bien, el Código de Derecho Canónico de 1917, Canon 2319, reprime cada uno de estos tres delitos con una excomunión especial.
9. En su libro «Entrevista sobre la fe» (1985), el Cardenal Ratzinger afirma que las demás religiones, estrictamente hablando, son medios «extraordinarios» de salvación. ¡No, Eminencia, sólo Jesucristo, únicamente Él es la Vía, la Verdad y la Vida; nadie va al Padre sino por Él!
10. En una nota sobre la presentación del judaísmo en la catequesis, publicada el 24 de junio de 1985, ¡el Cardenal Willebrands afirma que esperamos el Mesías junto a los judíos! Y se remite al propio Papa, que declaró ante los judíos, el 17 de noviembre de 1980 en Maguncia, que la Antigua Alianza no ha sido aún abolida.
11. Durante el verano de 1985, el Vaticano envía una delegación oficial a la colocación de la piedra fundamental de una nueva mezquita gigante en Roma.
12. En agosto de 1985 proclama ante jóvenes musulmanes en Casablanca (Marruecos), que nosotros, los cristianos, adoramos el mismo Dios que ellos —¡como si en el Islam existiese la Santísima Trinidad y la Encarnación de Dios!—. Pocos días después se encamina junto a sacerdotes animistas y su séquito a la periferia de Lahomay, a un culto en el «bosque sagrado» en el que se evoca «la fuerza del agua» y las almas divinizadas de los antepasados. Y por lo menos en dos ocasiones, en Kara y en Togoville —¡en Kara antes de la Santa Misa!—, vierte agua y arroja harina de maíz en el fondo seco de una cáscara de calabaza, gesto con el cual se profesa una falsa creencia religiosa.
13. Una comisión católico-evangélica, constituida para concluir la visita del Papa a Alemania en 1980, declara en su informe final publicado el 24 de enero de 1986 que ya no existen divergencias entre las dos confesiones en lo que se refiere a la justificación, la eucaristía, el sacerdocio y el papado. A un observador avisado no se le escapa que aquí se proclama abiertamente la religión ecuménica unificada.
14. Y ahora, el 25 de enero de 1986, convoca a todas las religiones a reunirse en Asís en otoño para orar por la paz (…). «¿A qué Dios van a rezar, pues, los que niegan expresamente la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo? Se configura allí una verdadera invocación del diablo», comenta Monseñor Lefebvre.
15. En fin, durante un viaje en la India, el Papa no habla sino de diálogo, de comprensión recíproca de las religiones, en aras de promover conjuntamente la fraternidad humana y el bienestar social.
¿Creen Ustedes, queridos amigos, que esta enumeración representa para nosotros una buena noticia? La hemos redactado transidos de dolor, preocupados por el bien de la Santa Iglesia. Asimismo, estamos lejos de querer juzgar al Papa; declinamos de grado esta empresa delicada a un juicio ulterior de la Iglesia. No nos enrolamos entre quienes declaran a la rápida que la sede papal está vacante, sino que nos dejamos guiar por la historia de la Iglesia. El Papa Honorio fue anatematizado por el 6º Concilio Ecuménico a causa de sus falsas enseñanzas, pero jamás se ha pretendido que Honorio no era Papa. Con todo, nos resulta imposible cerrar los ojos ante los hechos.
Las directivas secretas de los Carbonarios y su correspondencia, alrededor de 1820, ¡también son hechos! Allí leemos: «El trabajo que vamos a emprender (...) puede durar varios años, quizás un siglo (…) Lo que debemos buscar y esperar, como los judíos esperan el Mesías, es un Papa según nuestras necesidades (...) Con ello, para destrozar la roca sobre la que Dios construyó su Iglesia (…) tenemos el dedo meñique del sucesor de Pedro comprometido en la conjura (…) Para asegurarnos un Papa de las debidas proporciones, se trata primero de modelar para ese Papa una generación digna del reino que soñamos (…) Ganaos una reputación de buen católico (…) Esta reputación hará llegar con facilidad nuestras doctrinas al seno del joven clero (…) Dentro de algunos años este clero joven, por lógica consecuencia, desempeñará todas las funciones (…) Será el llamado a elegir al Pontífice (…) y este Pontífice, como la mayor parte de sus contemporáneos, estará necesariamente más o menos imbuido de los principios (…) humanitarios que comenzaremos a poner en circulación».
«Debemos (…) llegar por medios pequeños, bien graduados, al triunfo de la idea revolucionaria gracias a un Papa (…) Este proyecto siempre me ha parecido sobrehumano».
Por otra parte, leemos en el pequeño exorcismo de León XIII, en su versión original: «Los más insidiosos enemigos han llenado de amargura a la Iglesia, esposa del Cordero inmaculado, le han dado a beber ajenjo, han puesto sus manos impías sobre todo lo que Ella tiene de más preciado. Han erigido el trono de abominación de su impiedad donde fue establecida la Sede de San Pedro y la Cátedra de la Verdad como luz para las naciones, de modo que, golpeado el Pastor, puedan dispersar la grey».
¿Qué se puede hacer frente a esta situación desesperada humanamente hablando? Rezar, trabajar y sufrir con la Iglesia”.
¿Acaso veinte años más tarde estas palabras han perdido su vigor? Con el advenimiento de Benedicto XVI se pudo esperar un cambio de la situación, ya que él mismo admitía que la Santa Iglesia se encontraba en una situación dramática. Y de hecho, en medio de una gran hostilidad, ha plantado varios hitos que pueden servir ciertamente para una restauración. Tenemos muy presentes en nuestra memoria agradecida los actos de buena voluntad que ha realizado a favor de nuestra Fraternidad. Sin embargo, la reiteración de Asís, incluso edulcorada, aún cuando modificada, según parece ser su intención, evocará inevitablemente el primer Asís, que fue escandaloso bajo tantos aspectos; uno de los más notables fue aquel triste y lamentable espectáculo, en el que se pudo ver al Vicario de Cristo a la par de una multitud abigarrada de paganos, invocando a sus falsos dioses y a sus ídolos —la colocación de la estatua de Buda sobre el sagrario de la iglesia de San Pedro de Asís sigue siendo la más increíble y abominable ilustración. Ahora bien, proyectándose festejar el aniversario de tal reunión se renuncia, por lo mismo, a criticar a su iniciador. A un pastor evangelista, que protestaba contra este nuevo Asís, Benedicto XVI le escribió que haría todo lo posible para evitar el sincretismo. Sin embargo, ¿se dirá a los participantes provenientes de otras religiones que no existe sino sólo una verdadera que salva? ¿Se les dirá que no existe bajo el cielo ningún otro nombre por el cual podamos ser salvos, sino el nombre de Jesús, como enseñó San Pedro, el primer Papa? (cfr. Hechos 4, 12). Estos son dogmas de fe.
Si se silencian ante ellos verdades tan esenciales, ¡se les engaña! Si se les oculta lo único necesario, unum necessarium, haciéndoles creer que todo está bien, ya que el Espíritu Santo también se sirve de las otras religiones como medios de salvación, incluso si se habla de medios extraordinarios según el magisterio nuevo del Concilio Vaticano II, se les induce a error y se les priva de los medios de salvación.
En cuanto a la beatificación de Juan Pablo II, su efecto inmediato será consagrar el conjunto de su pontificado, todas sus empresas, incluso las más escandalosas, como las que están expuestas más arriba y las otras, como besar el Corán y las múltiples ceremonias de arrepentimiento, que llevan a pensar que la Iglesia es culpable de los cismas, por los que se perdieron multitud de almas cristianas que se separaron de nuestra Madre, la Santa Iglesia, y adhirieron al error y a la herejía. En la práctica todo ello conduce al indiferentismo en la vida de todos los días y los ocasionales esfuerzos de Roma para revertir un poco un atolladero tan nocivo para la Iglesia sólo reportan magros resultados: es que la Iglesia misma está exangüe.
Se nos dirá que exageramos, que dramatizamos o que apelamos a una retórica de circunstancia; con todo, esta dramática comprobación sale de boca misma de los Papas Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI. Aparece, empero, como una estrella fugaz en el firmamento; se olvida rápidamente y deja totalmente indiferente a la multitud, que no se preocupa por mirar hacia arriba, en dirección al Cielo.
¿Qué hacer? ¿Qué podemos hacer por nuestra parte, queridos amigos? “Oración y penitencia” fue la consigna que nos dejó nuestra buena Madre del Cielo, la Santísima Virgen María, tanto en Lourdes como en Fátima. Estas directivas celestes siguen vigentes, e incluso con mayor razón que cuando fueron pronunciadas. Muchos de ustedes se preguntan cuál fue el efecto de nuestra Cruzada de Rosarios terminada el año pasado. Hemos transmitido el resultado, acompañado de una petición, al Sumo Pontífice, que no nos ha respondido, aunque más no fuese acusando recibo. Sin embargo, esto no debe desalentarnos. Nuestra oración se dirigió al Cielo, a Nuestra Señora, a nuestra Madre tan buena y misericordiosa, y al Dios de las misericordias. No tenemos, pues, derecho a dudar que no seremos escuchados según las disposiciones infalibles de la Divina Providencia. Sepamos tener confianza en Dios. Con todo, la situación de la Iglesia y del mundo nos sugieren que les pidamos instantemente no detener este movimiento de oración por el bien de la Iglesia y del mundo, y por el triunfo del Corazón Inmaculado de María. La intensidad de la crisis, la proliferación de todo tipo de calamidades que afectan o amenazan a la humanidad, exigen de nuestra parte una actitud correlativa: “Conviene orar perseverantemente y no desfallecer”, oportet semper orare et numquam deficere (San Lucas, 18, 1).
Por tanto, nos parece más que oportuno y urgente, a vista del aumento de la intensidad de los males que abruman la Santa Iglesia, lanzar una nueva Cruzada de Rosarios, una cruzada de oración y penitencia. Los invitamos a unir todos sus esfuerzos, todas sus energías, para conformar a partir de Pascua de este año hasta Pentecostés de 2012 un nuevo ramillete espiritual, un nuevo eslabón de estas rosas tan agradables a Nuestra Señora, para suplicarle que interceda a favor de sus hijos ante su Divino Hijo y del Padre omnipotente. La confusión no deja de aumentar entre las almas, que están a merced de lobos rapaces presentes en el redil. La tribulación es tan grande, que incluso los elegidos se perderían si no fuese abreviada. Los pocos datos reconfortantes de estos últimos años no son suficientes para atreverse a decir que las cosas hayan cambiado verdaderamente en profundidad. Dan grande esperanza para el futuro, a la manera de una luz que se percibe cuando uno aún se encuentra adentrado en un túnel. Así, pues, pidamos de todo corazón la intervención de nuestra Madre del Cielo, a fin de que esta prueba terrible sea abreviada, que el corsé modernista que blinda la Iglesia —al menos desde el Vaticano II— se rasgue, que las autoridades cumplan con su papel salvífico para con las almas, que la Iglesia recobre su esplendor y su belleza espiritual, que las almas del mundo entero puedan escuchar la Buena Nueva que convierte y recibir los sacramentos que salvan, volviendo a hallar el único redil. ¡Ah, cuánto desearíamos poder utilizar un lenguaje menos dramático! Pero sería una mentira y una negligencia culpable de nuestra parte tranquilizarlos, dejándoos en la esperanza de que las cosas se recompondrán por sí solas.
Contamos con la generosidad de todos para conformar una vez más un ramillete de, al menos, doce millones de rosarios, para que la Iglesia sea librada de los males que la aquejan o que la amenazan en el futuro próximo, se consagre a Rusia y que llegue pronto el triunfo de la Inmaculada.
A fin de que nuestras oraciones sean aún más eficaces y que todos puedan obtener un beneficio mayor, querríamos concluir recordando que cuando se reza el Rosario, lo más importante no es la cantidad de Ave María que se dicen, sino la manera en que se los reza. El peligro de la monotonía o de la distracción pueden ser conjurados eficazmente rezando el Rosario según las indicaciones dadas por María misma: al desgranar las cuentas, hay que meditar las escenas de la vida y los misterios de Nuestro Señor y de su Santa Madre. Lo más importante es este contacto con la vida del Salvador que se establece cuando se medita amorosamente en los acontecimientos enunciados en cada decena, los “misterios” del Rosario. Los diez Ave Marías se transforman en una melodía de fondo, que acompaña y sostiene este contacto suave y potente con Dios, con Nuestro Señor y Nuestra Señora. Sor Lucía de Fátima, haciéndose eco de los Papas, ha dicho que Dios que ha querido conceder una eficacia especial a esta plegaria, de suerte que no existe problema alguno que no pueda ser resuelto por esta magnífica oración. Nos permitimos insistir sobre la oración en familia, que todos los días da pruebas de eficacia al proteger a los niños y a los jóvenes de las tentaciones y peligros espantosos del mundo moderno, que protege la unidad familiar en medio de tantas amenazas que la acechan. No debemos desanimarnos por el aparente silencio de la Divina Providencia tras nuestra última cruzada. En las cosas importantes, Dios quiere que, por nuestra perseverancia en la oración le probemos que sabemos lo que vale lo que le pedimos y que estamos dispuestos a pagar el precio correspondiente.
A las puertas de entrar en la Pasión de Nuestro Señor, la Semana Santa y la gloriosa Resurrección del Salvador, pedimos a Nuestra Señora que se digne bendecir vuestra generosidad, acogeros bajo su graciosa protección y prestar oídos a vuestras instantes plegarias.
Menzingen, Primer Domingo de Pasión.
+ Bernard Fellay
Superior General
de la Fraternidad San Pío X
El nuevo año nos ha reservado muchas sorpresas, más bien desagradables, para no decir dramáticas. Hablamos, por supuesto, de los acontecimientos que afectan a la Iglesia, no de la serie de desastres de Japón, o los trastornos en los países árabes y en África, ¡que sin embargo deberían servir de advertencia a todos! ¿Pero quién los interpreta así?
En efecto, las catástrofes que perjudican y aniquilan las almas son mucho más perniciosas que toda catástrofe natural, con sus muertos, sus tragedias y sus sufrimientos muy dolorosos. El rostro del mundo cambiaría si los hombres se preocupasen por sus almas al igual que de sus cuerpos. Sin embargo, lo que a justo título lleva a reaccionar y buscar la curación a nivel del cuerpo humano, a causa del dolor inmediato experimentado, prácticamente no existe a nivel de nuestro espíritu. El pecado, que tanto mal causa a toda la humanidad y a cada ser humano, es muy poco sentido y por eso no se buscan los remedios adecuados. Nos referimos a una catástrofe espiritual. En efecto, ¿qué otro nombre se puede dar a un acontecimiento que descarría a una multitud de almas y que pone en peligro la salvación de millones, quizás miles de millones de almas? Ahora bien, en Roma, a comienzos de este año, se anunciaron al menos dos hechos susceptibles de acarrear la no conversión, y por ende la condenación eterna de las almas: la beatificación del Papa Juan Pablo II y la renovación de la jornada de oraciones de Asís, con motivo del 25º aniversario del primer encuentro de todas las religiones organizados en Asís por el mismo Juan Pablo II.
Para aquellos a quienes se les dificulte entender el significado de estos dos acontecimientos, reproduciremos simplemente lo que escribió el Padre Franz Schmidberger, primer sucesor de Monseñor Marcel Lefebvre al frente de la Fraternidad San Pío X, hace veinticinco años en esta misma Carta a los amigos y benefactores. Daba una lista no exhaustiva de los actos realizados por el Papa Juan Pablo II, que será beatificado:
“El 25 de enero de 1986, el Papa, en un sermón dado en la Basílica de San Pablo Extramuros, invitó a todas las religiones a Asís para rezar juntos por la paz. Basta echar un vistazo sobre los acontecimientos de los últimos tres años para ver hasta qué punto nos acercamos ahora al establecimiento de una gran religión universal encabezada por el Papa y con la libertad, la igualdad y la fraternidad de la Revolución Francesa y de las logias masónicas como único dogma.
1. El nuevo Código de Derecho Canónico, promulgado por el propio Papa el 25 de enero de 1983, suprimió el estado clerical. En lo sucesivo la Iglesia es el «pueblo de Dios», en un sentido protestante e igualitario, sin subordinados y sin autoridades. La jerarquía no es más que un «servicio»; según palabras de Juan Pablo II en su Constitución, la Iglesia se define como una «comunión» y por su «preocupación por el ecumenismo». El Canon 844 permite expresamente la intercomunión; el Canon 204 entremezcla el sacerdocio ministerial con el sacerdocio espiritual de los fieles, etc.
2. El domingo 11 de diciembre de 1983, el Papa predica en una iglesia protestante de Roma, y ello después de haberse invitado más o menos a sí mismo.
3. El Obispo de Sherbrooke, en Québec (Canadá), ha acogido reiteradas veces a los protestantes en su catedral para realizar falsas ordenaciones. Él mismo participó en una de estas ceremonias y recibió la “comunión” de manos de una pastora recientemente ordenada.
4. El 18 de febrero de 1984 se firmó un nuevo Concordato entre la Santa Sede e Italia. En lo sucesivo, por aplicación de la Declaración conciliar sobre la libertad religiosa, Italia ya no es un Estado católico sino un Estado laico, es decir, ateo. Según el mismo documento, Roma ya no es más una ciudad sagrada.
5. El 10 de mayo de 1984 el Papa visita un templo budista en Tailandia, se descalza y se sienta a la par del bonzo budista, sentado él mismo ante el altar en el que se encuentra una gran estatua de Buda.
6. En su carta pastoral del 16 de septiembre de 1984, los obispos suizos llegan a la importante conclusión de que «el deseo de recibir juntos el mismo pan en la misma mesa, es decir, el deseo de que la misa y la cena ya no sean celebrados separadamente, tiene su origen en Dios (…) Sin embargo, debe considerarse con cautela el momento en que concretaremos este deseo», añaden los obispos. Además, apoyaron el proyecto de ley que apuntaba a cambiar las normas matrimoniales y que destruye, ni más ni menos, el matrimonio y la familia. Y bien, gracias a este apoyo el 22 de septiembre de 1985 se aprobaron en Suiza las nuevas normas matrimoniales. Una vez más los obispos parecen ser no sólo los sepultureros del orden sobrenatural, sino también del orden natural establecido por Dios.
7. El episcopado francés continúa difundiendo el catecismo herético «Pierres vivantes» en la instrucción religiosa, con gran detrimento de los niños. «Mas quien escandalizare a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor le sería que le colgasen del cuello una de esas piedras de molino que mueve un asno, y así fuese sumergido en el profundo del mar» (San Mateo, 18, 6).
8. Una declaración conjunta del Cardenal Höffner y M. Lohse, Presidente del Consejo de la Iglesia Evangélica de Alemania, firmada el 1º de enero de 1985, concede a los esposos de matrimonios mixtos la libertad de casarse, hacer bautizar a sus hijos y educarlos en una u otra Iglesia. Ahora bien, el Código de Derecho Canónico de 1917, Canon 2319, reprime cada uno de estos tres delitos con una excomunión especial.
9. En su libro «Entrevista sobre la fe» (1985), el Cardenal Ratzinger afirma que las demás religiones, estrictamente hablando, son medios «extraordinarios» de salvación. ¡No, Eminencia, sólo Jesucristo, únicamente Él es la Vía, la Verdad y la Vida; nadie va al Padre sino por Él!
10. En una nota sobre la presentación del judaísmo en la catequesis, publicada el 24 de junio de 1985, ¡el Cardenal Willebrands afirma que esperamos el Mesías junto a los judíos! Y se remite al propio Papa, que declaró ante los judíos, el 17 de noviembre de 1980 en Maguncia, que la Antigua Alianza no ha sido aún abolida.
11. Durante el verano de 1985, el Vaticano envía una delegación oficial a la colocación de la piedra fundamental de una nueva mezquita gigante en Roma.
12. En agosto de 1985 proclama ante jóvenes musulmanes en Casablanca (Marruecos), que nosotros, los cristianos, adoramos el mismo Dios que ellos —¡como si en el Islam existiese la Santísima Trinidad y la Encarnación de Dios!—. Pocos días después se encamina junto a sacerdotes animistas y su séquito a la periferia de Lahomay, a un culto en el «bosque sagrado» en el que se evoca «la fuerza del agua» y las almas divinizadas de los antepasados. Y por lo menos en dos ocasiones, en Kara y en Togoville —¡en Kara antes de la Santa Misa!—, vierte agua y arroja harina de maíz en el fondo seco de una cáscara de calabaza, gesto con el cual se profesa una falsa creencia religiosa.
13. Una comisión católico-evangélica, constituida para concluir la visita del Papa a Alemania en 1980, declara en su informe final publicado el 24 de enero de 1986 que ya no existen divergencias entre las dos confesiones en lo que se refiere a la justificación, la eucaristía, el sacerdocio y el papado. A un observador avisado no se le escapa que aquí se proclama abiertamente la religión ecuménica unificada.
14. Y ahora, el 25 de enero de 1986, convoca a todas las religiones a reunirse en Asís en otoño para orar por la paz (…). «¿A qué Dios van a rezar, pues, los que niegan expresamente la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo? Se configura allí una verdadera invocación del diablo», comenta Monseñor Lefebvre.
15. En fin, durante un viaje en la India, el Papa no habla sino de diálogo, de comprensión recíproca de las religiones, en aras de promover conjuntamente la fraternidad humana y el bienestar social.
¿Creen Ustedes, queridos amigos, que esta enumeración representa para nosotros una buena noticia? La hemos redactado transidos de dolor, preocupados por el bien de la Santa Iglesia. Asimismo, estamos lejos de querer juzgar al Papa; declinamos de grado esta empresa delicada a un juicio ulterior de la Iglesia. No nos enrolamos entre quienes declaran a la rápida que la sede papal está vacante, sino que nos dejamos guiar por la historia de la Iglesia. El Papa Honorio fue anatematizado por el 6º Concilio Ecuménico a causa de sus falsas enseñanzas, pero jamás se ha pretendido que Honorio no era Papa. Con todo, nos resulta imposible cerrar los ojos ante los hechos.
Las directivas secretas de los Carbonarios y su correspondencia, alrededor de 1820, ¡también son hechos! Allí leemos: «El trabajo que vamos a emprender (...) puede durar varios años, quizás un siglo (…) Lo que debemos buscar y esperar, como los judíos esperan el Mesías, es un Papa según nuestras necesidades (...) Con ello, para destrozar la roca sobre la que Dios construyó su Iglesia (…) tenemos el dedo meñique del sucesor de Pedro comprometido en la conjura (…) Para asegurarnos un Papa de las debidas proporciones, se trata primero de modelar para ese Papa una generación digna del reino que soñamos (…) Ganaos una reputación de buen católico (…) Esta reputación hará llegar con facilidad nuestras doctrinas al seno del joven clero (…) Dentro de algunos años este clero joven, por lógica consecuencia, desempeñará todas las funciones (…) Será el llamado a elegir al Pontífice (…) y este Pontífice, como la mayor parte de sus contemporáneos, estará necesariamente más o menos imbuido de los principios (…) humanitarios que comenzaremos a poner en circulación».
«Debemos (…) llegar por medios pequeños, bien graduados, al triunfo de la idea revolucionaria gracias a un Papa (…) Este proyecto siempre me ha parecido sobrehumano».
Por otra parte, leemos en el pequeño exorcismo de León XIII, en su versión original: «Los más insidiosos enemigos han llenado de amargura a la Iglesia, esposa del Cordero inmaculado, le han dado a beber ajenjo, han puesto sus manos impías sobre todo lo que Ella tiene de más preciado. Han erigido el trono de abominación de su impiedad donde fue establecida la Sede de San Pedro y la Cátedra de la Verdad como luz para las naciones, de modo que, golpeado el Pastor, puedan dispersar la grey».
¿Qué se puede hacer frente a esta situación desesperada humanamente hablando? Rezar, trabajar y sufrir con la Iglesia”.
¿Acaso veinte años más tarde estas palabras han perdido su vigor? Con el advenimiento de Benedicto XVI se pudo esperar un cambio de la situación, ya que él mismo admitía que la Santa Iglesia se encontraba en una situación dramática. Y de hecho, en medio de una gran hostilidad, ha plantado varios hitos que pueden servir ciertamente para una restauración. Tenemos muy presentes en nuestra memoria agradecida los actos de buena voluntad que ha realizado a favor de nuestra Fraternidad. Sin embargo, la reiteración de Asís, incluso edulcorada, aún cuando modificada, según parece ser su intención, evocará inevitablemente el primer Asís, que fue escandaloso bajo tantos aspectos; uno de los más notables fue aquel triste y lamentable espectáculo, en el que se pudo ver al Vicario de Cristo a la par de una multitud abigarrada de paganos, invocando a sus falsos dioses y a sus ídolos —la colocación de la estatua de Buda sobre el sagrario de la iglesia de San Pedro de Asís sigue siendo la más increíble y abominable ilustración. Ahora bien, proyectándose festejar el aniversario de tal reunión se renuncia, por lo mismo, a criticar a su iniciador. A un pastor evangelista, que protestaba contra este nuevo Asís, Benedicto XVI le escribió que haría todo lo posible para evitar el sincretismo. Sin embargo, ¿se dirá a los participantes provenientes de otras religiones que no existe sino sólo una verdadera que salva? ¿Se les dirá que no existe bajo el cielo ningún otro nombre por el cual podamos ser salvos, sino el nombre de Jesús, como enseñó San Pedro, el primer Papa? (cfr. Hechos 4, 12). Estos son dogmas de fe.
Si se silencian ante ellos verdades tan esenciales, ¡se les engaña! Si se les oculta lo único necesario, unum necessarium, haciéndoles creer que todo está bien, ya que el Espíritu Santo también se sirve de las otras religiones como medios de salvación, incluso si se habla de medios extraordinarios según el magisterio nuevo del Concilio Vaticano II, se les induce a error y se les priva de los medios de salvación.
En cuanto a la beatificación de Juan Pablo II, su efecto inmediato será consagrar el conjunto de su pontificado, todas sus empresas, incluso las más escandalosas, como las que están expuestas más arriba y las otras, como besar el Corán y las múltiples ceremonias de arrepentimiento, que llevan a pensar que la Iglesia es culpable de los cismas, por los que se perdieron multitud de almas cristianas que se separaron de nuestra Madre, la Santa Iglesia, y adhirieron al error y a la herejía. En la práctica todo ello conduce al indiferentismo en la vida de todos los días y los ocasionales esfuerzos de Roma para revertir un poco un atolladero tan nocivo para la Iglesia sólo reportan magros resultados: es que la Iglesia misma está exangüe.
Se nos dirá que exageramos, que dramatizamos o que apelamos a una retórica de circunstancia; con todo, esta dramática comprobación sale de boca misma de los Papas Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI. Aparece, empero, como una estrella fugaz en el firmamento; se olvida rápidamente y deja totalmente indiferente a la multitud, que no se preocupa por mirar hacia arriba, en dirección al Cielo.
¿Qué hacer? ¿Qué podemos hacer por nuestra parte, queridos amigos? “Oración y penitencia” fue la consigna que nos dejó nuestra buena Madre del Cielo, la Santísima Virgen María, tanto en Lourdes como en Fátima. Estas directivas celestes siguen vigentes, e incluso con mayor razón que cuando fueron pronunciadas. Muchos de ustedes se preguntan cuál fue el efecto de nuestra Cruzada de Rosarios terminada el año pasado. Hemos transmitido el resultado, acompañado de una petición, al Sumo Pontífice, que no nos ha respondido, aunque más no fuese acusando recibo. Sin embargo, esto no debe desalentarnos. Nuestra oración se dirigió al Cielo, a Nuestra Señora, a nuestra Madre tan buena y misericordiosa, y al Dios de las misericordias. No tenemos, pues, derecho a dudar que no seremos escuchados según las disposiciones infalibles de la Divina Providencia. Sepamos tener confianza en Dios. Con todo, la situación de la Iglesia y del mundo nos sugieren que les pidamos instantemente no detener este movimiento de oración por el bien de la Iglesia y del mundo, y por el triunfo del Corazón Inmaculado de María. La intensidad de la crisis, la proliferación de todo tipo de calamidades que afectan o amenazan a la humanidad, exigen de nuestra parte una actitud correlativa: “Conviene orar perseverantemente y no desfallecer”, oportet semper orare et numquam deficere (San Lucas, 18, 1).
Por tanto, nos parece más que oportuno y urgente, a vista del aumento de la intensidad de los males que abruman la Santa Iglesia, lanzar una nueva Cruzada de Rosarios, una cruzada de oración y penitencia. Los invitamos a unir todos sus esfuerzos, todas sus energías, para conformar a partir de Pascua de este año hasta Pentecostés de 2012 un nuevo ramillete espiritual, un nuevo eslabón de estas rosas tan agradables a Nuestra Señora, para suplicarle que interceda a favor de sus hijos ante su Divino Hijo y del Padre omnipotente. La confusión no deja de aumentar entre las almas, que están a merced de lobos rapaces presentes en el redil. La tribulación es tan grande, que incluso los elegidos se perderían si no fuese abreviada. Los pocos datos reconfortantes de estos últimos años no son suficientes para atreverse a decir que las cosas hayan cambiado verdaderamente en profundidad. Dan grande esperanza para el futuro, a la manera de una luz que se percibe cuando uno aún se encuentra adentrado en un túnel. Así, pues, pidamos de todo corazón la intervención de nuestra Madre del Cielo, a fin de que esta prueba terrible sea abreviada, que el corsé modernista que blinda la Iglesia —al menos desde el Vaticano II— se rasgue, que las autoridades cumplan con su papel salvífico para con las almas, que la Iglesia recobre su esplendor y su belleza espiritual, que las almas del mundo entero puedan escuchar la Buena Nueva que convierte y recibir los sacramentos que salvan, volviendo a hallar el único redil. ¡Ah, cuánto desearíamos poder utilizar un lenguaje menos dramático! Pero sería una mentira y una negligencia culpable de nuestra parte tranquilizarlos, dejándoos en la esperanza de que las cosas se recompondrán por sí solas.
Contamos con la generosidad de todos para conformar una vez más un ramillete de, al menos, doce millones de rosarios, para que la Iglesia sea librada de los males que la aquejan o que la amenazan en el futuro próximo, se consagre a Rusia y que llegue pronto el triunfo de la Inmaculada.
A fin de que nuestras oraciones sean aún más eficaces y que todos puedan obtener un beneficio mayor, querríamos concluir recordando que cuando se reza el Rosario, lo más importante no es la cantidad de Ave María que se dicen, sino la manera en que se los reza. El peligro de la monotonía o de la distracción pueden ser conjurados eficazmente rezando el Rosario según las indicaciones dadas por María misma: al desgranar las cuentas, hay que meditar las escenas de la vida y los misterios de Nuestro Señor y de su Santa Madre. Lo más importante es este contacto con la vida del Salvador que se establece cuando se medita amorosamente en los acontecimientos enunciados en cada decena, los “misterios” del Rosario. Los diez Ave Marías se transforman en una melodía de fondo, que acompaña y sostiene este contacto suave y potente con Dios, con Nuestro Señor y Nuestra Señora. Sor Lucía de Fátima, haciéndose eco de los Papas, ha dicho que Dios que ha querido conceder una eficacia especial a esta plegaria, de suerte que no existe problema alguno que no pueda ser resuelto por esta magnífica oración. Nos permitimos insistir sobre la oración en familia, que todos los días da pruebas de eficacia al proteger a los niños y a los jóvenes de las tentaciones y peligros espantosos del mundo moderno, que protege la unidad familiar en medio de tantas amenazas que la acechan. No debemos desanimarnos por el aparente silencio de la Divina Providencia tras nuestra última cruzada. En las cosas importantes, Dios quiere que, por nuestra perseverancia en la oración le probemos que sabemos lo que vale lo que le pedimos y que estamos dispuestos a pagar el precio correspondiente.
A las puertas de entrar en la Pasión de Nuestro Señor, la Semana Santa y la gloriosa Resurrección del Salvador, pedimos a Nuestra Señora que se digne bendecir vuestra generosidad, acogeros bajo su graciosa protección y prestar oídos a vuestras instantes plegarias.
Menzingen, Primer Domingo de Pasión.
+ Bernard Fellay
Superior General
de la Fraternidad San Pío X
sábado, 9 de abril de 2011
Auto de formal prisión a cura en Rosarito, Baja California
Aunque enfrentará el proceso en libertad, el juez primero de lo penal en Rosarito, Ramón Ruiz González, dictó auto de formal prisión (inicio de proceso) contra el sacerdote Raymundo Figueroa Pérez, conocido popularmente como "El padre desobediente", por los delitos de despojo, retención de un bien y falsedad de declaraciones.
Junto con sus fieles, el religioso en referencia se apoderó, durante cinco meses, de la iglesia del Santísimo Sacramento, de ahí que, en un hecho insólito, fuera acusado por la Arquidiócesis de Tijuana, a la que pertenece el templo ya citado.
Tras enterarse de la decisión del juez por sus representantes legales, el arzobispo de Tijuana, Rafael Romo Muñoz, dijo esperar que "la autoridad civil atienda este caso con seriedad", considerando las actitudes en las que incurrió el párroco.
Conocido popularmente como "El padre desobediente", Figueroa era párroco de la iglesia del Santísimo Sacramento, desde la cual desoyó varias órdenes de la Arquidiócesis, como cuando, en 2009, decidió seguir oficiando misa “pese a la epidemia de la gripe A en el país”.
En tanto, desde octubre pasado se negó a retirarse del templo, apoderándose, junto con feligreses, del mismo.
En consecuencia, a principios de marzo pasado, centenares de agentes ministeriales recuperaron, para la Arquidiócesis de Tijuana, la iglesia en referencia.
Al margen del auto de formal prisión, la Iglesia local le sigue al religioso un proceso por todo lo ya expuesto, en espera de que llegue un fallo del Vaticano.
En ese tenor, trascendió que al sacerdote se le podría reducir “al estado laical".
Fuente:
Impacto.mx
http://cronicadelfindelostiempos.blogspot.com/2010/04/recurririan-desalojo-en-caso-de-cura-de.html
http://cronicadelfindelostiempos.blogspot.com/2010/11/en-falta-la-obediencia-el-padre.html
Desconocemos que hay detrás de todo esto.
Si tiene información fidedigna le agradecemos nos informe por medio de sus comentarios o al correo. Mil gracias.
Junto con sus fieles, el religioso en referencia se apoderó, durante cinco meses, de la iglesia del Santísimo Sacramento, de ahí que, en un hecho insólito, fuera acusado por la Arquidiócesis de Tijuana, a la que pertenece el templo ya citado.
Tras enterarse de la decisión del juez por sus representantes legales, el arzobispo de Tijuana, Rafael Romo Muñoz, dijo esperar que "la autoridad civil atienda este caso con seriedad", considerando las actitudes en las que incurrió el párroco.
Conocido popularmente como "El padre desobediente", Figueroa era párroco de la iglesia del Santísimo Sacramento, desde la cual desoyó varias órdenes de la Arquidiócesis, como cuando, en 2009, decidió seguir oficiando misa “pese a la epidemia de la gripe A en el país”.
En tanto, desde octubre pasado se negó a retirarse del templo, apoderándose, junto con feligreses, del mismo.
En consecuencia, a principios de marzo pasado, centenares de agentes ministeriales recuperaron, para la Arquidiócesis de Tijuana, la iglesia en referencia.
Al margen del auto de formal prisión, la Iglesia local le sigue al religioso un proceso por todo lo ya expuesto, en espera de que llegue un fallo del Vaticano.
En ese tenor, trascendió que al sacerdote se le podría reducir “al estado laical".
Fuente:
Impacto.mx
http://cronicadelfindelostiempos.blogspot.com/2010/04/recurririan-desalojo-en-caso-de-cura-de.html
http://cronicadelfindelostiempos.blogspot.com/2010/11/en-falta-la-obediencia-el-padre.html
Desconocemos que hay detrás de todo esto.
Si tiene información fidedigna le agradecemos nos informe por medio de sus comentarios o al correo. Mil gracias.
lunes, 4 de abril de 2011
EL PAPA INVITA A ASIS EN OCTUBRE A LOS REPRESENTANTES DE LAS RELIGIONES
CIUDAD DEL VATICANO, 1 ENE 2011 (VIS).-Después de la misa celebrada en la basílica vaticana, el Papa se dirigió desde la ventana de su estudio a los miles de peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro para el primer Ángelus de 2011.
El Santo Padre recordó que "la Iglesia en este día invoca de Dios, por medio de Jesucristo, el don de la paz: la Jornada Mundial de la Paz es una ocasión propicia para reflexionar juntos sobre los grandes desafíos que nuestra época plantea a la humanidad".
"Uno de estos, dramáticamente urgente en nuestros días -dijo-, es el de la libertad religiosa. (...) Hoy asistimos a dos tendencias opuestas, dos extremos negativos: por una parte el laicismo, que de forma a menudo oculta, margina la religión para confinarla a la esfera privada; por otra, el fundamentalismo, que en cambio querría imponerla a todos con la fuerza".
Benedicto XVI subrayó que "donde se reconoce de forma efectiva la libertad religiosa, la dignidad de la persona es respetada en su raíz y, a través de una búsqueda sincera de la verdad y del bien, se consolida la conciencia moral y se refuerzan las propias instituciones y la convivencia civil. Por eso, la libertad religiosa es el camino privilegiado para construir la paz".
Dirigiendo la mirada al "Príncipe de la paz", "comprendemos que la paz no se alcanza con las armas, ni con el poder económico, político, cultural y mediático. La paz es obra de conciencias que se abren a la verdad y al amor. Que Dios nos ayude a progresar en este camino en el nuevo año que nos concede vivir".
Después del Ángelus, el Papa señaló que en el Mensaje para la Jornada de la Paz había hecho hincapié en que "las grandes religiones pueden constituir un importante factor de unidad y de paz para la familia humana, y he recordado a este propósito, que en este año 2011 se celebrará el 25° aniversario de la Jornada Mundial de Oración por la Paz que el Venerable Juan Pablo II convocó en Asís en 1986. Por eso, el próximo mes de octubre peregrinaré a la ciudad de san Francisco, invitando a unirse a este camino a los hermanos cristianos de las distintas confesiones, a los representantes de las tradiciones religiosas del mundo, y de forma ideal, a todos los hombres de buena voluntad, con el fin de rememorar este gesto histórico querido por mi predecesor y de renovar solemnemente el compromiso de los creyentes de todas las religiones de vivir la propia fe religiosa como servicio a la causa de la paz. Quien está en camino hacia Dios no puede dejar de transmitir paz, quien construye paz no puede dejar de acercarse a Dios. Os invito a acompañar desde ahora con vuestra oración esta iniciativa".
domingo, 27 de marzo de 2011
LA INFILTRACIÓN JUDÍA EN EL CLERO
El presente capítulo tiene por objeto estudiar la forma en que los falsos cristianos criptojudíos acostumbran realizar su infiltración en el clero de la Iglesia.
Para conquistar al mundo cristiano, el imperialismo judaico consideró indispensable dominar a su principal baluarte, la Iglesia de Cristo, empleando para ello diversas tácticas que variaron desde los ataques frontales hasta las infiltraciones. El arma favorita de la quinta columna consistió en introducir en las filas del clero a jóvenes cristianos descendientes de judíos que practicaban en secreto el judaísmo, para que una vez ordenados sacerdotes trataran de ir escalando las jerarquías de la Santa Iglesia –ya fuera en el clero secular o en las órdenes religiosas- con el fin de usar luego las posiciones adquiridas dentro de la clerecía en perjuicio de la Iglesia y en beneficio del judaísmo y de sus planes de conquista, así como de sus movimientos heréticos o revolucionarios. En tan delicadas tareas de infiltración, el judaísmo subterráneo emplea jovencitos dotados no sólo de gran religiosidad. Sino de una gran mística y fanatismo de la religión judía y deben estar resueltos a dar su vida por la causa del Dios de Israel y del pueblo escogido.
En el judaísmo abunda esta clase de místicos; y a ellos se deben principalmente los grandes triunfos que ha ido logrando el imperialismo teológico de los hebreos, porque el niño o joven que ingresa en los seminarios del clero cristiano, sabe que va a desempeñar la más santa labor de destrucción contra el enemigo capital del pueblo escogido: el cristianismo, y de manera especial la Iglesia Católica. Sabe que con las actividades que realice, al destruir o debilitar las defensas de la Cristiandad, facilita el cumplimiento de la “voluntad divina”, favoreciendo la consecución del dominio de Israel sobre la Tierra. El clérigo falso cristiano, criptojudío, está realizando –según su criterio-una empresa santa que además le asegura la salvación eterna.
Cuanto mayores males pueda causar a la Iglesia como sacerdote, fraile, canónigo, prior de convento, provincial, obispo, arzobispo o cardenal, mayores méritos tiene –según los israelitas- a los ojos de Dios y de su pueblo escogido. Se puede asegurar que esta legión de místicos y fanáticos criptojudíos fueron los que lograron, a la postre, quebrar la supremacía de la Santa Iglesia en la Edad media, facilitando después el triunfo de las herejías en el siglo XVI, y el de los movimientos revolucionarios judeo-masónicos o judeo-comunistas en los tiempos modernos. La quinta columna judía en el clero es, por lo tanto, uno de los pilares básicos del judaísmo internacional. Los fines que persigue la infiltración de los criptojudíos en el clero son explicados claramente en un interesante documento que dio a la publicidad en Francia el abate Chabauty y que cita el señor Arzobispo de Port-Louis, Monseñor León Meurin, S. J. Se trata de una carta del jefe secreto de los judíos internacionales, radicado a fines del siglo XV en Constantinopla, dirigida a los hebreos de Francia dándoles instrucciones, en contestación a una carta anterior que Chamor, rabino de Arlés, le había dirigido solicitándolas. Este documento cayó en manos de las autoridades francesas y el abate Chabauty lo dio a la publicidad. La carta dice textualmente:
Las infiltraciones realizadas por los criptojudíos en el clero francés de esa época fueron muy perjudiciales, ya que facilitaron la expansión del movimiento de los hugonotes en el siglo XVI, secta que estaba impulsada por los judíos secretos, cubiertos con la máscara del cristianismo. A diferencia de la Iglesias luteranas que tomaron incluso derroteros anti judíos. El objeto de la infiltración criptojudía en el clero cristiano es bien claro: la destrucción de la Iglesia por dentro. Lo que dice la carta antes mencionada rectorados de las universidades, como en las sillas de los diocesanos y de los abades y en las dignidades eclesiásticas; solicitando y obteniendo de la corona señoríos y condados, marquesados y baronías, destinados a eclipsar con el tiempo los esclarecidos timbres de la antigua nobleza; en todas partes y bajo todos los conceptos aparecen a la tranquila e investigadora mirada del historiador aquellos ardentísimos neófitos, brindándose bajo multiplicados aspectos, tanto a muy racional admiración como a largos y no estériles estudios.
Hacíase su iniciativa sensible e incontrastable en todas las regiones de la actividad y de la inteligencia: hombres de estado, rentistas, arrendadores, guerreros, prelados, teólogos, legistas, escriturarios
Refiriéndose a los hijos del rabí Salomón Ha-Levi, que adoptó al convertirse el nombre de Pablo de Santa María, tomando las órdenes sacerdotales y escalando el Arzobispo de Burgos, después de mencionar las distinciones alcanzadas por Alvar García de Santa María, Amador de los Ríos dice textualmente: “Igual distinción alcanzaba el primogénito de don Pablo, que lo era Gonzalo García, investido ya en 1412 con el arcedianato de Briviesca. Elegido en 1414 para representar a Aragón en el Concilio de Constanza (ecuménico), tenía la gloria de que los PP. Allí congregados pusieran en él sus ojos, para que, ayudado de otros esclarecidos varones, propusiera y formulara la resolución de las arduas y elevadísimas cuestiones, que en aquella suprema asamblea debían ventilarse. Don Alfonso, nacido después que doña María, apenas entrado en los veinticinco años, lograba apellidarse doctor, y poco después deán de Santiago y de Segovia (Crónica de don Juan II, año 1420, Cap. XVIII.- Es denotar que en dicha `crónica´ se le apellida constantemente, hasta ser elegido obispo, `Deán de las Iglesias de Santiago é de Segovia´, lo cual prueba que acumulaba ambas dignidades). Pedro, todavía en la primera juventud, obtenía el honroso y comprometido cargo de Guardia de la persona del rey...” (235).
En el capítulo siguiente de la obra citada, el historiador José Amador de los Ríos, insistiendo en la captura por los conversos del judaísmo de las jerarquías de la Iglesia dice algo muy ilustrativo al respecto: “Indicamos en el capítulo precedente cómo, en fuerza de la libertad que la conversión les conquistaba y por virtud de su ilustración, sus riquezas y su natural osadía, habían los conversos de Aragón y de castilla escalado, no ya sólo todos los cargos de la república,sino también todas las jerarquías sociales, no perdonadas, y antes bien tomadas cual por asalto, las más altas dignidades de laIglesia” (236).
Este feliz término de tomar por asalto las más altas dignidades de la Iglesia, es interesante por su gran actualidad, ahora que los quinta columnistas al servicio del judaísmo, han tomado verdaderamente por asalto las dignidades en algunas diócesis, moviendo como es natural sus influencias en Roma. Esto explica perfectamente el que en diversas ocasiones quienes verdaderamente merecerían por su virtud y su lealtad a la Iglesia las jerarquías eclesiásticas, sean hechos a un lado, discriminados, para dar preferencia a esos clérigos que defienden al judaísmo, favorecen los triunfos de las masonería o del comunismo y atacan con ferocidad a los verdaderos defensores de la Santa Iglesia. En tales casos, el engranaje de intriga y de influencias de la quinta columna, sorprendiendo con engaños la bondad y buena fe de la Santa Sede, se ha anotado nuevos triunfos no sólo asegurando la sucesión en las diócesis controladas, sino hasta introduciéndose en las diócesis ajenas para controlar en ellas la sucesión, en perjuicio de quienes mayores derechos tendrían para ocuparlas. Por fortuna, este tipo de maniobras ha fracasado por completo en muchos casos. Nosotros esperamos que al conocerse la verdad y desenmascarar al enemigo como lo estamos haciendo, sean mayores en un futuro los fracasos de la quinta columna, ya que además la Santa Iglesia, como en ocasiones anteriores, se salvará nuevamente de las mortales asechanzas de la Sinagoga de Satanás. Cristo Nuestro Señor dijo claramente que la Verdad nos haría libres; por eso nos hemos atrevido a decir la verdad, aunque esto disguste en extremo a los clérigos seglares que en secreto practican el judaísmo, traicionando a la Iglesia y a la Cristiandad.
El ilustre historiador que estamos transcribiendo, al referirse a la ciudad de Zaragoza, capital del reino de Aragón, comenta que: “Los conversos, que se conceptuaron depositarios de la antigua cultura de sus mayores, pusieron la mira no solamente en los cargos menores de la república, sino también en las dignidades eclesiásticas...”
En otro lugar, presenta un dato interesante relativo al importante entronque de una judía con un príncipe de la sangre, como lo era don Alfonso de Aragón, que se enamoró deuna judía pública, hija de Aviatar-Ha Cohen, la cual: “...a las súplicas del príncipe, abrazaba, antes de hacerle dueño de su hermosura, la fe del Salvador; y tomando en el bautismo el nombre de María, hacíale padre de cuatro hijos. Fueron éstos don Juan de Aragón, primer conde de Ribagorza; don Alfonso de Aragón, obispo de Tortosa, y ya en tiempo de los Reyes Católicos, Arzobispo de Tarragona; don Fernando de Aragón, comendador de San Juan y Prior de Cataluña, y doña Leonor de Aragón, esposa del conde de Albaida en el reino de Valencia” (237). Sigue citando, el ilustre historiador, a las familias conversas del judaísmo que se propusieron entroncar con la más rancia nobleza, proceso que no terminó hasta que la Inquisición española sustituyó a los antiguos Tribunales de la Fe.
Hace notar también, el culto literato, que muchas de esas familias de estirpe hebraica hacían alarde de descender de David y de tener parentesco directo con María Santísima (238). Se ve pues, que usaban este truco desde hace quinientos años. Hablando de la familia de la Caballería, constata que fueron hermanos de don Bonafós: “... don Simuel, que recibió, como don Bonafós, el nombre de Pedro; don Achab, que se llamó Mosén Felipe; don Simuel Aben-Jehudáh, Juan; don Isaac, Fernando; don Abrahán, Francisco; don Selemóh, Pedro Pablo; y Luis, cuyo nombre hebraico no llegó a consignarse, por haber recibido muy niño las aguas del bautismo. Bástenos saber, por lo que a estos siete ilustres conversos toca, que abrazada la carrera eclesiástica, gozó Pedro (Simuel) de grande autoridad en el clero, con el priorato de Egea; alcanzó Mosén Felipe la representación de caballeros e infanzones en las Cortes del reino, (especie de Parlamento)... Los hijos de Fernando (don Isahák) tomaban parte, con otros conversos, en los arrendamientos de las rentas públicas, bajo las alas de Luis, su tío; los de éste, que fueron tres, obtuvieron: Luis, el primogénito, la plaza de Camarero de la Seo; Juan una ración en la misma Iglesia, y Gonzalo, distinguido puesto entre los caballeros de la corte”(239).
Tanto en la familia Santa María como en la de la Caballería, hubo después varios procesados por la Inquisición, acusados de practicar el judaísmo en secreto. La familia entera de Vidal de la Caballería fue quemada por el Santo Oficio en Barcelona y hasta el historiador y notable jurista Tomás García de Santa María fue procesado. Quien quiera profundizar más en este interesante asunto puede consultar, además de la obra que citamos, el llamado “Libro Verde de Aragón” de Juan de Anchias, donde vienen interesantísimos detalles de la infiltración judaica en el clero, en el gobierno y en la nobleza; precioso manuscrito que fue después editado y que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid.
También es interesante, a este respecto, el libro del siglo XVI, llamado “Tizón de la nobleza española”, del Cardenal Mendoza y Bobadilla, que también seencuentra en dicha biblioteca. Antes de terminar este capítulo, citaremos otras fuentes de autoridad incontrovertible, empezando por otra publicación de la Editorial Israel de Buenos Aires: la obra de Rufus Learsi, titulada “Israel, a History of the Jewish People” elaborada por su autor, con la “generosa ayuda de la Jewish History Foundation Inc.”, la que refiriéndose a los acontecimientos citados, dice literalmente:
“En verdad era contra los cristianos nuevos contra quienes ardía con mayor intensidad y seguía creciendo constantemente la ira general. No era tan sólo que se sospechara que seguían clandestinamente leales a la fea que habían renunciado, aunque a los ojos del clero ningún crimen podía ser más odioso que tal herejía; los cristianos nuevos suscitaban un resentimiento mucho más enconado aún por los éxitos que lograban. Un número demasiado elevado de ellos, ahora que la religión había dejado de obstaculizar su camino, se tornó rico y poderoso. Ocupaban altas posiciones en el gobierno, el ejército, las universidades...¡en la misma Iglesia!. En todos ellos, incluso en los que llevaban los hábitos de la Iglesia, los sacerdotes y los frailes veían herejes, e inflamaban contra ellos las pasiones del pueblo hasta llevarlos a la violencia. En 1440,y nuevamente en 1467, la chusma se desató en Toledo y muchos cristianos nuevos fueron asesinados y sus casas incendiadas. Seis años más tarde volvieron a producirse sangrientos tumultos contra ellos en Córdoba, Jaén y Segovia” (240).
Es natural que el clero viera herejes en los descendientes de judíos que vestían los hábitos de la Iglesia, ya que había datos de sobra para justificar esta creencia, y que medio siglo después, cuando fue fundada la Inquisición española, pudo comprobarse plenamente. Por otra parte, Rufus Learsi culpa al clero de la ola de antisemitismo que se desató contra los cristianos de origen hebreo, pero para comprender esta situación, es preciso conocer en todos sus detalles los motivos que los marranos dieron para que se desataran en su contra esas reacciones.
El historiador israelita, Joseph Kastein, profundiza más en el estudio de tales motivos en su interesante “Historia de los judíos”, al referirse a las grandes y falsas conversiones de hebreos al cristianismo: “Al principio, ambos, el pueblo y la alta sociedad,percibieron a los conversos como un grupo homogéneo; la nobleza y el clero en particular vieron en ellos el fruto de la victoria y en un principio, fueron recibidos con una explosión de júbilo. Numerosos conversos, traspasaron las puertas abiertas a ellos y se introdujeron en la sociedad española y en el clero español...” A continuación el mismo historiador hebreo recalca que los conversos del judaísmo, “empezaron a aparecer...en las más altas y exaltadas posiciones de la organización del clero... Los conversos se convirtieron en miembros de la sociedad española, con iguales derechos, pero ello no trajo por consecuencia que perdieran las cualidades que siempre habían tenido. Previamente habían ejercido sus dotes peculiares como comerciantes,industriales, financieros y políticos. Y ahora lo hacían de nuevo, pero con esta diferencia,que estaban ya dentro de la sociedad española y no fuera de ella. Habían sido forzados a entrar en ella, con el fin de eliminar a un peligrosos extranjero. Y ahora éste se encontraba establecido dentro de la casa. El problema había sido sólo trasladado del exterior,al interior mismo de la estructura social” (241).
Difícilmente se podrá encontrar estudio tan profundo y tan minucioso de lo que en su esencia constituye la infiltración de los judíos en la sociedad cristiana y en el clero por medio de su falsa conversión. Y termina el historiador israelita el párrafo con el más despectivo concepto acerca de la utilidad del bautismo para los judíos,cuando dice, irónicamente, que un apologista judío de esos tiempos afirmaba: “Hay tres modos de desperdiciar el agua: bautizando a un judío; dejando que el agua del río corra al mar, y mezclándola con el vino”. En siguientes párrafos,el historiador hebreo profundizasu estudio sobre los cristianos nuevos, diciendo que los conversos: “Buscaron su ascenso donde los que los habían obligado a convertirse lo buscaron, o sea, en los altos círculos de la corte, en la nobleza y el clero. Su propósito no era tanto adquirir más fuerza económica, sino obtener influencia política y social... Ellos se habían convertido en miembros de la Iglesia pero no en adictos a la fe. Los nexos indisolubles de miles de años de desarrollo religioso, los obligaron a llevar el judaísmo secretamente en su corazón, todavía indestructible, llevándolo consigo en forma más profunda. Tomando precauciones para no ser descubiertos por los miembros de su nueva religión, ellos observaban todos los ritos y leyes, festivales y costumbres de su propia fe, temerosos y ensecreto ellos lucharon por el derecho de hacerlo así y vivían una doble vida y cada hombre llevaba una doble carga”.
Y añade el citado historiador israelita que cuando la Iglesia descubrió lo que estaba ocurriendo: “Un nuevo grito de batalla se levantó: `¡La Iglesia está en peligro! ¡Los judíos han forzado su entrada dentro de la Iglesia y dentro de la sociedad, con el fin de minarlas por dentro!´ La inevitable aunque absurda consecuencia de esto fue que la guerra fue declarada contra el `enemigo interno’. Y para poderla realizar, el clero se armó con la maquinaria de laInquisición; recurrió al pueblo,llevó sus intrigas a la corte e hicieron todo lo posible para influenciar a la alta sociedad. Y los conversos que habían sido con anterioridad el objetivo de la política religiosa nacional, se convirtieron en marranos, una palabra vulgar con el significado de `maldito´, `cerdo´. A partir de esos momentos ya no se hizodistinción entre los verdaderos yfalsos conversos, todos eran considerados marranos y la guerra que hizo la Iglesia contra ellos...se inspiraba más en motivos sociales y económicos que en los religiosos...” (242).
Difícilmente hubiéramos podido describir con tanta exactitud, como lo hace el profundo historiador israelita, lo que es la esencia de la quintacolumna judía introducida en el seno de la Santa Iglesia y de la sociedad cristiana, y los verdaderos motivos que dieronnacimiento a la Inquisiciónespañola, que fue considerada por el pueblo y sus dirigentes como “remedio venido del cielopara remediar tantos males”; pero cuya necesidad y utilidad fueron desvirtuadas después por medio de una campaña generalizada de calumnias que ha durado siglos. La “Enciclopedia Judaica Castellana” dice que: “Daniel Israel Bonafou, Miguel Cardozo (1630-1706), José Querido, Mardoqueo Mojíaj, y otros, defendían al marranismo como un método para socavar los cimientos del enemigo y como un medio que contribuía a hacer más elástica la lucha contra él”.
Y en otro lugar, refiriéndose a los marranos, dice:
“La reina Esther `que no confesó su raza ni su nacimiento´...les parecía su propio prototipo” (243). En cuanto al nombre de cristianos nuevos, que todavía en la actualidad conservan en secreto los falsos cristianos criptojudíos, sobre todo aquellos que son de origen español y portugués, es usado también entre los musulmanes. La referida Enciclopedia Judaica, en su vocablo “Criptojudíos”, citando casos, afirma: “Es de fecha relativamente reciente el criptojudaísmo que surgió cuando el `Shah’ de Persia obligó en 1838 a la comunidad hebrea de Meshed a aceptar el islamismo. Varios centenares de judíos constituyeron entonces una congregación conocida por`Djalid ul-Islam´ (musulmanes nuevos) que mientras aparentaba observar los ritos mahometanos, sin dejar deemprender las peregrinaciones de rigor a la Meca, continuó ensecreto practicando las usanzas religiosas de sus mayores. Los`Djalid ul-Islam´ celebraban reuniones espirituales en sinagogas subterráneas, circuncidaban a sus hijos, santificaban el sábado,respetaban leyes dietéticas y supieron sobrevivir a los peligros a los que así se exponían. Posteriormente, sin embargo, muchos de ellos abandonaron Meshed y fundaron ramificaciones de su secta en Herat (Afganistán), Merv y Samarkanda (Turkestán), Bombay, Jerusalén y hasta en Europa (Londres). Pese a su emigración créese que su número aumentó hasta unos 3.000 en Meshed y que cuentan con medio millar de fieles en Jerusalén. El viajero y orientalista Walter Fischel hizo una descripción de las costumbres y tradiciones de los`Djalid ul-Islam´ en su obra `Una comunidad de marranos en Persia´(en hebreo, 1930)” (244).
Cuídense los ingleses, pues muchos de los musulmanes radicados en Londres son judíos secretos, como muchos otros mahometanos dispersos en el mundo islámico también lo son. Los falsos musulmanes, que en secreto son judíos, constituyen un grave peligro para el Islam y los países afroasiáticos: a ambos tratan de uncirlos al carro comunista.
Complot contra la Iglesia
Maurice Pinay Tomo III
NOTAS
[227] Mons. León Meurin, S.J., Filosofía de la masonería. Madrid: Editorial NOS,1957. p. 223.[228] Abram León Sachar, Historia de los judíos, trad. de la 2ª ed. norteamericana revisada hasta 1940. Santiago de Chile:Ediciones Ercilla, 1945. cap. XVI (Los marranos y la Inquisición), pp. 276, 277.
[229] Abram León Sachar, obra citada,Cap. XVI, p. 277.
[230] Cecil Roth, Historia de los marranos,Buenos Aires: Editorial Israel, 1946(5706). Cap. I, pp. 26, 27.
[231] Cecil Roth, obra citada, edic. citada,Cap. I, nota 3 de la p. 27.
[232] No debe ser confundido con Fray Tomás de Torquemada, Gran Inquisidor,como muchos lo hacen, lamentablemente.
[233] Cecil Roth, obra citada, Cap. I y II,pp. 28, 30, 31, 32, 35, 36.
[234] José Amador de los Ríos, obra citada, tomo III, Cap. I, pp. 12-16.
[235] Crónica de don Juan II, año 1420,Cap. XVIII, citada por José Amador de los Ríos, obra citada, tomo III, Cap. I, pp. 12,16, 20.
[236] José Amador de los Ríos, obra citada, tomo III, Cap. II, p. 88.
[237] José Amador de los Ríos, obra citada, tomo III, Cap. II, pp. 91, 95, 96.
[238] José Amador de los Ríos, obra citada, tomo III, Cap. II, pp. 97, 98, nota 1.
[239] José Amador de los Ríos, obra citada, tomo III, Cap. II, pp. 1000, 101.
[240] Rufus Learsi, Historia del pueblo judío, traducción castellana de Editorial Israel, Buenos Aires. Escrita con la ayuda de la Jewish History Foundation Inc. 1959-5719. Cap. XXXVII, pp. 324, 325.
[241] Josef Kastein, History and Destinyof the Jews. Nueva York, 1936, pp. 290,291.
[242] Josef Kastein, obra citada, pp. 291,292.
[243] Enciclopedia Judaica Castellana, México, 1948. Tomo VII, vocablo Marranos, pp. 292, 294.[244] Enciclopedia Judaica Castellana,tomo III, vocablo Criptojudaísmo, p. 206,col. 1 y 2
Para conquistar al mundo cristiano, el imperialismo judaico consideró indispensable dominar a su principal baluarte, la Iglesia de Cristo, empleando para ello diversas tácticas que variaron desde los ataques frontales hasta las infiltraciones. El arma favorita de la quinta columna consistió en introducir en las filas del clero a jóvenes cristianos descendientes de judíos que practicaban en secreto el judaísmo, para que una vez ordenados sacerdotes trataran de ir escalando las jerarquías de la Santa Iglesia –ya fuera en el clero secular o en las órdenes religiosas- con el fin de usar luego las posiciones adquiridas dentro de la clerecía en perjuicio de la Iglesia y en beneficio del judaísmo y de sus planes de conquista, así como de sus movimientos heréticos o revolucionarios. En tan delicadas tareas de infiltración, el judaísmo subterráneo emplea jovencitos dotados no sólo de gran religiosidad. Sino de una gran mística y fanatismo de la religión judía y deben estar resueltos a dar su vida por la causa del Dios de Israel y del pueblo escogido.
En el judaísmo abunda esta clase de místicos; y a ellos se deben principalmente los grandes triunfos que ha ido logrando el imperialismo teológico de los hebreos, porque el niño o joven que ingresa en los seminarios del clero cristiano, sabe que va a desempeñar la más santa labor de destrucción contra el enemigo capital del pueblo escogido: el cristianismo, y de manera especial la Iglesia Católica. Sabe que con las actividades que realice, al destruir o debilitar las defensas de la Cristiandad, facilita el cumplimiento de la “voluntad divina”, favoreciendo la consecución del dominio de Israel sobre la Tierra. El clérigo falso cristiano, criptojudío, está realizando –según su criterio-una empresa santa que además le asegura la salvación eterna.
Cuanto mayores males pueda causar a la Iglesia como sacerdote, fraile, canónigo, prior de convento, provincial, obispo, arzobispo o cardenal, mayores méritos tiene –según los israelitas- a los ojos de Dios y de su pueblo escogido. Se puede asegurar que esta legión de místicos y fanáticos criptojudíos fueron los que lograron, a la postre, quebrar la supremacía de la Santa Iglesia en la Edad media, facilitando después el triunfo de las herejías en el siglo XVI, y el de los movimientos revolucionarios judeo-masónicos o judeo-comunistas en los tiempos modernos. La quinta columna judía en el clero es, por lo tanto, uno de los pilares básicos del judaísmo internacional. Los fines que persigue la infiltración de los criptojudíos en el clero son explicados claramente en un interesante documento que dio a la publicidad en Francia el abate Chabauty y que cita el señor Arzobispo de Port-Louis, Monseñor León Meurin, S. J. Se trata de una carta del jefe secreto de los judíos internacionales, radicado a fines del siglo XV en Constantinopla, dirigida a los hebreos de Francia dándoles instrucciones, en contestación a una carta anterior que Chamor, rabino de Arlés, le había dirigido solicitándolas. Este documento cayó en manos de las autoridades francesas y el abate Chabauty lo dio a la publicidad. La carta dice textualmente:
“Bien amados hermanos en Moisés, hemos recibido vuestra carta, en la que nos hacéis conocer las ansiedades e infortunios que os veis obligados a soportar, y nos hallamos penetrados de un dolor tan grande como el vuestro. El consejo de los más grandes rabinos y sátrapas de nuestra Ley, es el siguiente: Decís que el rey de Francia os obliga a haceros cristianos; pues bien, hacedlo, pero guardad la Ley de Moisés en vuestros corazones. Decís que se quiere arrebatar vuestros bienes: haced a vuestros hijos mercaderes, para que ellos despojen de los suyos a los cristianos por medio del tráfico. Decís que se atenta contra vuestras vidas: haced a vuestros hijos médicos y boticarios, a fin de que ellos priven de la suya a los cristianos, sin temor al castigo. Decís que se os hace objeto de otras vejaciones: haced a vuestros hijos abogados, notarios o miembros de otras profesiones que están corrientemente a cargo de los asuntos públicos y, por este medio, dominaréis a los cristianos, os apropiaréis de sus tierras, y os vengaréis de ellos. Seguid esta orden que os damos, y veréis por experiencia que, por abatidos que estéis, llegaréis a la cúspide del poderío.
V.S.S.U.E.F., Príncipe de los Judíos de Constantinopla.
21 de Casleode 1489 “ (227)
Las infiltraciones realizadas por los criptojudíos en el clero francés de esa época fueron muy perjudiciales, ya que facilitaron la expansión del movimiento de los hugonotes en el siglo XVI, secta que estaba impulsada por los judíos secretos, cubiertos con la máscara del cristianismo. A diferencia de la Iglesias luteranas que tomaron incluso derroteros anti judíos. El objeto de la infiltración criptojudía en el clero cristiano es bien claro: la destrucción de la Iglesia por dentro. Lo que dice la carta antes mencionada rectorados de las universidades, como en las sillas de los diocesanos y de los abades y en las dignidades eclesiásticas; solicitando y obteniendo de la corona señoríos y condados, marquesados y baronías, destinados a eclipsar con el tiempo los esclarecidos timbres de la antigua nobleza; en todas partes y bajo todos los conceptos aparecen a la tranquila e investigadora mirada del historiador aquellos ardentísimos neófitos, brindándose bajo multiplicados aspectos, tanto a muy racional admiración como a largos y no estériles estudios.
Hacíase su iniciativa sensible e incontrastable en todas las regiones de la actividad y de la inteligencia: hombres de estado, rentistas, arrendadores, guerreros, prelados, teólogos, legistas, escriturarios
Refiriéndose a los hijos del rabí Salomón Ha-Levi, que adoptó al convertirse el nombre de Pablo de Santa María, tomando las órdenes sacerdotales y escalando el Arzobispo de Burgos, después de mencionar las distinciones alcanzadas por Alvar García de Santa María, Amador de los Ríos dice textualmente: “Igual distinción alcanzaba el primogénito de don Pablo, que lo era Gonzalo García, investido ya en 1412 con el arcedianato de Briviesca. Elegido en 1414 para representar a Aragón en el Concilio de Constanza (ecuménico), tenía la gloria de que los PP. Allí congregados pusieran en él sus ojos, para que, ayudado de otros esclarecidos varones, propusiera y formulara la resolución de las arduas y elevadísimas cuestiones, que en aquella suprema asamblea debían ventilarse. Don Alfonso, nacido después que doña María, apenas entrado en los veinticinco años, lograba apellidarse doctor, y poco después deán de Santiago y de Segovia (Crónica de don Juan II, año 1420, Cap. XVIII.- Es denotar que en dicha `crónica´ se le apellida constantemente, hasta ser elegido obispo, `Deán de las Iglesias de Santiago é de Segovia´, lo cual prueba que acumulaba ambas dignidades). Pedro, todavía en la primera juventud, obtenía el honroso y comprometido cargo de Guardia de la persona del rey...” (235).
En el capítulo siguiente de la obra citada, el historiador José Amador de los Ríos, insistiendo en la captura por los conversos del judaísmo de las jerarquías de la Iglesia dice algo muy ilustrativo al respecto: “Indicamos en el capítulo precedente cómo, en fuerza de la libertad que la conversión les conquistaba y por virtud de su ilustración, sus riquezas y su natural osadía, habían los conversos de Aragón y de castilla escalado, no ya sólo todos los cargos de la república,sino también todas las jerarquías sociales, no perdonadas, y antes bien tomadas cual por asalto, las más altas dignidades de laIglesia” (236).
Este feliz término de tomar por asalto las más altas dignidades de la Iglesia, es interesante por su gran actualidad, ahora que los quinta columnistas al servicio del judaísmo, han tomado verdaderamente por asalto las dignidades en algunas diócesis, moviendo como es natural sus influencias en Roma. Esto explica perfectamente el que en diversas ocasiones quienes verdaderamente merecerían por su virtud y su lealtad a la Iglesia las jerarquías eclesiásticas, sean hechos a un lado, discriminados, para dar preferencia a esos clérigos que defienden al judaísmo, favorecen los triunfos de las masonería o del comunismo y atacan con ferocidad a los verdaderos defensores de la Santa Iglesia. En tales casos, el engranaje de intriga y de influencias de la quinta columna, sorprendiendo con engaños la bondad y buena fe de la Santa Sede, se ha anotado nuevos triunfos no sólo asegurando la sucesión en las diócesis controladas, sino hasta introduciéndose en las diócesis ajenas para controlar en ellas la sucesión, en perjuicio de quienes mayores derechos tendrían para ocuparlas. Por fortuna, este tipo de maniobras ha fracasado por completo en muchos casos. Nosotros esperamos que al conocerse la verdad y desenmascarar al enemigo como lo estamos haciendo, sean mayores en un futuro los fracasos de la quinta columna, ya que además la Santa Iglesia, como en ocasiones anteriores, se salvará nuevamente de las mortales asechanzas de la Sinagoga de Satanás. Cristo Nuestro Señor dijo claramente que la Verdad nos haría libres; por eso nos hemos atrevido a decir la verdad, aunque esto disguste en extremo a los clérigos seglares que en secreto practican el judaísmo, traicionando a la Iglesia y a la Cristiandad.
El ilustre historiador que estamos transcribiendo, al referirse a la ciudad de Zaragoza, capital del reino de Aragón, comenta que: “Los conversos, que se conceptuaron depositarios de la antigua cultura de sus mayores, pusieron la mira no solamente en los cargos menores de la república, sino también en las dignidades eclesiásticas...”
En otro lugar, presenta un dato interesante relativo al importante entronque de una judía con un príncipe de la sangre, como lo era don Alfonso de Aragón, que se enamoró deuna judía pública, hija de Aviatar-Ha Cohen, la cual: “...a las súplicas del príncipe, abrazaba, antes de hacerle dueño de su hermosura, la fe del Salvador; y tomando en el bautismo el nombre de María, hacíale padre de cuatro hijos. Fueron éstos don Juan de Aragón, primer conde de Ribagorza; don Alfonso de Aragón, obispo de Tortosa, y ya en tiempo de los Reyes Católicos, Arzobispo de Tarragona; don Fernando de Aragón, comendador de San Juan y Prior de Cataluña, y doña Leonor de Aragón, esposa del conde de Albaida en el reino de Valencia” (237). Sigue citando, el ilustre historiador, a las familias conversas del judaísmo que se propusieron entroncar con la más rancia nobleza, proceso que no terminó hasta que la Inquisición española sustituyó a los antiguos Tribunales de la Fe.
Hace notar también, el culto literato, que muchas de esas familias de estirpe hebraica hacían alarde de descender de David y de tener parentesco directo con María Santísima (238). Se ve pues, que usaban este truco desde hace quinientos años. Hablando de la familia de la Caballería, constata que fueron hermanos de don Bonafós: “... don Simuel, que recibió, como don Bonafós, el nombre de Pedro; don Achab, que se llamó Mosén Felipe; don Simuel Aben-Jehudáh, Juan; don Isaac, Fernando; don Abrahán, Francisco; don Selemóh, Pedro Pablo; y Luis, cuyo nombre hebraico no llegó a consignarse, por haber recibido muy niño las aguas del bautismo. Bástenos saber, por lo que a estos siete ilustres conversos toca, que abrazada la carrera eclesiástica, gozó Pedro (Simuel) de grande autoridad en el clero, con el priorato de Egea; alcanzó Mosén Felipe la representación de caballeros e infanzones en las Cortes del reino, (especie de Parlamento)... Los hijos de Fernando (don Isahák) tomaban parte, con otros conversos, en los arrendamientos de las rentas públicas, bajo las alas de Luis, su tío; los de éste, que fueron tres, obtuvieron: Luis, el primogénito, la plaza de Camarero de la Seo; Juan una ración en la misma Iglesia, y Gonzalo, distinguido puesto entre los caballeros de la corte”(239).
Tanto en la familia Santa María como en la de la Caballería, hubo después varios procesados por la Inquisición, acusados de practicar el judaísmo en secreto. La familia entera de Vidal de la Caballería fue quemada por el Santo Oficio en Barcelona y hasta el historiador y notable jurista Tomás García de Santa María fue procesado. Quien quiera profundizar más en este interesante asunto puede consultar, además de la obra que citamos, el llamado “Libro Verde de Aragón” de Juan de Anchias, donde vienen interesantísimos detalles de la infiltración judaica en el clero, en el gobierno y en la nobleza; precioso manuscrito que fue después editado y que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid.
También es interesante, a este respecto, el libro del siglo XVI, llamado “Tizón de la nobleza española”, del Cardenal Mendoza y Bobadilla, que también seencuentra en dicha biblioteca. Antes de terminar este capítulo, citaremos otras fuentes de autoridad incontrovertible, empezando por otra publicación de la Editorial Israel de Buenos Aires: la obra de Rufus Learsi, titulada “Israel, a History of the Jewish People” elaborada por su autor, con la “generosa ayuda de la Jewish History Foundation Inc.”, la que refiriéndose a los acontecimientos citados, dice literalmente:
“En verdad era contra los cristianos nuevos contra quienes ardía con mayor intensidad y seguía creciendo constantemente la ira general. No era tan sólo que se sospechara que seguían clandestinamente leales a la fea que habían renunciado, aunque a los ojos del clero ningún crimen podía ser más odioso que tal herejía; los cristianos nuevos suscitaban un resentimiento mucho más enconado aún por los éxitos que lograban. Un número demasiado elevado de ellos, ahora que la religión había dejado de obstaculizar su camino, se tornó rico y poderoso. Ocupaban altas posiciones en el gobierno, el ejército, las universidades...¡en la misma Iglesia!. En todos ellos, incluso en los que llevaban los hábitos de la Iglesia, los sacerdotes y los frailes veían herejes, e inflamaban contra ellos las pasiones del pueblo hasta llevarlos a la violencia. En 1440,y nuevamente en 1467, la chusma se desató en Toledo y muchos cristianos nuevos fueron asesinados y sus casas incendiadas. Seis años más tarde volvieron a producirse sangrientos tumultos contra ellos en Córdoba, Jaén y Segovia” (240).
Es natural que el clero viera herejes en los descendientes de judíos que vestían los hábitos de la Iglesia, ya que había datos de sobra para justificar esta creencia, y que medio siglo después, cuando fue fundada la Inquisición española, pudo comprobarse plenamente. Por otra parte, Rufus Learsi culpa al clero de la ola de antisemitismo que se desató contra los cristianos de origen hebreo, pero para comprender esta situación, es preciso conocer en todos sus detalles los motivos que los marranos dieron para que se desataran en su contra esas reacciones.
El historiador israelita, Joseph Kastein, profundiza más en el estudio de tales motivos en su interesante “Historia de los judíos”, al referirse a las grandes y falsas conversiones de hebreos al cristianismo: “Al principio, ambos, el pueblo y la alta sociedad,percibieron a los conversos como un grupo homogéneo; la nobleza y el clero en particular vieron en ellos el fruto de la victoria y en un principio, fueron recibidos con una explosión de júbilo. Numerosos conversos, traspasaron las puertas abiertas a ellos y se introdujeron en la sociedad española y en el clero español...” A continuación el mismo historiador hebreo recalca que los conversos del judaísmo, “empezaron a aparecer...en las más altas y exaltadas posiciones de la organización del clero... Los conversos se convirtieron en miembros de la sociedad española, con iguales derechos, pero ello no trajo por consecuencia que perdieran las cualidades que siempre habían tenido. Previamente habían ejercido sus dotes peculiares como comerciantes,industriales, financieros y políticos. Y ahora lo hacían de nuevo, pero con esta diferencia,que estaban ya dentro de la sociedad española y no fuera de ella. Habían sido forzados a entrar en ella, con el fin de eliminar a un peligrosos extranjero. Y ahora éste se encontraba establecido dentro de la casa. El problema había sido sólo trasladado del exterior,al interior mismo de la estructura social” (241).
Difícilmente se podrá encontrar estudio tan profundo y tan minucioso de lo que en su esencia constituye la infiltración de los judíos en la sociedad cristiana y en el clero por medio de su falsa conversión. Y termina el historiador israelita el párrafo con el más despectivo concepto acerca de la utilidad del bautismo para los judíos,cuando dice, irónicamente, que un apologista judío de esos tiempos afirmaba: “Hay tres modos de desperdiciar el agua: bautizando a un judío; dejando que el agua del río corra al mar, y mezclándola con el vino”. En siguientes párrafos,el historiador hebreo profundizasu estudio sobre los cristianos nuevos, diciendo que los conversos: “Buscaron su ascenso donde los que los habían obligado a convertirse lo buscaron, o sea, en los altos círculos de la corte, en la nobleza y el clero. Su propósito no era tanto adquirir más fuerza económica, sino obtener influencia política y social... Ellos se habían convertido en miembros de la Iglesia pero no en adictos a la fe. Los nexos indisolubles de miles de años de desarrollo religioso, los obligaron a llevar el judaísmo secretamente en su corazón, todavía indestructible, llevándolo consigo en forma más profunda. Tomando precauciones para no ser descubiertos por los miembros de su nueva religión, ellos observaban todos los ritos y leyes, festivales y costumbres de su propia fe, temerosos y ensecreto ellos lucharon por el derecho de hacerlo así y vivían una doble vida y cada hombre llevaba una doble carga”.
Y añade el citado historiador israelita que cuando la Iglesia descubrió lo que estaba ocurriendo: “Un nuevo grito de batalla se levantó: `¡La Iglesia está en peligro! ¡Los judíos han forzado su entrada dentro de la Iglesia y dentro de la sociedad, con el fin de minarlas por dentro!´ La inevitable aunque absurda consecuencia de esto fue que la guerra fue declarada contra el `enemigo interno’. Y para poderla realizar, el clero se armó con la maquinaria de laInquisición; recurrió al pueblo,llevó sus intrigas a la corte e hicieron todo lo posible para influenciar a la alta sociedad. Y los conversos que habían sido con anterioridad el objetivo de la política religiosa nacional, se convirtieron en marranos, una palabra vulgar con el significado de `maldito´, `cerdo´. A partir de esos momentos ya no se hizodistinción entre los verdaderos yfalsos conversos, todos eran considerados marranos y la guerra que hizo la Iglesia contra ellos...se inspiraba más en motivos sociales y económicos que en los religiosos...” (242).
Difícilmente hubiéramos podido describir con tanta exactitud, como lo hace el profundo historiador israelita, lo que es la esencia de la quintacolumna judía introducida en el seno de la Santa Iglesia y de la sociedad cristiana, y los verdaderos motivos que dieronnacimiento a la Inquisiciónespañola, que fue considerada por el pueblo y sus dirigentes como “remedio venido del cielopara remediar tantos males”; pero cuya necesidad y utilidad fueron desvirtuadas después por medio de una campaña generalizada de calumnias que ha durado siglos. La “Enciclopedia Judaica Castellana” dice que: “Daniel Israel Bonafou, Miguel Cardozo (1630-1706), José Querido, Mardoqueo Mojíaj, y otros, defendían al marranismo como un método para socavar los cimientos del enemigo y como un medio que contribuía a hacer más elástica la lucha contra él”.
Y en otro lugar, refiriéndose a los marranos, dice:
“La reina Esther `que no confesó su raza ni su nacimiento´...les parecía su propio prototipo” (243). En cuanto al nombre de cristianos nuevos, que todavía en la actualidad conservan en secreto los falsos cristianos criptojudíos, sobre todo aquellos que son de origen español y portugués, es usado también entre los musulmanes. La referida Enciclopedia Judaica, en su vocablo “Criptojudíos”, citando casos, afirma: “Es de fecha relativamente reciente el criptojudaísmo que surgió cuando el `Shah’ de Persia obligó en 1838 a la comunidad hebrea de Meshed a aceptar el islamismo. Varios centenares de judíos constituyeron entonces una congregación conocida por`Djalid ul-Islam´ (musulmanes nuevos) que mientras aparentaba observar los ritos mahometanos, sin dejar deemprender las peregrinaciones de rigor a la Meca, continuó ensecreto practicando las usanzas religiosas de sus mayores. Los`Djalid ul-Islam´ celebraban reuniones espirituales en sinagogas subterráneas, circuncidaban a sus hijos, santificaban el sábado,respetaban leyes dietéticas y supieron sobrevivir a los peligros a los que así se exponían. Posteriormente, sin embargo, muchos de ellos abandonaron Meshed y fundaron ramificaciones de su secta en Herat (Afganistán), Merv y Samarkanda (Turkestán), Bombay, Jerusalén y hasta en Europa (Londres). Pese a su emigración créese que su número aumentó hasta unos 3.000 en Meshed y que cuentan con medio millar de fieles en Jerusalén. El viajero y orientalista Walter Fischel hizo una descripción de las costumbres y tradiciones de los`Djalid ul-Islam´ en su obra `Una comunidad de marranos en Persia´(en hebreo, 1930)” (244).
Cuídense los ingleses, pues muchos de los musulmanes radicados en Londres son judíos secretos, como muchos otros mahometanos dispersos en el mundo islámico también lo son. Los falsos musulmanes, que en secreto son judíos, constituyen un grave peligro para el Islam y los países afroasiáticos: a ambos tratan de uncirlos al carro comunista.
Complot contra la Iglesia
Maurice Pinay Tomo III
NOTAS
[227] Mons. León Meurin, S.J., Filosofía de la masonería. Madrid: Editorial NOS,1957. p. 223.[228] Abram León Sachar, Historia de los judíos, trad. de la 2ª ed. norteamericana revisada hasta 1940. Santiago de Chile:Ediciones Ercilla, 1945. cap. XVI (Los marranos y la Inquisición), pp. 276, 277.
[229] Abram León Sachar, obra citada,Cap. XVI, p. 277.
[230] Cecil Roth, Historia de los marranos,Buenos Aires: Editorial Israel, 1946(5706). Cap. I, pp. 26, 27.
[231] Cecil Roth, obra citada, edic. citada,Cap. I, nota 3 de la p. 27.
[232] No debe ser confundido con Fray Tomás de Torquemada, Gran Inquisidor,como muchos lo hacen, lamentablemente.
[233] Cecil Roth, obra citada, Cap. I y II,pp. 28, 30, 31, 32, 35, 36.
[234] José Amador de los Ríos, obra citada, tomo III, Cap. I, pp. 12-16.
[235] Crónica de don Juan II, año 1420,Cap. XVIII, citada por José Amador de los Ríos, obra citada, tomo III, Cap. I, pp. 12,16, 20.
[236] José Amador de los Ríos, obra citada, tomo III, Cap. II, p. 88.
[237] José Amador de los Ríos, obra citada, tomo III, Cap. II, pp. 91, 95, 96.
[238] José Amador de los Ríos, obra citada, tomo III, Cap. II, pp. 97, 98, nota 1.
[239] José Amador de los Ríos, obra citada, tomo III, Cap. II, pp. 1000, 101.
[240] Rufus Learsi, Historia del pueblo judío, traducción castellana de Editorial Israel, Buenos Aires. Escrita con la ayuda de la Jewish History Foundation Inc. 1959-5719. Cap. XXXVII, pp. 324, 325.
[241] Josef Kastein, History and Destinyof the Jews. Nueva York, 1936, pp. 290,291.
[242] Josef Kastein, obra citada, pp. 291,292.
[243] Enciclopedia Judaica Castellana, México, 1948. Tomo VII, vocablo Marranos, pp. 292, 294.[244] Enciclopedia Judaica Castellana,tomo III, vocablo Criptojudaísmo, p. 206,col. 1 y 2
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