lunes, 7 de febrero de 2011

Mejor morir a manos de un torero que en el matadero

¿Porqué hablar del desnudo de 300 tipos, y no de la faena de Ponce ante 42.000 espectadores?


Más de 300 "activistas" protestaron semidesnudos frente al Palacio de Bellas Artes contra las corridas de toros, en la Ciudad de México.

Bañados en sangre simulada con pintura vegetal, los integrantes de la organización Anima Naturalis formaron la palabra “BASTA” con sus propios cuerpos para exigir la prohibición de la tauromaquia en México.

Durante 30 minutos permanecieron en el suelo simulando estar muertos, simbolizando los cuerpos de los toros.

Otros 200 activistas formaron una valla alrededor de sus compañeros. La directora de la organización Teresa Menéndez afirmó que más del 80% de la población no simpatiza con el llamado arte taurino.

Explicó que México es de los pocos países que aún realizan esta práctica y el único en el que no hay ninguna regulación al respecto.







Estos mismos que defienden los "derechos de los toros" ¿defenderán con el mismo ímpetu el derecho de los no nacidos?

Santa Catalina y el sacerdocio













Santa Catalina de Siena* 
El Diálogo. El cuerpo místico de la Iglesia

“La dignidad en que te coloqué se te presenta resplandeciente, tal como es, para tu vergüenza, sabiendo que tú la has tenido y usado en las tenebrosidades del pecado.

De los bienes de la santa Iglesia que puse ante ti eres deudor y ladrón; de ellos debiste dar lo debido a los pobres y a la santa Iglesia. Ahora tu conciencia te los representa y cómo los has gastado con meretrices públicas y con ellos has alimentado a los hijos, enriquecido a los parientes; te los has comido y con ellos has adornado la casa y comprado vajilla de plata, cuando debías vivir en pobreza voluntaria".

“Ante tu conciencia se presenta el oficio divino, que abandonaste, sin preocuparte de que cometías un pecado mortal; y, si lo recitabas con la boca, el corazón se hallaba lejos de mí. En cuanto a tus súbditos, es decir, en cuanto a la caridad y hambre que acerca de ellos debiste tener, alimentándolos en la virtud, dándoles ejemplo de vida y el misericordioso castigo o el duro de la justicia, tú hiciste lo contrario, y te reprocha la conciencia ante la espantosa presencia de los demonios.

“Y si tú, prelado, has dado cargos o cura de almas a algún súbdito con injusticia, es decir, que no has mirado ni a quién ni cómo se los has dado, esto se te pone ante tu conciencia, porque los debiste dar no en razón de palabras aduladoras, ni por agradar a las criaturas, ni por regalos, sino en atención a la virtud, por honor mío y por la salvación de las almas.

Como no lo has hecho, eres acusado, y para mayor confusión tienes delante la conciencia y la luz de la inteligencia a propósito de lo que debiste hacer y de lo que debiste evitar y lo has omitido.

*****

Así ocurre a estos miserables en particular, y en general a todos, porque en la muerte, cuando el alma comienza a ver mejor sus desgracias y el justo su bienaventuranza, a estos desgraciados se les representa su vida de pecado.

No necesitan que otros se la pongan delante, puesto que la conciencia lo hace tanto con los pecados cometidos como con las virtudes que debieron practicar.

¿Por qué las virtudes?

Para mayor vergüenza suya, porque, estando la virtud al lado del vicio, se reconoce mejor el pecado, y cuanto más lo conoce, mayor vergüenza padecen. Por su pecado conocen mejor la perfección de las virtudes, de donde les viene mayor dolor al ver que en su vida han estado alejados de la virtud.

Quiero que sepas que en el conocimiento que tienen del vicio ven con perfección el bien que se seguirá al hombre virtuoso y los sufrimientos que vendrán al que ha permanecido en las tinieblas del pecado mortal.

Les doy este conocimiento no para que lleguen a la desesperación, sino al perfecto conocimiento de sí y la vergüenza de su pecado; pero con esperanza, a fin de que con la vergüenza y el conocimiento expíen sus pecados y aplaquen mi ira, pidiendo humildemente la misericordia.

El virtuoso acrecienta por ello su gozo y conocimiento de mi caridad, porque a la gracia atribuye haber seguido la virtud y caminado por la doctrina de mi Verdad, debiéndolo a mí y no a sí mismo; por eso se alegra en mí. Con este verdadero conocimiento gusta y recibe su fin dulcemente, al modo que te dije en otro lugar.

Así como el uno se llena de gozo, o sea, el justo, que ha vivido en ardentísima caridad, el oscuro pecado se llena de penosa confusión…

Los que han llevado su vida con lascivia y muchas maldades tienen sufrimientos y temor ante la presencia de los demonios. No reciben el mal de la desesperación si no quieren, per sí el reproche la y la reavivación de la conciencia, miedo y temor en su horrible presencia….

Ahora comprendes cuán grande es la ceguera del hombre, y especialmente de estos desventurados ministros, porque todo lo han recibido de mí, y cuanto más iluminados se hallan por la Sagrada Escritura, tanto se hallan más obligados, y en consecuencia, incurren en una grande e intolerable confusión.

Como lo conocieron mejor en la vida por la Sagrada Escritura, en la muerte conocen mejor los pecados cometidos…

…estos ministros tendrán mayor castigo por la misma culpa que los demás cristianos, a causa del ministerio que les otorgué cuando los puse para que administrasen el santo sacramento y porque tuvieron la luz de la ciencia para poder discernir la verdad en beneficio suyo y de los demás, si hubiesen querido, y por esta razón reciben con justicia mayores castigos-

Sin embargo, estos miserables no se dan cuenta de que, si hubieran tenido un mínimo de consideración a su estado, no se verían en tantos males, sino que serían lo que deben ser y no son.

Más bien están todos corrompidos, obrando peor que los seglares de su clase, por lo que manchan la faz de su alma con sus pestilencias, corrompen a sus súbditos y chupan la sangre de mi esposa, es decir de la santa Iglesia.

Con sus pecados la hacen palidecer, esto es, que el amor y afecto que deben tener a esta esposa lo han puesto en sí mismos, y no buscan sino arruinarla y conseguir prelaturas y grandes réditos, cuando deberían buscar las almas.

Por su mala vida llegan los seglares a la falta de reverencia y obediencia a la santa Iglesia, si bien ellos no deberían obrar así, ni pueden disculparse con los pecados de sus ministros”


Cartas a Gregorio XI, 1370-1378

“ si me dijeses, padre: “¡El mundo está tan turbado!, ¡de qué modo llegaré a la paz?”, os digo de parte de Cristo crucificado: tres cosas principales os conviene obrar con vuestro poder.

Una es que del jardín de la Santa Iglesia arranquéis la flores hediondas, llenas de inmundicia y de avaricia, hinchadas de soberbia; esto es, los malos pastores y prelados, que envenenan y corrompen este jardín.

¡Ay de mí, gobernador nuestro, usad de vuestro poder para desarraigar esas flores!

Arrojadlas fuera, que no tengan ya que gobernar. Procurad que traten de gobernarse a sí mismos en santa y buena vida.

Plantad en este jardín flores olorosas, pastores y prelados que sean verdaderos siervos de Jesucristo, que no atiendan a más sino a la honra de Dios y a la salud de las almas que sean padres de los pobres…”

¡Oh, cuánto deleite, si viéramos que el pueblo cristiano diese el condimento de la fe a los infieles!

Puesto que luego, habiendo recibido la luz, llegarían a gran perfección, como planta nueva, habiendo perdido el frío de la infidelidad y recibido el calor y la luz del Espíritu Santo por la santa fe; producirían flores y frutos de virtudes en el cuerpo místico de la santa Iglesia: tanto, que con el perfume de sus virtudes ayudarían a apagar los vicios y los pecados, soberbia e inmundicia; las cuales cosas abundan hoy en el pueblo cristiano, y singularmente en los prelados, en los pastores y en los rectores de la santa Iglesia; los cuales se han hecho comedores y devoradores de las almas; no digo convertidores sino devoradores.

Y por el amor propio que tienen de sí mismos; del cual nacen soberbia, codicia y avaricia e inmundicia del cuerpo y de la mente suya.

Ven a los lobos infernales arrebatar a sus súbditos, y no parecen cuidarse de ello; tanto es el cuidado que han puesto en adquirir deleites y delicias, alabanzas y placeres del mundo.

Y todo procede del amor propio: porque si se amaran por Dios, y no por sí mismos, atenderían sólo al honor de Dios y no al propio, y a la utilidad propia sensitiva…

Cartas a Urbano VI, 1378-1389
“En la cual caridad, amor inefable, la amargura, santísimo Padre, en la cual estáis, estando tan dulcemente revestido, se os volverá grandísima dulzura y suavidad: y el peso, que es tan grave, el amor os volverá ligero: conociendo que sin soportar mucho no puede ser saciada vuestra hambre y la de los siervos de Dios, hambre de ver reformada la santa Iglesia con buenos, honestos y santos pastores.

Y soportando vos sin culpas los golpes de estos inicuos, que con el bastón de la herejía quieren herir a vuestra Santidad, recibiereis la luz.

Porque la verdad es aquella cosa que nos libera.

Y porque es verdad, que, elegido por el Espíritu Santo y por ellos, sois su vicario, la tiniebla de la mentira y de la herejía que han suscitado nada podrá contra esta luz; antes bien, cuanto más tinieblas quisieran crear, tanta más perfectísima luz recibiréis…

“No soportéis el acto de la inmundicia. No digo su deseo, puesto que no podréis ordenarlo si ellos no lo desean; mas por lo menos el acto (que esto se puede) sea regulado por vos.

No simonía, no las grandes delicias; no jugadores de la sangre; que aquello que es de los pobres y aquello que es de la santa Iglesia es así jugado, haciendo de mercaderes el lugar que debe ser templo de Dios.

No lo hacen como clérigos ni como canónigos, que deben ser flores y espejo de santidad, y en cambio están como mercaderes, lanzando hedor de inmundicia y ejemplo de miseria…”

*Obras de Santa Catalina de Siena
El Diálogo, Oraciones y Soliloquios
BAC MADRID MCMLXXX

Pío IX

 En cierta ocasión, cuando tuvo que bendecir a un grupo de clérigos protestantes, tomó algunas palabras de la consagración del incienso: 
" Que aquel por quien vais a ser quemados, os bendiga ".

Giovanni Maria Mastai Ferretti, nació el 13 de mayo de 1792 en Senigallia. Fué elegido pontífice el 16 de junio de 1846, suscitando esperanzas en los ambientes patrióticos liberales y católicos: uno de los primeros actos fue la promulgación de una amnistía para los prisioneros políticos y consintió algunas reformas en el Estado Pontificio. En los primeros dos años del pontificado, se ganó el título de papa liberal, patriótico y reformador.

En abril de 1848, cuando era evidente que la masonería internacional fomentaba atentados, revoluciones y desórdenes contra el Papado y las naciones tradicionalmente católicas, Pío IX tomó distancia de las facciones más radicales de los patriotas italianos. A raiz del desencadenamiento de motines insurreccionales en Roma, se trasladó a Gaeta, mientras que en la ciudad eterna se proclamaba poco después, en 1849, la República Romana por parte de Giuseppe Mazzini, Carlo Armellini e Aurelio Saffi. Las iglesias fueron saqueadas mientras Mazzini se incautaba de obras de arte, propiedad de la Iglesia, para pagar a la masonería británica que había anticipado el dinero necesario para tomar Roma.

Gracias a la intervención de las tropas francesas, la República romana cayó y el Papa pudo volver a la capital en 1850. Desde entonces, el Pontífice puso en marcha una política de intransigencia («Non possumus») hacia las exigencias del poder laico, convirtiéndose en el adversario más acérrimo del ala anticlerical de la masonería.

En 1854, proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción y, en el primer Concilio Vaticano (1869_70), el dogma de la infalibilidad papal. En 1864, promulgó la encíclica «Quanta cura», con el anexo del «Sillabus», una lista de enseñanzas prohibidas, con la que la iglesia condenaba los errores del momento y conceptos liberales e iluministas. Con la llegada de la unidad de Italia, el último papa_rey se vió desposeido de las regiones de la Romaña (1859), Umbría, las Marcas (1860) y, en 1870, la misma Roma, con la conocida toma de Porta Pia, el 20 de septiembre, que marcó el fin del poder temporal de los papas.

Desde entonces, la masonería italiana celebra su propia fiesta anual, justamente el 20 de septiembre, en recuerdo de la victoria contra la Iglesia. Los documentos antimasónicos del Pontificado de Pío IX son unos 124 y se subdividen en 11 encíclicas, 61 cartas breves, 33 discursos y alocuciones y documentos de varios dicasterios eclesiásticos. Según Pío IX, todos los males que se abatieron en aquél tiempo sobre la Iglesia y sobre la sociedad provenían del ateismo y del cientismo del siglo XVII, postulado por la masonería y exaltado por la Revolución Francesa. En la encíclica «Qui pluribus» (9/10/1849), Pio IX habla de «hombres ligados por una unión nefanda» que corrompen las costumbres y combaten la fe en Dios y en Cristo postulando el naturalismo y el racionalismo y, sobre todo, poniendo en marcha el conflicto entre ciencia y fe. Otro error atribuido a este círculo de pensadores es el hablar de progreso como un mito y contraponerlo a la fe.

Ante estas acusaciones precisas, la Masonería reaccionó con un desdén violento. En primer lugar, convocó un «Anticoncilio masónico, Asamblea de librepensadores» con la idea de liderar un movimiento internacional dedicado a combatir sin tregua al Vaticano. Entre los escritos que se difundieron para esta convocatoria masónica, había uno que decía «El Anticoncilio quiere luz y verdad, quiere ciencia y razón, no fe ciega, no fanatismo, no dogmas, no hogueras. La infalibilidad papal es una herejía. La religión católica romana es una mentira; su reino es un delito».

En esta situación de beligerancia contínua, Pío IX no perdió el ánimo y siguió su trabajo para compactar la Iglesia en torno a un principio de unidad. Atribuyó gran importancia a la espiritualidad popular, a la relación con los santos, especialmente a María a través del reconocimiento de las apariciones de La Salette y de Lourdes. Dió impulso a procesiones, peregrinaciones y todas las formas de piedad popular. En 1870, inauguró un nuevo modo de elección de obispos y prelados, elegidos no ya preferentemente entre los notables sino entre los sacerdotes comunes, allí donde se manifestasen los méritos pastorales. Su popularidad creció enormemente. Fue obstinado en no aceptar ningún arreglo con el Estado italiano. Murió el 7 de febrero de 1878, pero la masonería trató de perseguirlo encarnizadamente incluso tras la muerte. En la noche del 12 al 13 de julio de 1881, su féretro fue trasladado del Vaticano al cementerio del Verano. La masonería organizó una manifestación irreverente, con lanzamiento de piedras, imprecaciones, blasfemias, y canciones vulgares y obscenas, contra el cortejo fúnebre, que a su vez respondía con la recitación del rosario, los salmos, el oficio de difuntos y pías jaculatorias.

El culmen de la agresión tuvo lugar cuando el cortejo fúnebre pasó por el puente Sant'Angelo. Al grito de «¡muerte al Papa, muerte a los curas!», un grupo de desalmados trató de arrojar el cadáver de Pío IX al Tíber. Pero los católicos apretaron las filas en torno a los restos mortales del pontífice y rechazaron el ataque. A la luz de estos acontecimientos, el reconocimiento de la virtud heroica del nuevo beato hace justicia a una persona de gran espesor humano y a un gran Papa.

Pio IX fue beatificado el 30 de Septiembre del 2000.
La causa de beatificación de Pío IX fue una de las más largas y difíciles de la historia de la Iglesia. Fue puesta en marcha por Pío X, el 11 de febrero de 1907. Relanzada, por Benedicto XV, sin gran éxito, y también Pío XI animó el proyecto. Tras la segunda guerra mundial, la instructoría canónica fue reiniciada por Pío XII, el 7 de diciembre de 1954. Con Pablo VI la causa experimentó importantes avances: se completó la «positio», es decir, la recogida de las actas del proceso canónico, el análisis de la vida del candidato a la santidad, los interrogatorios de los testigos y las evaluaciones de los historiadores y de los teólogos.

El decreto sobre el ejercicio heroico de las virtudes teologales y cardinales fue promulgado por la Congregación para las Causas de los Santos, el 6 de julio de 1985, y aprobado por Juan Pablo II. Entre las virtudes del Pontífice, figuran el amor sin reservas por la iglesia, la caridad y la gran estima por el sacerdocio y los misioneros. El milagro atribuido a Pío IX, verificado por la Consulta de médicos el 15 de enero de 1986, es la curación inexplicable de una religiosa francesa.

sábado, 5 de febrero de 2011

COMENTARIOS ELEISON 186 (5-II-2011) : CONTAMINACIÓN LIBERAL



Si el liberalismo en su sentido más amplio se define como la liberación del hombre de Dios (hacer referencia a los "Comentarios Eleison" de la semana pasada), entonces el Catolicismo liberal del siglo XIX que surgió de la Revolución Francesa (1789) fue en términos generales la liberación exitosa de Dios por la política, mientras el Modernismo liberal de principios del siglo XX podemos considerarlo como el intento fallido de liberar a la Iglesia Católica de Dios, intento frustrado por San Pio X. Sin embargo, ese intento tuvo éxito, medio siglo después, más allá de los sueños de los liberales, con el Concilio Vaticano Segundo. Enseguida les presento otro testimonio reciente que recibí de Italia, que muestra cómo el Tradicionalismo liberal trabaja actualmente para liberar la Tradición Católica de Dios (¡si tan solo tuviésemos la mitad de la perseverancia del Demonio!):


"Después de que el Motu Proprio de Benedicto XVI desencadenó la Misa Tridentina en el 2007, una gran cantidad de Católicos se acercaron más a la Tradición, pero su calidad varió ampliamente. Como era inevitable, el aumento en número atrajo hacia la Tradición muchos Católicos que nunca habían estado convencidos de su importancia y cuya idea de la Tradición era aún básicamente subjetiva, lo que quiere decir que para esos Católicos, la Tradición es opcional y no obligatoria. En este sentido, aún si Benedicto de hecho dijo algunas cosas provechosas en su discurso clave del 22 de Diciembre del 2005, su efecto fue desastroso.
La confianza en el Papa hizo entonces que cualquier pensamiento crítico acerca de la liturgia, catequesis o doctrina modernas, tomara un segundo lugar. El establecer distinciones o el aclarar la confusión lo hacía a uno extremadamente impopular. Sin embargo, el anuncio de Asis III le dio un fuerte golpe a este espectro amplio y blando de la Tradición, y los Católicos tuvieron que decidirse. Los contrastes salieron a la luz y las primeras divisiones se esbozaron.
Benedicto XVI ha tenido éxito al infectar el potencial prometedor de jóvenes Católicos conectados o cercanos a la Tradición, y ha logrado crear divisiones. Mucho de ese potencial ahora está arruinado, aún cuando uno pudiese depositar la esperanza en Dios de que muchos otros jóvenes terminaran hablando y comportándose en una manera propiamente Católica. Entonces ¿cuántos Católicos abrazarán al fin, de todo corazón, la causa justa de la Iglesia? Tendremos que esperar a que la polvareda se disipe y a que los hombres de buena fe y vigor fresco hagan su aparición.
Ser testigo de la Tradición requiere más que nunca antes de declaraciones firmes y claras. Vacilar causa solamente daño. Mientras tanto, sigamos luchando, subiendo el tono en donde sea necesario y abiertamente resaltando los males de la Nueva Iglesia Conciliar de Benedicto XVI. La opinión pública en Italia está muy lejos de preocuparse de los verdaderos problemas de la Iglesia. Los Católicos aquí, praticantes o no, han aprendido por siglos a creer que lo que el Papa dice es palabra del Vangelo. Son hijos de nuestra era."


Seguramente este testimonio sugiere que la marginalización de Econe por la Iglesia oficial en 1975 y su rotunda condenación con las "excomuniones" de 1988, ayudaron a salvar a la Tradición Católica de la contaminación liberal. ¿Necesiterá permitir el Señor Dios por esa misma razón otra división y marginalización como la de entonces? ¡Fervientemente esperamos que no!


Kyrie eleison.

SAN FELIPE DE JESÚS Primer Mártir Mexicano



Pocos son los cristianos que comprenden a fondo la exigencia radical que encierra la total conversión de vida para despojarse del hombre viejo y renovarse en el hombre nuevo, que es Jesucristo (Col.3,9). Felipe de las Casas que quiso llamarse "de Jesús" cuando por fin llegó a convertirse plenamente, es un espléndido ejemplo de esa comprensión cordial y práctica de lo que significa e implica la auténtica conversión.


Felipe de las Casas Martínez nace en la Ciudad de México el primero de mayo de 1572, primogénito de once hijos del matrimonio español formado por honrados inmigrantes españoles: don Alonso de las Casas y doña Antonia Martínez. Su pila de Bautismo se conserva en la Catedral Primada Metropolitana.


En su niñez se caracterizó por su índole inquieta y traviesa. Se cuenta que su aya, una buena negra cristiana, al comprobar las diarias travesuras de Felipe, solía exclamar, con la mirada fija en una higuera seca que, en el fondo del jardín, levantaba a las nubes sus áridas ramas:
"Antes la higuera seca reverdecerá, a que Felipillo llegue a ser Santo"...
El chico no tenía madera de Santo... Asistió al Colegio de San Pedro y San Pablo de donde sería expulsado debido a su carácter incontrolado y travieso.


Posteriormente es enviado al noviciado franciscano de Santa Bárbara en la Ciudad de Puebla, del cual escapa para regresar a su casa.
Don Alonso decide entonces, ponerlo a trabajar en un taller de platería en donde mostró habilidad para labrar la plata; sin embargo, su inconstancia y falta de disposición para trabajar entre cuatro paredes, llevó al fracaso este nuevo intento de forjarle un "porvenir" a Felipe.
Las cosas se habían puesto tensas en su casa y Felipe, de entonces 18 años, decide embarcarse hacia las filipinas para actuar como agente de compras en Manila para los negocios de su padre, corría el año de 1590. Manila, punto de confluencia de razas, de comercio, de tentaciones... Felipe se deja atraer por un tiempo por los juegos de azar, actividad muy popular entre los habitantes de aquellas tierras.


El joven Felipe gozó por un tiempo de los deslumbrantes atractivos de aquella ciudad; pero pronto se sintió angustiado: el vacío de Dios se dejó sentir muy hondo, hasta las últimas fibras de su ser; en medio de aquel doloroso vacío volvió a oír la llamada de Cristo: " Si quieres venir en pos de Mí, renuncia a ti mismo, toma tu cruz y sígueme" (Mt.16, 24).


Para el próspero Felipe llegaba el momento de la decisión y escoge correctamente. Acude al convento franciscano de Santa María de los Ángeles en Manila en donde se entrega con fervor a la disciplina conventual y se prepara para la labor misionera que llevaba a cabo la orden y también, sin saberlo, se prepara para el martirio.


Profesó el 22 de mayo de 1594 con el nombre de Felipe de Jesús. Aparece así, el "hombre nuevo" de las cenizas del viejo; aparición que implica morir en cierto sentido, morir al mundo, implica dolor, dolor de "perder" nuestra vida cómoda.


Además de Felipe de Jesús, otros dos de los hijos de don Alonso y doña Antonia optaron por la vida religiosa: Juan, mártir también en las Islas Filipinas y Francisco, evangelizador agustino en México.
Y Felipe de Jesús volvió a tomar la cruz, y ahora si tomó muy en serio su conversión... Oró mucho, estudió, cuidó amorosamente a los enfermos y necesitados, y un buen día le anunciaron que ya podía ordenarse sacerdote, y que, por gracia especial, esa ordenación tendría lugar precisamente en su ciudad natal, en México, a la vista de sus Padres y amigos de la infancia...
En el siglo XVI, la aventura más espectacular era atravesar el inmenso Océano Pacífico de Asia a México; el viaje más arriesgado y largo que se hacía en el mundo era el de Manila al Puerto de Acapulco. Cada viaje iba acompañado de enfermedades, hambre y sed, inquietudes y desvelos.
El viaje de Manila a cualquier punto de América era, casi, un viaje a la Eternidad. Los navegantes sufrían por las tempestades que movían al galeón horriblemente, golpeándolo en forma espantosa. Muchos morían a consecuencia de los golpes, otros de miedo y algunos de mareo y debilidad.


La travesía duraba siete meses y a veces ocho meses. Felipe de Jesús empezó su viaje desde el Puerto de Cavite rumbo a su patria el 12 de julio de 1596, en un navío que tenía un nombre anticipatorio: el "San Felipe".


Dos fueron los tifones que golpearon al "San Felipe" de madera. Cuando el mar se serenó un poco se dieron a la tarea de reconstruir el "San Felipe", a curar las heridas y sepultar entre las bramantes olas a los muertos que la catástrofe había causado.
Siete días llevaban con tiempo sereno y mar en bonanza, cuando Fray Juan Pobre sugirió que se hiciese una arribada al Japón, lo que aceptó el General Matías Landecho, y cuando iban tomando rumbo hacia la costa les asaltó otro temporal más furioso que los anteriores, que duró 36 horas.


Era el 5 de octubre cuando ya el Galeón "San Felipe" se encontraba sin palo sano de Proa a Popa; y sin embargo, caminaba lentamente hacia el Japón.
Se dirigían al Gran Imperio del poderoso Taico Sama, la tierra de las ilusiones misioneras de Felipe de Jesús; él era el único que iba jubiloso, olvidado de todo, sólo pensaba en misionar. El cristianismo había entrado en Japón desde 1549, de la mano de San Francisco Javier S.J.
Felipe de Jesús se soñaba entre paganos alumbrándolos con la antorcha de la Fe y lavándolos con el agua regeneradora.


Soñaba que en Japón recibiría las Sagradas Ordenes de manos de un Obispo Misionero, y se quedaría en el fabuloso Japón, en el maravilloso Imperio del Sol Naciente, quemando su existencia en aras de un ideal sublime que llenaría toda su vida.
El Galeón "San Felipe" avanzaba sin cosa que para la navegación valiese y sin embargo, enfilaba derechamente al Japón. Todos palpaban que la navegación era milagrosa; hasta que por fin descubrieron tierra del Japón a la altura de Meaco, capital del Imperio.
Al intentar hacer tierra todavía correrían un último riesgo, temían chocar con alguna roca y destrozarse, pues el galeón no llevaba mando. Afortunadamente salieron del peligro y llegaron frente a las costas de Shikoku.


Todos los náufragos del "San Felipe", no se cansaban de dar gracias a Dios por aquel milagro y arrodillados en tierra japonesa entonaron el "TE DEUM LAUDAMUS". Felipe de Jesús besaba la tierra una y otra vez; tocaba ya no en sueños, sino despierto, la tierra de los mil atractivos y peligros.
El régimen político de Japón en la época de nuestro mártir se caracteriza por ser un gobierno militar presidido por un "Shogun", que de hecho controlaba y dirigía los destinos del país a espaldas del emperador, recluido en su palacio de Kyoto como figura decorativa.
Cinco ciudades del Imperio eran "shogunales", bajo el control directo del "generalísimo". Estas eran Kyoto, Tokyo, Osaka, Sakai y Nagasaki.


Oda Nobunaga fue el gran Shogun que comenzó el comercio con las potencias extranjeras; por ello favoreció el crecimiento del cristianismo. Toyotomi Hideyoshi cambió de actitud, y en 1587 publicó el "Edicto de expulsión de los misioneros". Taiko Sama dejó dormir su decreto pero seguía atentamente los movimientos de los misioneros por medio de espías.
Una delegación de los náufragos, incluyendo a Felipe de Jesús, decide viajar a la ciudad de Kyoto para encontrarse con otros franciscanos que predicaban ahí y solicitarle al embajador del gobernador de Filipinas, Fray Pedro Bautista, su intercesión ante el Shogun Taiko Sama para reparar la nave que había sido confiscada por el Shogun.


Pero el Shogun no quiso recibirlos; por el contrario, la mañana del 8 de diciembre de 1596 ordena la aprensión de los frailes del Convento de Santa María de los Ángeles en Kyoto "por haber desobedecido la orden para no predicar abiertamente". Aunque la verdadera razón de esta orden era el temor de los Shogun a ser dominados por las potencias extranjeras a través de la religión en un momento en que se estaba consolidando la unidad del país.
Felipe de Jesús pudo haberse sustraído al decreto de muerte: no había tenido tiempo de predicar y ni siquiera había elegido ir al Japón; era un náufrago, y como tal habría podido seguir su camino, como los otros náufragos lo hicieron, una vez reparado el barco.


Pero la puerta del Santo no es la puerta fácil... Siguió, pues, hasta el último suplicio a Fray Pedro Bautista y demás misioneros franciscanos que desde hacía años evangelizaban el Japón.
El 30 de diciembre, Taiko Sama decide trasladarlos a Nagasaki ubicada a 900 kilómetros, con el objeto de sacrificarlos en la única ciudad del Japón que había nacido cristiana.
Este recorrido tan largo, pensaba Taiko, serviría para erradicar la fe de aquellos japoneses que estuvieran tentados a acogerla por lo que durante todo el camino sometió a los prisioneros a innumerables afrentas.


El primero de enero se unen a los presos de Kyoto otros catequistas capturados en Osaka; más tarde se les unirían otros dos cristianos para completar el grupo de 26 prisioneros.


El 3 de enero se les mutila el lóbulo inferior de la oreja izquierda como forma de "marcar" a los que iban a morir. Este último hecho lleva a Felipe de Jesús a exclamar:


"Ya dimos la primera sangre; ya nadie nos quitará el gozo de darla toda por la fe".
26 cruces fueron dispuestas en la Colina de Nagasaki aquel 5 de febrero de 1597. Sus captores los crucificaron en una loma, la del Tateyama, que también era un trigal.
La cruz de Felipe de Jesús fue la del centro, la trece, como queriendo otorgarle a este extranjero que no hablaba japonés y con sólo unos meses en el Japón, el lugar más importante no sólo del Tateyama sino del comienzo de la evangelización del Japón.


Felipe de Jesús no podía hacer mucho por no tener las Sagradas Ordenes, ni dominar del todo la lengua. Lo que más hacía era orar, orar con fe pidiendo fortaleza para sí y para sus compañeros. Le parecía que no había hecho nada grande para merecer el martirio.
26 prisioneros sacrificados:


-Seis Misioneros Franciscanos: había cuatro españoles, fray Pedro Bautista Blásquez, fray Martín de la Ascensión, fray Francisco Blanco, y fray Francisco de Miguel. Y con ellos, fray Gonzalo García, indio portugués, y fray Felipe de Jesús, mexicano.
-Tres Jesuitas: Pablo Miki, un japonés de familia de la alta clase social, hijo de un capitán del ejército y muy buen predicador; Juan de Goto y Santiago Kisai, (dos hermanos coadjutores jesuitas).
-16 Cristianos Japoneses que eran catequistas y se habían hecho terciarios franciscanos. Entre ellos: un soldado: Cayo Francisco; un médico: Francisco (de Miako); Buenaventura y Matías (de Miako); Tomás Danki (de Ize); un enfermero: Juan Kisaka o Kinoia; Cosme y Máximo Takeya (padre e hijo); Joaquín Sakakibara, Pablo Suzuki, y tres muchachos de trece años que ayudaban a misa a los sacerdotes: Luis Ibarki, Antonio Deyman (de Nagazaki) y Tomás Kasaky, cuyo padre fue también martirizado.
-Un Coreano: León Karasuma.


Felipillo, Felipe de las Casas Martínez, se abrazó a la cruz de la cual fue colgado, suspendido mediante cinco argollas, pero las de sus tobillos estaban mal ajustadas, y sus pies resbalaron repentinamente del pedal de la cruz, quedando su garganta oprimida por el aro de acero puesto en su cuello.
Ahogándose, moviendo desesperadamente la cabeza, sólo pudo decir sus últimas palabras: "Jesús, Jesús, Jesús". A sus gritos corrieron los soldados y mirándole en agonía rematan al mártir clavando sus lanzas: dos lanzas atravesaron sus costados, una el costado derecho y otra en el corazón, y cruzándose en el pecho, salieron por sus hombros. Felipe de Jesús fue el primero en morir en medio de todos aquellos gloriosos mártires.


Era el 5 de febrero de 1597; muere el primer Santo Mexicano, San Felipe de Jesús, primer mártir del Japón, Mexicano Universal.
Cuenta la leyenda que ese mismo día la higuera seca de la casa paterna reverdeció de pronto y dio fruto. "¡Felipillo es santo, Felipillo es santo!", gritaba incrédula su nana en México al ver reverdecer la higuera muerta desde hace tiempo, mientras Felipe de Jesús cumplía con una misión, una misión grandiosa y que sin embargo pocos entendían en el lugar donde la llevaba a cabo.


"En la colina santa de Nagasaki había una selva de cruces y una turba de invictos mártires. Los cristianos se precipitaron a recoger sus vestidos para tenerlos consigo como reliquias y la sangre para humedecer paños llevados con esta finalidad. Entre tanto Dios glorificaba a sus mártires con ruidosos prodigios. Los cuerpos de los mártires difundían un delicioso perfume. Durante dos meses duraron colgados de las cruces sin dar signos de putrefacción. Las aves de rapiña que solían alimentarse de los cuerpos de los condenados en aquel lugar, dieron muchas vueltas alrededor de los cuerpos de los mártires sin tocarlos".
Felipe de Jesús fue beatificado, juntamente con sus compañeros Mártires de Nagasaki, el 14 de septiembre de 1627, por el Papa Urbano VIII.


El Beato Felipe de Jesús fue canonizado el 8 de junio de 1862 por el hoy Beato Papa Pío IX, junto con sus 25 Compañeros Mártires de Nagasaki, Japón.
Sobre el frontispicio del Vaticano, junto al emblema del Pontífice reinante, lució el escudo mexicano y la imagen del Primer Santo Mexicano dentro de la imponente Basílica ante la regocijada y piadosa presencia, en Roma, de varios obispos mexicanos, entre ellos el de Guadalajara, don Pedro Espinoza y Dávalos.


La Nación Mexicana declaró a San Felipe de Jesús su segundo Patrono, precedido, obviamente, por Santa María de Guadalupe. Y decretó el 5 de febrero como Fiesta Nacional. Sólo que el Congreso Constituyente en 1917, en esa fecha y en Querétaro, la hizo festividad en honor a la Carta Magna.


San Felipe de Jesús, el joven que supo convertirse hasta dar la vida por Cristo, ha sido declarado también Patrono de la Ciudad de México y de su Arzobispado.
Don Francisco Orozco y Jiménez, quinto Arzobispo de Guadalajara, promovió, con el Obispo de Nagasaki, la construcción de una iglesia en el lugar del martirio de "San Felipito" (como él cariñosamente le llamaba), y en 1926 escogió el lugar en que habría de dedicarse un templo en el Sector Libertad tapatío. También escribió y difundió una obra sobre el Santo Protomártir, editada en español y japonés.


El Padre Mateo Chávez Plascencia y el Padre Víctor Gabriel Saucedo fueron pioneros en la obra material del templo a San Felipe de Jesús en Guadalajara. El primero de ellos le dedicó la letra de un bello Himno, al que le compuso música don Ignacio Aréchiga. Aún se entona en las festividades.


Cuando se cumplió el Primer Centenario de la Canonización de San Felipe de Jesús, en 1962, el Sr. Cura Rafael Meza Ledesma fue el principal iniciador y animador de festejos jubilares, aprobados y secundados en el ámbito diocesano por el Cardenal José Garibi Rivera, quien promovió intensas celebraciones en el ámbito nacional. Hasta esas fechas pudo lograrse el principio de la construcción de un templo y monumento en Nagasaki.
El Episcopado Mexicano declaró solemnemente a San Felipe de Jesús como Celestial Patrono de la Juventud Mexicana, y en especial de la Acción Católica de Jóvenes Mexicanos, ACJM. Igualmente, el Seminario Diocesano de Guadalajara le concedió el Patronato para su Facultad de Teología.


Barrio joyero por tradición el antiguo de Oblatos, reconoció como su Patrono, de Joyeros y Plateros, a San Felipe de Jesús, por moción de Mons. Meza Ledesma, quien en 1972, en multitudinaria procesión, llevó e instaló, para su pública veneración, un cuadro del Protomártir en la Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe, del Santuario Nacional de Cristo Rey, en el Cerro del Cubilete.


En la década pasada, la Venerable Orden de Frailes Menores creó una Provincia Religiosa, con sede en Yucatán, que lleva el nombre de ese Santo Mexicano, hermano de su Seráfica Orden.
Con el nombramiento de nuevos Cardenales en junio de 1991, el Papa Juan Pablo II instituyó un nuevo Título Cardenalicio: el de Santa María de Guadalupe y San Felipe de Jesús, conferido al octavo Arzobispo de Guadalajara, Juan Jesús Posadas Ocampo, y con sede en la Basílica Parroquial de la Virgen de Guadalupe, en la Vía Aurelia, de Roma.
Ahora es el Título del actual Pastor, el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, quien bendijo y donó, para ese templo, una imagen de San Felipe de Jesús.


En proceso de construcción, en la Arquidiócesis de Guadalajara, hay otros dos templos dedicados al primer Santo Mexicano canonizado: uno en Tonalá y otro en Etzatlán. En las parroquias tapatías se recita con frecuencia una jaculatoria:


"¡Por la cruz en que expiraste,
San Felipe de Jesús,
haz que el pueblo mexicano
su gloria encuentre en la Cruz!".


San Felipe de Jesús, Protomártir de México,
que llevaste tu espíritu generoso hasta el
extremo del mundo, enséñanos a medir
el valor exacto de las cosas;
que nuestra patria
vuelva a su antigua riqueza espiritual,
y sea Dios el Señor de cada vida.
San Felipe de Jesús,
que aprendamos de ti
a ser como el mundo nos necesita.
¡Glorioso Mártir Mexicano,
ruega por tu Patria
y por los que vivimos en ella!

viernes, 4 de febrero de 2011

Teólogos progresistas piden poner fin al celibato mediante manifiesto

Siguiendo el ejemplo de Martín Lutero, un grupo de 144 teólogos alemanes, austriacos y suizos pide un cambio de rumbo desde Roma.



144 profesores de Teología católica de Alemania, Austria y Suiza han suscrito un manifiesto en el que exigen profundas reformas de la Iglesia Católica, que incluyen, entre otras, el fin del celibato, el sacerdocio femenino y la participación popular en la elección de obispos.


Los firmantes suponen mas de un tercio de los 400 teólogos del área de habla alemana, según revela hoy el rotativo "Süddeutsche Zeitung", en el que se afirma que su cifra sería mayor si muchos no hubiesen negado su rúbrica por miedo a represalias.


La iniciativa supone además el mas importante alzamiento contra la cúpula de la Iglesia Católica desde hace 22 años, cuando 220 teólogos suscribieron en 1989 la llamada "Declaración de Colonia", crítica con el gobierno de la iglesia ejercido por Juan Pablo II.


Entre los firmantes destacan profesores eméritos como Peter Hünermann y Dietmar Mieth, viejos luchadores por las reformas como Heinrich Missalla y Friedhelm Hengsbach, progresistas como Otto Hermann Pesch o Hille Haker, pero también conservadores como Eberhard Schockenhoff.


Tras explicar que se ven "en la responsabilidad de hacer una aportación a un nuevo comienzo real", la tesis central del memorando subraya que la Iglesia Católica solo "puede anunciar al liberador y amante Dios Jesucristo", cuando ella misma "es un lugar y un testigo creíble del mensaje de liberación del Evangelio".


Debe reconocer y fomentar "la libertad del hombre como criatura de Dios", respetar la conciencia libre, defender el derecho y la justicia y criticar las manifestaciones que "desprecian la dignidad humana".


Sus exigencias, que prudentemente califican de "retos", incluyen "mayores estructuras sinodales en todos los niveles de la iglesia" y la participación de los fieles en la elección de sus obispos y párrocos.


El manifiesto subraya que la Iglesia Católica necesita "también sacerdotes casados y mujeres en el oficio eclesiástico", señala que la falta de sacerdotes fuerza la existencia de parroquias cada vez mayores y lamenta que los sacerdotes sean "quemados" ante estas circunstancias.


Igualmente destaca que "la defensa legal y la cultura del derecho" en la Iglesia deben "mejorar urgentemente" y comenta que la elevada valoración del matrimonio y el celibato suponen "excluir a personas que viven el amor, la fidelidad y la preocupación mutua" en una relación estable de pareja del mismo sexo o como divorciados casados en segundas nupcias.


El manifiesto critica además el "rigorismo" de la Iglesia Católica y subraya que no se puede predicar la reconciliación con Dios sin crear las condiciones para una reconciliación con aquellos "ante los que es culpable: por violencia, por negar el derecho, por convertir el mensaje bíblico de libertad en una moral rigurosa sin misericordia".


"A la tormenta del pasado año no puede seguir tranquilidad alguna", afirma el texto, que considera que "en las circunstancias actuales solo puede ser la tranquilidad de la sepultura".


Y tras exigir diálogo y comentar que el miedo no es buen consejero, recuerda que los cristianos han sido "llamados por el Evangelio a mirar con valor hacia el futuro y como el llamamiento de Jesús a Pedro para caminar sobre las aguas: '¿por que tenéis miedo? ¿es vuestra fe tan pequeña?'".

CARTA QUE SAN FELIPE DE JESÚS ESCRIBIÓ EN LA NOCHE VÍSPERA DE SU MARTIRIO



Nagasaky, Japón. 4 de Febrero de 1597

Queridos padres y amigos

La noche pasa rápida. Mañana moriré ejecutado en la cruz, pero no tengo miedo.

Mi pensamiento vuela hacia ustedes y a mi patria querida.
Ahora que estoy para recibir el bautismo de sangre, recuerdo que fuí bautizado en la Catedral de México, y las veces que asistí a Misa en San Francisco de Plateros.

Lamento los años que perdí buscando mis apetitos, egoísta y disipado. Bendito sea Dios que vino en mi ayuda y comprendí que no valía la pena vivir para eso. Quise ser misionero, pero ahora Dios me premia antes del trabajo, concediéndome dar mi vida para probar mi amor.

Lamento no haber vuelto a México, aún cuando apenas fuese un día; pero volveré. Estoy cierto de que volveré para decirles a todos, que la verdadera vida por la que vale la pena vivir, es la vida eterna.


Paz y bien
Fray Felipe de Jesús

jueves, 3 de febrero de 2011

Cómo rechazar las doctrinas protestantes.



Las doctrinas fundamentales protestantes o, de las llamadas “denominaciones cristianas”, se contradicen demostrando el error en el que caen. Muchos protestantes hablan de que la Biblia como el único fundamento de la revelación pero, lo que no saben o no ven, es que aquella Biblia en la que se fundan, es la misma que canonizó la Iglesia católica apostólica romana, por tradición apostólica, en el Siglo IV; luego, cuando hablan de Biblia, hablan de la Biblia canonizada por la Iglesia católica. En la misma Biblia no se encuentra una lista de todos los libros inspirados; luego, ¿cómo saben que la serie de libros que contiene la Biblia son los correctos?

Muchas son sus contradicciones, las cuales, iremos demostrando en éste pequeño artículo que publicamos a continuación.


CÓMO RECHAZAR LAS DOCTRINAS PROTESTANTES

a) Cuando una doctrina está contra la razón, es necesariamente falsa y no fue revelada por Dios.

b) Ahora bien, el protestantismo es contrario a la razón… pues sus principios son falsos.

c) Luego, el protestantismo es falso y no fue revelado por Dios.


Debemos probar la proposición b):

Enunciado de los dos principios fundamentales del protestantismo:

1º) La Biblia, y sólo Ella, es la única fuente de revelación.

2º) Cada uno ha de interpretar la Biblia por sí mismo... (libre examen).


Refutación del primer principio:

Argumento I:

Los protestantes no pueden probar que la Biblia sea la palabra de Dios.

Los protestantes, para conocer las verdades de fe, admiten sólo la Biblia, y ésta en cuanto es Palabra de Dios.

Ahora bien, que la Biblia sea Palabra de Dios es una verdad de fe.

Luego, que la Biblia es Palabra de Dios debe ser probado por la Biblia, en cuanto es Palabra de Dios… Esto es caer en un círculo vicioso… ¡y no probar nada!

Argumento II:

El principio fundamental del protestantismo es contradictorio.

No está en la Biblia que ella sea la única regla de fe.

Ahora bien, según los protestantes, no se ha de creer lo que no está en la Biblia.

Luego, no se ha de creer que la Biblia sea la única norma de fe.

Argumento III:

La historia enseña que es falso el primer principio protestante.

La Biblia no era norma de fe de los cristianos que vivieron antes de que se escribiese la primera página del Nuevo Testamento y se terminase de escribir la última.

La Biblia no era norma de para todos los cristianos que vivieron antes de que se juntasen en un solo libro todos los libros inspirados (lo cual sucedió hacia el siglo IV).


Argumento IV:

Jesucristo puso como norma de fe la predicación.

La norma de fe de los primeros cristianos era la predicación de los Apóstoles, y no la Biblia (Mt. 28:18; Mc. 16:15; Lc. 10:16; Jn. 20:21).

Y en la Biblia no se ha escrito todo: Jn. 21:25; II Jn. 12; III Jn. 13.


Argumento V:

La Biblia sola no basta.

La Biblia habla también de la Tradición: II Tes. 2:15, II Tim. 1:13; II Tim. 2:2; I Cor. 15:1-2.

Para creer en la Biblia hace falta otra norma de fe que nos diga cuáles son los libros inspirados.


Refutación del segundo principio:


Argumento I:

El primer principio protestante contradice el segundo.

La Biblia no dice en ninguna parte que cada uno tiene derecho a interpretarla.

Los protestantes dicen que se tiene que rechazar cuanto no contiene la Biblia.

Luego, los protestantes tienen que rechazar que cada uno tiene derecho a interpretar la Biblia.


Argumento II:

Es falso el principio, pues la Sagrada Escritura no es fácil de entender.

Según ellos, la Biblia es fácil de entender… pero no es así: Hechos, 8:26-40; Lc. 24:25-27, 32, 44-46; II Pedro 3: 15-17.

Los Apóstoles no siempre entendieron la Sagrada Escritura. Los maestros de la Ley no entendieron la Sagrada Escritura (I Cor. 2:8). San Pablo no la entendía cuando perseguía a los cristianos. No la entienden hasta el día de hoy los judíos que aún esperan al Mesías (II Cor. 3:12-16).


Argumento III:

El segundo principio se opone al primero.

Como no hay dos personas que interpreten igual la Biblia, hay tantas interpretaciones como individuos.
Con el principio del libre examen, la norma de fe no es lo que dice la Biblia, sino lo que se interpreta al leer.
Luego, hay tantas normas de fe como individuos.


Argumento IV:

El segundo principio conduce al error… luego, es falso.

Doctrinas contrariamente opuestas no pueden ser verdaderas.

El segundo principio hace que uno interprete la Biblia de un modo, y otro de otro, aunque sea contrariamente opuesto al primero.

Luego, el segundo principio hace que las interpretaciones no sean verdaderas.

Ahora bien, lo que no lleva a la verdad, lleva al error.


Argumento V:

El segundo principio es absurdo y contradictorio.

Con el principio del libre examen, la norma de fe cambia en cada uno a medida que cambia su interpretación.

Ahora bien, cambiar constantemente de norma de fe es absurdo y contradictorio.

Argumento VI:

El segundo principio destruye la Biblia.

Los protestantes, con el libre examen, quitan a las palabras de la Biblia el significado que tienen en la mente de Dios, para darle el que se le ocurre al lector.

Argumento VII:

El segundo principio va contra la Biblia.

San Pablo dice: “La Iglesia de Dios es columna y sostén de la Verdad”.

Para los protestantes, la columna y sostén de la verdad es la Biblia, con su libre interpretación.
Luego, los principios del protestantismo se oponen a la Biblia.

De todo esto se sigue que tanto el primero como el segundo principios del protestantismo son falsos, que era lo que debíamos probar para demostrar que el protestantismo es falso y no ha podido ser revelado por Dios.

Es falso pues es contrario a la razón… es contrario a la razón pues sus principios son falsos.

Por lo tanto, hay que adherir con todo el corazón a la Iglesia Católica Apostólica Romana, la cual nos enseña que: “Hay que creer con fe divina y católica todas las cosas contenidas en la Palabra de Dios escrita o transmitida, propuestas por la Iglesia mediante definición solemne, o por el Magisterio ordinario universal, para ser creídas como divinamente reveladas”.

Por eso creemos en la Sagrada Escritura y en la Santa Tradición, en las cuales encontramos todo lo que es necesario creer para salvarse, y creemos en el Santo Magisterio de la Santa Iglesia que custodia fielmente, transmite íntegramente e interpreta infaliblemente el Depósito de la Fe.




Tomado del Blog de Cabildo.

miércoles, 2 de febrero de 2011

EGIPTO: NUEVO PARADIGMA MUSULMÁN

La Hermandad musulmana contra Occidente.


Los Islamistas, parece que están a punto de tomar el poder en todo el Oriente Medio como consecuencia de los disturbios, y que ya han derribado al régimen árabe; además que están amenazando a los demás países, en lo que algunos llaman la última ola de un islámico "Tsunami" que barrerá el mundo.


En Egipto, los miembros de la familia del presidente Hosni Mubarak, según se informa han huido del país después de una avalancha de protestas violentas en las calles lo que significa una grave amenaza para la estabilidad de esta nación árabe, un viejo aliado de EE.UU. y la única nación musulmana con un acuerdo de paz con Israel.


No se puede comenzar a describir con palabras la transformación absoluta y fundamental que está en marcha en la política mundial. Los medios de comunicación apenas están empezando a comprender la magnitud de una pequeña fracción. Nada como esta profunda crisis que ha sucedido desde la caída de la Unión Soviética. Ni siquiera los ataques terroristas del 9-11 están en comparación con lo que está sucediendo ahora. 


Esto es nada menos que un cambio de paradigma en todo el mundo... y apenas empieza.


La revolución de disturbios en Egipto, es sólo el comienzo. 
Túnez ya ha caído. Yemen y Jordania están en espera. Turquía ha cambiado su curso a una política más anti-Israel y con mayor posición anti-occidental. Arabia Saudita y los Estados árabes del Golfo se están quedando cada vez más aislados. Incluso, sus regímenes, es probable que se vuelvan mucho más vulnerables en los próximos meses. 
  
Para entender todo esto, tenemos que retroceder un poco. 
1979 los radicales islámicos orquestaron una revolución desenfrenada al expulsar al Shá de Irán, reemplazaron a su monarquía con una república teocrática islámica. Desde entonces, Irán se ha convertido en una piedra en el zapato para todo el mundo occidental, especialmente para los Estados Unidos e Israel. Desde Irán se orquesta y financia el terrorismo islámico. Desde el Líbano, Irán a través de Siria ha creado la organización terrorista Hezbolá1.  Por otra parte, Irán ha proseguido recientemente la elaboración de sus armas nucleares y los medios para ofrecerlos a éstos países como son los llamados misiles balísticos intercontinentales. En respuesta al secuestro terrorista de 1979 al personal de la embajada americana en Irán, los Estados Unidos apoyaron a un dictador en Irak llamado Sadam Hussein. Washington DC, organizó la transferencia de armas - incluso armas químicas - a Sadam Hussein para su uso en su guerra contra Irán.


Después la administración de Ronald Reagan, en Washington, intentó jugar en ambos lados de la guerra entre Irak e Irán mediante la entrega de armas a Irák. Sólo después de que Saddam Hussein utilizó las armas químicas contra su propio pueblo, fue que los Estados Unidos dejaron todas las relaciones militares con Hussein. Fue en ese momento que Hussein hizo creer que el verdadero enemigo eran los Estados Unidos y no los vecinos países vinculados en el Golfo Árabe. Así que firmó un tratado de paz con Irán y le dio por tomar las armas hacia el sur, hacia el mismo Kuwait. En agosto de 1990 las tropas iraquíes invadieron Kuwait - un aliado de EE.UU. y productor de petróleo para el mercado americano-. Kuwait fue tomado de forma rápida y Arabia Saudita dio cuenta de que era el siguiente en la lista negra de Hussein. Así que Estados Unidos respondió con la Guerra del Golfo, que terminó en febrero de 1991 con la derrota de Saddam Hussein, la contención de Irak, la liberación de Kuwait, y la presencia de una base permanente militar de EE.UU. en Arabia Saudita.


El 11 de septiembre de 2001, los Estados Unidos fueron atacados brutalmente por terroristas islámicos, (al menos eso nos hacen creer). La devastación en Nueva York, Washington DC y Pennsylvania enfureció al pueblo estadounidense. Osama Bin Laden, un saudí, y educado en Estados Unidos y radicales musulmanes suníes de la secta wahabí, orquestaron y financiaron los ataques terroristas a través de su organización terrorista internacional llamada Al Qaeda. Los ataques a los Estados Unidos se celebraron en muchos lugares en todo el Oriente Medio, y otras naciones islámicas, gracias a que muchos musulmanes perciben a Estados Unidos como aliado de Israel y de los demás dictadores árabes. 


Cuando el ataque a las Torres Gemelas, Osama Bin Laden citó el respaldo estadounidense a Israel, y condenó la presencia de una base militar estadounidense en su país Arabia Saudita. Como un puritano radical islámico, Bin Laden vio la presencia estadounidense como una profanación de la tierra santa por estar tan cerca de La Meca. En respuesta, los Estados Unidos, encabezados por el presidente George W. Bush, formuló una "guerra contra el terrorismo" en virtud del cual los Estados Unidos invadieron Afganistán e Irak, en un intento de "crear" democracias. En ambos casos se organizaron las democracias, pero democracias islámicas que siguieron aplicando diversos elementos de la sharia, que en determinado momento pueden ser extremadamente vulnerables a la  presión política-religiosa y que empujan a estos estados a convertirse en repúblicas islámicas teocráticos como Irán. En esta "guerra contra el terrorismo" -como llegó a ser llamada-, los Estados Unidos continuaron apoyando dictaduras en varios países islámicos como Egipto y Pakistán como agradecimiento por su colaboración en la lucha contra el terrorismo. Provocando ésto, los Estados Unidos se embarcaron en un gasto deficitario apoyando la guerra y aumentando los programas sociales, así como impulsaron el crecimiento económico, inflando una burbuja de crédito para respaldar al gobierno.


Ahora vamos a avanzar rápidamente diez años hasta la actualidad. 
La burbuja de crédito para respaldar al gobierno estadounidense en su "guerra" apareció en septiembre de 2008, como resultado de ésto, los Estados Unidos rescataron a los bancos y a los prestamistas con billones de dólares de déficit. La Reserva Federal, flotaba por la monetización de la deuda con miles de millones de dólares de dinero impreso. Esta inyección de liquidez en los mercados internacionales provocó la inflación en los mercados en el mundo, aumentando el costo de los alimentos, la energía, los textiles y el aumento de la pobreza a lo largo de todas las naciones que utilizan el dólar como moneda de comercio internacional. Estas condiciones golpearon duramente a las naciones del Medio Oriente, especialmente los que trabajaron estrechamente en colaboración con los Estados Unidos, causando disturbios que desembocaron en revoluciones políticas - Túnez, Yemen, Egipto y ahora Jordania- . No parece tener fin.
Los disturbios y las manifestaciones son comprensibles. Estas personas han sido víctimas de los gobiernos que les han fallado y los dejó en la pobreza y el hambre. El problema de estas revoluciones es que los grupos radicales islámicos estaban listos desde hace años, a punto de correr rápidamente y en directo hacia la creación de más teocracias islámicas radicales. El momento parece imparable ahora, y no hay nada que los Estados Unidos (o cualquier potencia occidental) puede hacer para influir en ésto. Cuanto más los Estados Unidos tratan de intervenir en los países islámicos, más frustrada está la población civil que a su vez voltea hacia las organizaciones más radicales como los "Hermanos Musulmanes". 
Por esto, ¿quién puede culparlos? Los Estados Unidos apoyaron a muchos de estos dictadores que trajeron la ruina sobre ellos -la población civil- en primer lugar. ¿Por qué demonios iban a confiar en los estadounidenses?


Para empeorar las cosas, Washington ha estado tratando de jugar en ambos lados de nuevo, al apoyar a los alborotadores, así como a los dictadores en los disturbios. Su conjetura es tan buena como la mía... ¿por qué repetir esto?... pero lo siguen haciendo, especialmente en Egipto. Tal vez esto es para ganar capital político, apoyando a los líderes, pero con los grupos de oposición debe ser tal vez porque ven muy cercano el éxito la revolución. Sin embargo, ya enfrascado en este juego, sea cual sea el capital político que esperaba ganar, se está pasando rápidamente y todo parece indicar que Estados Unidos vuelve a fracasar como lo hizo con el apoyo a Saddam Hussein en Irak durante la década de 1980.

Ahora todo el Medio Oriente está estallando en la revolución, y tan pronto como un dominó cae, no tardará en caer el próximo. Lo que sucedió en Irán en 1979 y lo que está ocurriendo en todo el Oriente Medio en 2011 nos hace ver que los estadounidenses son incapaces de hacer algo al respecto.


Desde una perspectiva católica, todo ésto fue predicho desde hace siglos por los místicos y visionarios aprobados por la Iglesia. 
En los próximos años la fuerza política se alejará de los Estados Unidos y Europa, y volteará más hacia los poderes islámicos radicales. 
No tardarán en mostrarse los radicales marxistas en Europa, que también intentarán la misma clase de revoluciones desenfrenadas en esos países. 
Lo que sigue es lo que muchos místicos católicos han llamado " El Castigo ", que dará lugar a otro cambio de paradigma que va a llevar a cabo la gran última era en la historia cristiana... antes del surgimiento del Anticristo y la Segunda Venida.




1(Hezbolá se formó en gran parte con la ayuda de los seguidores del Ayatollah Jomeini a principios de los años ochenta con el fin de difundir la revolución islámica y sigue una versión de ideología islámica chiíta ( "Willayat Al-Faqih") elaborada por el Ayatola Ruhollah Jomeini, líder de la Revolución Islámica de Irán).

martes, 1 de febrero de 2011

SAN PIONIO, Mártir

Pionio fue un presbítero de Esmirna y un genuino heredero del espíritu de San Policarpo. Hombre elocuente e ilustrado, convirtió a muchísimos a la verdadera fe. Durante la persecución de Decio (¿o de Marco Aurelio?), fue aprehendido, junto con Sabina y Asclepíades, al estar celebrando el aniversario de la fiesta del martirio de San Policarpo. Pionio fue prevenido en un sueño de su inminente destino. En la mañana, cuando los cristianos estaban tomando el "pan santo" (probablemente la eulogia bendecida y distribuida en la misa) con agua, fueron sorprendidos y apresados por Polemón, el sacerdote principal del templo.


Durante largos interrogatorios, resistieron todas las solicitaciones para que ofrecieran sacrificios, y manifestaron que estaban prestos a sufrir los peores tormentos y aun la muerte, antes que ceder; declararon que adoraban a un solo Dios y que pertenecían a la Iglesia Católica. Cuando le preguntaron a Asclepíades a cuál Dios adoraba, respondió "a Jesucristo." Polemón dijo: ¿"es ese otro Dios?" Asclepíades, respondió: "No; es el mismo Dios a quien acaban de confesar," clara declaración en esta época primitiva de la consubstancialidad de Dios Hijo. Sabina sonrió al oír las amenazas de que serían todos quemados vivos. Los paganos dijeron: "¿sonríes? Entonces serás enviada a los lupanares públicos." Ella contestó: "Allí Dios me protegerá."


Fueron encarcelados y pidieron que los pusieran en el calabozo menos accesible para poder orar con más libertad. Por la fuerza fueron arrastrados al templo y se hubo que utilizar la violencia para obligarlos a ofrecer sacrificios. Resistieron con todas sus fuerzas, al grado de que, como las actas del martirio relatan "se necesitaron seis hombres para subyugar a Pionio." Cuando les colocaron guirnaldas en la cabeza, los mártires se las arrancaron; y el sacerdote que tenía la obligación de llevarles el manjar sacrificial tuvo miedo de acercárseles. Su constancia reparó el escándalo causado por Eudemón, obispo de Esmirna, que había apostatado y ofrecido sacrificios. Cuando el procónsul Quintiliano llegó a Esmirna, hizo que pusieran a Pionio en el potro y que su cuerpo fuera desgarrado con garfios, y luego lo condenó a la muerte. La sentencia se leyó en latín: "Pionio confiesa ser cristiano, y ordenamos que se le queme vivo."


Con ardorosa fe, Pionio fue el primero en apresurarse para ir al estadio (campo público de carreras), y ahí se despojó de sus vestiduras. Su cuerpo no mostraba ninguna señal de la reciente tortura. Subió a la tarima de madera, dejó que el soldado fijara los clavos, cuando estuvo bien sujeto, el oficial que presidía dijo: "todavía puedes reflexionar y arrepentirte y se te quitarán los clavos." Pero él contestó que su deseo era morir pronto para que más pronto pudiera resucitar de nuevo. De pie y mirando hacia el oriente, mientras amontonaban a su alrededor la leña, Pionio cerró los ojos, de modo que la gente creyó que se había desmayado. Sin embargo, estaba rezando en silencio, y una vez que llegó al fin de su oración, abrió los ojos y dijo "Amén," con el rostro radiante, mientras las llamas se elevaban a su alrededor. Por fin con las palabras-"Señor, recibe mi alma," entregó su espíritu, tranquilamente y sin dolor, al Padre que ha prometido guardar a toda alma injustamente condenada. Todo lo anterior parece el relato de un testigo ocular, quien añade que, cuando el fuego se apagó, "los que estábamos allí cerca vimos su cuerpo como si fuera el de un robusto atleta; ni los cabellos, ni las mejillas estaban chamuscados, y su rostro resplandecía asombrosamente."

Eusebio cita las actas del martirio, que se suponen escritas por un testigo de vistas y han sido publicadas por Ruinart, quien las tomó del latín; pero también existe un texto griego que probablemente es el original. Lightfoot dice de ellas, "estas actas tienen todas las pruebas de la autenticidad," y Delehaye, que discute la cuestión con bastante extensión en Les Passions des Martyrs... (1921), pp. 27-59, está de acuerdo en todo. El texto griego de las Actas puede consultarse en O. von Gebhardt, Acta martyrum selecta pp. 96-114. La mayor parte puede encontrarse excelentemente traducida al inglés en la obra de J. A. F. Gregg The Decían Persecution, pp. 249-261. Para la cuestión de la fecha, Cf. H. Grégoire en Analecta Bollandiana, vol. LXIX (1951), pp. 1 y ss.