miércoles, 11 de julio de 2012

Londres 2012: ¿misiles sólo para aparentar?


Misiles antiaéreos serán instalados en Londres como parte del despliegue de seguridad de los Juegos Olímpicos para evitar ataques terroristas. Pero, ¿realmente podrían llegar a ser utilizados? ¿Cuáles son los riesgos?
Los misiles tierra-aire estarán ubicados en seis puntos de la ciudad. Serán una mezcla de misiles Estoque (Rapier) -utilizados en el conflicto de las islas Malvinas/Falklands hace 30 años- y misiles Starstreak de alta velocidad, que tienen un alcance más corto, pero son más rápidos.
Su ubicación en zonas urbanas ha preocupado a algunos residentes, en especial a quienes viven en la torre Fred Wigg en Waltham Forest -en el norte de Londres- quienes incluso llevaron el caso a una corte para intentar detener la instalación, aunque sin éxito.
El Ministerio de Defensa del Reino Unido ha dicho que no existe una amenaza específica y que el despliegue de misiles es una medida de seguridad similar a la que fue desplegada en los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008 y los de Atenas en 2004.
El secretario de Defensa, Philip Hammond, ya había anunciado el mes pasado que el próximo 14 de julio entraría en vigor una zona de exclusión aérea alrededor del Parque Olímpico.
¿Guerra psicológica?
Los misiles Estoque ubicados en plácidas zonas verdes son un recordatorio de cuán enfocados en la seguridad están los Juegos Olímpicos modernos.
"Esta es la primera vez que vemos misiles tierra-aire de esta manera en el Reino Unido", asegura Ben Goodlad, analista de IHS Jane's (editorial británica especializada en temas militares), quien además agregó que "su implementación no puede ser vista como un asunto puramente de espectáculo".
"Los planificadores han analizado cuidadosamente las capacidades necesarias para hacer frente a situaciones particulares, sin importar lo poco probables que sean. Los lugares elegidos para situar los misiles han sido cuidadosamente seleccionados con esta idea en mente".
Antes de la decisión judicial del martes, el Ministerio de Defensa había advertido: "Creemos que los misiles que serán ubicados en la torre Fred Wigg son parte esencial del plan de seguridad, por lo que continuaremos presionando para su despliegue en el lugar".
Tobias Feakin, del Instituto Real Unido para la Defensa y los Estudios de Seguridad, dijo que mostrar esa capacidad militar es una respuesta normal.
"Los militares se han asegurado de que los misiles salgan en televisión, siguiendo la teoría de disuasión militar de mostrar la capacidad al adversario, para que (los posibles atacantes) se den cuenta de la magnitud con la que tendrían que lidiar".
El último recurso
La semana pasada, el Ministerio de Defensa emitió un comunicado sobre sus planes de seguridad, después de que en mayo se llevara a cabo un ejercicio con lanzadores de misiles desarmados.
"En conjunto, los sistemas incluyen una amplia gama de capacidades de defensa aérea, incluidos equipos de radar y detección, así como armas que proporcionarán un poderoso elemento de disuasión y protección contra la amenaza de un ataque desde el aire."
El especialista en Defensa de la BBC, Jonathan Beale, dijo que "esto es para tranquilizar a los aliados y a las demás naciones que compiten en los juegos, particularmente a Estados Unidos".
Los misiles serán el respaldo del destacamento de cuatro aviones de combate Typhoon que patrullarán los cielos y que -de ser necesario- derribarán cualquier aeronave sospechosa. Equipos de francotiradores en helicópteros estarán preparados para hacer frente a objetivos más lentos, como aviones ultraligeros.
De hecho, Feakin asegura que los misiles serán "el último recurso".
Se cree que el primer ministro, David Cameron, será en última instancia el responsable de tomar cualquier decisión relacionada con el derribo de un avión a través de defensas basadas en tierra (GBAD, por sus siglas en inglés).
Sin embargo, el derribo de un "avión suicida" -bien sea de una avioneta o de un avión secuestrado- sería muy distinto al de un avión militar sobre un campo de batalla.
"El riesgo de usar uno de estos sistemas es que cualquier avión derribado causará daños colaterales a las zonas residenciales que rodean el estadio olímpico", dice Goodlad.
"Sin embargo, esto debe equilibrarse con las posibles consecuencias de no derribar una amenaza potencial, como un avión estrellándose en un estadio con capacidad para 80.000 personas".
Problemas de comunicación
Feakin cree que el hecho de que el Ministerio de Defensa haya sido llevado a juicio por los residentes descontentos que reclaman la falta de consulta es un incidente desafortunado.
"Creo que se podría aprender de la manera en la que se transmitió esta información pública. Se trata de un entorno urbano en donde tradicionalmente no ha habido militares desplegados. A mi parecer, ellos harán un trabajo fantástico -ya lo han hecho en eventos como Wimbledon- pero la manera en la que se le comunicaron los planes a la gente ha debido ser más efectiva".
Feakin añade, sin embargo, que otros métodos serán utilizados para frustrar cualquier complot que busque perturbar los Juegos.
"Desde el año 2.000 los organismos de seguridad han aprendido mucho, no solo acerca de las amenazas, sino de las maneras de contrarrestarlas".
Si existe un plan serio de ataque a los Juegos desde el aire, dijo, el objetivo sería tratar con él mucho antes de que llegue a un aeropuerto.






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