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sábado, 1 de diciembre de 2012
AL SERVICIO DEL REY DEL MUNDO
Después de dos guerras mundiales, el Concilio no podía dejar de hablar de la paz entre los pueblos. ¿Se ofrecerá el Papa, Vicario del Príncipe de la paz, como instrumento de Dios para establecer en el mundo la paz de Cristo? Es la función que cumplió el Romano Pontífice en la Cristiandad medieval, pero ahora se juzga eso imposible, porque el poder eclesiástico no debe obrar directamente en el orden mundano. Para explicar la relación entre ambas esferas se ha encontrado un nuevo concepto: el de «sacramento».
Las realidades espirituales deben obrar como causas ejemplares de las temporales, esto es, como signos eficaces.
La unidad y la paz de la esfera espiritual -entiéndase: la unidad de todas las religiones alcanzada por la pacificación del diálogo ecuménico, en lo que supuestamente consiste la paz de Cristo- debe ser un ejemplo que motive a las naciones a unirse entre ellas y alcanzar la paz en la esfera terrena: «La paz sobre la tierra, nacida del amor al prójimo, es imagen y efecto de la paz de Cristo que procede de Dios Padre» (Gaudium et spes n. 78); «la Iglesia, en virtud de la misión que tiene de iluminar a todo el orbe con el mensaje evangélico y de reunir en un solo Espíritu a todos los hombres de cualquier nación, raza o cultura, se convierte en señal de la fraternidad que permite y consolida el diálogo sincero» (n. 92). Esta idea, desarrollada enLumen gentium¹, no es explicitada en Gaudium et spes, sino que está presente como telón de fondo; nunca tampoco se utiliza el término «sacramento», pero si está presente el concepto, como lo muestran los textos citados.
La más grave consecuencia de este error está en que, olvidando que la única autoridad capaz de promover eficazmente la paz internacional es el Papa, el concilio aboga por la constitución de una autoridad política mundial con poder sobre las naciones como para impedir las guerras; éste es el principal reclamo de Gaudium et spes: «Mientras exista el riesgo de guerra y falte una autoridad internacional competente y provista de medios eficaces, una vez agotados todos los recursos pacíficos de la diplomacia, no se podrá negar el derecho de legítima defensa a los gobiernos» (n. 79); «debemos procurar con todas nuestras fuerzas una época en que, por acuerdo de las naciones, pueda ser absolutamente prohibida cualquier guerra. Esto requiere el establecimiento de una autoridad pública universal reconocida por todos, con poder eficaz para garantizar la seguridad, el cumplimiento de la justicia y el respeto de los derechos» (n.82).
Ahora bien, por necesidad teológica, la única autoridad con poder eficaz para impedir las guerras que no sea el Vicario de Cristo, será la del Anticristo. Estimado lector, ¡no estamos haciendo apocalipsis-ficción! Si no es el Príncipe de la Paz quien establece el orden de la justicia entre los pueblos por medio de los poderes que le ha comunicado a su Vicario, será el Príncipe de las tinieblas quien lo haga por medio de los poderes que le alcance a su primogénito, el Anticristo. Son las fuerzas que hay en juego, y no es posible otra cosa.
¿La instauración de qué reino, entonces, tiende a preparar con todas sus fuerzas el Concilio Vaticano II?
Prometeo. La religión del hombre. P. Álvaro Calderón
¹Lumen gentium 9:
"La congregación de todos los creyentes que miran a Jesucristo como autor de lasalvación, y principio de la unidad y de la paz, es la Iglesia convocada y constituida por Dios para que sea sacramento visible de esta unidad salutífera".
lunes, 10 de octubre de 2011
260 PAPAS CONDENAN LA REUNIÓN DE ASÍS
Rezando en la cripta de San Francisco de Asís
La jornada mundial de oración con todas las religiones en Asís el 27 de octubre de 1986, con el papa Juan Pablo II como anfitrión, fue el punto culminante de un proceso de más de cien años en la historia del pensamiento religioso, tendiente a promover la paz y la unidad entre las religiones y los pueblos. Ese movimiento interreligioso por la unidad y la paz pregonaba, por su misma naturaleza, la tolerancia religiosa como un valor supremo y combatía la pretensión de la Iglesia de ser la única depositaria de la verdad. Puesto que la Iglesia Católica seguía sosteniendo con firmeza el derecho absoluto de la revelación del único Dios personal, le fue posible rechazar hasta el Vaticano II ese movimiento religioso por la unidad y la paz1. Fue la apertura de la Iglesia al ecumenismo y al diálogo interreligioso en el ultimo Concilio la que hizo posible que ese movimiento sin haber cambiado su orientación espiritual lograra acogida en la Iglesia Católica, para alcanzar finalmente, bajo Juan Pablo II, su cúspide provisoria en Asís. No fue , pues el movimiento por la unidad y la paz entre todas las religiones el que evolucionó, sino la actitud de la Iglesia respecto de él.
Para el católico, con su fe basada en la Sagrada Escritura y la Tradición de la Iglesia, el “acontecimiento de Asís” no tiene justificación ni en la Sagrada Escritura ni en la Tradición, por lo tanto no encuentra ningún sustento. Asís ataca la sustancia de la revelación divina y de la fe católica.
Sólo pocos decenios antes del Vaticano II, en su encíclica Mortalium Animos (6.1.1928)“Acerca de cómo se ha de fomentar la verdadera unidad religiosa”, el Papa Pío XI había expuesto y justificado por la fe el punto de vista de la Iglesia Católica sobre el movimiento por la unión ecuménica e interreligiosa. La posición de Pío XI debería ser representativa de todos los Papas respecto de los movimientos por la paz y la unidad. Pío XI menciona la aspiración de los pueblos a la unión y la unidad. Describe la composición de los asistentes a esos encuentros regulares: se invita “a la discusión a todos los hombres indistintamente, a los infieles de todas las categorías, a los fieles, y finalmente también a aquellos que desgraciadamente apostataron de Cristo o que niegan áspera y obstinadamente la divinidad de su naturaleza y su misión”. Lo mismo podría decirse de los representantes de las “religiones” y “organizaciones mundiales” invitados a Asís. Pío XI juzga, sin embargo las cosas de otro modo: “Tales esfuerzos no pueden contar, bajo ninguna circunstancia, con la aprobación de los católicos”. Pío XI menciona también las ideas y los motivos que dan lugar a la organización de congresos interreligiosos. (…)“Se piensa que hay fundadas esperanzas en el sentido de lograr una especie de coincidencia o acuerdo sobre ciertos temas religiosos básicos. A pesar de la amplia divergencia de los conceptos religiosos que prevalecen en los distintos pueblos, no se puede descartar la posibilidad de alcanzar un acuerdo fraternal sobre algunos principios básicos, los que podrían convertirse en el armazón o fundamento común de su vida espiritual”. Los participantes a tales congresos se apoyan sobre la opinión errónea de que “todas las religiones (de cualquier índole) son más o menos buenas y recomendables, en el sentido de que todas ellas revelan y traducen aunque de manera bien diferente y nos inclina con respecto ante su supremacía”. Tales pensamientos fueron también expuestos para justificar el encuentro de oración en Asís. Pío Xi dice al respecto: “Aquellos que comparten esa opinión no sólo son víctimas de error y autoengaño sino que, al deformar y consecuentemente rechazar la noción de la verdadera religión, se deslizan también paso a paso hacia el naturalismo y ateísmo. Es evidente que aquellos que se adhieren sin reserva a tales ideas y aspiraciones, abandonan enteramente la religión divinamente revelada”. Pío XI piensa aquí en los “congresos de religiones”, es decir en “discusiones” y no en actos de culto interreligioso. La práctica de un culto interreligioso, que en la Iglesia postconciliar va mucho más lejos que aquellos “congresos”, y más aún el hecho de que el mismo Papa organice tales cultos, estaba más allá de lo que Pío XI pudiera haberse imaginado.
Es indiscutible que la actitud postconciliar de la Iglesia hacia las religiones no cristianas representa una ruptura radical con la tradición.
Tal como Juan Pablo II, Pío XI ve los esfuerzos por la unidad interreligiosa en estrecha conexión con el movimiento ecuménico. Las ideas que en aquél entonces, como hoy, deberían favorecer la unidad de los cristianos las resume Pío XI en la siguiente serie de preguntas: “¿No es justo -se acostumbra decir y hasta nuestro deber-, que todos los que se llaman cristianos deben abstenerse de cualquier difamación y unirse por fin un día en una mutua caridad? ¿Quién se atrevería a afirmar que él ama a Cristo, si no trata de realizar con todas las fueras el deseo de Cristo, el mutuo amor la señal y distintivo de sus discípulos: si tenéis amor unos para con otros (Juan XIII, 35). Si ojalá, continúa, fuesen todos los cristianos “uno”, pues de este modo rechazarían con una eficacia mucho mayor la plaga del ateísmo, que día a día se introduce furtivamente en amplios sectores, preparando la ruina del Evangelio. Tales son entre otras del mismo género las razones que hacen valer los “pancristianos”, como se les llama. No vaya a creerse que se trata de grupos pequeños o insignificantes. Al contrario… Entretanto, aquel intento continúa con tal energía que se ha conseguido en muchos lugares la aprobación de muchos círculos, e incluso de numerosos católicos, atraídos con la esperanza de realizar una unión que parezca conforme con los deseos de nuestra Santa Madre Iglesia, la cual nada desea más que hacer volver a su regazo a sus hijos extraviados. Pero dado las seducciones de estas palabras zalameras subyace oculto un error muy serio que destruye completamente los fundamentos de la fe católica”. Pío XI se ocupa también de la crítica de los “pancristianos” dirigen a la iglesia católica y al papado; a éste propósito menciona la cortesía de algunos que reconocen incluso al Papa una precedencia de honor y una jurisdicción derivada del conocimiento de los fieles. Muy actual resulta cuando dice: “Incluso otros llegan tan lejos que expresan el deseo que sus congresos, que se podrían calificar de promiscuos, sean presididos por el mismo Papa”. Resumiendo todo esto, Pío XI toma posición de la siguiente manera: “En estas condiciones, es evidente que la Sede Apostólica no puede, bajo ningún pretexto, participar en sus congresos, y que los católicos, bajo ninguna circunstancia, deben favorecer o fomentar tales empresas, ya que de este modo aumentaría y fortalecerían la reputación e influencia de una religión cristiana totalmente errónea, que está muy lejos de la única Iglesia de Cristo”.
Los oficios religiosos ecuménicos tienen naturalmente una calificación religiosa más elevada que las discusiones en los congresos ecuménicos. El Código de Derecho Canónico (CIC 1917) las catalogaba entre la “communicatio in sacris”, que cae bajo una pena eclesiástica (2). El canonista Klaus Mosdorf describe la actitud de la Iglesia inmediatamente anterior al concilio Vaticano II (1961) de la siguiente manera: “Porque la comunión en el culto presupone la comunión en la fe, los oficios litúrgicos comunitarios con los adeptos de una o varias confesiones cristianas serán, por consiguiente, prohibidos”.
La práctica ecuménica de la Iglesia después del Concilio y en solo hecho de que el mismo Papa organice tales oficios comunitarios, en los cuales los obispos protestantes como por ejemplo el obispo Kruse de Asburgo, puedan exponer sin disputa tesis de eclesiología anticatólicas, está en agudo contraste con la actitud y la enseñanza de la Iglesia Católica antes del Concilio Vaticano II.
Ceremonias religiosas comunes con representantes de religiones no cristianas, de la cristiandad protestante y ortodoxos balo los auspicios del Papa, como en Asís, no podrán ser imaginables para Pío XI. Para él las relaciones y la actitud de la Iglesia hacia los no cristianos y los no católicos debían estar reguladas bajo los principios de la fe católica.
La posición dogmática que toma Pío XI en Mortalium Animos puede ser esbozada brevemente como sigue: como hay una sola religión verdadera, hay también para los no cristianos un solo camino para llegar a la verdad y a la vida: el camino de la conversión a la religión y la Iglesia de Cristo. Y como no hay más que una sola verdadera Iglesia, la fundada por Jesucristo, hay para los no católicos también un sólo camino: el retorno a la Iglesia Católica. La fe católica íntegra, sin limitaciones ni reducción, es el lazo de la unidad; el amor solo no puede hacer volver a los cristianos separados. La ruptura con la actitud y la enseñanza de la Iglesia contenidas en Mortalium Animos no podría aparecer más claramente que en el encuentro de oración de las religiones en Asís. El católico fiel, que ha seguido atentamente esta ruptura en el respeto por la Cátedra de Pedro, no puede contentarse con considerar “el acontecimiento de Asís” simplemente como un hito más en el desarrollo histórico de las religiones. Para el católico la ceremonia interreligiosa de Asís, organizada y preparada por el Vaticano con el Papa en su centro, es un acontecimiento eclesiástico importante que afecta profundamente su fe en la única verdadera Iglesia Católica: Papa contra Papa, Iglesia pre-conciliar contra Iglesia post-conciliar. Ambos Papas, Pío XI y Juan Pablo II son para él docentes supremos de la Iglesia, protectores y garantes de la fe establecida por Cristo. Por otra parte, en Asís Juan Pablo II se califica a sí mismo como el “primer testigo” de la fe. Estos problemas de la fe planteados por Asís no pueden obviarse mediante alusiones a una actitud atrasada y un inmovilismo conservador. Tampoco permiten que se los aparte e ignore, mientras la Iglesia oficial avanza imperturbable en el camino del diálogo y del culto interreligioso. Tampoco se rsuelven con referencias al actual concepto de la “tradición viva” o “dinámica”.
El católico fiel puede muy bien no darse por satisfecho con una referencia general al Vaticano II. Al contrario, tiene el derecho y el deber de formular la pregunta: ¿sobre que fundamento dogmático de la fe católica se apoya Juan Pablo II para celebrar una ceremonia interreligiosa como la de Asís?
Los tres discursos de Juan Pablo II en la Jornada mundial de oración, aunque remarcan fuertemente el carácter simbólico del acontecimiento, no dan ninguna respuesta satisfactoria a esta pregunta. Lo que pasó en Asís es consecuencia lógica de las trampas y ambigüedades deliberadas de los textos del Vaticano II que abrió un poquito la puerta engañando a la mayoría de los obispos partcipantes en el Concilio.
En su realización concreta la oración de todas las religiones por la paz se desarrolló, delante de la Basílica de San Francisco, de la siguiente manera: unos tras otros los budistas, los hindúes, los jainas, los musulmanes, los shintoístas, las religiones tribales de África, los parsis, los judíos y los cristianos, “en una fidelidad radical a sus respectivas tradiciones”, han alabado sus caminos de salvación y ofrecido a sus “divinidades” sus “oraciones por la paz”. Uno al lado del otro estaba el camino de la salvación, de Shiddhartha Gautma y de Shantideva, de Shankaram, de Vardhamana Mahavira, de Mahoma, de Navak Dev, de los ancestros místicos, de Zaratustra, de Moisés y de Jesús de Nazaret. Uno tras otro, y uno al lado del otro eran presentados a la humanidad como “suprema potencia” o “Dios”: Buda, los bodhisattvas, el divino Brahma, Jaina, Alá, los numinosos Kami, Nam-Sat, el Gran Trueno, Mnitú, Ormazd, Yavé y el Dios Trinitario. (Ésto jamás de los jamases ningún Papa lo había tolerado).
Por este culto ecuménico que tenía al Papa en su centro, el católico deseaba recibir también del mismo Papa una concluyente argumentación extraída de la fe católica. “El Acontecimiento de Asís” no concierne a un fenómeno marginal, sino al corazón mismo de la revelación divina y la veneración debida a Dios: el primer mandamiento. Juan Pablo II entrega él mismo la llave de su comprensión del encuentro de oración con la advertencia:
“Ved a Asís a la Luz del Concilio”.
Padre Johannes Dörmann.
Notas
El itinerario teológico de Juan Pablo II hacia la jornada mundial de oración de las religiones en Asís. Desde el Concilio Vaticano II hasta Asís. páginas 9-16. El Padre Johannes Dörmann, es sacerdote Alemán, autor de varios libros muy profundos acerca de la teología de Juan Pablo II y de la crisis actual que afecta la Iglesia Católica.
1 El primer bosquejo o proyecto de la Constitución de la Iglesia de Cristo en el Vaticano I, que debido a su interrupción no llegó a concretarse, se trata en el 7º Capítulo el problema de la relación de la Iglesia con las demás religiones. Dicho proyecto refleja fielmente la postura de la Iglesia en aquella época.
2 CIC can. 2314-2316. En el nuevo CIC can 1365 se dice Reus vitate commuinicationis in sacris just paena puniatur. Si el mismo Papa organiza y preside cultos iterreligiosos, no se puede hablar de oficios divinos prohibidos en el caso de un sacerdote u obispo.
3 Cf. L´Osservatore Romano, 31.10.1986, pág. 2-6.
sábado, 17 de septiembre de 2011
NO DEBE HABER ACUERDO CON ROMA A PARTIR DEL VATICANO II
| Benedicto XVI |
| Mons. Fellay |
¡El ingreso de la Fraternidad San Pío X en comunión con Roma absolutamente no se puede prever en los criterios de la doctrina del Vaticano II!
Terminadas las reuniones de la Comisión mixta de estudio, compuesto por expertos de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X y expertos de la Congregación para la Doctrina de la Fe, reunidos en Roma en ocho ocasiones entre los meses de octubre de 2009 y abril de 2011, la Congregación ha declarado que “ la reconciliación plena con la Sede Apostólica tendrá como base fundamental la aceptación doctrinal del Preámbulo presentado durante la reunión del 14 de septiembre de 2011. ”¡Está claro¡”.
Pero, ¿cuál es este preámbulo entregado en el Vaticano al obispo Bernard Fellay y a sus dos ayudantes por el cardenal William Levada , prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 14 de septiembre de 2011? El preámbulo dice la Congregación para la Doctrina de la Fe “, ofrece algunos de los principios doctrinales y criterios de interpretación de la doctrina católica necesarios para garantizar la fidelidad al Magisterio de la Iglesia y al sentire cum Ecclesia. ”Perfecto. Sin embargo, surge inmediatamente una pregunta : ¿Qué quiere decir sentir con la Iglesia y fidelidad al Magisterio ante una institución corroída por el modernismo y por las ideas del Concilio Vaticano II?
I. No hay compromiso con el Vaticano
De hecho, las bases de un verdadero retorno a la comunión con Roma, simplemente no pueden ser consideradas por medio de las normas doctrinales del Concilio Vaticano II. ¿Por qué es imposible? Simplemente porque el Vaticano está infestado de tesis inaceptables.
El Vaticano II representa la desorientación total de la Iglesia
El Concilio encarna a la desorientación de la Iglesia, porque ni un obispo entre cien, ni un un sacerdote entre mil, ni un católico entre diez mil imaginaron que después de la muerte de Pío XII , iba a consumarse diez años más tarde la mayor revolución religiosa en la historia de la Iglesia, a la que seguiría la transmisión al mundo del mayor colapso en la historia de la humanidad. Sólo muy pocos espíritus conocían que la secta secreta de los modernistas esperaba la relajación de la autoridad papal para quitarse la careta y alzarse triunfante con el apoyo del Partido Progresista, a su vez apoyado por la masonería y el comunismo.
La Iglesia está formada por hombres que viven en este mundo y sufren la tentación de compartir las ideas y costumbres de la época. La Iglesia, erigida frente al mundo moderno, es decir, frente al anti-humanismo cristiano de la masonería y su sistema de dominación, el régimen democrático, ha visto cómo sus intelectuales y dignatarios, y, finalmente, las masas de fieles, han sido atrapados y llevados por la corriente. Ignorando la condena solemne e infalible del Syllabus de Pío IX, las serias advertencias de San Pío X y Pío XII, un partido crecientemente poderoso y organizado partidario de la apertura al mundo quería el acuerdo con todas las religiones, la libertad de creencias y de moral, el cambio permanente. En resumen: la reforma de la Iglesia y la revolución social.
Bajo el pontificado de Juan XXIII, la Iglesia se convirtió en una revolución donde los modernistas tomaron todas las posiciones de liderazgo en Roma
Las reivindicaciones formuladas por minorías activas fueron apoyadas desde el exterior por las potencias anglosajonas y soviéticas victoriosas en la 2ª guerra mundial, en los días de la “ Liberación ” ; lo cual les permitió imponerse por la fuerza terrorista, incluso en la Iglesia, primero sobre los obispos y superiores de órdenes religiosas, y después sobre el Papa. O más bien, a través de la elección de los papas. Durante el pontificado de Juan XXIII se hizo una revolución por la que el partido de la reforma logró copar los puestos directivos. Se le hizo firmar encíclicas, una de ellas anti-colonialista, la Mater et Magistra , la otra revolucionaria, Pacem in Terris , sin ni siquiera haberlas leído. Pronunció en la apertura del Concilio Vaticano II … un discurso subversivo escrito por otro!
Significó la apertura al mundo. Prodigiosa mutación , que terminó el 7 y 8 de diciembre de 1965 con la proclamación por boca del Papa Pablo VI, del “ culto del hombre ”.
II. Vaticano II: El triunfo de la perversión
San Pío X lo había visto con claridad: el hombre iba a sustituír a Dios. El santo Papa no se había atrevido a manifestar lo que tal vez sabía por inspiración profética, un nuevo dios iba a ser entronizado en San Pedro, donde reposan los cuerpos de tantos papas, e incluso el suyo propio. ¿Cuáles fueron los frutos de esta reforma, con las que se anunció un “ nuevo Pentecostés ”? Fueron frutos podridos, los frutos de la muerte.
San Pío X, la esencia del hombre moderno es sustituida por Dios.
Todas las estadísticas son coherentes con el sentimiento popular, y van encontra del optimismo oficial y de la abrumadora propaganda: “ Hemos cambiado la religión ”la Iglesia se está muriendo. El Papa Pablo VI habló del « humo de Satanás ”y la” auto-destrucción de la Iglesia ”, sin embargo trató de detener la ruina con el fuego.
¿Cuáles fueron las novedades? Una liturgia fea, aburridos catecismos, con frecuencia poco piadosos y difusos, muchas herejías e inmoralidades. Un clero, con frailes y monjas que, de repente, como en la Alemania de Lutero, sólo sueñan en el matrimonio y la vida de sociedad. Víctores en los viajes papales. Encíclicas, que tienen un efecto nocivo, como la Ecclesiam suam de Pablo VI, Carta magna del reformismo, que destila la utopía revolucionaria de Lamennais y Karl Marx, o como la Populorum Progressio de Pablo VI y la Laborem Exercens de Juan-Pablo II
En comunión con el Papa, los obispos, que pretenden ser un Colegio dotado con poderes nuevos, se reúnen en sínodos en Roma, en conferencias nacionales, en asambleas continentales. Se hablan, se organizan, profetizan. El resultado es una ruina cada vez peor. Fuertes para destruir, son impotentes para defender los logros y mucho menos para crear cualquier cosa. La nulidad universal del episcopado mundial postconciliar es un hecho.
El Arzobispo Lefebvre rechazó la tolerancia y la desorientación post conciliar terrible y a los fallos de Roma
Un sólo obispo, Mons. Lefebvre que fue el último representante de los antiguos alumnos del Seminario Pontificio Francés de Roma junto con otros discípulos de San Pío X, el Cardenal Billot y el Padre Le Floch, se levantó contra esta terrible situación, diciendo:
“Creemos que podemos decir, en nosotros mismos a la crítica interna y externa del Concilio Vaticano II, es decir, mediante el análisis de los textos y el estudio de las modificaciones y las declaraciones de este Concilio, que, dando la espalda a la Tradición y a la Iglesia se rompió con el pasado, es un concilio cismático . El arzobispo Marcel Lefebvre, 04 de agosto 1976
III. Vaticano II: la finalización del proyecto masónico
- “ Masones, ¿qué quieren Uds.? , ¿Qué quieren de nosotros? ”. Esa es la pregunta que el cardenal Bea había dirigido a la B’nai B’rith antes del inicio del Concilio, habiendo sido publicada la reunión por todos los periódicos de Nueva York y dónde se llevó a cabo. Los masones respondieron diciendo lo que querían, ¡la libertad religiosa! Es decir, todas las religiones en pie de igualdad. Ya no debemos llamar a la Iglesia Católica como la única religión verdadera, la única forma de salvación, la única aceptada por el Estado.Van a obtener estos privilegios, y por lo tanto, declararemos la libertad religiosa. – Pues bien, ya tenían lo que querían: era la Dignitatis Humanae .
- “ Protestantes, ¿qué quieren Uds.? queremos satisfacerles, para que podamos orar juntos ”Y la respuesta fue esta: “¡Cambia tu adoración, elimina lo que no podemos aceptar!”- ¡Bueno! se les dijo, eso llegará cuando elaboremos la reforma litúrgica. Uds. formularán sus deseos y nosotros los haremos coincidir con nuestro culto – Así pues,, lo que sucedió: fue la Constitución sobre la sagrada Liturgia, Sacrosanctum Concilium , el primer documento emitido por el Concilio Vaticano II, que dio los principios y el programa detallado de esta alineación de los protestantes con la litúrgia y el Novus Ordo Missae promulgado por Pablo VI en 1969.
- “ Comunistas, ¿qué quieren Uds? Lo haremos para que tengamos la dicha de tener en el Concilio algunos representantes de la Iglesia Ortodoxa Rusa ,¡ y algunos emisarios de la KGB! ”- Y las condiciones del Patriarcado de Moscú fue la siguiente:” No condenen el comunismo en el Concilio, no lo nombren!. Sobre todo, no disfruten consagrando Rusia al Corazón Inmaculado de María! Así, demostrarán la apertura y el diálogo con nosotros “. – Y el acuerdo fue alcanzado, la traición se consumó, “¡Bien! no condenaremos el comunismo. “ – Todo se realizó a la letra. ”[1] IV. La Iglesia de hoy en día sigue los errores del concilio
Benedicto XVI se prepara para celebrar el aniversario de la reunión entre religiones en Asís
Algunos dirán, sí, pero ahora la Iglesia ya no está en los errores del pasado, ahora evita los excesos del Post Concilio. ¿En serio? Entonces ¿por qué Benedicto XVI se prepara para celebrar con bombo y platillo el aniversario del encuentro interreligioso de Asís en octubre de 2011?
El abate de Regis Cacquera , en un texto notable, La renovación del escándalo de Asís , Errare humanum es, perseverare Diabolicum , aprobado por el obispo Fellay emitió éstas protestas:¿Qué sucederá el 27 de octubre de 2011?, ¿una simple reunión amistosa entre hombres y mujeres de buena voluntad?, ¿un discurso incoherente sobre la divinidad de Cristo y Su Iglesia? No, será la renovación, por parte del papa reinante,Benedicto XVI, del escándalo sin precedente perpetrado por su predecesor, Juan Pablo II el 27 de octubre de 1986.
¿Qué ocurrirá el 27 de octubre de 2011?, ¿un llamamiento a la conversión a la fe católica? Las declaraciones del Papa indican con claridad lo que será este día: la reunión de los representantes de las falsas religiones, llamados personalmente por el Papa para unirse en un día de reflexión donde todos están invitados a orar por la paz [1].
R. P. Regis de Cacqueray, Superior del Distrito de Francia de la FSSPX
Ciertamente, a diferencia de la primera reunión de Asís, la oración será en silencio, aunque intensa. Pero, ¿a qué dios rezarán en silencio los representantes de las falsas religiones ?, ¿a qué dios rezarán si no es a sus falsos dioses, ya que el Papa los ha invitado explícitamente a vivir más profundamente «su propia fe religiosa»? [2] ¿Hacia quién se inclinarán los musulmanes si no es hacia el dios de Mahoma? ¿Hacia quién se dirigirán los animistas, si no es hacia sus ídolos? ¿Cómo puede ser concebible que el Papa pueda llamar a los representantes de las falsas religiones, con su potestad oficial, para participar en un día de oración personal? Este acto del soberano pontífice constituye, por sí mismo, una blasfemia terrible hacia Dios así como la ocasión de escándalo para toda la tierra.
V. ¿Cuál es la esencia del “preámbulo” propuesto a la Fraternidad de San Pío X?
Entonces, ¿qué significa este examen del preámbulo propuesto la Fraternidad San Pío X? ¿En qué consiste? El obispo Fellay entrevistado recientemente responde : “Este documento se titula preámbulo doctrinal,porque fue presentado para su estudio. Por lo tanto, es confidencial, comprenda que yo no puedo hablar de ello. Sin embargo, el término preámbulo afirma que su aceptación es un requisito previo para el reconocimiento canónico de la Fraternidad de San Pío X por la Santa Sede. ”
Mons. Fellay dijo que el término preámbulo:
”Deja claro que su aceptación es un requisito previo para el reconocimiento canónico a la Sociedad de San Pío X por la Santa Sede. ”
“Deja claro que su aceptación es un requisito previo para el reconocimiento canónico a la Sociedad de San Pío X por la Santa Sede. “
La aceptación de este texto es la condición para el reconocimiento canónico de la obra fundada por el arzobispo Lefebvre. Por lo tanto es importante. ¿Hay una línea clara de separación en este preámbulo entre lo dogmático y lo pastoral que pudiera plantear una una sana reevaluación del concilio? Una vez más, Mons. Fellay dijo: “Debo ser objetivo reconociendo que no hay en el preámbulo de la doctrina, una clara distinción entre el área pastoral y la del dogma intangible,en orden a la discusión. Lo único que puedo decir, porque está en el comunicado de prensa, es que el preámbulo contiene “los principios doctrinales y criterios de interpretación de la doctrina católica necesarios para garantizar la fidelidad al Magisterio de la Iglesia y el “sentire cum Ecclesia”, dejando abierta la legítima discusión para el estudio y la explicación teológica de los términos o formulaciones específicas presentes en los textos del Concilio Vaticano II y en los del Magisterio que siguieron a él. “ Bueno, ni más ni menos. ”[3]
Conclusión
Lo tenemos claro. Los responsables de la Fraternidad de San Pío X tendrán un largo tiempo para la reflexión y el discernimiento , antes de responder. Mons. Fellay reafirma que la decisión que se adopte será para el bien de la Iglesia y de las almas:
“Pero les puedo asegurar que nuestra decisión será tomada por el bien de la Iglesia y de las almas. Nuestra Cruzada del Rosarios que se prolongará durante varios meses aún, se ha intensificado para que podamos obtener, a través de la intercesión de María, Madre de la Iglesia, la gracia de la luz y la fuerza que necesitamos más que nunca. ”(Mons. Fellay, 14 de septiembre de 2011).
De hecho se necesitará de la gracia y de la luz para ver y decidir qué hacer para el futuro de la tradición. Igualmente se necesitará un tremendo cambio en la fe, en muchos católicos que se identifican con el mundo moderno y con la falsa esperanza del ecumenismo religioso.
Tememos la apostasía masiva de toda la Iglesia hábilmente manejada. Sabemos que se identifica y ahoga entre las religiones de la nueva era, desde que fuera abierta a todas las corrientes intoxicantes de la humanidad , con lo que se alista voluntariamente para la construcción de la Torre de Babel.
Apoyemos el santo combate de la Tradición Católica.
Notas.
1. El arzobispo Marcel Lefebvre, ellos sin corona , Ed fideliter, cap. XXVIII, 1987.
2. Padre Régis de Cacqueray, la renovación del escándalo de Asís , Errare humanum es perseverare Diabolicum, septiembre de 2011. El abad de Estados Cacqueray en su texto: “ ¿Cómo interpreta la exhortación del Papa a no ceder al relativismo, si no en el pensamiento no es tener razón, pero a ser sincero? ¿Cómo, por el contrario, no se interpretan en un sentido relativista que explícita invitación del Santo Padre a practicar su religión tanto como sea posible: “ … voy a estar en el mes de octubre como un peregrino en la ciudad de San Francisco e invitó a sumarse a este camino de nuestros hermanos cristianos de varias denominaciones, las autoridades de las tradiciones religiosas del mundo, e idealmente, todos los hombres de buena voluntad con el fin (…) a renovar el compromiso solemne de los creyentes de cada religión para vivir su fe religiosa como un servicio a la causa de la paz. ”? En 1986, un periodista publicó este importante hallazgo: “ El Papa inventadas y las sillas de la ONU de las religiones: los que creen en el Señor, los que creen en los mil dioses, los que creen en ningún dios determinado. Visión increíble! Juan Pablo II dramáticamente admite la relatividad de la fe cristiana, que es sólo uno entre los demás. ”¿Cómo podemos imaginar que esta decisión no es compartida por muchos hombres en la noche del 27 de octubre de 2011? Por lo tanto, parece particularmente extraño al Papa disculparse por tal pecado en el terreno de Asís, en Asís en 2011 sería diferente en 1986. Se combinan para convencernos de lo contrario en una sorprendente continuidad entre el encuentro de Asís en 1986 y 2011. ”
3. Entrevista con el obispo Bernard Fellay, tras su reunión con el cardenal William Levada , DICI, 14 de septiembre de 2011.
Lea:
viernes, 29 de julio de 2011
LAICISMO
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| Mons. de Castro Mayer |
La religión sería considerada por el Estado de la misma manera que el deporte, actividad en que cada cual toma la dirección que más le gusta o conviene.
Como en todas las actividades de libre elección, así en religión, el poder civil sólo podría —y debería— intervenir para asegurar la convivencia pacífica de todas las personas residentes en el país.
El Estado como tal no podría profesar o imponer determinada religión; traemos por ejemplo el caso de Italia, que tenía concertado con la Santa Sede el Tratado de Letrán, por el cual la Religión verdadera de Nuestro Señor Jesucristo era la religión oficial del Estado Italiano; pues bien, en la revisión del mismo, la modificación hecha en este punto fue para eliminar dicha disposición.
De común acuerdo con el Vaticano de Juan Pablo II, Italia dejó de ser un estado católico. Apostató, que eso significa echar del trono al Soberano Señor del Cielo y de la Tierra, para instalar allí la cambiante voluntad humana.
Semejante apostasía da muestras de ser definitiva.
Ahora, los órganos oficiales de la Iglesia Católica, como la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), se empeñan en hacer oír sus voces (las suyas y las de todos los fieles) en la elaboración de nuestra nueva Carta Magna. Así podemos ver reivindicaciones tales como la del capítulo de “Libertad religiosa”: “…derecho a la libre opción de concepciones religiosas, filosóficas o políticas…”
¿Qué es esto sino declarar que el Estado, la sociedad política, tiene derecho de ser ateo? ¿Tiene derecho de decir que Dios no existe, que Él no es el Señor del Universo, Creador de todas las cosas?
Y llegamos a un dilema: o lo que hay o existe tiene su origen en Dios, que lo creó —y por eso es el Supremo Señor, a Quien debemos culto y reverencia— o todo lo que ahí está no se sabe con certeza de dónde vino.
De donde el estado laico, o Laicismo de Estado, es la posición más anticatólica posible.
Pues bien, esta posición es objeto de extensa propaganda por parte de los organismos “católicos” de todo el país.
Roma 103. pág. 27
domingo, 17 de julio de 2011
LA MASONERÍA Y TEILHARD DE CHARDIN
Durante la intervención en la Asamblea General del “Gran Oriente de Francia”, habida en París, del 3 al 7 de septiembre de 1962, Jaques Mitterrand, Gran Maestro de la Masonería, reivindicó para la secta la publicación póstuma de las obras de Teilhard de Chardin y -hecho de capital importancia para un juicio de conjunto sobre el pensamiento teilhardiano- ha afirmado que la concepción de éste infausto autor coincide con el humanismo naturalístico masónico.
Miterrand puso, sin ningún rebozo, en Teilhard el comienzo de la negación de la Tradición y del acentuado culto al hombre, a costa del culto de Dios, que -desde hace casi 40 años- ha invadido, como epidemia mortal, tantos ambientes intelectuales católicos, eclesiásticos y laicos, e introdujeron -hasta nuestros días- la confusión en la Iglesia.
He aquí el pasaje importantísimo -para comprender el mundo actual- del discurso de Mitterrand:
“A diferencia de nosotros los masones, los católicos, en nombre del ecumenismo, no se atienen ya firmemente en su pasado para sacar de allí la lección de la sabiduría.Hacen, por el contrario, todo lo que pueden para renegar de su Tradición, con el fin de aceptar su religión a la renovación. ¿Porqué ha sucedido esto? Prestad atención a lo que voy a decir y sabréis como ha empezado ésta mutación.Un buen día ha surgido de sus filas un científico auténtico, Pierre Teilhard de Chardin. Quizá sin que se diese cuenta de ello, ha cometido el crimen de Lucifer de que la Iglesia de Roma con frecuencia ha acusado a los masones: ha afirmado que en el fenómeno de la hominización, o -para usar la fórmula de Teilhard- en la Noosfera, esto es, en la suma total o masa de la conciencia colectiva, que circunda el globo terráqueo como el estrato más bajo de la atmósfera, es el hombre quien tiene la precedencia y no Dios y es el artífice principal de éste proceso. Cuando esta conciencia colectiva alcance su apogeo en el punto Omega -como dice Teilhard-, entonces habremos producido el nuevo tipo de hombre, como lo deseamos: libre en su carne y sin trabas en su mente. Así Teilhard colocó al hombre sobre el altar, y puesto que adoraba al hombre, no podía adorar a Dios”.
martes, 12 de julio de 2011
"EL ESPÍRITU DEL CONCILIO"
Adivine como se llama...
Esta "obra de arte" se llama... ¡lo adivinó!... "El Espíritu del Concilio Vaticano II" ...
sábado, 18 de junio de 2011
EL RESPONSABLE DE LAS DESGRACIAS ACTUALES: CONCILIO VATICANO II
El texto que publicamos aquí fue sacado del Katholischer Katechismus zur kirchlichen Krise (Catecismo Católico de la crisis en la Iglesia) redactado en alemán por el Padre Matthias Gaudron, profesor en el seminario de la Fraternidd Sacerdotal de San Pío X en Zaitzkofen, Alemania.
El Vaticano II fue abierto por el Papa Juan XXIII el 11 de Octubre de 1962. Juan XXIII murió el año siguiente, pero su sucesor Pablo VI continuó el Concilio y lo concluyó el 8 de Diciembre de 1965.
El Concilio Vaticano II comprendió de cuatro sesiones de menos de tres meses, entre los cuales los obispos regresaban de sus diócesis. La primera sesión (del 11 de Octubre al 8 de diciembre de 1962), la única que perteneció al pontificado de Juan XXIII, no promulgó ningún documento: en ella se dedicaron sobre todo a desechar el trabajo de la Comisión preparatoria.
El Vaticano II fue el vigésimo primer concilio ecuménico. Éste fue, en cuanto al número de participantes, el más importante de toda la historia: dos mil obispos se reunieron en él.
El concilio Vaticano II declaró no querer ser más que un concilio "pastoral", que no define las cuestiones de fe, pero que da directivas pastorales para la vida de la Iglesia. El concilio renunciaba a la definición de dogmas y, así, a la infabilidad que corresponde a un concilio. Así pues sus documentos no son infalibles.
En su convocatoria al primer concilio del Vaticano, Pío IX indica que los concilios generales fueron convocados sobre todo " en épocas de grandes crisis, cuando todo género de calamidades se establecen en la Iglesia y en los pueblos". Todos los concilios ecuménicos del pasado fueron convocados para acabar con una herejía (es particularmente el caso de los siete primeros), o para corregir un mal que dominaba entonces (simonía, cisma, corrupción del clero, etc.). Pío X resume así las principales funciones de un concilio:
Decidir con prudencia y sabiduría todo lo que podría contribuir a definir los dogmas de la fe a condenar los errores que se expanden insidiosamente, a defender, iluminar, explicitar la doctrina católica, a conservar y aumentar la disciplina eclesiástica, a fortalecer las costumbres relajadas de los pueblos.
Todos los concilios de la iglesia han sido pastorales. Pero lo han sido definiendo los dogmas, desenmascarando los errores, defendiendo la doctrina católica y luchando contra los desórdenes disciplinarios y morales. La originalidad del vaticano II fue el querer ser "pastoral" de una nueva manera, rehusándose a definir dogmas, a condenar los errores e incluso a presentar la doctrina católica de defensiva.
Todos los concilios han adaptado la Iglesia a su tiempo. Pero lo han hecho anatemizando los errores de su tiempo, sancionando las desviaciones disciplinarias o morales de la época, armando a la iglesia contra sus enemigos. La adaptación no pretendía conformarse con el siglo, sino resistirlo mejor. No se trataba de agradar al mundo, sino de afrontarlo y de vencerlo para agradar a Dios. Juan XXIII y Pablo VI buscaron, al contrario, hacer a la Iglesia seductora para el hombre moderno.
(Continuará)
- ¿Cuando tuvo lugar el Concilio Vaticano II?
El Vaticano II fue abierto por el Papa Juan XXIII el 11 de Octubre de 1962. Juan XXIII murió el año siguiente, pero su sucesor Pablo VI continuó el Concilio y lo concluyó el 8 de Diciembre de 1965.
- ¿El Concilio duró más de tres años sin interrupción?
El Concilio Vaticano II comprendió de cuatro sesiones de menos de tres meses, entre los cuales los obispos regresaban de sus diócesis. La primera sesión (del 11 de Octubre al 8 de diciembre de 1962), la única que perteneció al pontificado de Juan XXIII, no promulgó ningún documento: en ella se dedicaron sobre todo a desechar el trabajo de la Comisión preparatoria.
- ¿Cúal es el lugar del Vaticano II entre los otros Concilios?
El Vaticano II fue el vigésimo primer concilio ecuménico. Éste fue, en cuanto al número de participantes, el más importante de toda la historia: dos mil obispos se reunieron en él.
- ¿En que difiere el Vaticano II de los concilios anteriores?
El concilio Vaticano II declaró no querer ser más que un concilio "pastoral", que no define las cuestiones de fe, pero que da directivas pastorales para la vida de la Iglesia. El concilio renunciaba a la definición de dogmas y, así, a la infabilidad que corresponde a un concilio. Así pues sus documentos no son infalibles.
- ¿Cuáles son los objetivos ordinarios de un concilio?
En su convocatoria al primer concilio del Vaticano, Pío IX indica que los concilios generales fueron convocados sobre todo " en épocas de grandes crisis, cuando todo género de calamidades se establecen en la Iglesia y en los pueblos". Todos los concilios ecuménicos del pasado fueron convocados para acabar con una herejía (es particularmente el caso de los siete primeros), o para corregir un mal que dominaba entonces (simonía, cisma, corrupción del clero, etc.). Pío X resume así las principales funciones de un concilio:
Decidir con prudencia y sabiduría todo lo que podría contribuir a definir los dogmas de la fe a condenar los errores que se expanden insidiosamente, a defender, iluminar, explicitar la doctrina católica, a conservar y aumentar la disciplina eclesiástica, a fortalecer las costumbres relajadas de los pueblos.
- ¿Entonces nunca hubo un "concilio pastoral" antes del Vaticano II?
Todos los concilios de la iglesia han sido pastorales. Pero lo han sido definiendo los dogmas, desenmascarando los errores, defendiendo la doctrina católica y luchando contra los desórdenes disciplinarios y morales. La originalidad del vaticano II fue el querer ser "pastoral" de una nueva manera, rehusándose a definir dogmas, a condenar los errores e incluso a presentar la doctrina católica de defensiva.
- ¿El Vaticano II no promulgó documento dogmáticos?
El vaticano II promulgó dieciséis textos: nueve decretos, tres declaraciones y cuatro constituciones. Entre éstas, a dos se les llama "constituciones dogmáticas": Lumen Gentium (sobre la Iglesia) y Dei Verbum (sobre la Revelación). Esto no significa que ellas hayan proclamado dogmas o que sean infalibles, sino solamente tratan de un asunto que se relaciona con el dogma. El Vaticano II se negó a definir cualquier cosa de manera infalible; Pablo VI lo señaló explícitamente,el 12 de enero de 1966, algunas semanas después de su clausura: Dado el carácter pastoral del Concilio, éste evitó proclamar de manera extraordinaria dogmas afectados de la nota de infalibilidad.
- ¿La pastoralidad del Vaticano II se caracteriza por la adaptación de la Iglesia a nuestro tiempo?
Todos los concilios han adaptado la Iglesia a su tiempo. Pero lo han hecho anatemizando los errores de su tiempo, sancionando las desviaciones disciplinarias o morales de la época, armando a la iglesia contra sus enemigos. La adaptación no pretendía conformarse con el siglo, sino resistirlo mejor. No se trataba de agradar al mundo, sino de afrontarlo y de vencerlo para agradar a Dios. Juan XXIII y Pablo VI buscaron, al contrario, hacer a la Iglesia seductora para el hombre moderno.
(Continuará)
lunes, 23 de mayo de 2011
ELLOS TIENEN LOS TEMPLOS...
De Surge Propera blog argentino.
Decía San Atanasio, luego de uno de sus tantos destierros refiriéndose a los arrianos:"Ellos tienen los templos, nosotros la Fe"
Y en esa época los arrianos eran mayoría apoyada por la opinión publica y la"jerarquía" de su época.
Nuestros tiempos no nos traen por eso sorpresas.
La crisis quizás es igual o peor que aquella, en la que una nueva "religión" donde el hombre es la medida de todas las cosas, se nos impone con prepotencia sin decir agua va.
¿No es acaso el "cristianismo mistongo", la religión adulterada de la que nos prevenía el Padre Castellani?
Vino aguado.
Curas que parecen más brutos y reos que el más bruto y reo de sus laicos.
A alguno le parecerá divertido y hasta amigable ver a los sacerdotes "concelebrando" así.
No hace falta tener el baldaquino de mármol de San Clemente, ni los candelabros de Benvenutto Cellini, ni los ornamentos de Tridentinum.
Basta querer celebrar la Misa como Dios manda.
Decía San Atanasio, luego de uno de sus tantos destierros refiriéndose a los arrianos:"Ellos tienen los templos, nosotros la Fe"
Y en esa época los arrianos eran mayoría apoyada por la opinión publica y la"jerarquía" de su época.
Nuestros tiempos no nos traen por eso sorpresas.
La crisis quizás es igual o peor que aquella, en la que una nueva "religión" donde el hombre es la medida de todas las cosas, se nos impone con prepotencia sin decir agua va.
¿No es acaso el "cristianismo mistongo", la religión adulterada de la que nos prevenía el Padre Castellani?
Vino aguado.
Curas que parecen más brutos y reos que el más bruto y reo de sus laicos.
A alguno le parecerá divertido y hasta amigable ver a los sacerdotes "concelebrando" así.
Pero estos son los que están en plena, plenísima comunión con el Papa
Aunque se pasen las normativas por el faldistorio...
El ciber amigo que me pasó estas fotos me cuenta que esto es en la arquidiócesis de Rosario.
¿Sabrá Monseñor Mollagham?
No se trata de una celebración paralitúrgica.
Es lo que nos ha dejado la herencia de la reforma de Bugnini
¿Qué significan esa cantidad de chirimbolos dignos del "modular" de la Tota y la Porota, sobre y junto al altar?
¿Es parte de la "ofrendas"? ¿A quién? ¿Viracocha? ¿la Pachamama?
¿Acaso no hay normas y claras sobre este punto?
Parece que estos cononcen a otras Normas y Claras...
¿Qué hace el padre gordito equalizando o metiendo sus deditos en el bestia equipo?
Quizá esté más preocupado del sonido que del Sacramento.
¿Será que están haciendo polifonía romana o gregoriano cluniacense ?
Noooooo! Es la CA-CHA-CAAAA!
Mi ciberamigo me avisa que el curita de arriba al medio, que aparece con esa estola tan simpática de estilo tejido étnico multicolor, no encontró ni Norma, ni Clara, pero si a otra señorita a la que le hizo un crio y por lo cual abandonó recientemente el ministerio...
Por el contrario, para aquellos que dicen que la Misa "Extraordinaria" es algo elitista, reservada para unos pocos , que cultivan el latín cual si fueran Virgilio, le paso unas fotitos de una Misa -como Dios manda- celebrada con mínimos recursos pero con la mayor piedad y devoción.
Porque como decía un cura amigo, para la mala voluntad no hay remedio pero si uno tiene buena voluntad se puede...
Aunque se pasen las normativas por el faldistorio...
¿Sabrá Monseñor Mollagham?
Es lo que nos ha dejado la herencia de la reforma de Bugnini
¿Es parte de la "ofrendas"? ¿A quién? ¿Viracocha? ¿la Pachamama?
¿Acaso no hay normas y claras sobre este punto?
Parece que estos cononcen a otras Normas y Claras...
Quizá esté más preocupado del sonido que del Sacramento.
¿Será que están haciendo polifonía romana o gregoriano cluniacense ?
Noooooo! Es la CA-CHA-CAAAA!
Por el contrario, para aquellos que dicen que la Misa "Extraordinaria" es algo elitista, reservada para unos pocos , que cultivan el latín cual si fueran Virgilio, le paso unas fotitos de una Misa -como Dios manda- celebrada con mínimos recursos pero con la mayor piedad y devoción.
No hace falta tener el baldaquino de mármol de San Clemente, ni los candelabros de Benvenutto Cellini, ni los ornamentos de Tridentinum.
Basta querer celebrar la Misa como Dios manda.
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