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lunes, 10 de octubre de 2011

260 PAPAS CONDENAN LA REUNIÓN DE ASÍS


Rezando en la cripta de San Francisco de Asís
La jornada mundial de oración con todas las religiones en Asís el 27 de octubre de 1986, con el papa Juan Pablo II como anfitrión, fue el punto culminante de un proceso de más de cien años en la historia del pensamiento religioso, tendiente a promover la paz y la unidad entre las religiones y los pueblos. Ese movimiento interreligioso por la unidad y la paz pregonaba, por su misma naturaleza, la tolerancia religiosa como un valor supremo y combatía la pretensión de la Iglesia de ser la única depositaria de la verdad. Puesto que la Iglesia Católica seguía sosteniendo con firmeza el derecho absoluto de la revelación del único Dios personal, le fue posible rechazar hasta el Vaticano II ese movimiento religioso por la unidad y la paz1. Fue la apertura de la Iglesia al ecumenismo y al diálogo interreligioso en el ultimo Concilio la que hizo posible que ese movimiento sin haber cambiado su orientación espiritual lograra acogida en la Iglesia Católica, para alcanzar finalmente, bajo Juan Pablo II, su cúspide provisoria en Asís. No fue , pues el movimiento por la unidad y la paz entre todas las religiones el que evolucionó, sino la actitud de la Iglesia respecto de él. 

Para el católico, con su fe basada en la Sagrada Escritura y la Tradición de la Iglesia, el “acontecimiento de Asís” no tiene justificación ni en la Sagrada Escritura ni en la Tradición, por lo tanto no encuentra ningún sustento. Asís ataca la sustancia de la revelación divina y de la fe católica.

Sólo pocos decenios antes del Vaticano II, en su encíclica Mortalium Animos (6.1.1928)“Acerca de cómo se ha de fomentar la verdadera unidad religiosa”, el Papa Pío XI había expuesto y justificado por la fe el punto de vista de la Iglesia Católica sobre el movimiento por la unión ecuménica e interreligiosa. La posición de Pío XI debería ser representativa de todos los Papas respecto de los movimientos por la paz y la unidad. Pío XI menciona la aspiración de los pueblos a la unión y la unidad. Describe la composición de los asistentes a esos encuentros regulares: se invita “a la discusión a todos los hombres indistintamente, a los infieles de todas las categorías, a los fieles, y finalmente también a aquellos que desgraciadamente apostataron de Cristo o que niegan áspera y obstinadamente la divinidad de su naturaleza y su misión”. Lo mismo podría decirse de los representantes de las “religiones” y “organizaciones mundiales” invitados a Asís. Pío XI juzga, sin embargo las cosas de otro modo: “Tales esfuerzos no pueden contar, bajo ninguna circunstancia, con la aprobación de los católicos”. Pío XI menciona también las ideas y los motivos que dan lugar a la organización de congresos interreligiosos. (…)“Se piensa que hay fundadas esperanzas en el sentido de lograr una especie de coincidencia o acuerdo sobre ciertos temas religiosos básicos. A pesar de la amplia divergencia de los conceptos religiosos que prevalecen en los distintos pueblos, no se puede descartar la posibilidad de alcanzar un acuerdo fraternal sobre algunos principios básicos, los que podrían convertirse en el armazón o fundamento común de su vida espiritual”. Los participantes a tales congresos se apoyan sobre la opinión errónea de que “todas las religiones (de cualquier índole) son más o menos buenas y recomendables, en el sentido de que todas ellas revelan y traducen aunque de manera bien diferente y nos inclina con respecto ante su supremacía”. Tales pensamientos fueron también expuestos para justificar el encuentro de oración en Asís. Pío Xi dice al respecto: “Aquellos que comparten esa opinión no sólo son víctimas de error y autoengaño sino que, al deformar y consecuentemente rechazar la noción de la verdadera religión, se deslizan también paso a paso hacia el naturalismo y ateísmo. Es evidente que aquellos que se adhieren sin reserva a tales ideas y aspiraciones, abandonan enteramente la religión divinamente revelada”. Pío XI piensa aquí en los “congresos de religiones”, es decir en “discusiones” y no en actos de culto interreligioso. La práctica de un culto interreligioso, que en la Iglesia postconciliar va mucho más lejos que aquellos “congresos”, y más aún el hecho de que el mismo Papa organice tales cultos, estaba más allá de lo que Pío XI pudiera haberse imaginado.

Es indiscutible que la actitud postconciliar de la Iglesia hacia las religiones no cristianas representa una ruptura radical con la tradición.

Tal como Juan Pablo II, Pío XI ve los esfuerzos por la unidad interreligiosa en estrecha conexión con el movimiento ecuménico. Las ideas que en aquél entonces, como hoy, deberían favorecer la unidad de los cristianos las resume Pío XI en la siguiente serie de preguntas: “¿No es justo -se acostumbra decir y hasta nuestro deber-, que todos los que se llaman cristianos deben abstenerse de cualquier difamación y unirse por fin un día en una mutua caridad? ¿Quién se atrevería a afirmar que él ama a Cristo, si no trata de realizar con todas las fueras el deseo de Cristo, el mutuo amor la señal y distintivo de sus discípulos: si tenéis amor unos para con otros (Juan XIII, 35). Si ojalá, continúa, fuesen todos los cristianos “uno”, pues de este modo rechazarían con una eficacia mucho mayor la plaga del ateísmo, que día a día se introduce furtivamente en amplios sectores, preparando la ruina del Evangelio. Tales son entre otras del mismo género las razones que hacen valer los “pancristianos”, como se les llama. No vaya a creerse que se trata de grupos pequeños o insignificantes. Al contrario… Entretanto, aquel intento continúa con tal energía que se ha conseguido en muchos lugares la aprobación de muchos círculos, e incluso de numerosos católicos, atraídos con la esperanza de realizar una unión que parezca conforme con los deseos de nuestra Santa Madre Iglesia, la cual nada desea más que hacer volver a su regazo a sus hijos extraviados. Pero dado las seducciones de estas palabras zalameras subyace oculto un error muy serio que destruye completamente los fundamentos de la fe católica”. Pío XI se ocupa también de la crítica de los “pancristianos” dirigen a la iglesia católica y al papado; a éste propósito menciona la cortesía de algunos que reconocen incluso al Papa una precedencia de honor y una jurisdicción derivada del conocimiento de los fieles. Muy actual resulta cuando dice: “Incluso otros llegan tan lejos que expresan el deseo que sus congresos, que se podrían calificar  de promiscuos, sean presididos por el mismo Papa”. Resumiendo todo esto, Pío XI toma posición de la siguiente manera: “En estas condiciones, es evidente que la Sede Apostólica no puede, bajo ningún pretexto, participar en sus congresos, y que los católicos, bajo ninguna circunstancia, deben favorecer o fomentar tales empresas, ya que de este modo aumentaría y fortalecerían la reputación e influencia de una religión cristiana totalmente errónea, que está muy lejos de la única Iglesia de Cristo”.
Los oficios religiosos ecuménicos tienen naturalmente una calificación religiosa más elevada que las discusiones en los congresos ecuménicos. El Código de Derecho Canónico (CIC 1917) las catalogaba entre la “communicatio in sacris”, que cae bajo una pena eclesiástica (2). El canonista Klaus Mosdorf describe la actitud de la Iglesia inmediatamente anterior al concilio Vaticano II (1961) de la siguiente manera: “Porque la comunión en el culto presupone la comunión en la fe, los oficios litúrgicos comunitarios con los adeptos de una o varias confesiones cristianas serán, por consiguiente, prohibidos”.
La práctica ecuménica de la Iglesia después del Concilio y en solo hecho de que el mismo Papa organice tales oficios comunitarios, en los cuales los obispos protestantes como por ejemplo el obispo Kruse de Asburgo, puedan exponer sin disputa tesis de eclesiología anticatólicas, está en agudo contraste con la actitud y la enseñanza de la Iglesia Católica antes del Concilio Vaticano II.
Ceremonias religiosas comunes con representantes de religiones no cristianas, de la cristiandad protestante y ortodoxos balo los auspicios del Papa, como en Asís, no podrán ser imaginables para Pío XI. Para él las relaciones y la actitud de la Iglesia hacia los no cristianos y los no católicos debían estar reguladas bajo los principios de la fe católica.
La posición dogmática que toma Pío XI en Mortalium Animos puede ser esbozada brevemente como sigue: como hay una sola religión verdadera, hay también para los no cristianos un solo camino para llegar a la verdad y a la vida: el camino de la conversión a la religión y la Iglesia de Cristo. Y como no hay más que una sola verdadera Iglesia, la fundada por Jesucristo, hay para los no católicos también un sólo camino: el retorno a la Iglesia Católica. La fe católica íntegra, sin limitaciones ni reducción, es el lazo de la unidad; el amor solo no puede hacer volver a los cristianos separados. La ruptura con la actitud y la enseñanza de la Iglesia contenidas en Mortalium Animos no podría aparecer más claramente que en el encuentro de oración de las religiones en Asís. El católico fiel, que ha seguido atentamente esta ruptura en el respeto por la Cátedra de Pedro, no puede contentarse con considerar “el acontecimiento de Asís” simplemente como un hito más en el desarrollo histórico de las religiones. Para el católico la ceremonia interreligiosa de Asís, organizada y preparada por el Vaticano con el Papa en su centro, es un acontecimiento eclesiástico importante que afecta profundamente su fe en la única verdadera Iglesia Católica: Papa contra Papa, Iglesia pre-conciliar contra Iglesia post-conciliar. Ambos Papas, Pío XI y Juan Pablo II son para él docentes supremos de la Iglesia, protectores y garantes de la fe establecida por Cristo. Por otra parte, en Asís Juan Pablo II se califica a sí mismo como el “primer testigo” de la fe. Estos problemas de la fe planteados por Asís no pueden obviarse mediante alusiones a una actitud atrasada y un inmovilismo conservador. Tampoco permiten que se los aparte e ignore, mientras la Iglesia oficial avanza imperturbable en el camino del diálogo y del culto interreligioso. Tampoco se rsuelven con referencias al actual concepto de la “tradición viva” o “dinámica”.
El católico fiel puede muy bien no darse por satisfecho con una referencia general al Vaticano II. Al contrario, tiene el derecho y el deber de formular la pregunta: ¿sobre que fundamento dogmático de la fe católica se apoya Juan Pablo II para celebrar una ceremonia interreligiosa como la de Asís?
Los tres discursos de Juan Pablo II en la Jornada mundial de oración, aunque remarcan fuertemente el carácter simbólico del acontecimiento, no dan ninguna respuesta satisfactoria a esta pregunta. Lo que pasó en Asís es consecuencia lógica de las trampas y ambigüedades deliberadas de los textos  del Vaticano II que abrió un poquito la puerta  engañando a la mayoría de los obispos partcipantes en el Concilio.
En su realización concreta la oración de todas las religiones por la paz se desarrolló, delante de la Basílica de San Francisco, de la siguiente manera: unos tras otros los budistas, los hindúes, los jainas, los musulmanes, los shintoístas, las religiones tribales de África, los parsis, los judíos y los cristianos, “en una fidelidad radical a sus respectivas tradiciones”, han alabado sus caminos de salvación y ofrecido a sus “divinidades” sus “oraciones por la paz”. Uno al lado del otro estaba el camino de la salvación, de Shiddhartha Gautma y de Shantideva, de Shankaram, de Vardhamana Mahavira, de Mahoma, de Navak Dev, de los ancestros místicos, de Zaratustra, de Moisés y de Jesús de Nazaret. Uno tras otro, y uno al lado del otro eran presentados a la humanidad como “suprema potencia” o “Dios”: Buda, los bodhisattvas, el divino Brahma, Jaina, Alá, los numinosos Kami, Nam-Sat, el Gran Trueno, Mnitú, Ormazd, Yavé y el Dios Trinitario. (Ésto jamás de los jamases ningún Papa lo había tolerado).
Por este culto ecuménico que tenía al Papa en su centro, el católico deseaba recibir también del mismo Papa una concluyente argumentación extraída de la fe católica. “El Acontecimiento de Asís” no concierne a un fenómeno marginal, sino al corazón mismo de la revelación divina y la veneración debida a Dios: el primer mandamiento. Juan Pablo II entrega él mismo la llave de su comprensión del encuentro de oración con la advertencia:
“Ved a Asís a la Luz del Concilio”.
Padre Johannes Dörmann.
Notas
El itinerario teológico de Juan Pablo II hacia la jornada mundial de oración de las religiones en Asís. Desde el Concilio Vaticano II hasta Asís. páginas 9-16. El Padre Johannes Dörmann, es sacerdote Alemán, autor de varios libros muy profundos acerca de la teología de Juan Pablo II y de la crisis actual que afecta la Iglesia Católica.
1 El primer bosquejo o proyecto de la Constitución de la Iglesia de Cristo en el Vaticano I, que debido  a su interrupción no llegó a concretarse, se trata en el 7º Capítulo el problema de la relación de la Iglesia con las demás religiones. Dicho proyecto refleja fielmente la postura de la Iglesia en aquella época.
2 CIC can. 2314-2316. En el nuevo CIC can 1365 se dice Reus vitate commuinicationis in sacris just paena puniatur. Si el mismo Papa organiza y preside cultos iterreligiosos, no se puede hablar de oficios divinos prohibidos en el caso de un sacerdote u obispo.
3 Cf. L´Osservatore Romano, 31.10.1986, pág. 2-6.

sábado, 30 de julio de 2011

SACERDOTE SE SUICIDA TRAS DENUNCIA DE ABUSO SEXUAL

El párroco de Santa Clara, Rodrigo Allendes, fue encontrado hoy muerto en el interior del recinto eclesial en la comuna La Cisterna, sector popular al sur de Santiago. La policía civil de Investigaciones no descarta la hipótesis de un suicidio del sacerdote, de 42 años, quien fue hallado hoy colgando de una viga de la parroquia. En la tarde del viernes, la familia de un joven de 19 años concurrió hasta la fiscalía de la zona sur a denunciar un caso de presunto abuso sexual en contra del párroco, que era muy querido en el sector por la feligresía.


El vicario general, Rodrigo Tuper, señaló que desconoce si el sacerdote tomó conocimiento de la denuncia, mientras se investiga si ese antecedente tendría algo que ver con el presunto suicidio.
El sacerdote habría dejado una carta en la que se explicarían los motivos de su decisión, aunque la información no fue confirmada por la policía. 


La Iglesia Católica chilena se ha visto sacudida desde abril del año pasado por escándalos de abusos sexuales, entre los cuales está el de Fernando Karadima, influyente formador de sacerdotes, entre ellos cinco obispos actuales, y al cual el vaticano lo apartó de sus funciones sacerdotales.

jueves, 28 de julio de 2011

PENOSA OPINIÓN DE SACERDOTE DISIDENTE







El padre de Peter Kennedy, un sacerdote disidente australiano que fue destituido de su pastorado en 2009, dice que Jesús es una "fábula" o "metáfora" y que Dios no contesta las oraciones.


"No hay evidencia que se corrobore sobre la existencia de una persona llamada Jesús", dijo a la agencia de noticias AAP. Estudiosos de las Escrituras nos dicen que: "Los evangelios nunca deben ser tomados literalmente". 


"Es cierto que he renunciado a ese tipo de un Dios, ese tipo de un ser que se encuentra allá en el cielo en algún lugar e interviene en los asuntos humanos", agregó. "Si usted cree en un Dios que interviene en la historia humana, ¿por qué no intervino Dios en la masacre en Noruega? Dios no es esa clase de Dios, obviamente. "


"Yo no creo en adorar a Dios", continuó blasfemando. "Todo lo que Dios significa... que Dios no necesita ser adorado". 


El padre Peter Kennedy fue destituido de la iglesia por prácticas poco ortodoxas, como permitir a las mujeres predicar la homilía y la bendición de las relaciones del mismo sexo.

viernes, 15 de julio de 2011

ANUNCIAN "MISA REVOLUCIONARIA EN NICARAGUA"





Atrevido, indignante y abusivo el anuncio de la "misa revolucionaria. Monseñor Silvio Báez, Obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua y Vicario General.


 El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua y Vicario General afirmó, que la esposa del presidente Daniel Ortega cometió una “ofensa gravísima a la Iglesia Católica y a la gran mayoría del pueblo de Nicaragua” tras haber anunciado que el 32º aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista, el próximo martes 19 de julio, será celebrado con una “misa revolucionaria” a través de la cual se invocará al “dios de los pobres”.
Indicó que las palabras de Murillo dejan ver que le llama “misa revolucionaria” a la concentración del Frente Sandinista y aclaró que es manipulación del lenguaje religioso, en un estado laico y que es una ofensa a la Iglesia. 
Aclaró por ejemplo que Murillo habla de la “fe sandinista y fe revolucionaria” y “la fe supone que yo me someto a Dios, no que manipulo a Dios para mis intensiones egoístas, me someto al Señor amorosamente, obedeciendo su palabra para hacer su voluntad, lo que llamamos la conversión”, dijo.
Un segundo aspecto fue recordar que Nicaragua no es “confesional”, sino un estado laico, y por tanto, el gobierno en el Estado nicaragüense no debería necesitar ponerle adjetivos religiosos como cristianos o darle un matiz religioso a sus programas, proyectos o actuaciones para que tengan validez.

Explicó que “la Iglesia es la comunidad de fe de los que creen en Jesucristo y en comunión con pastores, sacerdotes, obispos y el Papa, viven y celebran su fe. Llamarle iglesia a otra cosa que no sea eso es un abuso, es una ofensa, una falta de respeto a la Iglesia o una ignorancia total”.


TAMBIÉN EXISTEN LOS LACAYOS


Señala Monseñor Bismarck Carballo que Gobierno práctica Doctrina Social de la Iglesia

Monseñor Bismarck Carballo señaló que  el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, ha estado practicando la Doctrina Social de la Iglesia Católica al desarrollar programas y proyectos basados en la justicia y en el desarrollo integral del ser humano.
"Hay muchas áreas de la doctrina social de la iglesia que se están realizando en el gobierno actual", afirmó.
"En el fondo hay una intención de promover a la persona como factor de cambio, como factor de su propia liberación económica", afirmó.
Carballo expresó que en las elecciones del 6 de noviembre el pueblo de Nicaragua votará en base a estas realidades, lo que podría significar una gran ventaja para el gobierno que preside el Comandante Daniel Ortega.
"Definitivamente hay una actitud de vivir la Reconciliación, la Justicia, la Promoción Humana, y esa es la ventaja que en algún momento va a encontrar el actual gobierno: que a la hora de votar no se va a votar sobre sueños, sino sobre realidades", destacó.
Algo que destaca Monseñor Carballo es que desde el 1979 hasta la fecha el Frente Sandinista se ha venido convirtiendo en un partido mucho más maduro, mucho más abierto y mucho más conciliador. (¡)
Indicó que la presencia del Cardenal Miguel Obando al frente de la Comisión de Reconciliación Paz y Justicia es una garantía de que el gobierno actual está implementando la doctrina de la Iglesia.
"La presencia de Su Eminencia el Cardenal Obando en esta comisión es garantía de que los elementos de la doctrina social de la Iglesia se están implementando", aseguró Carballo.
En cuando a la necesidad de que se continúen impulsando todos los programas y proyectos productivos del gobierno, dijo que eso es lo que decidirá el pueblo en las elecciones de noviembre próximo.
"Usted puede ver la figura del Cardenal Obando, que es una figura muy de sensatez y  referente moral en este país... Yo creo que son cosas que nos ayudan a evaluar de que ha habido un proceso de cambio", añadió.
"Yo siento que en noviembre el nicaragüenses van a votar a través de realidades y van a dar el voto precisamente para que estos proyectos caminen", añadió.



México es el tercer país más peligroso para los sacerdotes en el mundo




Los últimos seis años han resultado como los más peligrosos para la comunidad religiosa. En México han muerto de forma violenta 14 religiosos católicos, 12 de ellos sacerdotes y dos seminaristas.


Esta cifra supera la suma de presbíteros asesinados durante los gobiernos de Carlos Salinas de Gortari (un homicidio), de Ernesto Zedillo (tres crímenes) y de Vicente Fox (cuatro). Pero nunca superando al gobierno callista, en la época de la persecución religiosa.

El año más violento ha sido 2011, pues a la fecha van cuatro religiosos asesinados. Tres ocurrieron en 2007, dos en 2008, tres en 2009, y dos en 2010.

Parte de estas muertes violentas se explican por el anticlericalismo cada vez más marcado en México, afirmó el presidente del Colegio de Abogados Católicos, Armando Martínez.

“No hay respeto a la cuestión clerical y se les ve a los sacerdotes como un blanco fácil para la delincuencia, porque finalmente ellos viven solos en sus parroquias y los delincuentes los están viendo como un blanco más sencillo de atacar, sobre todo personas cercanas a ellos en las que se despiertan las ambiciones”, dijo.


Desde el año pasado, la Conferencia del Episcopado Mexicano permitió que en las zonas del país más afectadas por la violencia se suspendieran celebraciones religiosas como medida precautoria.

sábado, 9 de julio de 2011

LA MUERTE DEL PECADOR VOLUNTARIO

Vive siempre como quien ha de morir, pues es certísimo que, antes o después, todos moriremos.
En la puerta de entrada al cementerio de El Puerto de Santa María se lee: «Hodie mihi, cras tibi» que significa: «Hoy me ha tocado a mí, mañana te tocará a ti»

Esto es evidente. Aunque no sabemos cómo, ni cuándo, ni dónde; pero quien se equivoca en este trance no podrá rectificar en toda la eternidad. Por eso tiene tanta importancia el morir en gracia de Dios. Y como la vida, así será la muerte: vida mala, muerte mala; vida buena, muerte buena. Aunque a veces se dan conversiones a última hora, éstas son pocas; y no siempre ofrecen garantías. Lo normal es que cada cual muera conforme ha vivido .

La historia del mundo está llena de estos casos lamentables, que vienen a confirmar el oráculo de la Sagrada Escritura: "Mors peccatorum pessima" (Ps. 33, 22), y la terrible profecía de Nuestro Señor a los obstinados fariseos: "Moriréis en vuestro pecado" (Io. 8, 21).

Tal suele ser la muerte de los pecadores voluntariamente obstinados, de los grandes incrédulos (Voltaire, Rousseau, Renán, etc.), de los grandes apóstatas de la religión (Juliano el Apóstata, Arrio, Montano, Nestorio, etc.) de los falsos reformadores (Lutero, Calvino, Zwinglio, Enrique VIII), de los afiliados a las sectas  masónicas, de los que han alardeado siempre de "indiferencia religiosa" y "la libertad de criterio", etc., etc.

De ninguno de estos desgraciados en particular podría afirmarse con certeza que se ha condenado infaliblemente. Es un secreto de Dios. Nadie puede asegurar lo que pudo haber pasado entre Dios y un alma a punto de comparecer ante Él. Pero, humanamente hablando, ¿que esperanza se puede alimentar en torno a semejantes hombres, que mueren con manifiestas señales de eterna reprobación? ¡Ay de los que no se limitaron a ser malos, sino que hicieron lo posible por arrastrar a los demás a su maldad!
Por vía de ejemplo - y sin pretender afirmar de manera categórica su eterna condenación-,vamos a recoger aquí el final desastroso de un personaje histórico, enemigo declarado de la Iglesia Católica: Voltaire.

MUERTE DE VOLTAIRE
¿Quién no conoce a Voltaire (Francisco María Aruet), el patriarca de la incredulidad? Murió la noche del 30 al 31 de mayo de 1778, a los ochenta y cuatro años de edad. Su médico -M. Trochin, protestante-, testigo ocular de cuanto sucedió  en los últimos momentos del desgraciado, escribía a Bonnet el 27 de junio de 1778 (27 días después de la muerte del famoso incrédulo): Poco tiempo antes de su muerte, M. Voltaire, preso de furiosas agitaciones, gritaba foribundamente: Estoy abandonado de Dios y de los hombres. Hubiera querido yo, añade el médico, que todos los que han sido seducidos por sus libros hubieran sido testigos de aquella muerte. No era posible presenciar semejante espectáculo. Yo no puedo puedo acordarme de él sin horror. Cuando se convenció  de que todo lo que se hacía para aumentar sus fuerzas producía un efecto un efecto contrario, la muerte estuvo siempre ante sus ojos. Desde ese momento la rabia se apoderó de su alma. Imaginad los furores de Orestes: furiis agitatus obiit. Así murió Voltaire.

La marquesa de Villete, en cuya casa murió Voltaire, contó después más de una vez a su familia y a sus confidentes los detalles de aquel fin horrible . "Nada más verdadero-dice ella- que cuanto M. Tronchin afirma sobre los últimos instantes de Voltaire. Lanzaba gritos desaforados, se revolvía, crispábansele las manos, se laceraba con las uñas. Pocos minutos antes de expirar le habló al abate Gaultier. Varias veces quiso hicieran venir un ministro de Jesucristo. Los amigos de Voltaire, que estaban en casa, se opusieron bajo el temor de que la presencia de un sacerdote que recibiera el postrer suspiro de su patriarca derrumbara la obra de su filosofía y disminuyeran sus adeptos... Al acercarse el fatal momento, una redoblada desesperación se apoderó del moribundo; gritaba, diciendo que sentía una mano invisible arrastrarle ante el tribunal de Dios; invocaba con aullidos espantosos a  aquél Cristo que él había combatido durante toda su vida; maldecía una vez tras otra; finalmente, para calmar la ardiente sed que le devoraba, llevóse a la boca su vaso de noche; lanzó un último grito, y expiró entre la inmundicia y la sangre que le salían de la boca y de las narices"

Cierto el impío puede cerrar sus oídos para no oír las amenazas de la palabra divina, puede cerrar los ojos para no ver las escenas horripilantes de desesperación de aquellos que, en los últimos momentos de su vida, perciben ya el abismo que los va a tragar. Mas les es difícil imponer silencio a la voz de su propia conciencia, que en nombre de la justicia les grita: Todo eso es verdad.

TEOLOGÍA DE LA SALVACIÓN
ANTONIO ROYO MARÍN

CASTELLANI, EL PROFETA




La historia de los últimos cuarenta años guarda todavía misteriosos secretos, así como también nos revela asombrosos hechos. Un análisis de la situación actual a la del magisterio del Reverendo Padre LEONARDO CASTELLANI ayuda mucho a comprender estos acontecimientos y a conjeturar sobre aquellos  enigmas.

En efecto, con una clarividencia admirable, en dos artículos  nuestro autor en Cabildo en abril y agosto de 1944, precisaba no solamente en que se encontraba la Cristiandadsino también los dos únicos desenlaces posibles:

1)      “Estamos al fin de la Contrarreforma: se cierra un período histórico determinado esencialmente por la disolución de la Cristiandad europea a causa de esa gran convulsión religiosa, política y social que se llamó Reforma, o mejor Protestantismo.  Después de esto, o se abrirá un conflicto más terrible todavía, la aparición de la última herejía que describe BELLOC al final de su libro clásico, o Dios conducirá a la Iglesia temporariamente a un puerto de paz y a un gran triunfo universal, como lo ha hecho otras veces (…) La actual división del mundo, en el fondo no es sólo política, sino más bien religiosa”.
(HACIA LA HISPANIDAD. Las canciones de militis, páginas 176-177). 

2)      “Dos ideas nuevas se han abierto paso entre el follaje ilusorio o amañado del pacifismo liberal, y habiéndose formulado como metas de la época que viene, ya no las para nadie, ni se ve la posibilidad de esquivar la opción entre ellas.  De una parte, el Super- Estado judaicomasónico que completaría política y militarmente la superestructura económica ya existente del capitalismo internacional. De otra parte, las alianzas libres pero totales entre grupos de naciones espiritualmente afines, a la manera de la Cristiandad Medieval o del siempre soñado Imperio Católico, realizado parcialmente por España en América, como antes por CARLOMAGNO o CARLOS QUINTO”. (El derecho de gentes. página 143).  

Pero, al mismo tiempo, nos advertía sobre el peligro de que ese Superestado judaicomasónico fuese presentado como una tercera posibilidad, enmascarado por la figura de la NUEVA CRISTIANDAD o de la RESTAURACIÓN ECUMÉNICA, RESULTADOS DE UN CRISTIANISMO FALSIFICADO.
      
3)      “El proyecto de Federación Europea es simplemente la sombra del Imperio Romano, que Europa es impotente a olvidar, con el sueño del Reino de Cristo, que Europa necesita para vivir, la que han escamoteado y adulterado, y están parasitando esos vivillos masones y delirantes protestantes. Sólo que cuando Europa sueña en la Federación, sueña en un cosa que es natural y que ha existido y que ha existido; cuando el yanqui nos predica un Superestado (gobierno mundial), fragua una que es antinatural y que nunca ha existido. Ni habrá de existir, según esperamos. Es sin embargo hoy día una idea en marcha, un signo de los tiempos. En realidad, ahora, después de dos terribles guerras mundiales, se  ha acercado mucho; y todo parece indicar que no se va a detener y que, tarde o temprano, será realizada, con Cristo o contra Dios. Es uno de los ideales del mundo moderno (…) El rigor y la crueldad de las modernas guerras totales hacen gemir al mundo por un substituto de la antigua Cristiandad, especie de federación natural y religiosa de la Europa Medieval, rota definitivamente por la llamadaReforma (…). Pero esta nuevo cristiandad, que se nos quiere imponer en nombre de la diosa protestante Democracia, tiene todas las apariencias de una Contra-Cristiandad, es decir, se parece a su madre, la pseudo-Reforma. (Superestado. Decíamos ayer, páginas 167- 170). 
      
4)      “En presente edad no será la Iglesia, mediante un triunfante del espíritu del Evangelio, sino Satanás, mediante un triunfo del espíritu apostático, quien ha de llegar a la pacificación total (aunque perversa, aparente y breve) y a un Reino que abarcará todas las naciones; pues el Reino mesiánico de Cristo será precedido del reino apóstata del Anticristo.
La gran apostasía parece que comienza a perfilarse en el mundo, porque las impulsiones de la herejía han adquirido por fin volumen cósmico

El Superhombre está al nacer, junto con la Superfederación de las naciones del orbe en una sola, y la palingenesia total del Universo visible, por obra de la Ciencia Moderna. Esta idea, o imagen o mito está en el ambiente y tropieza uno con ella en todas partes; implícita o explícita, aplicada o pura, en forma de argumento o de espectáculo, con las variaciones más sublimes o más idiotas. Efectivamente, esta imagen de la Unidad, es decir, de UN y de la UNESCO, tiene ya vigencia religiosa. Tiene ya incluso su gran teorizante religioso, su teólogo o profeta: el Padre TEILHARD DE CHARDIN(…). El punto focal de su especulación no es otro que esa unificación triunfal del Universo, a la cual corren infaliblemente, según él, las naciones bajo la atracción formidable de un “Cristo Universal” que absorbe hacia sí al Universo inmanentemente, ya que está encarnado en él desde su creación y es su propio elan vital (…). TEILHARD está seguro de la gran fusión de los pueblos en uno y del advenimiento natural de la Restauración Ecuménica. El entusiasmo, el patetismo y el ímpetu religioso con el alma de TEILHARD DE CHARDIN anima esta síntesis esencial de todas las heterodoxias modernas, y aún antiguas, es cosa notabilísima. Enferma leerlo; pero ilustra muchísimo; a un teólogo por lo menos. (Visión religiosa de la crisis actual. CRISTO, ¿vuelve o no vuelve?, páginas 288-289). 

“El mundo quiere unirse, y actualmente el mundo no se puede unir sino en una religión falsa. O bien las naciones se repliegan sobre sí mismas en nacionalismos hostiles (posición nacionalista que ha sido  superada), o bien se reúnen nefastamente con la pega de una religión nueva, un cristianismo falsificado; el cual naturalmente odiará de muerte al auténtico. Sólo la religión pueda crear vínculos supranacionales. (Los papeles de Benjamín, página 292).  

Tengamos en cuenta que el más reciente de estos textos corresponde al año 1953. ¡Cuanta luz para ver el inicio de la apostasía actual y cuánto coraje para hacer tales advertencias en 1944 o 1947, pleno apogeo del Pontificado de PIÓ XII. 

El Reverendo Padre LEONARDO CASTELLANI sobresale como Doctor y Profeta en medio de esta maraña de esos “sofistas brillantes, hábiles y perversos; trompeteros del Anticristo, al servicio de la gran correntada del siglo, de la época enferma; adoradores vanamente esperanzados del paraíso en la tierra por las solas fuerzas del hombre”, como él mismo los definiera.

lunes, 4 de julio de 2011

PROFANACIÓN DE LA PREDICACIÓN CRISTIANA





Para decir prácticamente lo que debe ser la predicación cristiana diremos antes lo que no debe ser: cómo por el dolor causado por la injusticia se manifiesta más concretamente el valor de la justicia.


El predicador de la fe debe poseer una gran fe: por defecto de esta gran fe se dan en la predicación numerosos y muy notables defectos. El que oye la predicación de la fe debe creer por la palabra de Dios; ¡Cuanto más el que la predica!


Una fe viva y penetrante es absolutamente necesaria para predicar apostólicamente. Sin ella puede predicarse muy bien, quizá académicamente, pero no apostólicamente; sin ella puede ser un orador, pero no un predicador. Por eso se dice en el Salmo: "Creí y por eso he hablado" PS. CXV, 10 y 11 Cor.,IV, 13. Y San Pablo añade: "Si no hubiera creído, no predicaría".


Y la razón es que el verdadero predicador no habla como los hombres, sino como Dios, en nombre de Dios; y no habla simplemente a los hombres, sino a los fieles, o a quienes desean llegar a la fe: siempre, pues, a la luz de la fe. Por lo cual afirma San Pablo: "Mi palabra y mi predicación no son en discursos persuasivos de humana sabiduría, sino en la manifestación del poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios. Hablamos sin embargo, entre los perfectos, una sabiduría que no es de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que quedan desvanecido, sino que enseñamos una sabiduría divina misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria." I Cor., II, 4. Observa Santo Tomás sobre este pasaje: "Dice San Pablo que no fue su intención apoyarse en discursos retóricos, sino manifestar el espíritu y poder (de Dios), según que Él mismo hablaba por el "Espíritu". Por eso dice: "También nosotros creímos: por eso hablamos" II, Cor., IV, 13. Y San Pablo manifiesta la razón de lo que afirma: para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, es decir, no se base en la sabiduría humana, que tantas veces engaña a los hombres. Y añade: "Hablamos entre los perfectos una sabiduría, la sabiduría de Dios en el misterio, para que más tarde los fieles conozcan la luz verdadera, lo que ahora se predica entre misterios".


Confirmando esto, es preciso decir que la predicación simplemente humana es una verdadera calamidad; no ayuda, sino que impide la gloria de Dios y la salvación de las almas. Se entenderá bien esto si se concibe rectamente la elocuencia sagrada. ¿Que es esta elocuencia especial? Es menester señalar que todo lo que está ordenando al culto divino es sagrado, está consagrado. Así lo vasos sagrados lo son más que las casullas y demás paramentos;  el cáliz y el copón están propiamente consagrados, no sólo bendecidos, porque deben contener el Cuerpo y la Sangre del Señor: Igualmente están consagrados los dedos del sacerdote que deben tocar la hostia.


Ahora bien exceptuados los sacramentos, nada hay más divino que la palabra de Dios contenida en la Escritura y la Tradición, que se ha de predicar a los fieles. Por eso se llama con propiedad, "elocuencia sagrada", que será tanto más sagrada cuanto mejor exprese una fe viva, que a su vez, es la expresión de la misma sabiduría divina y del amor de Dios a los hombres.


Como la plata del cáliz es bañada en oro, así en la elocuencia sagrada la oratoria ordinaria es perfeccionada de un modo sobrenatural. Pierde en su vanidad y adquiere cualidades superiores.


Como oratoria, orientada a evangelizar a todos los hombres , debe ser conforme a la naturaleza humana, no vulgar, para que agrade también a los hombres cultos; no demasiado abstracta, para que sea entendida por todos, incluso por los no cultos, como el Evangelio. Debe ser como el alimento del alma; lo que el pan es para el cuerpo. Y como Cristo ha querido darse en la Eucaristía bajo la especie de pan común, así ha querido que la palabra divina se proponga en una elocuencia sencilla, pero elevada por razón de su objeto y de su fin. De aquí se sigue que la elocuencia sagrada el la más perfecta de todas y la más difícil.


Debe en efecto, comunicar a los hombres la verdad sobrenatural para que los penetre en lo más íntimo de su alma; y esta alma es la de todos los hombres, de cualquier condición que sean.


Es difícil esta empresa, sin la ayuda divina, imposible, ya que las verdades sobrenaturales son misterios, sublimes ciertamente, pero oscuros, en pugna con la soberbia intelectual, como las leyes evangélicas lo están con la corrupción del corazón humano.


No basta, pues, que las verdades sobrenaturales y los preceptos divinos sean expuestos teóricamente, sino que se debe penetrar hasta la médula del alma para que el alma comprenda en su singularidad lo que naturalmente la supera, para que crea firmemente y para que la voluntad se adhiera a los preceptos.


Finalmente, la elocuencia sagrada debe producir ciertos efectos en todos los hombres de cualquier condición: iluminar al ignorante, convencer al escéptico, persuadir al corrompido, a fin de que se conviertan, de que aparten su corazón del placer, del odio y de la envidia para que se conviertan a Dios.



Extracto del libro:
La unión del sacerdote con Cristo,
Sacerdote y víctima.
Reginald Garrigou-Lagrange, O. P.

miércoles, 29 de junio de 2011

EL ESPÍRITU DE LA COMUNIÓN

SAN PEDRO JULIÁN EYMARD
Extracto de sus escritos y predicaciones.


Dilata os tuum et implebo illud.
"Da rienda suelta a tus deseos, que yo los llenaré."
(Ps., LXXX, 11)


En la inefable unión que con el que comulga contrae, llega el amor de Jesucristo al último grado de perfección y produce copiosísimas gracias, por lo que debemos aspirar a la Comunión, y a la Comunión frecuente y aun cotidiana, por cuanto de bueno, santo y perfecto puedan sugerirnos la piedad, las virtudes y el amor.
Como la sagrada Comunión es la gracia, el modelo y el ejercicio de todas las virtudes, puesto que todas se practican en esta divina acción, mayor provecho sacaremos de ella que que de todos los demás medios de santificación.
Mas para ello menester es que la Sagrada Comunión llegue a ser el pensamiento que se adueñe de nuestra mente y de nuestros afectos, el intento a cuya consecución se encaminen el estudio, la piedad y las virtudes todas: el fin de la vida entera, como también la ley que la rija, debe ser la recepción de Jesús.
Vivamos de tal suerte que pueda admitírsenos fructuosamente a la Comunión frecuente y aun diaria; para decirlo todo de una vez, perfeccionémonos para comulgar bien y vivamos para comulgar siempre.
Pero, ¿la grandeza de Dios no oprimirá nuestra nada?
-No. Antes al contrario, en la Comunión no existe esa celestial y divina grandeza que reina en los cielos. ¿No veis cómo se encubre Jesús para no asustarnos y para que oséis mirarle y acercaros?
¿Qué deberá vuestra indignidad deteneros lejos de Dios infinitamente santo? Cierto que el mayor santo, que el querubín más puro, es indigno de recibir al Dios sacramentado... Pero ¿no paráis mientes en que Jesús oculta sus virtudes y hasta su santidad para no mostrar  más que su bondad? ¿No escucháis esa suavísima voz suya que os dice : venid a mí? ¿No sentís la proximidad de ese amor divino que os atrae? Vuestros derechos no se fundan, no, en vuestros  méritos, ni vuestras virtudes abren las puertas del cenáculo, sino el amor de Jesús.
¡Pero es tan poca cosa mi piedad y tan frío mi amor!
¿Cómo recibir a nuestro Señor en alma tan tibia y, por lo mismo, tan repugnante y despreciable?
¿Tibios estáis? Razón de más para que os echéis de ese horno ardiente... ¿Repugnantes? ¡Oh, eso nunca para este Buen Pastor, para éste tierno Padre, más padre que todos los padres, más madre que todas las madres! Cuanto más enfermos y flacos estéis, tanto mayor necesidad tenéis de su socorro; el pan es vida de débiles no menos que de fuertes.
¡Pero si tal vez tenga pecados en mi conciencia!... Si después del debido examen no tenéis certeza moral, si no tenéis conciencia positiva de algún pecado mortal, bien podéis ir a la santa Comunión; si perdonáis a los que os ofenden, alcanzado habéis ya el perdón de vuestras faltas; cuanto a las negligencias de cada día, distracciones en la oración, primeros movimiento de impaciencia, de vanidad, o de amor propio; cuanto a la pereza en desechar al punto el fuego de las tentaciones, atadlos en un haz todos esos retoños de Adán y echadlos al fuego del amor divino; lo que el amor perdona, bien perdonado queda.
No os alejen de la sagrada mesa vanos pretextos; antes comulgad por Jesucristo; si no queréis comulgar por vosotros mismos. Comulgar por Jesucristo es consolarle del abandono en que le dejan la mayor parte de los hombres; es decirle que no se engañó al instituir este Sacramento de espiritual refección. Es hacer fructificar los tesoros de gracia que Jesucristo ha encerrado en la Eucaristía sólo ara distribuirlos entre los hombres. Más aún, es dar a su amor un vida de expansión cual desea, a su bondad, la dicha de favorecer, a su realeza la gloria de derramar sus beneficios.
Comulgando realizáis, por consiguiente, el fin glorioso de la Eucaristía; sin quienes comulgaran, en vano correría este río; este horno de amor no abrasaría los corazones; este rey quedaría en su trono sin súbditos.
No solo da a Jesús Sacramentado ocasión de satisfacer su amor, sino también la Sagrada Comunión le otorga también una nueva vida, que Él consagra a la mayor gloria de su Padre. Imposible le es, en su estado glorioso, honrarle con amor libre y meritorio, pero gracias a la Comunión irá al hombre, formará sociedad con él; se le unirá por una tan admirable manera que el cristiano pondrá a su disposición miembros y facultades sensibles y vivos, y le dará la libertad necesaria para merecer practicando las virtudes. El cristiano se transformará así por la Comunión en Jesús mismo, y Jesús volverá a vivir en él.
Algo divino pasará entonces en el que comulga; el hombre trabajará y Jesús dará la gracia del trabajo; el hombre guardará para sí el mérito; pero toda la gloria será para Jesucristo. Jesús podrá decir todavía a su Padre: Os amo, os adoro, sufro todavía y vivo de nuevo en mis miembros.
He ahí lo que confiere a la Comunión su mayor eficacia. 
Es ella una segunda y perpetua Encarnación de Jesucristo y establece una sociedad de vida y de amor entre el hombre y el Salvador; es, en suma, una segunda vida para Jesús. 

martes, 28 de junio de 2011

How To Reclaim The West...

THE CATHOLIC KNIGHT





THE CATHOLIC KNIGHT: What is needed is a bold invasion of the public square of the message of our Eucharistic Lord. In every city, in every state, in every country, regularly, frequently, and fearlessly.

This event was likely coordinated by no more than a dozen people. Yet as you can see many more dropped to their knees in worship, while dozens upon dozens looked on in amazement. The event was relatively short and unobtrusive. Once it was over, life returned to it's normal routine, but make no mistake about it, people were affected. This is how we do it. One square and one city at a time; regularly, consistently, quickly and randomly, leaving the enemy no opportunity to stage a disruption. I call it "Hit and Run Catholicism," which is nothing short of guerrilla spiritual warfare.

sábado, 18 de junio de 2011

EL RESPONSABLE DE LAS DESGRACIAS ACTUALES: CONCILIO VATICANO II. SEGUNDA PARTE

  • ¿Cúales fueron las peticiones de los protestantes y francmasones?
En septiembre de 1961,el Cardenal Bea se reunió secretamente en Mil´n con el pastor Willem A. Visser´t Hooft, secretario general del Consejo Ecuménico de las Iglesias, (organismo de origen protestante, masonizante). La libertad religiosa fue uno de los temas más importantes de la entrevista. Más tarde, el 22 de julio de 1965, en la víspera de de la última sesión conciliar, el mismo Consejo Ecuménico  de las Iglesias publicó la lista de sus siete exigencias fundamentales en materia de libertad religiosa. Todas fueron satisfechas por el concilio  en el documento Dignitatis Humanae.

  • ¿Que conclusiones se pueden sacar de esta política de apertura  dirigida por el concilio Vaticano II?
Resulta claramente que el Vaticano II no fue un concilio como los otros. Los textos que promulgó, frutos de un "dialogo" con el mundo, son más textos diplomáticos o "publicitarios" (destinados a dar una buena imagen de la Iglesia) que textos magisteriales (que enseñan con autoridad y precisión las verdades de la fe). Ninguno de estos textos es en sí, infalible.

El Concilio favoreció la crisis en la Iglesia

  • ¿Cúal fue la influencia de este concilio sobre la crisis en la Iglesia?
Las fuerzas liberales y modernistas que minaban ya la Iglesia lograron meter la mano en el concilio Vaticano II. Así pues, se puede decir que el Vaticano II fue la chispa que hizo estallar una crisis que se preparaba ya desde hacía mucho tiempo en la Iglesia.
  • ¿A cuándo se pueden remontar los orígenes de ésta crisis?
San Pío X constataba ya en la encíclica Pascendi que el modernismo ya no era un enemigo exterior de la Iglesia, sino que ya había penetrado al interior, aunque sus adeptos ocultaran todavía sus verdaderas intenciones.
  • ¿El Papa San Pío X no combatió vigorosamente a estos modernistas?
San Pío X combatió enérgicamente el modernismo; sus sucesores hasta Pío XII lo hicieron también, con más o menos vigor; pero no pudieron realmente vencerlo. La encíclica Humani Generis de Pío XII, que condena lo que se llamó la "nueva teología" (en 1950), fue exteriormente aceptada, pero en realidad despreciada por muchos. Se continuó interesándose en las tesis condenadas, y en las casas de formación, se animaba a los futuros sacerdotes a hacer lo mismo.
  • ¿Se puede decir que el concilio Vaticano II fue una revolución en la Iglesia?
Que el concilio fue una revolución en la Iglesia, algunos de sus defensores lo proclaman ellos mismos. Así el Cardenal Suenens hizo un paralelo entre el concilio y la revolución francesa, diciendo que el Vaticano II había sido el 1789 en la Iglesia; el padre Yves Congar, teólogo conciliar, comparó el concilio con la revolución bolchevique: "La Iglesia hizo pacíficamente su revolución de octubre.


LOS OBISPOS LIBERALES Y SUS TEÓLOGOS DOMINARON EL CONCILIO

  • ¿Cómo metieron la mano los liberales en el concilio?
Gracias al apoyo de Juan XXIII y de Pablo VI, las fuerzas liberales y neomodernistas introdujeron en los textos del concilio un gran número de sus ideas. Antes del concilio, la Comisión preparatoria había preparado con esmero esquemas que eran el eco de la fe de la Iglesia. Sobre estos esquemas la discusión y el voto se debieron haber apoyado, pero fueron rechazados durante la primera sesión del Concilio y reemplazados por nuevos esquemas preparados por los liberales.
  • ¿No hubo defensores de la doctrina tradicional en el concilio?
Hubo, en el Concilio, un grupo de alrededor de 250 a 270 obispos decididos a defender la Tradición de la Iglesia. Terminaron por formar el Coetus Internationalis Patrum. Pero por otro lado, ya estaba constituido y perfectamente organizado, un grupo de cardenales y de obispos liberales al que se le llamó la Alianza Renana. Éste nombre viene del hecho de que los dirigentes de éste grupo liberal eran casi todos obispos de diócesis que se encontraban a orillas del río Rin. Este grupo inundaba a diario al Concilio de hojas mecanografiadas, en las cuales se decía a los obispos en que sentido debían votar. Es por eso que un periodista, el padre Ralph Wiltgen, pudo titular su libro que relata el Concilio: El Rin desemboca en el Tíber.
  • ¿Los innovadores eran la mayoría?
Como toda revolución, el Vaticano II no fue dirigido por la mayoría, sino por una minoría activa y bien organizada. La mayoría de los obispos estaba indecisa e igualmente lista para seguir a los conservadores. Pero cuando vieron que los dirigentes de la Alianza renana eran los amigos personales del Papa y que algunos de ellos (los Cardenales Döpfner, Suenens y Lercaro) habían sido incluso nombrados moderadores del Concilio; los siguieron.

Obispo Onésimo Cepeda ganó juicio millonario

Un tribunal colegiado falló a favor del obispo mexicano de Ecatepec, Onésimo Cepeda, a quien una empresa acusa de fraude procesal por $130 millones, informó una fuente allegada al proceso.
Dos de los tres magistrados del Octavo Tribunal Colegiado en materia penal echaron para atrás un amparo que había sido otorgado a la empresa Arthinia Internacional para que la Fiscalía del Distrito Federal procediera en contra del obispo.
En el caso, está involucrada la posesión de obras de arte de José Clemente Orozco, Rufino Tamayo, Diego Rivera, Frida Kahlo, Joaquín Sorolla, Marc Chagall y Amedeo Modigliani.


Acudirían a la Suprema Corte


Xavier Olea Peláez, del despacho de abogados Olea & Olea que representa en este pleito legal a Arthinia Internacional, dijo que han conocido el sentido del fallo pero que aún desconocen el fondo por lo que lo estudiarán para ver qué procede.
Sin embargo, no descartó que pudiera acudir a la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
El caso comenzó en 2003, cuando el obispo de Ecatepec reveló que había prestado $130 millones a la empresaria Olga Azcárraga, fundadora de la firma Arthinia Internacional.
La mujer habría extendido en su lecho de muerte un pagaré en favor del obispo siete meses antes de su deceso.
El prelado supuestamente endosó el documento al empresario Jaime Matute, considerado su cómplice en el presunto caso de fraude.


Denunciaron fraude


La compañía, a través de su abogado, Javier Olea, presentó un recurso, reveló que dicho préstamo nunca había ocurrido y denunció el posible fraude en contra de la empresa cometido por el empresario y el obispo.
Olea se dijo decepcionado de la justicia mexicana y advirtió que en este caso se impuso "el dinero y las influencias", ya que, según él, Cepeda nunca pudo acreditar cómo entregó los $130 millones en efectivo.
Adelantó que, una vez que conozca el fondo del fallo, va a presentar una denuncia por cohecho contra los dos magistrados del octavo tribunal penal y el magistrado de la Suprema Corte de Justicia Sergio Valls, pues para él "hubo mano negra" en este caso.
Argumentó que Valls es amigo cercano de Cepeda, a "quien invitó a la fiesta de su cumpleaños cuando sabía que el cura" estaba liado en esta situación.
Tras estas acusaciones, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) emitió un comunicado para rechazar los "señalamientos de una supuesta intervención" del magistrado Valls en la resolución del Tribunal Colegiado "en beneficio de una de las partes".
Las aseveraciones del abogado Olea Peláez en el sentido de que Valls habría intervenido en el caso "carecen de sustento", dijo la SCJN.
"Resulta claro que en un juicio siempre existe una parte ganadora y otra perdedora, lo cual no es sinónimo de parcialidad", agregó.
El obispo de Ecatepec, es un ex financiero y polémico personaje, amigo de empresarios y políticos, que juega golf.

EL RESPONSABLE DE LAS DESGRACIAS ACTUALES: CONCILIO VATICANO II

El texto que publicamos aquí fue sacado del Katholischer Katechismus zur kirchlichen Krise (Catecismo Católico de la crisis en la Iglesia) redactado en alemán por el Padre Matthias Gaudron, profesor en el seminario de la Fraternidd Sacerdotal de San Pío X en Zaitzkofen, Alemania. 



  • ¿Cuando tuvo lugar el Concilio Vaticano II?

El Vaticano II fue abierto por el Papa Juan XXIII el 11 de Octubre de 1962. Juan XXIII murió el año siguiente, pero su sucesor Pablo VI continuó el Concilio y lo concluyó el 8 de Diciembre de 1965.

  • ¿El Concilio duró más de tres años sin interrupción?

El Concilio Vaticano II comprendió de cuatro sesiones de menos de tres meses, entre los cuales los obispos regresaban de sus diócesis. La primera sesión (del 11 de Octubre al 8 de diciembre de 1962), la única que perteneció al pontificado de Juan XXIII, no promulgó ningún documento: en ella se dedicaron sobre todo a desechar el trabajo de la Comisión preparatoria.

  • ¿Cúal es el lugar del Vaticano II entre los otros Concilios?

El Vaticano II fue el vigésimo primer concilio ecuménico. Éste fue, en cuanto al número de participantes, el más importante de toda la historia: dos mil obispos se reunieron en él.

  • ¿En que difiere el Vaticano II de los concilios anteriores?

El concilio Vaticano II declaró no querer ser más que un concilio "pastoral", que no define las cuestiones de fe, pero que da directivas pastorales para la vida de la Iglesia. El concilio renunciaba a la definición de dogmas y, así, a la infabilidad que corresponde a un concilio. Así pues sus documentos no son infalibles.

  • ¿Cuáles son los objetivos ordinarios de un concilio?

En su convocatoria al primer concilio del Vaticano, Pío IX indica que los concilios generales fueron convocados sobre todo " en épocas de grandes crisis, cuando todo género de calamidades se establecen en la Iglesia y en los pueblos". Todos los concilios ecuménicos del pasado fueron convocados para acabar con una herejía (es particularmente el caso de los siete primeros), o para corregir un mal que dominaba entonces (simonía, cisma, corrupción del clero, etc.). Pío X resume así las principales funciones de un concilio:
Decidir con prudencia y sabiduría todo lo que podría contribuir  a definir los dogmas de la fe a condenar los errores que se expanden insidiosamente, a defender, iluminar, explicitar la doctrina católica, a conservar y aumentar la disciplina eclesiástica, a fortalecer las costumbres relajadas de los pueblos.

  • ¿Entonces nunca hubo un "concilio pastoral" antes del Vaticano II?

Todos los concilios de la iglesia han sido pastorales. Pero lo han sido definiendo los dogmas, desenmascarando los errores, defendiendo la doctrina católica y luchando contra los desórdenes disciplinarios y morales. La originalidad del vaticano II fue el querer ser "pastoral" de una nueva manera, rehusándose a definir dogmas, a condenar los errores e incluso a presentar la doctrina católica de defensiva.

  • ¿El Vaticano II no promulgó documento dogmáticos?
El vaticano II promulgó dieciséis textos: nueve decretos, tres declaraciones y cuatro constituciones. Entre éstas, a dos se les llama "constituciones dogmáticas": Lumen Gentium (sobre la Iglesia) y Dei Verbum (sobre la Revelación). Esto no significa que ellas hayan proclamado dogmas o que sean infalibles, sino solamente tratan  de un asunto que se relaciona con el dogma. El Vaticano II se negó a definir cualquier cosa de manera infalible; Pablo VI lo señaló explícitamente,el 12 de enero de 1966, algunas semanas después de su clausura: Dado el carácter pastoral del Concilio, éste evitó proclamar de manera extraordinaria dogmas afectados de la nota de infalibilidad.
  • ¿La pastoralidad del Vaticano II se caracteriza por la adaptación de la Iglesia a nuestro tiempo?

Todos los concilios han adaptado la Iglesia  a su tiempo. Pero lo han hecho anatemizando los errores de su tiempo, sancionando las desviaciones disciplinarias o morales de la época, armando a la iglesia  contra sus enemigos. La adaptación no pretendía conformarse con el siglo, sino resistirlo mejor. No se trataba de agradar al mundo, sino de afrontarlo y de vencerlo para agradar a Dios. Juan XXIII y Pablo VI buscaron, al contrario, hacer a la Iglesia seductora  para el hombre moderno.


(Continuará)