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lunes, 14 de mayo de 2012

PRIMER GENOCIDIO DE LA HISTORIA MODERNA

LA VENDÉE CAMPESINA Y CATÓLICA, LEVANTADA EN ARMAS CONTRA LOS “SIN DIOS” JACOBINOS


De Revista Arbil # 60 por Gustavo Carrère





Cada vez más historiadores hablan de este acontecimiento como el “Primer Genocidio de la Historia Moderna”. En él, los jacobinos pusieron en práctica lo que se puede considerar un ensayo general de “Solución Final”

Situación religiosa

Hace unos doscientos años que Francia dejó de reconocerse a sí misma como La fille aînée de l’Eglise —La hija primogénita de la Iglesia—. No era injusto ese título, ni mucho menos, porque la nación más extensa, más moderna y la más culta del continente europeo tenía una sociedad católica. De los 26 millones de franceses, sólo 40.000 eran judíos y 500.000 protestantes. Sí, se sabían parte de la Iglesia universal, pero conscientes de su peso específico: 139 diócesis y 40.000 parroquias, en 1789; 135 obispos, alrededor de 70.000 sacerdotes seculares —un cura por cada 364 feligreses—, unos 30.000 religiosos y 40.000 religiosas. Con razón escribió François Furet que Francia, en vísperas de la Revolución Francesa, tenía un paisaje católico, pues iglesias, ermitas, santuarios y monasterios integraban y, no pocas veces, modelaban pueblos y ciudades.
El estallido de la Revolución Francesa, 14 de julio de 1789, lleva a la creación de un nuevo concepto de Estado y sociedad, bajo el lema: “libertad, igualdad, fraternidad o muerte”. En el nuevo régimen los estamentos propios del orden natural deben desaparecer en beneficio de la nación francesa –ente subversivo-; comienza así el ataque sistemático contra la Iglesia Católica, institución vital en la sociedad gala y pilar fundamental para el sostenimiento de la Monarquía. Surgen así los adoradores de la diosa Razón, de la diosa Libertad y de la diosa Humanidad, que buscan reemplazar la fe católica.
Con la finalidad de desmantelar la Iglesia Católica, se van sucediendo cronológicamente las siguientes disposiciones revolucionarias:

  • 4 de agosto de 1789: se produce la abolición de los derechos feudales por la Asamblea nacional.
  • 24 de agosto de 1789: se vota por la supresión de los diezmos.
  • 2 de noviembre de 1789: se produce la nacionalización de los bienes del clero y su conversión en bienes nacionales para su posterior venta en beneficio del Estado.
Estas medidas que anulan en definitiva el poder de la Iglesia Católica en Francia tienen diversas consecuencias como la separación Iglesia-Estado y la formación del primer Estado aconfesional, la desaparición del patrimonio artístico francés, la asunción por el Estado de la educación y la asistencia social por el desmantelamiento de la red educativa y asistencia de la Iglesia y la manutención del clero por el Estado. Esta última a consecuencia de la desamortización de los bienes de la Iglesia que contrae la pérdida de su independencia económica.


  • Febrero de 1790: se prestó el primer juramento de obediencia a la Constitución; se trataba de una simple declaración de fidelidad a la nación, al monarca y a las decisiones de la Asamblea Constituyente. La totalidad del clero prestó su juramento, con la excepción del obispo de Narbona, Mons. Dillon
  • 13 de febrero de 1790: se produce la abolición de los votos religiosos, lo que significa la supresión de las órdenes regulares. Se exclaustra a monjas y frailes, se incautan o incendian muchos conventos.
  • 18 de agosto de 1791: se suprimen las congregaciones seculares.
Estas medidas reducen los efectivos de la Iglesia Católica a los curas diocesanos, pero para ellos también hay una medida de reorganización que les pondrá a las órdenes directas del Estado.

  • 12 de julio de 1790: se aprueba la Constitución Civil del Clero, que es la base angular de la instauración de una nueva iglesia y la destrucción total de la vigente hasta entonces. Esta reordenación consiste en diseñar de nuevo las diócesis que deben coincidir con los limítrofes de los departamentos. Sin embargo, esta medida significa la supresión de 53 diócesis. Al mismo tiempo la reordenación parroquial, en realidad consiste en la supresión de cuatro mil parroquias. En cuanto al personal de la nueva iglesia, la elección de los obispos y párrocos por una asamblea de electores (ciudadanos activos), pero que por el censo está reducido a las clases más acomodadas de la sociedad. Además la ordenación de los curas será por los obispos, pero estos serán por el metropolitano y no por el Papa, es la ruptura con Roma. Se reorganiza la Iglesia Francesa, sin contar con Roma. Se introduce el culto a la Diosa Razón. Se obliga a jurar la «Constitución» a obispos, sacerdotes y religiosos, con lo cual se origina un cisma (juramentados y refractarios). Se persigue (muerte o deportación) a quienes no juran. La enseñanza, antes muy dirigida por la Iglesia, ahora es pública y laica. La Primaria queda abandonada.
Como el nuevo clero depende del Estado en su organización y manutención y cumplen una función pública, como el resto de los funcionarios del Estado deben jurar ser fieles a la nación y apoyar con todo su poder la constitución decretada por la asamblea nacional. No obstante, estas medidas que eliminan a la Iglesia Católica francesa cuenta con la total oposición del Papa Pío VI, con lo que se da comienzo al cisma de una iglesia galicana subordinada al poder civil, al margen de la autoridad pontificia, de estructura episcopalista y presbiteriana, donde los obispos y los párrocos eran elegidos por el pueblo y los nombramientos episcopales serían solamente notificados a Roma. Entre los miembros del episcopado únicamente cuatro renegaran de la fidelidad a Roma: Talleyrand, obispo de Autun; Loménie de Brieme, Cardenal arzobispo de Sens; Jarente, obispo de Orleans y Lafont, obispo de Viviers. Entre los miembros del clero se calcula en un 53 % los refractarios al juramento y reconocimiento de la ruptura con Roma. En cuanto al pueblo creyente, este se suma a la oposición del clero oficial y asiste a ceremonias clandestinas.

El Papa Pío VI prohibió el juramento y excomulgó a los sacerdotes que lo prestaran (12-III-1791).
El rechazo a la reorganización eclesial es respondida por las autoridades con fuertes medidas como las siguientes:

  • 29 de noviembre de 1791: el clérigo que no jure en ocho días será puesto bajo vigilancia.
  • 27 de mayo de 1792: se vota un decreto que sometía a la deportación más allá de las fronteras a cualquier eclesiástico al que veinte ciudadanos denunciaran como no juramentado y al que el distrito reconociera como tal.
  • 10 de agosto de 1792: es aprueba la famosa ley de sospechosos, donde el clero refractario forma uno de los colectivos considerados enemigos declarados de al revolución.
26 de agosto de 1792: se redacta la ley de deportación general de todos los miembros del clero que se hayan opuesto al juramento.
  • 2 de septiembre de 1792: una banda de revolucionarios sacó del carruaje en que se conducía a la prisión a tres sacerdotes refractarios y los colgó; comienzan así las Matanzas de Septiembre. Más de mil monárquicos –aproximadamente unos doscientos cincuentas sacerdotes- y presuntos traidores apresados en diversos lugares de Francia, fueron sometidos a juicio y ejecutados; es el primer asesinato colectivo.
  • 3 de septiembre de 1792: se redacta un nuevo juramento en el cual se debe comprometer el juramentado a mantener la libertad, la igualdad, seguridad de las personas y propiedades.
  • Marzo de 1793: los sacerdotes que se negaron a jurar la Constitución Civil del Clero – llamados curas refractarios- persistentes en territorio francés quedan condenados a muerte. Estas medidas causan la salida de más de cuarenta mil exiliados de condición religiosa, seis mil de los cuales recalan en España y ayudarán a acrecentar desde el catolicismo español un sentimiento contrario al revolucionario francés que se materializará en 1808 en la lucha contra Napoleón.

¡Dios y Rey!

En esas fechas es el inicio de la Epopeya de La Vendée, cuyos campesinos sublevados llevan prendidos escarapelas del Sagrado Corazón y se autodenominan como ejército católico y real. Esta región evangelizada un siglo atrás por San Luis María Grignion de Montfort, terciario dominico, que insistía en la devoción filial a Nuestra Señora, fue tan inmunizada contra el virus de la Revolución, que se levantó en armas contra el gobierno republicano y anticatólico de Paris. Tenía en la Santísima Virgen la devoción más ardiente y, hasta compuso en su alabanza el “Tratado de la Verdadera Devoción”, que constituye hoy el fundamento más fuerte de toda la piedad mariana profunda. Por otro lado, con sus misiones aproximaba al pueblo a los sacramentos, lo enfervorizaba en la devoción al Rosario. También la sagrada insignia difundida por el santo, el Sagrado Corazón en tela roja, encuadrado por las iniciales de Jesús y María, fue colocado por los combatientes sobre sus chalecos, blusas, o dispuesto como escarapelas en los sombreros de amplias alas. El día de la beatificación de este apasionado apóstol, el ilustre obispo de Angers, Mgr. Freppel, lo proclamaba solemnemente ante 20.000 vendeanos en St.-Laurent-Sur-Sèvre, lugar donde reposan los restos del extraordinario conmovedor de almas : fue por Montfort y sus hijos espirituales, los Misioneros de San Lorenzo, por quienes corrió el flujo fecundo de savia cristiana en los campos del Oeste durante todo el siglo XVIII. Si ese siglo fue en otros lugares un tiempo de decadencia moral, en el Oeste, por el contrario, salvo en las grandes ciudades, fue una época de vivificación cristiana durante la cual el pueblo de esta región, dice Mgr. Freppel, “estuvo como lleno de dos sentimientos igualmente apropiados para engendrar el heroísmo : la Fé religiosa y la Fidelidad al poder legítimo. Por ello es que, cuando en un día de odio y de obcecación se llegó a atacar a los ungidos del Señor, a todo lo que representaba Cristo en el estado y en la Iglesia, este pueblo se estremeció y se levantó para defender todo lo que amaba y todo lo que respetaba.
Fue un levantamiento popular, que forzó a los titubeantes clérigos a tomar partido y produjo la salida de incógnito de muchos nobles temerosos de comprometerse. Rebelión religiosa frente al feroz volterianismo ideológico que se imponía a sangre y fuego desde París. Una insurrección en defensa del cristianismo, que constituye un hecho único en la historia por sus proporciones y el alcance de su represión.
Sin embargo, en este momento el gobierno revolucionario inicia una etapa descristianizadora al considerar a la revolución como una nueva era de civilización y al cristianismo como algo periclitado y unido al antiguo régimen.

Epopeya Vendeana

Antecedentes
La política religiosa del nuevo régimen y las medidas de excepción contra los sacerdotes no juramentados, trajeron una consecuencia cuya trascendencia iba a ser considerable: la sublevación del oeste de Francia, no solamente la Vendée, sino más a o menos todo el país que se extiende desde el norte del Poitu hasta la Bretaña y a los confines de Normandía: en los territorios actuales de los cuatro obispados de Poitiers, Angers, Lucon y Nantes.
Si bien la adhesión a la causa realista intervendría también es su estallido, la fidelidad a la Iglesia Católica y Romana constituye sin duda el móvil mayor de aquella epopeya.

La guerra campesino-monarquica de Francia

Las dificultades comenzaron con la Constitución del clero y su juramento; apenas uno de entre cuatro o cinco sacerdotes estuvo dispuesto a jurar. La resuelta hostilidad de los paisanos de la Vendée para con el clero constitucional se empezó a manifestar: en mayo de 1792 los alcaldes y oficiales municipales de treinta y cuatro comunas de las Mauges se reunieron para tratar esta situación; en agosto, en Chantillón hubo una revuelta de unos seis a diez mil hombres, reprimida por la guardia nacional. Los sacerdotes juramentados, muy mal recibidos, debían apelar a la guardia nacional para mantenerse; la mayoría de los feligreses deseaban y preferían quedarse sin cura que tener a un constitucional al que no conocen.

La ejecución de Luis XVI, el 21 de enero de 1793, conmocionó a toda Europa. Ello, unido a la política anexionista de la Convención, hizo que la hostilidad exterior contra la Revolución aumentara. La Francia entusiasmada declaró la guerra a Inglaterra y Holanda (1 de febrero, 1793), a España (7 de marzo) y a los Estados italianos. La Francia revolucionaria estaba en guerra contra toda Europa (excepto Suiza y los países escandinavos); por ello decreta el 24 de febrero de 1793 la movilización de 300.000 hombres.

Inicio

Las primeras proscripciones de sacerdotes habían comenzado en otoño, y la noticia de las matanzas de septiembre llegó hasta las más apartadas aldeas; a fines de enero, la de la ejecución del Rey, causó peor impresión. El 3 de marzo, en el mercado de Cholet, se supo que los funcionarios de Paris habían decidido que los jóvenes entre dieciocho y veinticinco años fueran alistados y enviados al ejército; aproximadamente unos quinientos jóvenes juraron públicamente no aceptar jamás la milicia revolucionaria.
Las autoridades locales, desconociendo el clima que se vivía, ordenaron el sorteo de los alistados en los centros de distrito, lo que suponía la reunión de ellos en grandes grupos; en muchísimos lugares estallaron incidentes, señalándose aproximadamente que seiscientas parroquias habían entrado en acción.

El 11 de marzo, en Machecoul, los guardias nacionales intentaron imponer el sorteo, lo que costó la vida a treinta de ellos.
El 12 de marzo, en Saint-Florent, se dispersaban los soldados del gobierno, abandonando un cañón en manos de los insurrectos.
El buhonero Jacques Cathelineau, ocupaba el 13 de marzo la población de Chemillé; el 14 de marzo, Cholet.
Así, al grito de “¡Viva la Religión!”, se levantaba en armas toda la Vendée.
El clima de los ejércitos vendeanos fue profundamente religioso: las columnas avanzaban rezando el rosario; lanzábanse al asalto cantando el Vexilla Regis; los capellanes impartían la absolución antes de que se trabara el combate. Ese espíritu religioso se daba también entre aquellos jefes salidos del pueblo, como el buhonero Cathelineau, llamado el “”Santo de Anjou” y el leñador Stofflet. Entre los nobles, a quienes los campesinos buscaron en sus propias mansiones y castillos para ponerlos al frente de sus fuerzas, esa religiosidad fue menos espontánea al principio; pero una vez tomada la decisión, todos ellos: D`Elbée, Lescure, Bonchamp, Charette y Henri de la Rochejaquelein, se mostraron dignos de la fe sólida y simple de sus hombres.

Consecuencias

Como bien nos señala Daniel Rops, “A decir verdad, dos Francias se enfrentaron en aquella lucha fraticida. La una, católica y tradicionalista, en la que se confundían convicciones cristianas y realistas hasta el punto de borrar en ella el sentido de la comunidad nacional y aceptar el lanzarse a una revuelta en el instante en que la Patria era invadida por todas partes”; al tomar las armas contra un gobierno al que consideraban ilegítimo y tiránico, no pensaban en absoluto en “traicionar a Francia”. “La otra, la Francia “de la montaña”, vagamente deísta, violentamente anticlerical, que no tenía en el fondo otra religión que la de la Patria”. Si San Luis María Grignion de Montfort hubiese extendido su acción misionera a toda Francia, probablemente habría sido otra su historia, y otra la historia del mundo.

Las memorias jamás reivindicadas de tres mil curas asesinados, de cientos de religiosas violadas y torturadas hasta morir y de decenas de campesinos descuartizados por no querer renunciar a su religión toca directamente a la misión pastoral del Papa y al encargo recibido del mismo Cristo de confirmar a sus hermanos.

Martirios

El 21 de febrero de 1794 se abrió en Angers el proceso contra el R.P. Noel Pinot. Las acusaciones fueron: presunta colaboración con los insurrectos, negación de juramento a la constitución civil, presunta cooperación para la reposición de la monarquía y sobre todo el prohibido ejercicio de la profesión de sacerdote. Lo último, junto con el hecho de haber celebrado la Santa Misa, era suficiente para dictar sobre el padre Pinot la pena de muerte y ejecutarlo el mismo día. El candidato a muerte fue irónicamente preguntado si quería morir con el alba puesta, proposición que aceptó con entusiasmo porque así pudo vivir todavía la más bella satisfacción: hasta el último momento ser sacerdote. El suplicio sería como la celebración de su última Misa, su ofrenda final. Así subió el padre Pinot al patíbulo, vestido con alba y casulla. Momentos antes de su decapitación tuvo que quitarse la casulla, pero los fieles le pusieron más tarde el ornamento después de la consumación del sacrificio. El 21 de octubre de 1926, el Papa Pío XI beatificó a este valiente sacerdote diciendo: “Noel Pinot atestiguó, llevando hasta el momento de su ejecución la casulla, que la tarea primordial, más importante y más sagrada del sacerdote es la celebración de la Santa Eucaristía según el encargo del  Señor: “Haced esto en memoria mía”.
El Terror desatado por la Revolución Francesa ha producido miles de víctimas en Anjou. La Causa de Beatificación, introducida en 1905, comprendía a 99 personas : 15 que fueron guillotinadas en Angers, y 84 que fueron fusiladas en Champ-des-Martyrs d’ Avrillé, entre el 30 de octubre de 1793 y el 14 de octubre de 1794. “Nos, acogiendo el deseo de nuestros hermanos Jean Orchampt, obispo de Angers, (…), así como de otros muchos hermanos en el Episcopado y de numerosos fieles cristianos, después de haber escuchado el parecer de la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos, con nuestra Autoridad Apostólica establecemos que los venerables Siervos de Dios Guillermo Repin y compañeros (…), de ahora en adelante llamados Beatos y que su fiesta pueda celebrarse todos los años en los lugares y del modo establecido por el derecho, el día del tránsito para el cielo : el 1 de febrero para los Beatos Guillermo Repin y compañeros (…). En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”; con esta fórmula el Papa, declaró Beatos al R.P. Guillaume Repin y 98 mártires franceses (11 sacerdotes, 3 religiosas y 84 -4 varones y 80 mujeres- seglares que murieron por la Fe en Angers en 1793-94, durante la Revolución Francesa). La ceremonia tuvo lugar en la basílica de San Pedro, Roma, el domingo 19 de febrero de 1984.

Cada vez más historiadores hablan de este acontecimiento como el “Primer Genocidio de la Historia Moderna”. En él, los jacobinos pusieron en práctica lo que se puede considerar un ensayo general de “Solución Final”.

domingo, 10 de julio de 2011

COMENTARIO ELEISON 208: EL PENSAMIENTO DE BENEDICTO XVI


El “Comentario Eleison” del 18 de Junio prometió cuatro números del “Comentario” que mostrarían lo “desorientado” que está el Papa Benedicto XVI en su “manera de pensar”. De hecho presentan un resumen del precioso tratado acerca de su pensamiento, escrito hace dos años por Mons. Tissier de Mallerais, uno de los cuatro obispos de la Fraternidad de San Pío X.
El tracto del obispo, La Fe Puesta en Peligro por la Razón, le llama “sin pretensiones”, pero de hecho expone bien el problema fundamental del Papa como creer en la Fe Católica de manera tal que no se necesiten excluir los valores del mundo moderno. El tracto muestra que esa manera de creer necesariamente está desorientada, aún si el Papa de alguna manera aún cree.
Se divide en cuatro partes. Después de una importante Introducción a la “Hermenéutica de la Continuidad” de Benedicto XVI, Mons. Tissier revisa brevemente las raíces filosóficas y teológicas del pensamiento del Papa. En tercer lugar expone sus frutos para el Evangelio, para el dogma, para la Iglesia y la sociedad, para el Reinado de Cristo y para los Novisimos. Concluye con un juicio moderado de la Fe “renovada” del Papa, bastante crítico pero en su totalidad respetuoso. Empecemos con una síntesis de la Introducción:
 El problema básico para Benedicto XVI, como para todos nosotros, es el choque entre la Fe Católica y el mundo moderno. Por ejemplo, el ve que la ciencia moderna es amoral, que la sociedad moderna es secular y la cultura moderna multi-religiosa. El especifica que este choque se da entre la Fe y la Razón, entre la Fe de la Iglesia, y la Razón tal como se concibió a partir de la Ilustración del siglo XVIII. Sin embargo, el está convencido de que estas pueden y deben ser interpretadas de manera que se puedan unir armoniosamente. De ahí su participación intensa en el Vaticano II, un Concilio que también intentó reconciliar la Fe con el mundo actual.
Mas los Tradicionalistas dicen que el Concilio falló debido a que sus mismos principios son irreconciliables con la Fe. De ahí la “Hermenéutica de la Continuidad” del Papa Benedicto, un sistema de interpretación para demostrar que no existe ruptura entre la Tradición Católica y el Vaticano II.
Los principios de la “hermenéutica” de Benedicto se remontan a un historiador Alemán del siglo XIX, Wilhelm Dilthey (1833-1911). Dilthey sostenía que debido a que las verdades se presentan en la historia, pueden ser entendidas únicamente en su historia, y las verdades humanas no pueden ser entendidas sin el involucramiento del sujeto humano contemporáneo en esa historia. Así es que para trasladar la esencia de las verdades pasadas al presente, uno necesita quitarle todos los elementos que pertenezcan al pasado, hoy en día irrelevantes, y reemplazarlos con elementos de importancia para el presente que se vive. Benedicto aplica a la Iglesia este doble proceso de purificación y enriquecimiento. Por una parte la Razón necesita purificar a la Fe de sus errores pasados, por ejemplo su absolutismo, mientras por otra parte la Fe necesita lograr que la Razón modere sus ataques a la religión y recuerde que sus valores humanos, libertad, igualdad y fraternidad, se originaron todos en la Iglesia.
 El gran error del Papa en esto es que las verdades de la Fe Católica, sobre las cuales se fundó la civilización Cristiana y sobre las cuales sus restos débiles aún descansan, tienen sus orígenes de ninguna manera en la historia humana sino en el seno del Dios inmutable. Son verdades eternas, desde la eternidad, para la eternidad. “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”, dice Nuestro Señor (Mateo XXIV,35). Ni Dilthey ni, aparentemente, Benedicto XVI puede concebir verdades más allá de la historia humana y por encima de todo su condicionamiento.
Si el Papa piensa que al hacer dichas concesiones a la Razón sin fe, atraerá a sus adeptos hacia la Fe, que lo piense de nuevo. ¡Simplemente despreciaran a la Fe aún más ! En el próximo número, las raíces filosóficas y teológicas del pensamiento de Benedicto.
Kyrie Eleison.

viernes, 1 de julio de 2011

Acto de Consagración del Género Humano al Corazón de Jesús

por Su Santidad León XIII  el 11 de junio de 1899







Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano,
miradnos humildemente postrados delante de vuestro altar.

Vuestros somos y vuestros queremos ser;
y a fin, de poder vivir más estrechamente unidos a Vos,
todos, y cada uno de nosotros,
espontáneamente nos consagramos en este día
a vuestro Sacratísimo Corazón.

Muchos por desgracia, jamás os han conocido;
otros, despreciando vuestros mandamientos,
os han desechado.
Oh, Jesús benignísimo,
compadeceos de los unos y de los otros,
y atraedlos a todos a vuestro Corazón Sacratísimo.

Oh Señor, sed Rey,
no sólo de los hijos que jamás se han alejado de Vos,
sino también de los pródigos que os han abandonado;
haced que vuelvan pronto a la casa paterna,
para que no perezcan de hambre y de miseria.

Sed Rey de aquellos que,
por seducción del error o por espíritu de discordia,
viven separados de Vos;
devolvedlos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe,
para que en breve,
se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor.

Conceded, oh Señor,
incolumidad y libertad segura a vuestra Iglesia;
otorgad a todos los pueblos la tranquilidad en el orden;
haced que del uno al otro confín de la tierra
no resuene sino esta voz:
Alabado sea el Corazón Divino causa de nuestra salud;
a Él se entonen cánticos de honor y de gloria
por los siglos de los siglos.
Amén.

sábado, 18 de junio de 2011

Se busca gente normal dispuesta a ser portavoz de la Iglesia ante los medios

Un grupo de católicos de a pie se está organizando para dar voz a la Iglesia y preparar a un equipo de portavoces, "gente normal, de todos los grupos de la Iglesia y de todas las realidades sociales", para que expliquen y defiendan la fe católica en los medios de comunicación.
Así lo ha explicado a EFE uno de los promotores, Javier Vega de Seoane, quien detalla que "Catholic Voices España" sigue el ejemplo de la organización del mismo nombre puesta en marcha en Gran Bretaña con motivo de la visita del Papa Benedicto XVI a ese país en septiembre 2010.
La idea surgió hace unos meses, cuando este empresario, de 34 años asistió, a una reunión con Jack Valero, el promotor de la idea en Gran Bretaña que visitó Madrid para impartir un seminario de comunicación al equipo de la Jornada Mundial de la Juventud.
Valero, un español que vive en Londres y es portavoz del Opus Dei en aquel país, montó un "grupo de respuesta" anticipándose al estreno de la película "El código Da Vinci", de dónde surgió la idea de contar con "personas reales que hablen de su experiencia en la fe y defiendan sus creencias de forma amable y constructiva".
La idea prendió y hoy cuenta con una veintena de personas -amas de casa, profesores, abogados, estudiantes o médicos- dispuestos a acudir a cualquier programa de radio o plató de televisión para abordar cualquier asunto relacionado con la Iglesia o la fe católica.
La pederastia, la castidad, el aborto, los homosexuales, el laicismo, las riqueza de la Iglesia, son temas para los que están preparados y defienden en vivo y en directo.
Para Vega de Seoane, "es justo lo que la Iglesia necesita; portavoces, bien informados, que sepan comunicar y con los que la gente pueda identificarse".
La idea ya ha sido puesta en práctica en Valencia y Barcelona por sendos grupos "totalmente independientes, pero que colaboramos y nos apoyamos", ha explicado Vega de Seoane, quien ha puesto en marcha Catholic Voices España, en Madrid.
Asegura que no depende de ningún grupo religioso y que tampoco quiere depender económicamente de ninguna "organización, asociación, medio de comunicación o empresa", por lo que aspira a encontrar patrocionadores privados que apoyen el proyecto.
Por ahora, y con el apoyo de unos amigos, de contactos en la Universidad Francisco de Vitoria y en la Fundación Crónica Blanca, y de algún experto en comunicación, Vega de Seoane ha organizado el primer "cásting" en busca de "diez o quince portavoces de entre 25 y 50 años, de todas las realidades sociales, con los criterios muy claros y una personalidad calmada y optimista".
Y "tienen que ser laicos; la Iglesia ya tiene el púlpito, la cátedra, las homilías", dice Vega de Seoane, quien afirma contar con "la bendición" de la Conferencia Episcopal Española y su presidente, el cardenal Antonio María Rouco pero ser "completamente independiente".
A la cita del "cásting", se han presentado unas 40 personas dispuestas a someterse a una entrevista personal, un examen de conocimientos religiosos y una prueba de televisión en la que simulan una entrevista con preguntas polémicas.
Entre muchos candidatos veinteañeros y universitarios en busca de experiencia televisiva, destaca José María Fernández-Mota, un abogado de 30 años, casado y con dos hijas, que reconoce que "por valentía o ingenuidad" no deja pasar un debate sobre su fe y sus creencias.


"Me da rabia que cuando salen temas polémicos, los católicos se callan por pudor o vergüenza y ese silencio se confunde con aceptación de la postura del otro", explica deseando poder transmitir "la fe en la vida pública".
Fernández-Mota ha liado a su amiga Jacinta López Ladrón, una ingeniera de telecomunicación de 35 años, que también se ha presentado a las pruebas porque "son tantas voces que dicen cosas que no son verdad sobre la Iglesia católica, que mejor que hablemos nosotros, que somos Iglesia".
A la convocatoria también ha acudido Alfonso Carrascosa, un científico del CSIC experto en microbiología de los alimentos, a quien "inquieta la oleada de laicismo".
"Los católicos debemos hacernos presentes y defender lo que creemos aunque sea en un ambiente hostil", dice este padre de ocho hijos que se rebela ante el "dogma que presenta como excluyente el ser científico y tener fe".

LA EUCARISTÍA, LA BIBLIA Y LOS PROTESTANTES

"Este es mi Cuerpo, que se da por vosotros; haced esto en memoria mía"
Lo que hoy llamamos Misa o Eucaristía, en la Biblia se llama la fracción del pan (Hechos 2, 42; 20, 7, 12;). San Pablo dice: "Yo recibí del Señor lo mismo que transmití a vosotros": que el Señor Jesús, la noche que iba a ser entregado, tomó pan, y habiendo dado gracias, lo partió y dijo: "Este es mi Cuerpo, que se da por vosotros; haced esto en memoria mía". Asimismo tomó el cáliz, después de haber cenado diciendo: "Éste cáliz, es el Nuevo Testamento en mi Sangre; haced esto, cuantas veces beberéis, en memoria mía" (I Cor 2, 23-25). Lo que Nuestro Señor mandó, los Apóstoles lo hicieron y lo transmitieron a la Iglesia. La Iglesia Católica recibió y siempre afirmó que la Eucaristía, o sea, el pan consagrado en la Misa es el cuerpo, alma, sangre y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo. Sino fuera así ¿porqué entonces San Pablo dice: "El que comiere el pan y bebiere el cáliz del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor; porque el que come y bebe, no haciendo distinción del Cuerpo del Señor, come y bebe su propia condenación" (I Cor 11, 27)?


En el año 1521 después de Cristo, un mal sacerdote, Martín Lutero, fabricó la herejía protestante para negar la Eucaristía. Todas las sectas actuales (Mormones, Testigos de Jehová, los "supuestos" Cristianos, La "Luz del Mundo"), son invenciones de los siglos XIX y XX. Hacen decir a la Biblia lo que ellos quieren. Pero, Cristo habiendo previsto que el demonio mediante la Biblia robada y adulterada engañaría a los hombres, encargó a los Apóstoles y sus sucesores (Papa y Obispos) para explicarnos correctamente la Biblia y defenderla. 


La Iglesia que recibió la fe de viva voz, desde hace 2000 años afirma que la Eucaristía es Cristo presente entre nosotros para alimentarnos, aconsejarnos y fortalecernos. Nuestro Señor dijo: "En verdad os digo: si no comiereis la carne del hijo del hombre y no bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros. El que come mi Carne y bebe mi Sangre, en Mí permanece y Yo en él" (San Juan 6, 49-57). 


Es curioso: los protestantes que pretenden tomar la Biblia al pie de la letra rechazan estas afirmaciones tan claras de Cristo. Seleccionan lo que les gusta y rechazan lo demás. San Pablo nos dice: "Pero aún cuando nosotros mismos, o un ángel del cielo, si posible fuese, os predique un Evangelio diferente del que nosotros os hemos anunciado, sea anatema. Os lo he dicho ya, y os lo repito: Cualquiera que os anuncie un Evangelio diferente del que habéis recibido, sea anatema" (Gal. 1, 8-9).


Por anunciar un Evangelio diferente y seguir iglesias fundadas por hombres, los protestantes se privan de la Eucaristía que es Cristo vivo entre nosotros. Toda iglesia que se fundó después de la muerte de los Apóstoles es necesariamente humana, falsa, ilegítima, fundadas por falsos profetas que robaron la Biblia a la única Iglesia encargada de predicarla e interpretarla. El hecho de seguir a las sectas protestantes es equivocarse de camino, es repudiar la herencia del Cristo verdadero. Los protestantes no tienen nada: ni sacerdocio, ni Cuerpo de Cristo, ni sacrificio, ni perdón de los pecados, ni legitimidad, ni Biblia verdadera, ni jefes legítimos. Tienen un libro robado, pero sellado al cual no entienden nada (Lucas 24, 45). 


Se alimentan de la cáscara, nunca llegan a la médula. 

domingo, 5 de junio de 2011

Verdadero Mártir de la Iglesia Católica

El inocente mártir Beato Andreas von Rinn (1459-1462), patrono de los niños y de los nonatos, protector del Tirol y de la casa de Habsburgo, es venerado desde hace siglos por la Iglesia Católica Romana.


El gran canonista y codificador de las canonizaciones, Próspero Lambertini, Papa Benedicto XIV (1740-1758), tras minucioso examen personal de las actas del martirio, confirmó su culto el 17-12-1752, concediéndole una misa propia y oficio para su diócesis (entonces: Brixen Bressanone; hoy: Innsbruck). Al mes siguiente, el 15-1-1753, concedió indulgencia plenaria a los fieles que visitasen el día del aniversario de su martirio -12 de julio- la iglesia en donde se conservaban sus reliquias. Finalmente, el 22-2-1755, por la bula "BEATUS ANDREAS" confirmó y fundamentó una vez más la beatificación y el culto del niño mártir.


La "iglesia conciliar", bajo presión de algunos sectores judíos, ha declarado nula esa beatificación y prohibido su culto oficial, calumniando de "antisemitas" a quienes lo veneran, es decir, a toda la Iglesia católica desde el martirio del beato niño -1462- hasta 1962: ¡el corto tiempo de 500 años!, la cuarta parte de la vida de la Iglesia en la tierra.


Kaplan Melzer, sacerdote austríaco, en su libro "Das selige Andreas von Rinn, Ein wahrer Märtyrer der katholischen Kirche" (El Bienaventurado Andreas Von Rinn, un verdadero Mártir de la Iglesia Católica), deja expresamente de lado el tema de si el beato Andreas von Rinn fue o no víctima de un crimen ritual. Bástenos afirmar, con el gran Benedicto XIV en su bula precitada, que "el bienaventurado Andreas: (...) antes de cumplir su tercer año de vida, en el año 1462, fue asesinado de la manera más cruel POR LOS JUDÍOS EN ODIO CONTRA LA FE CRISTIANA". Y el mismo Papa Lambertini afirma que existe un extraordinario paralelismo con el martirio del beato SIMÓN DE TRENTO -martirizado por los judíos en la noche del Jueves Santo de 1475-, con la única diferencia de que este último fue introducido por el Papa Gregorio XIII en el Martirologio romano.


Luego de reproducir los párrafos principales de la Bula "Beatus Andreas" de Benedicto XIV y los documentos "oficiales" de la iglesia conciliar que niegan y prohiben el culto del beato Andreas, Kaplan Melzer presenta la historia de las principales fuentes y una extensa relación del martirio, según las "Actas Sanctorum" de los bolandistas: su circuncisión; su muerte por sofocación con los brazos extendidos, en claro escarnio a Nuestro Señor; su posterior degüello y vaciamiento de toda su sangre y la rotura de su vestidito, en abierta alusión a la herida de la lanza y a la escisión en cuatro partes de las vestiduras de Cristo (Juan 19, 23).


Historia luego, año por año, con precisión germánica, el desarrollo del culto al bienaventurado niño, hasta su definitiva "beatificatio aequipollens" (cfr. cánones 2.134-2135) por Benedicto XIV (1752).


Un extenso capítulo relata los milagros obtenidos por su intercesión: los seis iniciales reseñados en las "Acta Sanctorum" y los numerosos de siglos posteriores hasta época muy reciente (1988).


Las reliquias del niño mártir del Tirol eran veneradas en el altar mayor de la iglesia de Judenstein (a 2 km de Rinn, a media hora de Innsbruck). En 1985, el obispo de Innsbruck, pese a la fuerte oposición de los lugareños prohibió su culto y alejó sus reliquias, contraponiéndose así abiertamente a un decreto de la suprema autoridad de la Iglesia: el Papa Benedicto XIV. Sus reliquias fueron encofradas en un muro y se colocó una losa con la siguiente inscripción:


"Aquí descansa el inocente niño Anderl, el cual según la tradición fue asesinado en el año 1462 por desconocidos. Su muerte fue lamentablemente atribuida durante siglos a un crimen ritual de judíos en tránsito. Esta acusación entonces frecuente y totalmente infundada llevó a considerar a Anderl erróneamente como mártir de la Fe. El niño Anderl descansa aquí no por cierto como mártir de la Iglesia sino como recuerdo exhortatorio de los numerosos niños que hasta nuestros días han sido víctimas de la violencia y del desprecio de la vida. Con todos ellos Anderl von Rinn ha entrado en el gozo eterno de Dios".


Kaplan Melzer señala varios hechos que indicarían el origen masónico-judaico (B'nai B'rith) de la campaña desatada en toda Austria contra el culto multisecular al Beato Anderl.


Su libro -con 16 páginas de ilustraciones y tapa en colores con la imagen del mártir- trae el texto completo de la misa del beato, y numerosas devociones tradicionales para invocar su intercesión.


¡Que el Beato Anderl, patrono de los niños, ABRA LOS OJOS a los que siguen aferrados por ignorancia a una "iglesia" apóstata de la Fe Católica!


Santo DOMINGUITO DEL VAL (31 de agosto), Beato SIMÓN DE TRENTO (24 de marzo), beato ANDREAS VON RINN (12 de julio), ¡intercedite pro nobis!



THOMAS Mc IAN

Revista "ROMA", Nº 113, MAYO 1990

sábado, 4 de junio de 2011

“MI CORAZÓN ESTARÁ ALLÍ TODOS LOS DÍAS”

(III Reyes, IX, 3)


Deseaba San Pablo que los habitantes de Efeso conocieran, por la gracia de Dios Padre, de quien procede todo don, la incomparable ciencia de la caridad de Jesucristo para con el hombre. Nada podría desearles más santo, más hermoso ni más importante. Conocer el amor de Jesucristo y estar llenos de él es el reino de Dios en el hombre. Estos son precisamente los frutos de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, que vive y nos ama en el Santísimo Sacramento. Esta devoción es el culto supremo del amor. Es el alma y el centro de toda la religión, porque la religión no es otra cosa que la ley, la virtud y la perfección del amor, y el Sagrado Corazón de Jesús contiene la gracia y es el modelo y la vida de este amor. Estudiemos tal amor delante de ese foco en el cual está ardiendo por nosotros.


La devoción al Sagrado Corazón tiene un doble objeto: propónese, en primer lugar, honrar por medio de la adoración y del culto público, el corazón de carne de Jesucristo, y, en segundo lugar, tiende a honrar aquel amor infinito que nos ha tenido desde su creación y que todavía está consumiéndole por nosotros en el Sacramento de nuestros altares.
De todos los órganos del cuerpo humano el corazón es el más noble. Hállase colocado en medio del cuerpo como un rey en medio de sus estados. Está rodeado de los miembros más principales, que son como sus ministros y oficiales, él los mueve y les imprime actividad, comunicándoles el calor vital que en él hay acumulado y reservado. Es la fuente de donde emana la sangre por todas las partes del organismo, regándolas y refrescándolas, Esta sangre, debilitada por la pérdida de principios vitales, vuelve desde las extremidades al corazón para renovar su calor y recobrar nuevos elementos de vida.


Lo que es verdad, tratándose del corazón humano en general, lo es también verdad tratándose del Corazón de Jesús. Es la parte más noble del cuerpo del Hombre-Dios unido hipostáticamente al Verbo, por lo cual merece el culto supremo de adoración que se debe a Dios solo. Es necesario notar que en nuestra veneración no debemos separar el Corazón de Jesús de la divinidad del Hombre-Dios; está unido al la divinidad por indisolubles lazos, y el culto que tributamos al Corazón no termina en él, sino que pasa a la Persona adorable que le posee y a la cual está unido para siempre.


De aquí se sigue que pueden dirigirse a este Corazón divino las oraciones, los homenajes y las adoraciones que dirigimos al mismo Dios. Están equivocados todos aquéllos que al oír estas palabras “Corazón de Jesús”, piensan únicamente en este órgano material, considerando el Corazón de Jesús como un miembro sin vida y sin amor, poco más o menos como se haría tratándose de una santa reliquia; se equivocan también aquéllos que juzgan que esta devoción divide la persona de Jesucristo, restringiendo a1 corazón sólo el culto que debe tributarse a toda la Persona. Estos no se fijan en que, al honrar el Corazón de Jesús no suprimimos lo restante del compuesto divino del Hombre-Dios, ya que al honrar a su Corazón lo que en realidad pretendemos es celebrar todas las acciones, la vida entera de Jesucristo que no es otra cosa que la difusión de su Corazón al exterior.


El Corazón de Jesús vive en la Eucaristía, supuesto que su cuerpo está allí vivo. Es verdad que este Corazón divino no está allí de un modo sensible, ni se le puede ver, pero lo, mismo ocurre con todos los hombres. Este principio de vida conviene que sea misterioso, que esté oculto: descubrirlo sería matarlo; sólo se conoce su existencia por los efectos que produce. El hombre no pretende ver el corazón de un amigo, le basta una palabra para cerciorarse de su amor. ¿Qué diremos del Corazón divino de Jesús? El se nos manifiesta por los sentimientos que nos inspira, y esto debe bastarnos. Por otra parte, ¿quién sería capaz de contemplar la belleza y la bondad de este Corazón? ¿Quién podría tolerar el esplendor de su gloria ni soportar la intensidad del fuego devorador de su amor, capaz de consumirlo todo? ¿Quién se atrevería a dirigir su mirada a esa arca divina, en la cual está escrito con letras de fuego su Evangelio de amor, en donde se hallan glorificadas todas sus virtudes, donde su amor tiene su trono y su bondad guarda todos sus tesoros? ¿Quién querría penetrar en el propio santuario de la divinidad? ¡El Corazón de Jesús! ¡Es el cielo de los cielos, habitado por el mismo Dios, en el cual encuentra todas sus delicias! ¡No, no vemos el Corazón eucarístico de Jesús; pero lo poseemos…! ¡Es nuestro!


"Obras Eucarísticas de San Pedro Julián de Eymard"

jueves, 26 de mayo de 2011

La Brujería





¿Por qué se recurre a la brujería?

La ayuda que ofrece la brujería se busca por diferentes razones. Las principales son: Para hacer daño a quien se odia; para atraer la pasión amorosa de alguien; para invocar a los muertos; para suscitar calamidades o impotencia contra enemigos, rivales u opresores reales o imaginarios; para resolver un problema se ha convertido en obsesión y ya no importa por que medio se resuelve.


Prácticas de los Brujos


La brujería data desde los tiempos de la antigua Mesopotamia y Egipto. Así se demuestra la Biblia al igual que en otros antiguos escritos como el Código de Hammurabi (2000 a.C.).


No todos los brujos siguen las mismas prácticas Pero no es extraño que el brujo haga un pacto con espíritus, abjure a Cristo y los Sacramentos, haga rituales como parodias de la Santa Misa o de los oficios de la Iglesia, adoren al Príncipe de las Tinieblas y participan en aquelarres (reuniones de brujos donde hacen sus maledicencias). La brujería está relacionada con el satanismo.


En brujería y en la magia hay elementos comunes:


1-La realización de rituales o de gestos simbólicos.
2- El uso de sustancias y objetos materiales que tienen significado simbólico.
3- Pronunciamiento de un hechizo.
4- Una condición prescrita del que efectúa el rito.


La brujería consta de rituales para hacer sus hechizos (ejercer un maleficio o atadura sobre alguien), algunos de los cuales requieren hierbas particulares. También hay palabras de conjuro o hechizo que pueden ser escritas para obtener un mayor poder. Quién realiza el rito debe desear su propósito con todas sus fuerzas para obtener mayores efectos y algunas veces debe ayunar por 24 horas antes de realizar el rito para purificar el cuerpo.
¿Es real el poder de la brujería?


Puede ser real, pero en muchos casos puede ser también sugestión de la mente, es decir pura mentira. En ambos casos está actuando el demonio, príncipe de la mentira.


La Biblia, la enseñanza de los Padres de la Iglesia y la tradición no dejan lugar a dudas sobre el hecho que los seres humanos tienen la libertad para pactar con el diablo el cual tiene influencia en la tierra y en las actividades humanas. Por otro lado algunos Padres como San Jerónimo, pensaban que en muchos casos la brujería es sugestión de la mente.


La Biblia condena la brujería y la hechicería, no como falsas o fraudulentas, sino por ser una abominación: "A la hechicera no la dejarás con vida" (Exodo 22,18; Ver también Deuteronomio 18,11-12). La narrativa de la visita del rey Saúl a la hechicera de Endor (I Reyes 28) demuestra que su evocación de Samuel fue real y tuvo efecto. En Levítico 20,27 se lee: "El hombre o la mujer en que haya espíritu de nigromante o adivino, morirá sin remedio: los lapidarán. Caerá su sangre sobre ellos". Está claro que en estos casos se trata de un espíritu adivino.


El Pueblo de Israel, en muchas ocasiones, se tornó a la práctica de la adivinación y a la consulta de brujos, yendo así en contra de los mandatos de Dios. (Ez 13:18-19; 2 Cron 33:6; Jer 27:9...).


El Antiguo Testamento muestra claramente como los Israelitas y sus vecinos paganos estaban conscientes de la brujería y la magia. En el libro de Éxodo 7:11 leemos que el Faraón: "llamó a todos los sabios y adivinos. Y ellos también, los magos de Egipto, hicieron las mismas cosas (que Moisés) por medio de sus artes secretas".


El Primer Mandamiento condena la brujería, la magia y todo tipo de adivinación: "Yo Soy el señor tu Dios...no tendrás dioses extraños delante de mi" (Ex 20:2-3).


El Nuevo Testamento igualmente condena la brujería como una realidad perversa: (Gálatas 5,20; 13,6; Apocalipsis 21,8; 22,15). El mago Simón era practicante de la magia pero le dio envidia de los Apóstoles al ver que la gente recibía el Espíritu Santo cuando ellos imponían las manos. Ofreció dinero a los Apóstoles para que le enseñaran como hacer esto y Pedro le contestó: "...tú corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete , pues, de esa tu maldad..." (Hechos 8:9-22).


La brujería opera con poder satánico (dado por Satanás). Se trata de los poderes que oprimen a los hombres y que Jesucristo confrontó hasta morir y resucitar para librarnos de ellos. Su victoria no nos evita la lucha contra el maligno sino que nos da la fuerza para vencerlo si tenemos fe.


Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los Principados, contra las Potestades, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, contra los Espíritus del Mal que están en las alturas. Efesios 6:12


Debemos evitar tanto el exagerar como el minimizar el poder de Satanás. En una guerra es esencial conocer las fuerzas contrarias y saber como vencerlas. Satanás tiene poder para tentar y asediar a los fieles, pero su poder no es comparable al de Dios Todopoderoso. Satanás puede causar persecuciones y hasta el martirio de los fieles. La victoria de los santos no está en vivir sin pruebas sino en vencerlas manteniéndose fieles a Dios.


El demonio existe y entra en relación con aquellos que lo buscan. Como recompensa a quién le ofrece culto, el demonio otorga poderes preternaturales para obtener poder, fama, dinero, influencia, es decir las cosas que desea la carne. Por medio de la brujería se puede llegar a lograr el éxito en el mundo profesional ya sea como artista, profesional, militar, político, etc. Estas personas pueden parecer muy atractivas y tener un gran don de ganarse a la gente hasta el punto de atraer grandes multitudes y convertirse en dioses para sus admiradores los cuales son capaces de hacer hasta lo irrazonable por sus ellos. Los poderes del mal pueden cegar las mentes y fanatizarlas portentosamente. La brujería no es mera superstición. El demonio ciertamente arrastra hacia su reino del mal a los que se involucran en ella y a sus aduladores. Si no hay arrepentimiento y conversión, el final será el infierno.


Qué hacer contra las brujerías


Al enterarse de que alguien le está haciendo un "trabajo" de brujería, muchas personas tienen miedo. Esto es lo que el quiere ya que por el miedo puede dominarnos. Debemos recordar que el demonio nada puede contra los que son fieles a Dios. Nuestro Padre Celestial es Todopoderoso y nos ama. El demonio sólo puede con aquellos que no confían en Dios y por falta de fe están espiritualmente débiles o muertos. Son como pollitos que se han alejado de la protección de la gallina y se exponen al gavilán. Por eso Jesús nos dice:


¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina reúne a sus pollos bajo las alas, y no habéis querido! Mateo 23:37


Quién está amenazado por brujerías que recurra al Señor por protección y no tema. Debe poner en Dios toda su confianza y practicar su fe, no por miedo a la brujería sino por convicción: acercarse a los sacramentos, la oración personal y pedir a los hermanos que oren por él. La gracia del Señor jamás faltará a quién la busque.


Jamás debemos ir a otro brujo para "defendernos". Eso sería caer en la trampa del demonio haciendo lo que él quiere: que desconfiemos de Dios para que recurramos a él.


Muchas veces las personas recurren a la brujería en momentos de desesperación, cuando creen que es el último recurso que les queda. En esos momento vulnerables alguien les ofrece la brujería como una solución fácil. Como católicos jamás recurrimos a ningún medio espiritual fuera de Dios. Cuando pedimos la intercesión de los santos, por ejemplo, no buscamos una vía alterna sino que buscamos su ayuda tan solo y precisamente para mantenernos fieles al Señor como ellos lo hicieron. Hay dos familias: la de Dios y la del demonio. Cada uno recurre a los miembros de la suya. Pidamos a Dios que prefiramos morir antes de buscar algo del demonio.

miércoles, 25 de mayo de 2011

EL SANTO ROSARIO: ARMA CONTRA EL FALSO ECUMENISMO

La relación que guarda el Santo Rosario con el ecumenismo es muy esclarecedora, para el que quiera comprobar que no hay otro camino que no pase por la CONVERSIÓN y el RETORNO de los herejes y cismáticos a la Santa Iglesia Católica.

1. ¿Quién fue Santo Domingo de Guzmán?
Santo Domingo de Guzmán, insigne santo español del siglo XII, fundador de la orden de los Predicadores –también conocidos como dominicos–, fue un apóstol de primera categoría, que junto a San Francisco de Asís, dieron pie a la creación de las llamadas órdenes mendicantes.
Su carisma fundamental era la predicación para la conversión de los alejados de Dios, y sobre todo la de los herejes, que en aquella época campaban por doquier.
Su labor se centró sobre todo en el sur de Francia, donde estaban ubicados los herejes cátaros o albigenses, que mantenían doctrinas y prácticas gnósticas, con gran desmedro de la fe católica, pues el error se propagaba con rapidez y pertinacia.
Santo Domingo y sus compañeros sostuvieron una serie de encuentros con los adalides de la herejía, en varias ciudades donde estaba muy arraigada la herejía, en las que se dieron una serie de torneos de controversia con la Sagrada Escritura y con argumentos teológicos; en todos ellos los herejes se vieron derrotados o no lograron imponerse al santo castellano.
A pesar de vencer a los herejes en estos torneos de oratoria, el endurecimiento de los seguidores de la herejía, no producía muchas conversiones.

2. ¿Cuál es el fin de la revelación del Santo Rosario a Santo Domingo?
Santo Domingo, en un momento de debilidad y desesperación por los pocos frutos obtenidos, recibió una revelación de la Santísima Virgen, que le confortó, y en la que le mostró la oración del santo Rosario, para que sus desvelos apostólicos y predicaciones dieran por fin el éxito deseado: la CONVERSIÓN de los herejes.Y en efecto, a partir de ese momento las conversiones se incrementaron maravillosamente.
Así pues, La Santísima Virgen dio a Santo Domingo el Rosario, para que lograra la CONVERSIÓN de los herejes, y no para rezar con ellos en comandita.
¿Acaso la condescendencia con los herejes atrae más conversiones? Los frutos obtenidos dicen que no.

3. ¿Cuál es la omisión del falso ecumenismo?
Este es el drama del ecumenismo: que no se busca la CONVERSIÓN y el RETORNO de los herejes y los cismáticos, sino que cada uno permanezca como está: el hereje en su error –por muy de buena fe que persista en él–; y el católico sin obedecer el mandato de Cristo:“Id pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado.” (Mt. 28, 19-20)
Ni la orden de San Pablo al obispo Tito, que en sentido propio nos podemos aplicar todos los católicos, cada uno según su capacidad, pues todos somos soldados de Cristo: “Porque es necesario que un obispo sea capaz de instruir en la sana doctrina y refutar a los que contradijeren.” (Tit. 1,7.9)
Reflexionemos: “haced discípulos”, ¿no es “CONVERTID”?; “refutar a los que contradijeren”, ¿no es hacer lo que hacía Santo Domingo con los herejes?

4. ¿Qué pensar del “diálogo” interreligioso?
La Sagrada Escritura, los Santos Padres, los propios santos con su vida y obras –como santo Domingo–, claman con toda fuerza que el camino a seguir en el ecumenismo y el diálogo interreligioso es el RETORNO, y la CONVERSIÓN, como único fin. Todo fin que no sean estos conceptos, es desvirtuar el verdadero ecumenismo.
Como en el falso ecumenismo no se busca la conversión, se dejan de practicar algunas de las obras de misericordia, como son “corregir al que yerra” y “enseñar al que no sabe”, como hacía Santo Domingo.
Pero claro, ahora está muy extendido eso de que “hay que dejar a cada uno en su religión, pues si está de buena fe se salvará” y “el ecumenismo con los hermanos separados hay que practicarlo dejando a cada uno en su creencia y convergiendo todos (católicos y herejes) hacia un centro común a todos.”
¿Y el mandato de Cristo, qué?, ¿lo mandamos a paseo?
Como ahora no se busca convertir, se pisotean las obras de misericordia, por decir lo menos grave.

5. ¿Cuál es el ejemplo de los santos?
¿Por qué los promotores del falso ecumenismo no siguen el ejemplo de los santos como santo Domingo de Guzmán o S. Luis Mª. Grignión de Monfort?
Éste último, en su famoso libro El secreto admirable del Santísimo Rosario, escribe: “Aún cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados.”
Por ello vemos con dolor la Carta Apostolica de S.S. Juan Pablo II sobre el Santo Rosario -"Rosarium Virginis Mariae", pues en ella habla de un rosario "ecumenico", en el cual no existen mas herejes e infieles a los que hay que convertir, sino al contrario, el Papa busca que el Rosario sea un signo de "unidad" entre las falsas religiones y sus falsas espiritualidades, igualando el Santo Rosario, con el rosario budista y musulman, de ahi que los misterios luminosos exalten unicamente al Cristo común (de católicos y protestantes), y no al Cristo Rey, fundador de la Santa Iglesia Católica.

6. ¿Cuál es el lugar de la Virgen en el Santo Rosario?
Ademas el Rosario pasa a ser de una devocion mariana a una devoción cristocentrica, y los misterios en los que se medita la participación de Nuestra Señora en la redención, pasan a ser unicamente un "resumen del evangelio", de ahi el no aceptar estos misterios de la Luz, pues de fondo contienen un espiritu ecumenico y protestante, y en segundo pretender atenuar la devoción y el honor de Nuestra Señora en favor de un aberrante ecumenismo, en el cual el papa no habla de herejes, de infieles, de los males que afligen a la Iglesia, de la grave crisis de fe, sino que busca introducir un CRISTOCENTRISMO sustituto de la devoción Mariana tradicional en la mas excelsa arma dada por Dios nuestro Señor para implorar la intercesión de su Bendita Madre.
Por ello todos los santos sí supieron hacer del Santo Rosario un arma formidable para la conversión, que no lo olvidemos, para eso se lo dio la Santísima Virgen al santo castellano.

7. ¿Cuál es el verdadero ecumenismo?
En conclusión: la oración en el ecumenismo debe ser para la CONVERSIÓN y el RETORNO como fin último; si no, es un falso ecumenismo de la peor especie que olvida el mandato de Cristo; y del que desobedece a Cristo ya sabemos su situación:
“Todo el que no está conmigo, está contra Mí, y el que no recoge conmigo, desparrama.” (Mt. 12,30)
Terribles palabras que deben meditar los promotores del falso ecumenismo.