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martes, 2 de agosto de 2011

Profanación en la Gruta y a la imagen de la Virgen de la Montaña

Entre la noche del jueves 28 y la madrugada del viernes 29 de julio un grupo de personas profanaron la imagen histórica y venerada de la Virgen de la Montaña, en la localidad salteña de Termas de Rosario de la Frontera. 

Esta imagen mariana, obra de la famosa escultora argentina Lola Mora que vivió en la zona, fue entronizada en la actual ubicación en 1899, mientras que la gruta que la alberga fue construida en la primera mitad del siglo XX. 

La fiesta de la Virgen de la Montaña se celebra cada 15 de agosto, fecha en la que miles de fieles peregrinan para mostrar su amor y veneración a la Madre de Dios bajo esta advocación. 

El pueblo de Rosario de la Frontera, conmocionado por este vandálico y sacrílego acto, efectuó la correspondiente denuncia y la policía investiga el hecho. 

Oportunamente se coordinará con la comunidad de Rosario de la Frontera para realizar un acto de desagravio al Corazón de Jesús, por la grave ofensa cometida en la profanación de la Imagen de la Virgen. 

Mensaje de Mons. Dante Bernacki, vicario general de Salta 
Ante la profanación de la gruta y de la imagen de la Virgen de la Montaña en Rosario de la Frontera, el vicario general de la arquidiócesis de Salta, monseñor Dante Bernacki, envió un mensaje a los sacerdotes y a toda la comunidad de los fieles de la localidad en el que manifiesta que se une “al dolor causado por quienes cometieron un hecho vandálico y sacrílego, escudados por la oscuridad, el anonimato y la cobardía, al profanar la Gruta y la venerada e histórica imagen de Nuestra Señora de la Montaña”. 

“Todo el pueblo de Salta -agrega el prelado- y de modo particular la parroquia de Nuestra Señora del Tránsito (en cuya circunscripción se halla la Gruta), adherimos a la aflicción causada a toda la comunidad del pueblo rosarino, y ofrecemos actos de reparación al Sagrado Corazón de Jesús por la ofensa cometida contra Él en la imagen de su Santísima Madre”. 

“Hechos como estos -agrega- lastiman en lo más profundo el sentido de fe y también la sensibilidad de quienes siempre hemos recurrido a la Virgen de la Montaña para encontrar en ella ese remanso de paz, luz y fortaleza, que nos ayude a continuar el camino del peregrinar por la tierra”. 

El mensaje concluye deseando “que quienes han realizado tanto mal tengan la oportunidad de la conversión y el perdón del Señor, que no deja de lado al corazón arrepentido”.

miércoles, 27 de julio de 2011

Nuestra Señora de los Ángeles,en Costa Rica

Era la bella mañana del 2 de agosto de 1635. Juana Pereira, una humilde niña mestiza de Cartago (antigua capital de Costa Rica, situada a 24 km. al este de San José), salió a buscar leña como siempre. Al llegar al Poblado de los Pardos, se encontró sobre una enorme piedra, de la cual nacía agua de manantial, una linda muñequita de color oscuro con un niño en los brazos. Juana, muy admirada, se la llevó a casa, donde la guardó en un baúl. Al siguiente día, cuando salió a buscar más leña, la sorprendió una muñequita exactamente igual a la del día anterior. Con mucha alegría se la llevó también, pensando que ya tendría dos; pero cuál no fue su sorpresa al abrir el baúl y notar que la otra muñequita había desaparecido. En todo caso, deci dió guardar la “segunda”.


Al tercer día, pasando por el mismo lugar, encontró sobre la piedra otra muñequita igual a las anteriores. Era demasiada coincidencia, y la niña quedó muy extrañada, pero decidió llevársela con el fin de averiguar lo que su cedía. Cuando llegó a su habitación, comprobó que la “segunda” había desaparecido también.


Ahí quería ser venerada la Madre de Dios


Fue tan grande el asombro de Juana, que salió corriendo a la iglesia para contarle al párroco lo sucedido. El Padre Alonso de Sandoval, al ver la pequeña estatua, sintió un gran deseo de saber el origen de esa “muñequita” tan especial. La guardó en una caja pensando en examinarla con cuidado más tarde. Pero al otro día al abrir la caja ya no estaba. Juana la encontró por cuarta vez en la piedra y la llevó hasta a la casa del Padre Sandoval.
En vista de ese prodigio, el párroco juntó a los fieles y llevó la pequeña imagen en procesión hasta la iglesia, donde quedó guardada en el sagrario para mantenerla segura. Pero, a la mañana siguiente, comprobándose una nueva desaparición, todos corrieron al Poblado de los Pardos y encontraron ahí, sobre la misma roca, a la prodigiosa estatuilla. Comprendieron entonces que se trataba de un hecho sobrenatural, y que la “muñequita” era en verdad una imagen de la Madre de Dios, que quería ser honrada y venerada en ese lugar por el pueblo costarricense.


Lucha contra los terremotos


Al principio se le dio a la imagen el nombre de Virgen Morena por su apariencia. Luego, la llamaron Virgen de los Pardos, por el poblado donde fue encontrada y después Reina de Cartago por ser la provincia en la cual se dio el hallazgo.


Por último, decidieron poner a la imagen el título de Nuestra Señora de los Ángeles, por habérsela encontrado un 2 de Agosto, cuando la Orden Franciscana venera a su Patrona como Santa María de los Ángeles.


La expresiva imagen mide aproximadamente 20 centímetros. Tiene los rasgos de una mestiza, cara redonda, ojos rasgados, nariz y boca pequeñas, y está hecha de diferentes materiales, como jade, roca volcánica y grafito. En sus brazos y cubierto por el manto, la Virgen sostiene al Niño Jesús, que descansa en su pecho mientras señala con su mano derecha el Inmaculado Corazón.


En 1639 se construyó la primera iglesia en honor a la “Virgen Morena”.


Al extenderse su devoción, los fieles decidieron construir en 1674 una iglesia digna de Ella. Pero, como un fuerte terremoto la destruyó por completo en 1822, se comenzó, dos años después, la construcción de un tercer templo, que también se desplomaría en 1910 por otro terremoto. Finalmente, en 1912 empezó la construcción del actual Santuario Nacional, de estructura antisísmica. El 26 de Julio de 1935 el Papa Pío XI le otorgó el título de Basílica Menor.


“Todas las generaciones me llamarán bienaventurada”


Desde el hallazgo de la “negrita” (como la llaman cariñosamente los fieles), el pueblo costarricense ha manifestado su amor y devoción a Nuestra Señora de los Ángeles por medio de bellas tradiciones. Una de ellas es la ceremonia de Vestimenta y Bendición realizada el 1º de Agosto, víspera de la Fiesta Nacional.


En esta celebración el rector del Santuario le pone a la imagen el rico vestido que llevará por un año. Luego, con la Virgen en sus manos, bendice a los fieles. Otra tradición muy pintoresca es la Romería, una gran caminata que realizan los fieles de todo el país y de otras partes de Centroamérica desde sus casas hasta la Basílica, con el fin de pedir o agradecer algún favor a la Virgen.


El 2 de Agosto, día de la gran fiesta, la imagen es llevada hasta el altar construido en la plaza de la Basílica, donde se celebra la solemne Eucaristía. Después de misa se lleva a cabo la grandiosa procesión anual, acompañada por las autoridades eclesiásticas y civiles junto a miles de fieles y peregrinos llegados de todas partes.


Manifestándose en diversos países con hechos tan maravillosos como el de Costa Rica, la Virgen no deja lugar a dudas: Dios quiere que reine en todos los corazones y en el mundo en tero. “Todas las generaciones me llamarán bienaventurada” (Lc 1,48), afirma el hermoso himno del Magnificat.

lunes, 4 de julio de 2011

LA VIRGEN MARIA DE GUADALUPE EN EL CERRO DEL TEPEYAC



"En derredor de la Virgen se construyó la Patria, y el culto guadalupano significa tradición constante, vida espiritual, vida intensa y cálida, fusión de razas, identidad de pensamientos y comunidad de ideales. En síntesis significa la formación del alma nacional."El panorama histórico de México es inseparable del acendrado amor popular a la Virgen de Guadalupe. Nuestra vida como nación, nuestras costumbres como sociedad, nuestros anhelos como hombres, nuestros dolores como pueblo y nuestras alegrías supremas como mexicanos, nos conducen por encima de todas las divergencias, a contemplar con los ojos del alma el amado cerro del Tepeyac, en donde desaparecen todas las dificultades, todos los odios y las pasiones todas, para sentirnos hermanos, miembros de una misma nación, hijos de una misma Madre"
René Capistrán Garza en "La Virgen que forjó una Patria"

EXPLICACION SOBRE LAS APARICIONES Y EL PAPEL DE LA VIRGEN EN LA CONVERSION DE LOS MEXICANOS

Mesoamérica, el Nuevo Mundo, 1521: la capital del Imperio Azteca cae ante las fuerzas del español Hernán Cortés. Menos de 20 años más tarde 9 millones de habitantes, que profesaron por siglos una religión politeísta que incluía sacrificios humanos, habían sido convertidos al Cristianismo. ¿Qué ocurrió en esos tiempos que produjo conversión tan increíble?

En 1531 una Señora del Cielo se apareció a un pobre indio en un cerro al noroeste de la actual ciudad de México; se identificó como la Madre del verdadero Dios, le encargó que hiciera que el Obispo construya un templo en ese lugar y dejó una imagen de sí misma impresa milagrosamente en su tilma, un tejido de cactus de poca calidad que se debió haber deteriorado en 20 años pero que no muestra señales de corrupción casi 500 años después y aún desafía toda explicación científica sobre su origen. ¡Inclusive parece reflejar en sus ojos lo que tenía frente a ella en 1531!

Su mensaje universal de compasión y amor, y su promesa de ayuda y protección para toda la humanidad, se encuentra relatado en el "Nican Mopohua", documento escrito en el siglo XVI en el lenguaje nativo, Nahuatl.

Hay razones para creer que en el cerro Tepeyac María vino en su cuerpo glorificado, siendo sus manos físicas las que acomodaron las rosas en la tilma de Juan Diego, lo que hace a esta aparición muy especial.

Una increible lista de milagros, curas e intervenciones se le atribuyen. Es estimado que cada años más de 10 millones de personas visitan su Basilíca, haciendo de su casa en la ciudad de México el Santuario Mariano más popular en el mundo, al igual que el templo más visitado después del Vaticano.

Los pueblos mesoamericanos trasmitían la memoria de su historia de generación en generación por medio de poemas y cantos, que al ser trascritos mediante figuras y símbolos en papel amate o en pieles formaban los llamados códices. Los expertos coinciden en que la Virgen de Guadalupe quiso mostrarse a los antiguos pueblos indígenas con un atuendo lleno de símbolos (a manera de códices) que los habitantes de estas tierras pudieron entender fácilmente.

Para que desde nuestra visión moderna podamos comprender la profundidad del mensaje contenido en la imagen Guadalupana es necesario conocer el significado básico de los símbolos presentes en la Santa Imagen según estas culturas indígenas.

Algunos elementos de descripción de la Imagen de la Virgen de Guadalupe:

-La estatura de la Virgen en el ayate es de 143 centímetros y representa a una joven cuya edad aproximada es de 18 a 20 años.

-Su rostro es moreno, ovalado y en actitud de profunda oración. Su semblante es dulce, fresco, amable, refleja amor y ternura, además de una gran fortaleza.

-Sus manos están juntas en señal del recogimiento de la Virgen en profunda oración. La derecha es más blanca y estilizada, la izquierda es morena y más llena, podrían simbolizar la unión de dos razas distintas.

-Lleva el cabello suelto, lo que entre los aztecas era señal de una mujer glorificada con un hijo en el vientre.

-Está embarazada. Su gravidez se constata por la forma aumentada del abdomen, donde se destaca una mayor prominencia vertical que transversal, corresponde a un embarazo en su última etapa.

-El cinto marca el embarazo de la Virgen. Se localiza arriba del vientre. Cae en dos extremos trapezoides, que en el mundo náhuatl representaban el fin de un ciclo y el nacimiento de una nueva era. En la imagen simboliza que con Jesucristo se inicia una nueva era tanto para el Viejo como para el Nuevo Mundo.

-La Virgen está rodeada de rayos dorados que le forman un halo luminoso o aura. El mensaje trasmitido es: ella es la Madre de la Luz, del Sol, del Niño Sol, del Dios verdadero, ella lo hace descender hacia el "centro de la luna" (México en náhuatl) para que allí nazca, alumbre y dé vida.

-La Virgen de Guadalupe está de pie en medio de la luna, y no es casual que las raíces de la palabra México en náhuatl son "Metz-xic-co" que significan " en el centro de la luna". También es símbolo de fecundidad, nacimiento, vida. Marca los ciclos de la fertilidad femenina y terrestre.

-Un ángel está a los pies de la Guadalupana con ademán de quien acaba de volar. Las alas son como de águila, asimétricas y muy coloridas, los tonos son parecidos a los del pájaro mexicano tzinitzcan que Juan Diego oyó cantar anunciándole la aparición de la Virgen de Guadalupe. Sus manos sostienen el extremo izquierdo de la túnica de la Virgen y el derecho del manto.

-La flor de cuatro pétalos o Nahui Ollin: es el símbolo principal en la imagen de la Virgen, es el máximo símbolo náhuatl y representa la presencia de Dios, la plenitud, el centro del espacio y del tiempo. En la imagen presenta a la Virgen de Guadalupe como la Madre de Dios y marca el lugar donde se encuentra Nuestro Señor Jesús en su vientre.

DATOS SIGNIFICATIVOS DE LA FECHA DE LAS APARARICIONES DE LA VIRGEN 

Los indígenas eran hombres religiosos por excelencia,vivían atentos a la palabra de Dios, quien les enviaba mensajes en el cielo y en la tierra. El 12 de diciembre de 1531, día de la estampación de la imagen de la Virgen de Guadalupe en el ayate de Juan Diego, se reunieron en el cielo cuatro grandes símbolos para los indígenas:

a).-El renacimiento del sol: En ese día los indígenas pudieron observar un fenómeno que sólo se puede apreciar un dían del año: el nacimiento del nuevo sol en el solsticio de invierno. El sol moribundo que vuelve a cobrar vigor significaba el retorna de la vida, el resurgimiento de la luz, un nuevo sol.

b).-El regreso de Venus: El planeta Venus solamente cada ocho años retorna junto con el sol. Los indígenas lo interpretaban como el regreso de Quetzalcoátl, el Dios-hombre, representado por Venus. Su aparición marcaba el retorno de la luz, de la religión y de la cultura.

c).-Conjunción Sol-Venus: Esta da origen al símbolo de la plenitud, el Nahui Ollin. Tanto Venus-Quetzalcoatl como Sol-Tonatiuh eran símbolos de Dios. Al conjuntarse ambos en el cielo ese día, podía observarse una plenitud de simbolismos divinos.

d).-La aparición del cometa Halley: El día 12 de diciembre de 1531 el cometa Halley iba llegando a la cima del cielo, al cenit.

EL AYATE DE JUAN DIEGO ANTE LA CIENCIA

La Virgen de Guadalupe deslumbra con su prodigiosa variedad de significados simbólicos, pero su pintura (impresa en el ayate) parece esconder aún otras maravillas, cuya revelación, posiblemente. Dios reserva para varios siglos después: precisamente para ésta época de incredulidad como preludiando una nueva y más prodigiosa conversión...

-Los primeros exámenes científicos a que la tilma fue sometida, en 1666 y en 1787, concluyeron que la pintura no era obra de pincel ni otro medio humano conocido, y que su conservación era humanamente inexplicable (la fibra de maguey no dura más de 20 años).

-Estas conclusiones fueron confirmadas en 1954 por el profesor español Francisco Camps Ribera, autoridad europea y mundial en técnicas pictóricas, quien observó que la burda tela absolutamente no ofrecía condiciones para pintar trazos tan delicados sobre ella.

-Pero lo más asombroso es que ¡tampoco hay pintura!. En 1936 el profesor de química de la Universidad de Heidelberg Richard Kuhn, Premio Noble de Química 1938, dictaminó que en el diseño de la imagen no existe ningún colorante conocido, ni animal, ni vegetal, ni mineral. Es materia desconocida.

-Las fotografías con rayos infrarojos obtenidas en 1979 por los científicos de la NASA Jody Brand Smith y Philip S.Callaghan concluyeron que "la técnica empleada es desconocida en la historia de la pintura. Es inusual, incomprensible e irrepetible".

-Pero hay más. En 1929 el fotógrafo Alfonso Marcué había descubierto que en el ojo derecho de la imagen se refleja el busto de un hombre, posiblemente Juan Diego o el Obispo Zumárraga. La persecución anticatólica que se vivía entonces en México impidió llevar adelante las investigaciones. Pero en 1951 el dibujante Carlos Salinas, examinando fotografías ampliadas, reconoció esa misma figura reflejada en las córneas de ambos ojos. Esto fue confirmado por un a comisión de 20 oculistas, químicos optometristas y diseñadores tras 8 años de investigacioes.

-Tres destacados oftalmólogos, los doctores Rafael Torija Lavoignet, Enrique Graue Díaz-Gonzalez, y Amado Jorge Kuri, examinaron separadamente los ojos de la imagen con instrumentos de mucha precisión y llegaron a una misma conclusión, que parecen "ojos vivos".

-Las sorpresas no paran ahí: en diciembre de 1981 los astrónomos del observatorio Laplace de México, P. Mario Rojas, y el Dr.Juan Homero Illescas verificaron que las estrellas que aparecen en la pintura corresponden a la posición de las constelaciones en el cielo de México en la madrugada del propio día de la aparición, 12 de diciembre de 1531.

-Otro detalle asombroso: el 7 de mayo de 1979 los científicos Jody Brand Smith, profesor de estética y de filosofía en el Pensacola College, y Phillip Serna Callahan, Biofísico de la Universidad de Florida y  especialista en pintura y miembro de la NASA, descubren que la tilma -que está colocada sobre una placa metálica cuya temperatura es de 15 grados centígrados, conserva una temperatura de 36.5 grados centigrados, correspondiente a la de un cuerpo humano vivo normal.

-Además, al acercarse a ver la tela a menos de 10 centímetros, no se ve nada más que las fibras del manto, los colores ya no son visibles, desaparecen. Es imprescindible alejarse para ver la imagen de María. Los científicos de la NASA descubren también que al pasar un rayo láser por la tela, colocándola de costado, el mismo pasa sin tocar la pintura ni la tela. De este modo comprueban que la pintura está suspendida en el aire, por tres décimas de milímetros.

-También un ginecólogo, al colocar el estetoscopio debajo de la cinta de armiño donde se ve que la Virgen se encuentra encinta, se da cuenta que siente ruidos de latidos rítmicos. Los cuenta y se lleva la sorpresa de que son de 115 a 120 por minuto, mismos que corresponden a los latidos de un bebé normal, dentro del vientre.

Lo que caracteriza estos hallazgos realizados en el siglo XX es que ninguno de ellos tiene explicación científica. ¿Estamos, pues, delante de un milagro ocurrido hace cinco siglos, que continúa desdoblándose hasta hoy, en nuevos y prodigiosos sub-milagros?

Esta secuencia maravillosa, ¿qué otras maravillas augura? Sin duda, la Santísima Virgen nos muestra un acercamiento a los fieles de México y de toda América Latina, inédito en la historia.




viernes, 3 de junio de 2011

VIRGEN DEL ROSARIO DE TALPA

Los peregrinos acuden a Talpa principalmente en cuatro grandes fiestas religiosas: el 2 de febrero, en que se celebra el Día de la Candelaria; del 11 al 19 de marzo, durante el novenario a Señor San José; en Semana Santa y el 12 de mayo, durante la coronación a la Señora del Rosario.


Sin embargo, el 7 de octubre, en que se celebra la fiesta a la Virgen del Rosario, ha sido reservado para el pueblo, al igual que antes lo era el 10 de septiembre, fecha en que se celebraba el tradicional “Baño de la Virgen”, un día antes del novenario de su renovación, ocurrida el 19 de septiembre de 1644. Actualmente, bastantes fieles acuden también durante estos días, además de los que llegan a visitarla cualquier día del año.


La imágen de la Virgen de Talpa, se dice, fué modelada por los indios tarascos del Estado de Michoacán y llevada a Talpa en el año de 1585; desde entonces ha concedido cientos de milagros a los innumerables peregrinos que han pasado frente a Ella con un rostro de sufrimiento y palabras de alabanza.




Los nativos del lugar, al tratar de recordar alguno de sus grandes milagros, difícilmente pueden escoger alguno de entre ellos y relatan más bien los que están escritos en la historia, como lo fue su prodigiosa renovación, ocurrida cuando la imagen de caña liviana y en mal estado iba a ser enterrada, y al ser colocada en un hoyo, en medio de un resplandor y se observó que la imagen que se iba a desechar se había inexplicablemente renovado.


El pueblo de Talpa también le agradece a su Virgen la milagrosa restauración de la torre izquierda de su Basílica, que debido a un fuerte sismo ocurrido en la década de los 20´s, en el siglo pasado, había quedado peligrosamente inclinada, pero ese mismo día, por la tarde, otro temblor puso la torre en su lugar.




Nuestra Señora del Rosario de Talpa
Patrona de la Diócesis de Tepic




El 10 de diciembre de 1948 se firmó en Roma el rescripto que concedía el Patronato de la Diócesis de Tepic a Nuestra Señora del Rosario de Talpa.


El último día del mes de febrero del año siguiente, fue recibido el documento en la curia Diocesana. Inmediatamente dieron inicio los preparativos para tan importante evento, el cual se llevó a cabo del 12 de mayo de 1949.


Renovación de la Imágen

En el año de 1644, en la villa de Talpa, de la jurisdicción de la parroquia de Guachinango, el viernes 19 de septiembre, aconteció un hecho de gran trascendencia para la vida religiosa de toda la comarca: una imagen de La Virgen María desfigurada y carcomida por el tiempo, y que por orden del párroco, Don Pedro Rubio Félix, debía ser enterrada en un pozo en la sacristía, se renovó milagrosamente.


Tocó a una jovencita llamada María Tenanchi, cumplir la disposición del párroco: “Y llegando dicha María Tenanchi a coger dicha imagen, súbitamente fue tan grande el resplandor que salió de dicha imagen, que deslumbró y derribó a dicha Tenanchi María Cantora, que cayó como muerta en dicha peana; las demás naturales que estaban barriendo la iglesia y la fueron a alzar; y preguntárosle qué se había hecho les dijo ¿no veis esa Virgen desbaratada que está de otra manera, echando resplandores de fuego, rodeada de nubes que hizo así?, ¿qué será eso?”.


Este acontecimiento, testificado por los indígenas y puesto por escrito por orden de dicho párroco en un documento conocido como la “Auténtica”, y los numerosos milagros obrados en los años inmediatos, dio origen a que la veneración de la imagen se extendiera rápidamente.


En la actualidad, la Imagen es visitada durante todo el año por incontables fieles que de diversos lugares del país y del extranjero acuden a ella en devotas romerías.

martes, 10 de mayo de 2011

Día de las Madres


“Oye y ten entendido que es nada lo que te asusta y aflige. No se turbe tu corazón, no temas esa enfermedad ni otra alguna enfermedad y angustia. ¿Acaso no estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué más has menester? No te apene ni te inquiete otra cosa.”
Palabras de la Virgen de Guadalupe a Juan Diego

lunes, 14 de febrero de 2011

LA VIRGEN MARÍA Y LOS SANTOS DEL SILENCIO



Es notable el silencio de los cuatro evangelistas acerca de la Virgen María, después de la Resurrección.
El mismo San Lucas, que describe la historia de la Iglesia en sus primeros años, no nos dice que la Virgen María más que Ella estaba con los discípulos los días de la venida del Espíritu Santo.
Nuestra Señora sabía que su labor consistía entonces, en el silencio y en la oración.


Y llegó el domingo de Pentecostés -diez días después de la Ascensión, 50 días después del Domingo de Resurrección- y vino el Espíritu Santo. Llegó como una tempestad sobre los discípulos, para llenarlos de amor, de fuego y de verdad. Para todos ellos ésta era la primera ve. Para la Virgen María era la segunda.


La primera venida del Espíritu Santo para Ella fue cuando era casi una niña, cuando le contestó al ángel: "Hágase en mí según tu palabra".
Y entonces, Ella empezó a ser la Madre de Dios.
Hay un contraste notable entre el Pentecostés de los Apóstoles y el Pentecostés de la Virgen María. Para los Apóstoles fue como un latigazo fantástico que los lanzó incontenibles a la proclamación del Evangelio en todo el mundo. Para la Virgen María, en cambio, el Espíritu Santo fue el Espíritu del silencio.
Desde Nazaret, el día de la Encarnación, Nuestra Señora, llena del Espíritu Santo, guarda el silencio más sublime que nunca haya guardado persona alguna. Posee el secreto más grande de la historia: la venida de Dios al mundo. Pero la Virgen María calla. Calla aun a costa de su propia honra
María, la Virgen del silencio. Ni una palabra, ni una alusión al imponente secreto en aquellos largos años en Nazaret.


Y ahora llega otra vez el Espíritu Santo. Llega para lanzar a la Iglesia naciente a la conquista de las almas, a la enseñanza del Evangelio, a la proclamación mundial de la salvación de Cristo. Llega con el don de lenguas, porque ha llegado la hora de hablar, la hora de hacer resonar el Evangelio hasta en los confines de la tierra.


Sin embargo, la Virgen María, desde ese momento guarda un silencio todavía más profundo: desaparece totalmente de los relatos sagrados.
Es el mismo Espíritu Santo que a unos comunica el don de lenguas y a Ella, el don del silencio.


Como a la Virgen María, hay muchos católicos en todos los tiempos, que el Espíritu Santo ha conducido por el camino oscuro del silencio. Son los santos del silencio. Aquellos que no han hecho milagros, ni han organizado grandes cosas. Los que dan un testimonio de Cristo todos los días desde la monotonía -aparente- de sus vidas. Los que cumplen la voluntad de Dios en todos y cada uno de los momentos triviales de su vida. Ahí encontramos a los que abren y cierran las mismas puertas, los que andan las mismas calles, los que trabajan en las mismas oficinas y los que usan las mismas herramientas; las que quitan el polvo diariamente de las mismas cosas, entran y salen de la misma cocina y se sientan con la aguja en la mano junto a la misma ventana. Son, en resumen, los que han recibido el don maravilloso de hacer todo lo que hacen diariamente, sirviendo a Dios y amando a Dios.
Lo mismo que la Santa Virgen.
Forman la reserva del Cristianismo. Son los católicos del silencio: el técnico del taller y la monjita de clausura, la madre de familia y la enfermera del hospital. El mundo apenas sabe nada de su vida, como nosotros apenas sabemos nada de la vida de la Virgen María. Pero Dios lo sabe. Lo sabe el Espíritu Santo que los ha colocado en la zona sublime del silencio fecundo, para conseguir las gracias de Dios sobre todos los que hablamos muchas palabras y garabateamos muchas letras, casi siempre exageradamente.


Aquella mañana de Pentecostés, por las plazas de Jerusalén, los Apóstoles están alcanzando un éxito enorme. Mientras tanto en una calle cualquiera, camina desapercibida la Virgen María... quizá con la canasta del mandado en sus brazos.


Ella, la persona más excelsa de la creación, va por esas calles ganando las gracias necesarias para las miles de gentes que se convierten ese día al cristianismo mientras oyen a San Pedro hablar en griego, en hebreo, en arameo, en árabe, en latín y en que se yo cuantos idiomas más...






Pedro María Iralagoitia
María, el Carpintero y el Niño
2ª Edición Española
México, 1967

viernes, 21 de enero de 2011

San Juan de los Lagos: Su Virgen y sus peregrinos

Ningún santuario de México a excepción del Tepeyac recibe tantos peregrinos y manifestaciones de agradecimiento como el de San Juan de los Lagos en los Altos de Jalisco. Se puede decir que todo el pueblo es un anexo del templo, ya que todo está en función de él.


San Juan es una ciudad de unos 40,000 habitantes sostenidos por la Virgen patrona. La población dispone de una fuerte capacidad hotelera desde los de varias estrellas hasta los no estrellados. Una capacidad alimentaria y restaurantera para atender simultáneamente a miles de comensales.


La industria del agradecimiento: velas, exvotos, tierrita de San Juan, fotografías, cuadros de la Virgen, novenas y folletos ocupan las aceras inmediatas a la catedral basílica. Es difícil ver las fachadas de las casas de esta población alteña, porque las mantas de los comercios ambulantes que se han sumado ya a los numerosísimos comercios establecidos, forman un gran toldo colectivo.


En San Juan todo se vende, es el aparador regional de los deshilados de Encarnación, de los tejidos de Aguascalientes, los bordados alteños, las artesanías de madera de Teocaltiche, la cerámica de Tonalá, el cuero de León, la cajeta de Celaya, etc. Esto no es raro si la fiesta de San Juan fue el origen de la feria de San Marcos en Aguascalientes y durante todo el periodo virreinal, el supermercado de México. Ahí se realizaban las más cuantiosas ventas caballares y ganaderas.


Estas conmemoraciones de la Virgen de San Juan para el 2 de Febrero, con el atractivo comercial y su gran concurrencia, desembocarán en una de las fiestas más ruidosas que tanto atraían en aquel tiempo en que la diversión era tan escasa (Siglo XVI).


Las larguísimas procesiones a San Juan con insignias en amarillo y negro surcan todos los caminos y veredas y en oposición a la caridad feudal que albergaba a los peregrinos españoles, los nuestros cierran los zaguanes al grito de "vienen los Sanjuaneros". Esto no es rechazo u oposición a la peregrinación tan compartida por la devoción lugareña, sino la prevención ante el embate de los rateros, que como referencia a este roedor, se llevan en pequeños hurtos los enseres del distraído, aprovechando el anonimato multitudinario.


Las procesiones implican una organización previa y una jerarquía en la conducción. Las columnas de peregrinos pueden extenderse por kilómetros y van siendo motivadas por oficiales identificados por brazaletes y distintivos, que emiten órdenes y coordinan oraciones, cantos, ritmo del avance y descansos.


Al frente va el estandarte de la parroquia o grupo peregrinante con los listones amarillo y negro. Una peregrinación puede durar varias semanas, según el lugar de origen. Es frecuente que al frente de ellas asista un capellán que celebra misa durante el peregrinaje.


Otros viandantes son aquellos peregrinos que hacen el recorrido con dos espinosas pencas de nopal como escapulario sobre el dorso desnudo. Otros van de rodillas con el auxilio de parientes que extienden cobijas a su paso; el sacrificio se externa en mil formas, habiendo la creencia popular de que quien interrumpe el compromiso de su manda, se convierte en piedra.


San Juan de los Lagos por fin aparece como escondido en un agujero en el lomerío de los Altos. La impresionante basílica-catedral de magnífica sillería de cantera, reta la altura con sus elevadas torres. Nadie que no conozca la región puede imaginarse la altura de estas iglesias jaliscienses. Está rodeada del amontonamiento que sugieren las casas en el vaivén del suelo. La traza logra una cuadrícula apurada sobre el abrupto terreno.


En 1542, recién superada la rebelión del Mixtón que estuvo a punto de acabar con las conquistas castellanas, se fundó, en este sitio llamado Mezquititlán o lugar de mezquites, la región de San Juan Bautista que a partir de 1633 fue poblada por habitantes de Santa María de los Lagos, por lo que éstos le llamaron San Juan de los Lagos.


Por el mismo año de su fundación, fray Miguel de Bolonia O.F.M. regaló a la naciente villa una imagen de estas tan comunes a los franciscanos. Carecían de advocación o se dedicaban a la Inmaculada Concepción. Eran para vestir o sea que sólo tenían tallada la cara y las manos, su tamaño fluctuaba entre los 25 y 50 cm, lo que las hacía transportables en sus caballos amarrados a la silla de montar. A estas imágenes se les ha llamado misioneras, castrenses u hospitalarias tomando la mayoría de ellas el nombre de su localidad.


Sin embargo, no obstante la antigüedad de la Virgen de San Juan, hasta 1623 empezará el culto, debido a su celebridad como milagrosa. El jesuita Francisco de Florencia nos narra cuando un "volantín" (cirquero) enseñaba a sus hijas un ejercicio en el trapecio sobre puntas de espadas, una de ellas cayó y murió. Una anciana le dijo a los padres que fueran a consolarse con la Sihuapilli (la Señora) del Pueblo, la cual devolvería la vida a su hija. Fueron a la ermita y pusieron sobre el pecho de la niña la sagrada imagen y al poco tiempo ésta volvió a la vida. También menciona la restauración de la apolillada imagen en una noche, por un joven misterioso que desapareció sin esperar el pago, este suceso se atribuyó a un ángel.


A partir de este momento los milagros y consejas se agolpan, dando lugar a la construcción del santuario. De 1643 a 1641 el bachiller Diego de Camarena construyó el primero, que se conoce como Capilla del Primer Milagro. Para 1682 se terminó el segundo que ahora es la parroquia. En 1732 el Obispo de Guadalajara, Carlos de Cervantes, inició la actual basílica en 1769, en adelante los papas Pío X, Pío XI, Pío XII y Juan XIII le dan el rango de Colegiata, Basílica y Catedral.


Es un bello monumento arquitectónico de la época colonial cuyo culto y devoción dio origen a la Feria Anual que decretó el rey Carlos IV el 20 de noviembre de 1797. Está edificado en una extensa explanada de 3 m de altura por el frente. Ochavada en tres de sus ángulos y la limita en casi en sus cuatro costados una balaustrada de cantería. El interior contiene las proporciones y la sobriedad del orden dórico.


San Juan también tiene su pocito, cuya historia nos relata que en esta rocosa y seca comarca, una niña golpeó con una vara la roca brotando agua. Como en todos estos casos la niña desapareció. La imagen es de pasta de caña de maíz Totzinqueni por lo que es muy probable que fuera hecha en Pátzcuaro. No pasa de 50 cm, aunque se acrecienta por la presencia de los ángeles que portan la filacteria:Mater Inmaculata ora pro nobis. La luna y la peana, todo ello de plata. La imagen es de manufactura popular y de expresión piadosa. No en vano es tina de las imágenes más enjoyadas de México.


Sobre la fábrica de la iglesia digamos que es una de las más bellas de México. Su planta es de cruz latina con bóvedas de nervaduras góticas, su altura le da una gran monumentalidad, posee un Viacrucis de buen pincel enmarcado en plata y en el camerín existe una pintura que se atribuye a Rubens.


Es impresionante la acumulación de exvotos que continuamente son reemplazados. La sacristía es rica en mobiliario y en pintura, pero lo que más sobresale es su exterior, por el equilibrio logrado entre sus grandes dimensiones y su decoración, que marca el periodo de transición entre el barroco y el neoclásico.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

¡Oh Santísima!

Este himno mariano es de todo el siglo 18. Esta versión en particular, por los cantantes de la Catedral de Richard Proulx, es muy abreviada del original. Las tres hermosas pinturas son "La Anunciación" (Francesco de Mura), "La Canción de los Ángeles" (William Bouguereau), y 'La Anunciación' (supuestamente Andrea del Sarto, pero tengo mis dudas). La letra de esta versión y la traducción en Inglés en bruto son los siguientes:
Sanctissima O, O piissima, Dulcis Virgo Maria!
amata Mater, Intemerata:
Ora, ora pro nobis!
Tua guadia Et Suspiria Juvent nep, oh María!
En speramus te, clamamus ad te,
Ora, ora pro nobis!


¡Oh santo, ¡Oh más humildes,
Amar virgen, María!
Madre del amor tierno,
Reina de los cielos,
Ruega por nosotros aquí abajo!
siempre justa Virgen, escucha nuestra oración ferviente,
¡Acuérdate de nosotros, María!
Nos traen su tesoro, la gracia sin medida;
Ruega por nosotros aquí abajo!





sábado, 11 de diciembre de 2010

MADRE Y REINA DE LOS MEXICANOS








Vinculado fuertemente el espíritu público y la conciencia popular en gestación a la Virgen de Guadalupe, la Nueva España tuvo en ese vigoroso y cada vez más enraizado sentimiento común, una sólida base, ancha, maciza, permanente, para levantar sobre ella una estructura nacional. Esa conciencia firme de que se integra un todo compacto, y de que no sólo se constituye un cuerpo sino también una alma misma, es el germen efectivo y cierto de toda nacionalidad.


Nacionalidad no es otra cosa que unidad de un pueblo en los intereses espirituales y materiales que por ser comunes estructuran la tradición. Gentes que conviven moral y biológicamente en el mismo territorio, con una aspiración uniforme, con un ideal constante, con un intenso amor que las satura,con un sentimiento de fusión derivado de su maternidad común, eso es ya, fundamentalmente, una nacionalidad definida. Y eso fue fraguando en la Nueva España, gracias a ese vínculo superior de maternidad para indios y peninsulares, que fue Santa María de Guadalupe desde el instante mismo de sus apariciones.


Porque en derredor de una madre se caldean los afectos, se suprimen diferencias, las culpas se perdonan y habla fuertemente la voz de la sangre. Y la sangre de un pueblo es su tradición, viva, roja, caliente como ella. Sobre todo cuando se sufre, se busca por instinto el consuelo de la madre. Y Guadalupe se estampó en la tilma de Juan Diego, tuvieron un lugar donde depositar sus lágrimas, sus amarguras, sus angustias, y donde volcar también su alegría y su gratitud, su urdimbre misteriosa y extraña por encima del pensamiento y la voluntad de los hombres, los que se encargaron de ir fortaleciendo hasta hacerlos indestructibles, los vínculos afectivos del pueblo con su Virgen.


Las palabras de la Virgen a Juan Diego eran una afirmación definitiva y solemne, y constituían un pacto, extraordinario e inviolable, punto de apoyo invulnerable y sagrado, del porvenir de México:




"Deseo vivamente que se me erija aquí un templo, para en él mostrar y dar todo mi amor y compasión, auxilio y defensa, pues yo soy vuestra piadosa madre, a ti, a todos vosotros juntos, moradores de ésta tierra y a los demás amadores míos que me invoquen y en mí confíen".






Palabras dulcísimas, profundamente tiernas, en las cuales palpita un caudal inagotable de maternal amor, con que la Virgen de Guadalupe selló para siempre su protección sobrenatural al pueblo mexicano.


Por eso cuando la peste en 1545 hacía estragos tremendos y caían sus víctimas a millares, los frailes de Santiago Tlatelolco llevaron a los pies de la Madre el ruego de los niños, la plegaria irresistible de la pureza, la poderosa oración del inocente. Aquella peregrinación de niñas y niños de siete años, fue, probablemente, la primera vez que para impetrar la misericordia de la Virgen por una calamidad pública se efectuó  en nuestra Patria. Y precisamente ese carácter de petición colectiva para aliviar males comunes, es lo que imprimió a actos como ese un aspecto genuinamente propio, característicamente nacional. Todos esos sucesos que van amasando la tradición, tienen primordial importancia, mayor importancia frecuentemente que los acontecimientos externos y aparatosos de la historia, tal como ocurre en el seno de las familias, que más íntimamente se estrechan y se unen entre sí mas por el dolor que por la grandeza y la abundancia.


En aquella época los habitantes de la ciudad de México eran seguidamente víctimas de grandes penalidades que, como todos los sufrimientos, sirvieron para depurar la fe y para enfervorizar las almas uniendo los corazones  a la Virgen nacional. En medio de la angustia y del estrujamiento moral que las calamidades públicas causaban, íbanse apretando los lazos de esta gran familia mexicana, entre sus cuatro elementos raciales constitutivos, españoles, criollos, indios y mestizo, e íbanse fortaleciendo y cimentando el sentimiento religioso distintivo de nuestro pueblo en derredor de un hecho central que resumía la idea de Dios y la idea de la Patria: la actuación permanente de la Virgen de Guadalupe.


Todo cuanto se relaciona con la Virgen de Guadalupe tiene una significación singularísima e impresionante en orden a su intensa fisonomía nacional, que al parecer revela un profundo designio de la voluntad de Dios. Cuando en un arrebato incontenible de su alma, enmedio de la angustia y la zozobra producidas por las pestes y calamidades, vuelve el pueblo los ojos a la Virgen en demanda de ayuda y de consuelo, y determina por jurarla Patrona de la ciudad, ocurre que el Arzobispo de México es también virrey de la Nueva España; y al recibir ese juramento lo hace como arzobispo, pero es también el virrey, el representante del poder civil, el representante del propio Estado quien lo recibe; hay una extraña relación de hechos en cuya virtud el juramento se deposita en la Iglesia y en el Estado unidos providencialmente en una misma persona; es más a esa circunstancia histórica ajena en absoluto  la voluntad del hombre, se debe que el juramento y la proclamación del Patronato no se hayan efectuado en Catedral sino en Palacio, en el asiento de los poderes del Estado, de la autoridad civil, como imprimiéndole al suceso para siempre, de una manera irrecusable, un sello indeleble de acto religioso y cívico, obra de un pueblo íntegramente católico en su constitución íntima y en su estructura externa.


El elemento pueblo es un factor constante de lo guadalupano. Un profundo sentido nacional, dentro de la suprema universalidad de la Iglesia, es inherente a la Virgen de Guadalupe. En condiciones ordinarias y habituales, el desenvolvimiento lógico de los hechos hubiera implicado la solicitud del Patronato y su concesión por la Santa Sede, una vez estudiados los fundamentos del caso. Infinidad de extrañas adversidades lo impidieron. Los acontecimientos tomaron siempre rumbos inesperados; la vibración angustiada del pueblo acudiendo a la Virgen Madre precipita los sucesos, y Nuestra Señora de Guadalupe es jurada Patrona Nacional, incontenible, arrolladora, desconcertantemente. La Iglesia no concede, sino confirma; no permite nada más, sino aprueba, consagrando con su divina autoridad indiscutible, el culto a la Virgen del Tepeyac, como centro y alma, corazón y vida de una nación medular, indestructiblemente católica.