sábado, 18 de junio de 2011

Abrirán la Puerta Santa de la Catedral de México

La puerta central de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México está siendo limpiada y remozada por expertos del INAH para dejarla impecable para el próximo miércoles 22 de junio, cuando sea abierta completamente, como una señal de bienvenida a quien fuera virrey de Nueva España, arzobispo de México y obispo de Puebla de Los Ángeles, el ahora beato Don Juan de Palafox y Mendoza.


Una cuadrilla de trabajadores colocó andamios frente a la Puerta Santa y comenzaron a limpiarla desde el pasado viernes, al tiempo que también le dan una manita de gato a una capilla lateral, donde posiblemente sea colocada, de manera permanente, una reliquia de Palafox y Mendoza, una vez que tanto la diócesis española de Osma como el Arzobispado de Puebla quisieron compartir con el Arzobispado de México una parte de este tesoro espiritual.


La puerta central de todas las catedrales del mundo permanece cerrada por tradición, y únicamente se abre durante los años jubilares, lo cual ocurre cada 25 años. La última vez que se celebró un jubileo de esta magnitud fue en el año 2000, y fue convocado por el beato Juan Pablo II. Entonces, la Puerta Santa estuvo abierta durante todo un año y fue cerrada el 6 de enero del 2001.


La puerta jubilar también se abre para ocasiones especiales, como son los jubileos locales, o cuando por primera vez ingresa a la catedral un obispo electo para dicha diócesis o cuando fallece el obispo en turno. En este rubro, la Puerta Santa se abrió por última vez cuando falleció el cardenal Ernesto Corripio Ahumada, quien también fuera arzobispo primado de México.


Esta vez, la Puerta Santa será abierta para que ingresen las reliquias del beato Juan de Palafox y Mendoza, una vez que fue beatificado en España el pasado 5 de junio.


El cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México, concedió la indulgencia plenaria para todos los fieles que participen en los eventos programados en la Catedral de México, en honor del primer gobernante de América que alcanza la gloria de los altares, siempre y cuando las personas interesadas cumplan con los requisitos de confesión y comunión que siempre pide la Iglesia.


El mismo miércoles 22, a las 19:30 horas, habrá un concierto en la Catedral, con la Orquesta Sinfónica de Minería, como parte de los homenajes por la Semana Palafoxiana.


La Puerta Santa volverá a ser cerrada el 23 de junio luego de que el resto de las reliquias de Palafox y Mendoza salgan de la Catedral de México con destino a Tlaxcala y Puebla, donde también se hará una recepción especial.

Una tradición en México recobra vida

Con el fin de recobrar una tradición en desuso en la capital del país, la Iglesia católica saldrá la próxima semana a las calles de la Ciudad de México y predicará la religión en plazas públicas, a plena luz del día.


El jueves 23 de junio, en el contexto de la festividad de Corpus Christi, el cardenal Norberto Rivera Carrera oficiará una misa al aire libre en la Plaza de Tlaxcoaque y encabezará una procesión por la avenida 20 de Noviembre hacia el Zócalo capitalino, donde se prevé que dirija un mensaje a la feligresía.


Un día antes se llevará a cabo la procesión de las reliquias del beato Juan de Palafox, que recorrerá calles del Centro Histórico hasta llegar a la Catedral Metropolitana.


Esto ocurrirá en el contexto de la distensión en la relación entre la Iglesia católica y las autoridades del gobierno capitalino.


Ayer, Excélsior informó que la recepción de las reliquias y posterior procesión para honrarlas es un acto organizado por ambas partes, que han tenido roces por temas como la despenalización del aborto y las bodas gay.


Fuentes del arzobispado precisaron que es deseo del cardenal Rivera que se mantengan vivos los actos de religiosidad en las calles de la ciudad, como el Corpus Christi.


Antecedente:
http://eccechristianus.wordpress.com/2010/05/28/iglesia-catolica-predicara-en-plazas-publicas/

LA EUCARISTÍA, LA BIBLIA Y LOS PROTESTANTES

"Este es mi Cuerpo, que se da por vosotros; haced esto en memoria mía"
Lo que hoy llamamos Misa o Eucaristía, en la Biblia se llama la fracción del pan (Hechos 2, 42; 20, 7, 12;). San Pablo dice: "Yo recibí del Señor lo mismo que transmití a vosotros": que el Señor Jesús, la noche que iba a ser entregado, tomó pan, y habiendo dado gracias, lo partió y dijo: "Este es mi Cuerpo, que se da por vosotros; haced esto en memoria mía". Asimismo tomó el cáliz, después de haber cenado diciendo: "Éste cáliz, es el Nuevo Testamento en mi Sangre; haced esto, cuantas veces beberéis, en memoria mía" (I Cor 2, 23-25). Lo que Nuestro Señor mandó, los Apóstoles lo hicieron y lo transmitieron a la Iglesia. La Iglesia Católica recibió y siempre afirmó que la Eucaristía, o sea, el pan consagrado en la Misa es el cuerpo, alma, sangre y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo. Sino fuera así ¿porqué entonces San Pablo dice: "El que comiere el pan y bebiere el cáliz del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor; porque el que come y bebe, no haciendo distinción del Cuerpo del Señor, come y bebe su propia condenación" (I Cor 11, 27)?


En el año 1521 después de Cristo, un mal sacerdote, Martín Lutero, fabricó la herejía protestante para negar la Eucaristía. Todas las sectas actuales (Mormones, Testigos de Jehová, los "supuestos" Cristianos, La "Luz del Mundo"), son invenciones de los siglos XIX y XX. Hacen decir a la Biblia lo que ellos quieren. Pero, Cristo habiendo previsto que el demonio mediante la Biblia robada y adulterada engañaría a los hombres, encargó a los Apóstoles y sus sucesores (Papa y Obispos) para explicarnos correctamente la Biblia y defenderla. 


La Iglesia que recibió la fe de viva voz, desde hace 2000 años afirma que la Eucaristía es Cristo presente entre nosotros para alimentarnos, aconsejarnos y fortalecernos. Nuestro Señor dijo: "En verdad os digo: si no comiereis la carne del hijo del hombre y no bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros. El que come mi Carne y bebe mi Sangre, en Mí permanece y Yo en él" (San Juan 6, 49-57). 


Es curioso: los protestantes que pretenden tomar la Biblia al pie de la letra rechazan estas afirmaciones tan claras de Cristo. Seleccionan lo que les gusta y rechazan lo demás. San Pablo nos dice: "Pero aún cuando nosotros mismos, o un ángel del cielo, si posible fuese, os predique un Evangelio diferente del que nosotros os hemos anunciado, sea anatema. Os lo he dicho ya, y os lo repito: Cualquiera que os anuncie un Evangelio diferente del que habéis recibido, sea anatema" (Gal. 1, 8-9).


Por anunciar un Evangelio diferente y seguir iglesias fundadas por hombres, los protestantes se privan de la Eucaristía que es Cristo vivo entre nosotros. Toda iglesia que se fundó después de la muerte de los Apóstoles es necesariamente humana, falsa, ilegítima, fundadas por falsos profetas que robaron la Biblia a la única Iglesia encargada de predicarla e interpretarla. El hecho de seguir a las sectas protestantes es equivocarse de camino, es repudiar la herencia del Cristo verdadero. Los protestantes no tienen nada: ni sacerdocio, ni Cuerpo de Cristo, ni sacrificio, ni perdón de los pecados, ni legitimidad, ni Biblia verdadera, ni jefes legítimos. Tienen un libro robado, pero sellado al cual no entienden nada (Lucas 24, 45). 


Se alimentan de la cáscara, nunca llegan a la médula. 

viernes, 17 de junio de 2011

VIDA CRISTIANA Sus Leyes y Principios

La vida cristiana (católica) tiene sus principios básicos y sus leyes fundamentales. La decadencia de la vida espiritual de los fieles y del pueblo católico se debe en gran parte al olvido, cuando no al abandono de los principios de las leyes más elementales (básicas) de la vida cristiana.
De hecho, hoy existe una gran ignorancia religiosa y espiritual que flagela los medios católicos, sean estos la misma jerarquía eclesiástica (sacerdotes, obispos, etc.) o sean estos los mismos fieles.
El ideal de santidad se ha perdido cuando no tergiversado, o invertido. Digo, cuando no tergiversado o invertido por razones graves y profundas. Hoy, contrariamente a lo que siempre se ha dicho y creído, se piensa y dice todo lo contrario en materia de vida espiritual.
La santidad hoy ya no implica necesariamente un doble elemento: uno de separación y otro de unión.


Separación del mundo (las cosas creadas y efímeras de esta tierra) con la renuncia de nuestros apetitos y afectos desordenados. La naturaleza de las cosas espirituales y sobrenaturales, lo exigen así. No se aproxima uno a Dios, si no es alejándose (separándose) de todo lo creado, esto es desprendiéndose con generosidad y espíritu de renuncia mediante un sano desasimiento de todo lo que no es Dios.


Hoy se mezcla con vano optimismo mundo e Iglesia, mundo y vida sobrenatural, mundo y cristianismo, se los lleva a una identificación, prometiéndonos el Paraíso en la tierra. El hombre o la humanidad parece no distinguirse de la Iglesia. A tal punto de hacer de la humanidad, la Iglesia, esto es: el Pueblo de Dios. La Iglesia concebida como pueblo de Dios es la Iglesia identificada con la Humanidad, con el Mundo. La Iglesia como Pueblo de Dios estaría formada por todos los hombres, gracias a la unión de Dios con cada hombre por el mismo hecho de la Encarnación. Esto lo dice Karl Rahner, pseudo-teólogo, que tuvo mucha influencia en el Concilio Vaticano II, entre otros pseudo-teólogos progresistas, que invadieron con sus errores el Concilio, haciendo prevalecer la concepción modernista.


De tal modo que la Iglesia de Dios, no es más la Iglesia Católica sino que ella (la Iglesia de Dios), subsiste en la Iglesia Católica, como dice alevosamente el Nuevo Código de Derecho Canónico en el Canon 204.


Pero no es el caso tratar aquí el tema, simplemente hacer una pequeña alusión para que sirva al lector como ilustración de la gravedad de lo que hoy se dice y afirma dentro de la Iglesia, por todas partes, desgraciadamente.
San Pablo nos advierte y exhorta: «No queráis conformaros con este siglo.» Rom 12,2. Lo cual se opone diametralmente a la divisa progresista y modernista del aggiornamento o configuración de la Iglesia con el Mundo moderno.


Nuestro Señor, deja establecido el abismo insondable entre El y el mundo, entre la Iglesia (Cuerpo Místico de Cristo) prolongación de su Encarnación, y el mundo; pues como dicen las escrituras «el mundo no le conoció» (Jn 1,10,) además Nuestro Señor mismo exclamó «no ruego por el mundo sino por estos que me diste, porque son tuyos». (Jn 17,9.)


La respuesta del mundo no ha sido menos tajante frente a los Apóstoles y discípulos de Nuestro Señor: «El mundo los ha aborrecido porque no son del mundo, así como Yo tampoco soy del mundo». (Jn 17, 14). La incompatibilidad y oposición entre Iglesia y mundo queda bien establecida, bien que en otro pasaje se dice:
«Amó tanto Dios al mundo que dió su Hijo Unigénito» (Jn 3,16), pues como es evidente aquí el término mundo está tomado en otro sentido refiriéndose a los hombres pecadores, que son todos los hombres y que El vino a Redimir, todo lo cual está expresado por las palabras que siguen «a fin de que todos los que creen en El no perezcan.»


La misión de la Iglesia será siempre la de convertir  al mundo, asumiéndolo el mundo para elevarlo y sobrenaturalizarlo en la Iglesia y no para que la  Iglesia se convierta al mundo secularizándose como pasa hoy, gracias al modernismo reinante dentro de la misma Iglesia. Hoy se confunde  sin distinción ni matiz alguno, entre asumir y asimilar, de ahí el grave error de querer asimilarse al mundo que anima el progresismo actual dentro de la Iglesia. Nuestro Señor asumió la carne humana, pero no se convirtió (o asimiló) en carne humana. La Iglesia debe hacer lo mismo, asumir el mundo, para que el mundo se convierta en Iglesia y no
que la Iglesia se asimile al mundo y se convierta en mundo.


Tenemos que ir, mejor dicho, volver (o retornar) a la esencia del cristianismo, a sus principios y a sus leyes más elementales para no ser absorbidos, por el error modernista en su propósito de secularización e identificación de la Iglesia con el mundo moderno.


Toda la espiritualidad de la Iglesia se edifica sobre el evento más fundamental del cristianismo: la Muerte y la Resurrección de Jesucristo, siguiendo a San Pablo.
Para el mundo y la Iglesia hay un hecho histórico de absoluta importancia: JESUCRISTO MUERTO Y RESUCITADO. La vida cristiana se presenta así como una participación a la muerte y a la resurrección del Salvador.


La vida espiritual del católico es así una prolongación en cada uno de nosotros del doble aspecto del misterio de Cristo, de su muerte y de su resurrección.
Todo el cristianismo, como dice el Padre Philipon, en su libro «La Doctrina Espiritual de Dom Marmion», se reduce a este mismo misterio de muerte y de vida de Nuestro Señor Jesucristo.
La Santidad de la vida cristiana está sintetizada en este doble aspecto del misterio de Cristo: su muerte y su resurrección.


El ritual del Bautismo, lo expresa también así, señalado la antítesis entre la muerte y la vida. El Bautismo nos hace morir sacramentalmente con Cristo, lo cual está simbolizado en el rito oriental católico, por la triple inmersión en el agua, representando los tres dias que permaneció Nuestro  Señor Jesucristo en el sepulcro para resucitar después con El, en una vida nueva en la gracia.


La muerte y la vida constituyen las dos fases correlativas y complementarias de toda la vida cristiana.
Muerte con Jesús al pecado, a las imperfecciones y a nosotros mismos, para después resucitar con Cristo a una vida nueva, en la gracia con Dios.


La santidad (perfección cristiana) está dada por la muerte al pecado y a todo lo que conduce a él. Los grados de la muerte al pecado marcan la medida misma del progreso en la vida de la perfección que se caracteriza por el grado de unión con Dios Uno y Trino.


El pecado es el gran obstáculo a la unión divina, es una ofensa al Amor divino. La muerte al pecado consiste en morir a sus causas que son: el demonio, el mundo  y la carne, los cuales representan nuestra triple concupiscencia: la de la carne (placer y sensualidad), la de los ojos (riqueza, avaricia y poder) y la del orgullo de la vida (soberbia, orgullo y amor propio). La triple concupiscencia corresponde al triple desorden, causado por el pecado original.


El hombre estaba en perfecta unión y armonía con Dios, consigo mismo y con las cosas, gracias a la Justicia Original, o estado de inocencia primigenia en que fué creado Adán.
El hombre estaba en unión y armonía con Dios a través de su inteligencia y voluntad (facultades superiores del alma humana) que estaban sometido a Dios por la gracia santificante. Esto era la rectitud de la mente a Dios y de esta rectitud superior derivan las otras dos rectitudes inferiores.
El hombre estaba en unión y armonía consigo mismo, las pasiones y apetitos inferiores del alma estaban sometidas a la razón, el hombre no estaba dividido como hoy entre su espíritu y la carne.


Por último, la armonía y unión de su cuerpo y alma. El cuerpo sometido al alma era inmortal y a través del cual el hombre gozaba de las cosas exteriores que conforman el mundo animal, vegetal, mineral, sobre lo cual dominaba pacíficamente, pues nada le era desconocido ni adverso.


El pecado original produjo una triple ruptura ocasionando así un triple desorden, las tres concupiscencias: de la carne, de los ojos y la del espíritu.
De aquí que la regeneracion del hombre pecador pasa por el espíritu de pobreza, de castidad y de obediencia.


La pobreza para contrarrestar el desorden frente a las cosas materiales exteriores al hombre. La castidad para restablecer el desorden interior  del hombre con sus apetitos y pasiones  carnales contra  la razón. La obediencia para restablecer el sometimiento de la voluntad a Dios.
Las órdenes monásticas hicieron, así, el triple voto  de pobreza, castidad y obediencia, para asegurar el camino de la perfección cristiana.
Los fieles no son monjes, y si no hacen votos de castidad, pobreza y obediencia, deben al menos tener su espíritu, so pena de no ser verdaderos católicos y quedarse con una apariencia de religiosidad cristiana, es decir, fariseísmo puro.


Quien no tiene espíritu de pobreza, de castidad y de obediencia, está adherido al mundo, ama las cosas de este mundo desordenadamente, vive para el mundo y es de este mundo. Los verdaderos católicos no son del mundo, el católico no vive para el mundo, sino para Dios y su Iglesia en Cristo Jesús.


Bajo la influencia de la literatura, del cine, de la radio, de la televisión, etc, y de toda una atmósfera de civilización pagana, nuestras mentes modernas han perdido el sentido del pecado, el pecado no causa ya el horror ante su fealdad, corrupción y malicia.


Y la razón más profunda de ello viene del hecho de que nosotros ya no tenemos el sentido verdadero de Dios, de lo que es Dios. Si nos olvidamos de Dios perdemos el sentido de la gravedad del pecado que nos separa de EL.


Toda la espiritualidad cristiana reposa sobre la Cruz, no lo olvidemos; por la Cruz se reestablece la unión y armonía con Dios y se abren de nuevo las puertas del Cielo.
El Santo Sacrificio de la MISA, que es la renovación incruenta del Sacrificio de la Cruz, está así en el centro y en el corazón mismo de la espiritualidad cristiana.


El significado profundo de la Cruz y de su prolongación en la Santa Misa está hoy prácticamente olvidado.
Prueba de ello, es la concepción protestante, de la Nueva Misa, la cual conlleva a la pérdida de la fe paulatina pero eficazmente.
Por la fe entramos en posesión de Cristo. Por la fe se opera el contacto con  Cristo: «Sólo aquellos lo recibieron, quienes creyeron en su nombre» Jn. I 12). Con la disminución  de la Fe, se disminuye nuestra posesión de Cristo. Toda la Revelación está contenida en el testimonio que Dios Padre nos dá, diciéndonos que Jesús es su Hijo.


La enseñanza de los Apóstoles y de la Iglesia se resume en la Revelación de Jesucristo. Quien cree en la divinidad de Cristo acepta en consecuencia de un solo golpe todo eso que Dios ha revelado de sí mismo y personalmente en su Verbo Encarnado.
La función primordial de la Fe, base de nuestra vida espiritual es adherir a Cristo, que es la Revelación (el Verbo) del Padre. Nosotros recibimos a Nuestro Señor Jesucristo por la Fe primeramente y nos identificamos a El por el amor y la fidelidad. Si se disminuye la Fe, disminuye nuestro contacto con Cristo y nos hacemos infieles. Jesucristo es el Verbo Encarnado, el Verbo expresa todo lo que Dios es y todo lo que El conoce.


Se comprende así, como la Fe en Jesucristo es el fundamento de la vida espiritual y hoy la Fe se pierde destruyéndose hasta en su más profundo misterio: el Mysterium Fidei (el Misterio de Fe) que se condensa en la Santa Misa, y que ha sido tergiversado con la Nueva Misa. La Nueva Misa es la adulteración y corrupción más sacrílega del culto católico.
Digámoslo brévemente, la Nueva Misa postula los principios de la Cena protestante. Ellos son la concepción protestante de la Cena en  lugar del Sacrificio, y del  Sacrificio Propiciatorio, en especial. La concepción protestante de la presencia real, puramente espiritual en contra de la concepción católica, de la Presencia Real Corporal de Nuestro Señor (presencia en persona, presencia substancial de toda su persona sacramentalmente realizada por la transubstanciación). La concepción protestante del presidente de la asamblea en contra de la concepción católica de la sacramentalidad del sacerdocio (ministerio sacramental del sacerdocio), el cual es Otro Cristo» «alter Christus» sacramentalmente, quien ofrece de modo sacramental el Sacrificio realizado sacramentalmente.


La concepción protestante de la falta de valor íntrinseco del sacrificio (acción sacrificial) que se realiza por la acción sacrificial misma (ex opere operato) por la fuerza de la misma operación que realiza el celebrante, por la doble consagración (del pan y del vino).
Toda ella (la Nueva Misa) lleva a la pérdida de la Fe, de la realidad del sacrificio y al olvido de la Cruz. Se pierde la espiritualidad cristiana que se basa en el  Misterio de la Cruz de Nuestro Señor. Se pierde la quintaesencia de la vida cristiana: muerte al pecado para resucitar con Cristo y estar así en comunión con la Santísima Trinidad. El olvido de la antítesis cristiana muerte-vida nos lleva a un Cristianismo sin Cristo, a una Cristiandad sin Cruz, a un Cristianismo Gnóstico, Ecuménico y Sincretista.


Se eclipsa el ideal de vida cristiano, que está expresado por el sacrificio y la abnegación. Ideal que considera que el hombre vive en la tierra para merecer el Cielo, por medio del sacrificio y la abnegación, que están sublimemente expresados en Cristo crucificado.
Con el eclipse de la fe (y de la Iglesia, De labore solis) surge de nuevo el ideal de vida pagano, para el cual el hombre vive en la tierra para gozar. Por eso para el mundo moderno todo es comodidad y placer, rechaza violentamente toda noción de dolor, de sufrimiento, de sacrificio y abnegación, rechaza en definitiva la Cruz.


El mejor antídoto contra el mundo moderno es la Santa Misa pues destruye el falso ideal de comodidad y placer del mundo moderno, pues nos sumerge en el misterio de la Pasión y Muerte de Cristo Redentor.
El Santo Sacrificio de la Misa sintetiza el espíritu cristiano, la Cruz nos recuerda nuestra condición de cristianos. La Santa Misa que es la renovación incruenta sobre  el altar del Sacrificio de la Cruz sobre el Calvario, es el centro y el corazón de la vida cristiana, es la fuente de la piedad cristiana.
Nuestra asimilación debe ser a Cristo, configurándonos a El, a su Cruz, a su Sacrificio, para resucitar con El.


Una asimilación al mundo moderno como quiere el Vaticano II es una inversión del espíritu de Cristo y de su Iglesia, es una inversión de la santificación y espiritualidad de la Iglesia, es en definitiva, una apostasía, como la que hoy impera.


P. BASILIO MERAMO

jueves, 16 de junio de 2011

EL CULTO A LOS SANTOS EN LA LITURGIA

R.P. Pío XII
En el curso del año litúrgico, no sólo se celebran los misterios de Cristo, sino también las fiestas de los santos que están en los cielos.
Que están en los cielos. Aunque se trate de una categoría inferior y subordinada, la Iglesia sin embargo pretende siempre proponer a los fieles ejemplos de santidad, que los muevan a revestirse de las virtudes del mismo Divino Redentor.
Se nos proponen como ejemplo. Porque, así como los santos fueron imitadores de Jesucristo, así nosotros hemos de imitarles a ellos, ya que en sus virtudes resplandece la virtud misma de Jesucristo. En unos resplandeció el celo apostólico, y en otros la fortaleza de nuestros héroes llegó hasta el derramamiento de su sangre; en unos brilló la constante vigilancia en la espera del Redentor, y en otros la virginal pureza del alma o la modesta suavidad de la humildad cristiana; en todos, en fin, era ferviente la ardentísima caridad para con Dios y para con el prójimo. La Sagrada Liturgia pone ante nuestros ojos todos estos esplendores de santidad para que los contemplemos provechosamente, y ya que festejamos sus méritos emulemos sus ejemplos.
Conviene, pues, conservar la inocencia en la sencillez, la concordia en la caridad; la modestia en la humildad; la diligencia en el gobierno, la vigilancia en la ayuda de los que trabajan, la misericordia en socorrer a los pobres, la constancia en defender la verdad, el rigor en la severidad de la disciplina, a fin de que no falte en nosotros ningún ejemplo de buenas obras. Estas son las huellas que nos dejaron los santos al regresar a la patria, para que, siguiendo su camino, consigamos también su felicidad.
Mas, para que hasta nuestros sentidos se muevan saludablemente, quiere la Iglesia que en nuestros templos se expongan las imágenes de los santos, siempre, sin embargo movida por la misma razón, de que imitemos las virtudes de aquellos cuyas imágenes veneramos.
Como intercesores nuestros. Mas hay todavía otra razón para que el pueblo cristiano rinda culto a los santos del cielo, a saber, para que implorando su auxilio seamos ayudados por la protección de aquellos con cuyas alabanzas nos regocijamos. De esto fácilmente se deduce por qué ofrece la Sagrada Liturgia tantas fórmulas de oraciones para impetrar el patrocinio de los Santos.
Culto preeminente a la Virgen Santísima. Mas, entre los santos del cielo, se venera de un modo preeminente a la Virgen María Madre de Dios, pues su vida, por la misión recibida del Señor, se une íntimamente con los misterios de Jesucristo; y nadie en verdad siguió más de cerca y más eficazmente las huellas del Verbo encarnado, nadie goza dc mayor gracia y poder ante el Corazón Sacratísimo del Hijo de Dios, y por su medio, ante el Padre Celestial. Ella es más santa que los querubines y serafines, y goza de una gloria mucho mayor que los demás moradores del cielo, como quiera que es la llena de gracia y Madre de Dios, la que con su parto feliz nos ha dado al Redentor. Siendo ella Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, clamemos a ella cuantos gemimos y lloramos en este valle de lágrimas y pongamos confiadamente nuestras personas y nuestras cosas todas bajo su patrocinio. Ella fue constituida nuestra Madre cuando el Divino Redentor hizo el sacrificio de Sí mismo, y así, pues, también por este título somos sus hijos. Ella nos enseña todas las virtudes, nos entrega su Hijo, y juntamente con Él nos ofrece los auxilios que necesitamos, puesto que Dios quiso que todo lo tuviésemos por María.


Pío XII, Carta Encíclica Mediator Dei, 20 noviembre 1947.

lunes, 13 de junio de 2011

Los superiores de los jesuitas defienden a un grupo abortista denunciado por un cardenal

El cardenal Rivera, en carta dirigida al episcopado canadiense, denuncia que el centro Miguel Pro Juárez "no representa los sentimientos de la Iglesia".

Los líderes de los jesuitas en Canadá y México se mantienen en solidaridad con una organización pro-aborto auspiciada por la congregación en México, la cual recientemente fue denunciada por el Cardenal Arzobispo de México, Norberto Rivera. También perdió su categoría de receptora de becas provenientes de la Organización Católica Canadiense de Desarrollo y Paz (Canadian Catholic Organization for Development and Peace/D&P).

Según se lee en una carta abierta publicada el 25 de mayo por parte de los superiores provinciales jesuitas, el Centro Miguel Agustín Pro Juárez (PRODH), mantiene “una participación constante a favor del derecho a la vida de todos” y por eso “merecen nuestro apoyo”.

En la carta también se alega que el entonces director del Centro PRODH es un religioso que goza de una reputación excelente en la Iglesia” cuya “pericia es reconocida por la Iglesia en México”. Los superiores añaden que el padre Arriaga “actúa de conformidad con las directivas que le son dadas por sus superiores jesuitas”.

Sin embargo, el cardenal Norberto Rivera Carrera ya ha expresado un punto de vista muy distinto sobre la organización, según se lee en una carta dirigida a los obispos canadienses, la cual fue publicada después de la publicación del comunicado jesuita.

PRODH “NO representa los sentimientos de la Iglesia y la misma se ha caracterizado por su apoyo y ánimo dado a grupos y actividades que constituyen una afrenta a los valores cristianos”, señaló el cardenal, según se desprende de una traducción de una parte de su carta publicada por el periódicoCatholic Register en Toronto.

“Con respecto al tema de la defensa de la vida, la organización le ha dado apoyo a grupos pro-aborto y ha promovido el alegado derecho de la mujer sobre su cuerpo, en contra de la vida concebida”, añadió el cardenal.

Cuando Lifesitenews-LSN/Notifam le pidió a Jean-Marc Biron, el superior jesuita de la región francesa de Canadá, que comentara sobre la evidencia recogida por esta agencia de noticias en torno a las actividades pro-aborto de PRODH, el secretario de prensa de Biron respondió diciendo que “no vamos a concederle una entrevista, de modo oficial u extraoficial”.

“Durante varias semanas, nosotros trabajamos en la preparación de nuestra declaración para su publicación, la cual claramente representa nuestra posición compartida. Con la mayor sinceridad, nosotros nos sentimos seguros de que debemos apoyar el Centro PRODH”, señaló por escrito Pierre Bélanger, el secretario de prensa.

El pasado viernes, esta agencia de noticias le hizo otro pedido a Biron y Bélanger, pidiéndoles una clarificación de sus puntos de vista, a la luz de las declaraciones hechas por el cardenal Norberto Rivera. No se ha recibido respuesta alguna.

LSN inicialmente dio a conocer las actividades pro-abortistas de PRODH en 2009, a través de una serie de revelaciones sobre docenas de grupos pro-aborto, pro-anticoncepción, homosexualistas, y anti-católicos, los cuales eran financiados por la Organización Católica Canadiense de Desarrollo y Paz (D&P), la cual es una agencia de ayuda foránea que recibe un alto porcentaje de sus fondos de los donativos que recogen los obispos católicos de Canadá durante la Cuaresma.

A pesar del hecho de que la organización abiertamente ha dado su firma a algunas declaraciones pro-aborto, incluyendo a una declaración de protesta en contra de una enmienda pro-vida en el estado mexicano de Jalisco, como resultado de una investigación realizada por los obispos canadienses, se alega que PRODH y otros cuatro grupos quedaron eximidos de involucración alguna a favor del aborto. La D&P continuó proveyendo fondos a la organización.

Sin embargo, la D&P cortó sus vínculos con PRODH, luego de darse la cancelación de un charla de Luis Arriaga, el entonces director de PRODH, por parte de Terrence Prendergast, el Arzobispo de Ottawa, pautada para abril de este año. Prendergast confrontó a Arriaga sobre las actividades pro-aborto de su organización, luego de recibir la carta del Cardenal Rivera en la que se denuncia a PRODH.

La partida de Arriaga de PRODH fue anunciada hace sólo dos días, luego de que se diseminara la carta de los jesuitas en su defensa, al igual que de su labor. La organización alega que él fue nombrado por un término de cinco años, que ahora llega a su fin. Se dice que su partida nada tiene que ver con la pérdida de los fondos de la D&P para la organización.

Comunicado de los superiores jesuitas

25 de mayo de 2011

Los jesuitas de Canadá y México se expresan sobre el Centro por los Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (PRODH) y su director, el Padre Luis Arriaga

COMUNICADO:

Respetuosamente consciente de los pedidos que se le han hecho a nombre de distintos individuos y grupos, los superiores provinciales de los jesuitas en la Canadá francesa, en la Canadá inglesa, y en México, están diseminando esta declaración en apoyo a la integridad de la labor del Centro por los Derechos Humanos Miguel Pro en México, y de su director, el Padre Luis Arriaga, una organización que implementa la doctrina social de la Iglesia Católica.

El Padre Luis Arriaga, director del Centro por los Derechos Humanos Miguel Pro (PRODH) de México, fue invitado, el pasado mes de abril, por el liderato de Desarrollo y Paz para dar una charla sobre la labor del centro que él dirige. Unas determinadas circunstancias hicieron imposible que pudiese rendir dicha contribución. Específicamente, algunos grupos de presión han acusado al Centro PRODH de haber contribuido a la promoción del aborto en México.

Debido a ello, hace dos años una comisión especial de la Conferencia Católica de Obispos de Canadá (Canadian Catholic Conference of Bishops/CCCB) viajó a México y concluyó que, si se actuó con imprudencia en cuanto a la participación de las coaliciones vinculadas a la promoción de los derechos de la persona, de ningún modo el Centro PRODH participó en la promoción del aborto, y no se le podía atribuir falta alguna a la organización de desarrollo internacional Desarrollo y Paz, la cual había apoyado al Centro.

En consonancia con el espíritu de la enseñanza social de la Iglesia, y en apoyo al Centro PRODH y su director, el Padre Luis Arriaga, por haber afirmado de tal manera la participación de los cristianos en la promoción de la justicia social y los derechos de la persona, los superiores provinciales de México y Canadá desean manifestar lo siguiente:

-Tal como el informe de la comisión especial de la CCCB afirmó en 2009, el Centro Miguel Pro de México no ha participado en la promoción del aborto.

-El Padre Luis Arriaga, director del Centro PRODH, es un religioso que goza de una reputación excelente en la Iglesia, y actúa de conformidad con las directivas que le son dadas por sus superiores jesuitas. Destacamos que su pericia es reconocida por la Iglesia en México, dado que él actúa como asesor de una comisión episcopal sobre asuntos sociales.

-En el contexto de la violencia extendida dentro de la sociedad mexicana, la obra del Padre Luis Arriaga, al igual que la de todos los miembros del Centro PRODH, constituye una participación constante a favor del derecho a la vida de todos. Las vidas de estos defensores de los derechos humanos son en sí objeto de amenaza. Reafirmamos que es dentro de la solidaridad internacional, lo que les permite continuar con su obra indispensable.

-A modo general, el testimonio cristiano a favor de la promoción de la justicia, y la promoción de los derechos de la persona a la que está vinculada, se hace a la vanguardia, dentro de los contextos difíciles donde los partisanos del estado actual hacen todo lo posible para bloquear el avance de los valores fundamentales del Evangelio. Dentro de estas circunstancias, la gente que trabaja dentro de este campo, tal como lo hace el Padre Arriaga y su equipo de personas, merecen nuestro apoyo.

Montreal, Toronto (en Canadá); y México; 25 de mayo de 2011

(FIRMADO POR:)

Jean-Marc Biron SJ, Superior de la Provincia Jesuita de la región francesa de Canadá.
Jim Webb SJ, Superior de la Provincia Jesuita de la región inglesa de Canadá.
Carlos Morfín Otero SJ, Superior de la Provincia Jesuita de México.

sábado, 11 de junio de 2011

COMENTARIOS ELEISON 204: LOS LÍMITES HUMANOS



El descubrimiento a principios de Abril, después de una búsqueda de dos años, de los restos del Airbus de Air France que se desplomó en medio del Atlántico el 1 de Junio del 2009, y la recuperación subsecuente de los sistemas de grabación de la aeronave mejor conocidos como "cajas negras", han lanzado una luz inquietante acerca del desastre, bastante misterioso hasta ahora. ¡Qué drama! Parece que el Airbus 330-200 entró en perdida a una altitud de 11,500 metros y enseguida, por un espacio de tres minutos y medio, cayó vertiginosamente hasta estrellarse contra el océano, ocasionando que instantáneamente las 228 almas a bordo se presentaran ante el tribunal de Dios.


El problema inicial para el vuelo AF 447 pudo bien ser el terrible tiempo nocturno presente muy por encima del océano, a dos horas de Río de Janeiro en Brasil, en su travesía a París. Las conclusiones que se desprenden de la evidencia arrojada por las cajas negras aún no son definitivas, pero el siguiente problema pudo haber sido que los indicadores de la velocidad de la aeronave, información que se obtuvo de ductos externos, arrojaron falsas mediciones a los pilotos. Cuando la aeronave comenzó a entrar en pérdida, en lugar de posicionar la nariz hacia abajo para recuperar la velocidad que era necesaria para que el avión volviera a volar, parece que los pilotos aceleraron los motores, que es otra manera normal de salir de una situación de pérdida, pero también colocaron la nariz de la aeronave hacia arriba. Más avisos automáticos de pérdida se generaron hasta que el avión entró en pérdida definitiva, y una vez que empezó a caer parece que los pilotos no pudieron hacer ya nada para prevenir el desastre.


¿Era su intención subir más arriba de la tormenta en lugar de precipitarse abajo en ella? ¿Dependían demasiado de sus indicadores electrónicos, aparentemente más y más dominantes en las cabinas de mando de los aviones? ¿Acaso entraron en pánico? (¡Completamente comprensible si de hecho sucedió así !) Se esperan los resultados finales de la investigación de Air France en cuanto a la causa raíz de la colisión, pero tenemos la certidumbre de algunas cosas en conexión con esto.


Cualquiera de nosotros puede morir en cualquier momento, por una variedad de razones o causas. ¿Tendremos en ese momento el tiempo, la gracia y la lucidez mental para hacer un acto de contrición suficiente para salvar nuestras almas? El temor de una muerte inminente puede borrar de nuestra mente todo ante la urgencia instintiva de supervivencia. Hoy en día millones de pasajeros internacionales son trasladados sin riesgo sobre los océanos por nuestras brillantes maquinas voladoras, pero estas son cosas fragilísimas cuando se comparan a las fuerzas de la naturaleza. "¡Alto! " dijo la tormenta, "no son los maestros de los elementos como ustedes piensan". Y los pasajeros y la tripulación, llamados violentamente a retornar a la realidad después del confort de sus películas durante el vuelo y sus comidas en los asientos, seguramente fueron arrebatados en pánico durante la mayoría de los 210 segundos que precedieron a la zambullida a su muerte, una vez que la ley de gravedad de la naturaleza se apoderó de la maquina a pesar de todo el ingenio del hombre desarrollado para volar.


Aún después de 672 días en el fondo del mar, las cajas negras funcionaron perfectamente y ahora están arrojando sus secretos de los últimos minutos del vuelo AF 447. ¡Ingeniosa idea! ¡Ingenioso diseño! Pero ¿cuántas almas a bordo de esa extraordinaria máquina estaban preparadas para ingresar a la eternidad ? Y ¿cuántas más podrían haberlo estado si tan solo los hombres le dedicaran a la salvación de sus almas una pequeña parte de la inteligencia y esfuerzo que bien usan para construir sus máquinas materiales?


Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores para que ni la distracción ni el pánico nos prevengan de poner y mantener nuestras almas en orden, "ahora y en la hora de nuestra muerte."


Kyrie eleison.

LA EUCARISTÍA Y LA GLORIA DE DIOS

Ego honorifico Patrem meum.
"Yo honro a mi Padre" 
(Juan.,VIII, 49)


Jesucristo nuestro Señor, no ha querido permanecer con nosotros aquí en la tierra sólo por medio de la gracia, de su verdad  y de su palabra, sino también quiso quedarse en persona.
Así que nosotros poseemos al mismo Jesucristo que vió la Judea, aunque bajo otra forma de vida. Ahora viste el ropaje sacramental, es verdad; mas no por eso deja de ser el mismo Jesucristo, el mismo hijo de Dios e hijo de María.
La gloria de Dios: eso es lo que Jesucristo procuró mientras vivió en la tierra, y eso es lo que, en el augusto Sacramento constituye el fin principal de todos sus deseos. Puede decirse que Jesucristo tomó el estado sacramental para seguir honrando y glorificando a su Padre.

I

El verbo reparó, por la encarnación , y restauró la gloria del creador, oscurecida en la creación por el pecado del primer hombre, a que le arrastró la soberbia.
Para ello se humilló el verbo eterno hasta unirse a la naturaleza humana; tomó la carne en el purísimo seno de María y se anonadó a sí mismo tomando forma de esclavo.
Rescatado el hombre con el precio de su divina sangre, devuelta a su Padre una gloria infinita con todos los actos de su vida mortal y purificada la tierra con su presencia personal, Jesús subió glorioso al cielo, pues su obra quedaba terminada.
¡Oh que día mas glorioso para la celestial Jerusalén el de la triunfante ascensión del Salvador!
¡Pero día triste y muy triste para la tierra, porque se aleja de ella su rey y reparador! ¿No sería de temer que allá, en la patria de los bienaventurados, se convirtiese bien pronto la tierra en objeto de ira y de venganza?
Cierto que Jesús deja establecida su Iglesia entre los hombres, y en ella buena y santos apóstoles; ¡pero éstos no son el Divino Maestro!
En la Iglesia habrá también muchos y muy santos imitadores de Jesús, su divino modelo; pero al fin son hombres como los demás, con sus defectos e imperfecciones , y nunca libres , mientras viven en la tierra, de caer en los profundos abismos de la culpa.
Si la reparación obrada por Jesucristo y la gloria devuelta a su Padre con tantos trabajos y sufrimientos las dejase en manos de los hombres, ¿no habría de temer por su mal resultado? ¿No sería a todas luces arriesgado encomendar la obra de la redención del mundo y de la glorificación de Dios a hombres tan incapaces e inconstantes siempre?
No, no; ¡no se abandona así un reino conquistado a costa de tan inauditos sacrificios como son la encarnación, pasión y muerte de un Dios!
¡No se epone a tales riesgos la ley divina del amor!

II

Entonces, ¿que hará el Salvador?
Permanecerá sobre la tierra. Continuará para con su eterno Padre el oficio de adorador y glorificador. Se hará Sacramento para la mayor gloria de Dios.
¿No veis a Jesús sobre el altar... en el sagrario? Está allí... Y ¿que hace?
Adora a su Padre, le da gracias, intercede por los hombres, se ofrece a Él como víctima, como hostia propiciatoria para reparar la Gloria de Dios, que sufre menoscabo continuamente. Allí está sobre su místico calvario repitiendo aquellas sublimes palabras: "Padre, perdónalos...; te ofrezco por ellos mi sangre..., mis llagas...!"
Se multiplica por todas partes; dondequiera sea preciso ofrecer alguna expiación. En cualquier sitio que se establezca una familia cristiana, allá va Jesús a formar con ella una sociedad de adoración, para glorificar a su Padre, adorándole Él mismo y haciendo que le adoren todos en espíritu y en verdad.
Y el Padre satisfecho y glorificado cuanto merece, exclama:
"Mi nombre es grande entre las naciones; desde el oriente al ocaso se me ofrece una hostia de olor agradable".

III

¡Oh maravilla de la Eucaristía! Jesús por su estado sacramental rinde homenaje a su Padre de manera tan nueva y sublime que nunca jamás recibió otro igual de criatura alguna, ni aun pudo hasta cierto punto recibirlo tan grande del mismo redentor aquí en la tierra.
¿En que consiste este homenaje extraordinario?
En que el rey de la gloria, revestido en el cielo de la infinita majestad y poder de Dios, inmola exteriormente en el santísimo Sacramento, no solamente su gloria divina, como en la encarnación, sino también su gloria humana y las cualidades gloriosas de su cuerpo resucitado.
No pudiendo honrar a su Padre, en el cielo, con el sacrificio de su gloria desciende a la tierra y se encarna de nuevo sobre el altar; el Padre puede contemplarle todavía tan pobre como en Belén; aunque continúe siendo el rey del cielo y la tierra  y tan humilde y obediente como en Nazaret, puede verle sujeto no sólo a la ignominia de la cruz, sino a la más infamante de las comuniones sacrílegas y sometido a la voluntad de sus amigos y profanadores...
Así procura la gloria de su Padre este mansísimo Cordero, inmolado sin exhalar una queja; esta inocente víctima que no sabe murmurar; este glorioso Salvador que jamás pide venganza.
Más ¿para que todo esto?
Para glorificar al Padre, por la continuación mística de las más sublimes virtudes; por el sacrificio perpetuo de su libertad, de su omnipotencia y de su gloria inmoladas por puro amor, en el Santísimo Sacramento, hasta la última hora del mundo.
Presentando Jesucristo aquí en la tierra, con sus humillaciones, un contrapeso eficaz al orgullo del hombre y rindiendo por esta razón, una gloria infinita a su Padre, le consuela vivamente. ¡Que razón de la presencia eucarística más digna del amor de Jesús a su eterno Padre!

Obras Eucarísticas
San Pedro Julián Eymard

viernes, 10 de junio de 2011

Unos desconocidos arrojan el Santísimo Sacramento al suelo, lo rocían con cerveza y lo pisotean

COLOMBIA


El sacerdote Rodrigo Hurtado, párroco del templo San Isidro al que pertenece la capilla Cristo Salvador, del barrio Los Cámbulos de Dosquebradas, denunció una acto sacrílego que se presentó en esta última capilla, en la madrugada del lunes.

Según la denuncia, desconocidos ingresaron al templo, hurtaron elementos avaluados en dos millones de pesos, además de dinero producto de la colecta de la capilla y a esto se suma que los delincuentes abrieron el Sagrario, sacaron las hostias y las derramaron en el piso; posteriormente les rociaron cerveza y las pisotearon.

Cabe destacar que hace cuatro años, esa misma capilla había sido blanco de otro acto sacrílego, cuando desconocidos quebraron las manos de una imagen de la Virgne María y hurtaron elementos de la capilla.

La Diócesis de Pereira ordenó el cierre del templo y retirar el Santísimo así como la excomunión para los responsables del hecho. La normalidad retornará a la capilla de Cristo Salvador sólo dentro de un mes cuando se realice un acto de desagravio, como lo ordena la justicia canónica.

jueves, 9 de junio de 2011

VUELVE A NOSOTROS ESOS TUS OJOS MISERICORDIOSOS

María es toda ojos para compadecerse de nosotros y socorrernos San Epifanio llama a María "la de los muchos ojos"; la que es todo ojos para ver de socorrer a los necesitados. Exorcizaban a un poseído por el demonio; y al preguntarle el exorcista qué hacía María, respondió el poseso: "baja y sube". Quería decir, que esta benignísima Señora no hace otra cosa más que bajar a la tierra para traer gracias a los hombres, y subir al cielo para obtener el divino beneplácito para nuestras súplicas. Con razón san Andrés Avelino llama a la Virgen la administradora del Paraíso que de continuo se ocupa de obtener mise-ricordia, impetrando gracias para todos, tanto justos como pecadores. "El Señor tiene los ojos sobre los justos" (Sal 33,16). Pero los ojos de la Señora, dice Ricardo de San Lorenzo, están vueltos, tanto hacia los justos como hacia los pecadores. Y es porque los ojos de María son ojos de madre, y la madre no sólo mira porque su hijo no caiga, sino para que, habiendo caído, lo pueda levantar.
Bien lo dio a entender el mismo Jesús a santa Brígida cuando le oyó que hablando a su Madre le decía: "Madre, pídeme lo que quieras". Esto es lo que siempre le está diciendo el Hijo a María, gozando en complacer a esta su amada Madre en todo lo que pide. Y ¿qué le pide María al Hijo? Santa Brígida oyó que ella le decía: "Pido misericordia para los pecadores". Como si dijese: "Hijo, tú me has nombrado Madre de la misericordia, refugio de los pecadores, abogada de los desgraciados y me dices que te pida lo que quiera. ¿Qué he de pedirte? Te pido que tengas misericordia de los necesitados". "Así que, oh María – le dice con ternura san Buenaventura – tú estás tan llena de misericordia, y tan atenta a socorrer a los necesitados, que parece que no tienes otro deseo ni otro afán". Y porque entre los necesitados, los más desgraciados de todos son los pecadores, afirma Beda el Venerable, María está siempre rogando al Hijo en favor de los pecadores.


San Alfonso María de Ligorio. Las Glorias de María.