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lunes, 10 de octubre de 2011

260 PAPAS CONDENAN LA REUNIÓN DE ASÍS


Rezando en la cripta de San Francisco de Asís
La jornada mundial de oración con todas las religiones en Asís el 27 de octubre de 1986, con el papa Juan Pablo II como anfitrión, fue el punto culminante de un proceso de más de cien años en la historia del pensamiento religioso, tendiente a promover la paz y la unidad entre las religiones y los pueblos. Ese movimiento interreligioso por la unidad y la paz pregonaba, por su misma naturaleza, la tolerancia religiosa como un valor supremo y combatía la pretensión de la Iglesia de ser la única depositaria de la verdad. Puesto que la Iglesia Católica seguía sosteniendo con firmeza el derecho absoluto de la revelación del único Dios personal, le fue posible rechazar hasta el Vaticano II ese movimiento religioso por la unidad y la paz1. Fue la apertura de la Iglesia al ecumenismo y al diálogo interreligioso en el ultimo Concilio la que hizo posible que ese movimiento sin haber cambiado su orientación espiritual lograra acogida en la Iglesia Católica, para alcanzar finalmente, bajo Juan Pablo II, su cúspide provisoria en Asís. No fue , pues el movimiento por la unidad y la paz entre todas las religiones el que evolucionó, sino la actitud de la Iglesia respecto de él. 

Para el católico, con su fe basada en la Sagrada Escritura y la Tradición de la Iglesia, el “acontecimiento de Asís” no tiene justificación ni en la Sagrada Escritura ni en la Tradición, por lo tanto no encuentra ningún sustento. Asís ataca la sustancia de la revelación divina y de la fe católica.

Sólo pocos decenios antes del Vaticano II, en su encíclica Mortalium Animos (6.1.1928)“Acerca de cómo se ha de fomentar la verdadera unidad religiosa”, el Papa Pío XI había expuesto y justificado por la fe el punto de vista de la Iglesia Católica sobre el movimiento por la unión ecuménica e interreligiosa. La posición de Pío XI debería ser representativa de todos los Papas respecto de los movimientos por la paz y la unidad. Pío XI menciona la aspiración de los pueblos a la unión y la unidad. Describe la composición de los asistentes a esos encuentros regulares: se invita “a la discusión a todos los hombres indistintamente, a los infieles de todas las categorías, a los fieles, y finalmente también a aquellos que desgraciadamente apostataron de Cristo o que niegan áspera y obstinadamente la divinidad de su naturaleza y su misión”. Lo mismo podría decirse de los representantes de las “religiones” y “organizaciones mundiales” invitados a Asís. Pío XI juzga, sin embargo las cosas de otro modo: “Tales esfuerzos no pueden contar, bajo ninguna circunstancia, con la aprobación de los católicos”. Pío XI menciona también las ideas y los motivos que dan lugar a la organización de congresos interreligiosos. (…)“Se piensa que hay fundadas esperanzas en el sentido de lograr una especie de coincidencia o acuerdo sobre ciertos temas religiosos básicos. A pesar de la amplia divergencia de los conceptos religiosos que prevalecen en los distintos pueblos, no se puede descartar la posibilidad de alcanzar un acuerdo fraternal sobre algunos principios básicos, los que podrían convertirse en el armazón o fundamento común de su vida espiritual”. Los participantes a tales congresos se apoyan sobre la opinión errónea de que “todas las religiones (de cualquier índole) son más o menos buenas y recomendables, en el sentido de que todas ellas revelan y traducen aunque de manera bien diferente y nos inclina con respecto ante su supremacía”. Tales pensamientos fueron también expuestos para justificar el encuentro de oración en Asís. Pío Xi dice al respecto: “Aquellos que comparten esa opinión no sólo son víctimas de error y autoengaño sino que, al deformar y consecuentemente rechazar la noción de la verdadera religión, se deslizan también paso a paso hacia el naturalismo y ateísmo. Es evidente que aquellos que se adhieren sin reserva a tales ideas y aspiraciones, abandonan enteramente la religión divinamente revelada”. Pío XI piensa aquí en los “congresos de religiones”, es decir en “discusiones” y no en actos de culto interreligioso. La práctica de un culto interreligioso, que en la Iglesia postconciliar va mucho más lejos que aquellos “congresos”, y más aún el hecho de que el mismo Papa organice tales cultos, estaba más allá de lo que Pío XI pudiera haberse imaginado.

Es indiscutible que la actitud postconciliar de la Iglesia hacia las religiones no cristianas representa una ruptura radical con la tradición.

Tal como Juan Pablo II, Pío XI ve los esfuerzos por la unidad interreligiosa en estrecha conexión con el movimiento ecuménico. Las ideas que en aquél entonces, como hoy, deberían favorecer la unidad de los cristianos las resume Pío XI en la siguiente serie de preguntas: “¿No es justo -se acostumbra decir y hasta nuestro deber-, que todos los que se llaman cristianos deben abstenerse de cualquier difamación y unirse por fin un día en una mutua caridad? ¿Quién se atrevería a afirmar que él ama a Cristo, si no trata de realizar con todas las fueras el deseo de Cristo, el mutuo amor la señal y distintivo de sus discípulos: si tenéis amor unos para con otros (Juan XIII, 35). Si ojalá, continúa, fuesen todos los cristianos “uno”, pues de este modo rechazarían con una eficacia mucho mayor la plaga del ateísmo, que día a día se introduce furtivamente en amplios sectores, preparando la ruina del Evangelio. Tales son entre otras del mismo género las razones que hacen valer los “pancristianos”, como se les llama. No vaya a creerse que se trata de grupos pequeños o insignificantes. Al contrario… Entretanto, aquel intento continúa con tal energía que se ha conseguido en muchos lugares la aprobación de muchos círculos, e incluso de numerosos católicos, atraídos con la esperanza de realizar una unión que parezca conforme con los deseos de nuestra Santa Madre Iglesia, la cual nada desea más que hacer volver a su regazo a sus hijos extraviados. Pero dado las seducciones de estas palabras zalameras subyace oculto un error muy serio que destruye completamente los fundamentos de la fe católica”. Pío XI se ocupa también de la crítica de los “pancristianos” dirigen a la iglesia católica y al papado; a éste propósito menciona la cortesía de algunos que reconocen incluso al Papa una precedencia de honor y una jurisdicción derivada del conocimiento de los fieles. Muy actual resulta cuando dice: “Incluso otros llegan tan lejos que expresan el deseo que sus congresos, que se podrían calificar  de promiscuos, sean presididos por el mismo Papa”. Resumiendo todo esto, Pío XI toma posición de la siguiente manera: “En estas condiciones, es evidente que la Sede Apostólica no puede, bajo ningún pretexto, participar en sus congresos, y que los católicos, bajo ninguna circunstancia, deben favorecer o fomentar tales empresas, ya que de este modo aumentaría y fortalecerían la reputación e influencia de una religión cristiana totalmente errónea, que está muy lejos de la única Iglesia de Cristo”.
Los oficios religiosos ecuménicos tienen naturalmente una calificación religiosa más elevada que las discusiones en los congresos ecuménicos. El Código de Derecho Canónico (CIC 1917) las catalogaba entre la “communicatio in sacris”, que cae bajo una pena eclesiástica (2). El canonista Klaus Mosdorf describe la actitud de la Iglesia inmediatamente anterior al concilio Vaticano II (1961) de la siguiente manera: “Porque la comunión en el culto presupone la comunión en la fe, los oficios litúrgicos comunitarios con los adeptos de una o varias confesiones cristianas serán, por consiguiente, prohibidos”.
La práctica ecuménica de la Iglesia después del Concilio y en solo hecho de que el mismo Papa organice tales oficios comunitarios, en los cuales los obispos protestantes como por ejemplo el obispo Kruse de Asburgo, puedan exponer sin disputa tesis de eclesiología anticatólicas, está en agudo contraste con la actitud y la enseñanza de la Iglesia Católica antes del Concilio Vaticano II.
Ceremonias religiosas comunes con representantes de religiones no cristianas, de la cristiandad protestante y ortodoxos balo los auspicios del Papa, como en Asís, no podrán ser imaginables para Pío XI. Para él las relaciones y la actitud de la Iglesia hacia los no cristianos y los no católicos debían estar reguladas bajo los principios de la fe católica.
La posición dogmática que toma Pío XI en Mortalium Animos puede ser esbozada brevemente como sigue: como hay una sola religión verdadera, hay también para los no cristianos un solo camino para llegar a la verdad y a la vida: el camino de la conversión a la religión y la Iglesia de Cristo. Y como no hay más que una sola verdadera Iglesia, la fundada por Jesucristo, hay para los no católicos también un sólo camino: el retorno a la Iglesia Católica. La fe católica íntegra, sin limitaciones ni reducción, es el lazo de la unidad; el amor solo no puede hacer volver a los cristianos separados. La ruptura con la actitud y la enseñanza de la Iglesia contenidas en Mortalium Animos no podría aparecer más claramente que en el encuentro de oración de las religiones en Asís. El católico fiel, que ha seguido atentamente esta ruptura en el respeto por la Cátedra de Pedro, no puede contentarse con considerar “el acontecimiento de Asís” simplemente como un hito más en el desarrollo histórico de las religiones. Para el católico la ceremonia interreligiosa de Asís, organizada y preparada por el Vaticano con el Papa en su centro, es un acontecimiento eclesiástico importante que afecta profundamente su fe en la única verdadera Iglesia Católica: Papa contra Papa, Iglesia pre-conciliar contra Iglesia post-conciliar. Ambos Papas, Pío XI y Juan Pablo II son para él docentes supremos de la Iglesia, protectores y garantes de la fe establecida por Cristo. Por otra parte, en Asís Juan Pablo II se califica a sí mismo como el “primer testigo” de la fe. Estos problemas de la fe planteados por Asís no pueden obviarse mediante alusiones a una actitud atrasada y un inmovilismo conservador. Tampoco permiten que se los aparte e ignore, mientras la Iglesia oficial avanza imperturbable en el camino del diálogo y del culto interreligioso. Tampoco se rsuelven con referencias al actual concepto de la “tradición viva” o “dinámica”.
El católico fiel puede muy bien no darse por satisfecho con una referencia general al Vaticano II. Al contrario, tiene el derecho y el deber de formular la pregunta: ¿sobre que fundamento dogmático de la fe católica se apoya Juan Pablo II para celebrar una ceremonia interreligiosa como la de Asís?
Los tres discursos de Juan Pablo II en la Jornada mundial de oración, aunque remarcan fuertemente el carácter simbólico del acontecimiento, no dan ninguna respuesta satisfactoria a esta pregunta. Lo que pasó en Asís es consecuencia lógica de las trampas y ambigüedades deliberadas de los textos  del Vaticano II que abrió un poquito la puerta  engañando a la mayoría de los obispos partcipantes en el Concilio.
En su realización concreta la oración de todas las religiones por la paz se desarrolló, delante de la Basílica de San Francisco, de la siguiente manera: unos tras otros los budistas, los hindúes, los jainas, los musulmanes, los shintoístas, las religiones tribales de África, los parsis, los judíos y los cristianos, “en una fidelidad radical a sus respectivas tradiciones”, han alabado sus caminos de salvación y ofrecido a sus “divinidades” sus “oraciones por la paz”. Uno al lado del otro estaba el camino de la salvación, de Shiddhartha Gautma y de Shantideva, de Shankaram, de Vardhamana Mahavira, de Mahoma, de Navak Dev, de los ancestros místicos, de Zaratustra, de Moisés y de Jesús de Nazaret. Uno tras otro, y uno al lado del otro eran presentados a la humanidad como “suprema potencia” o “Dios”: Buda, los bodhisattvas, el divino Brahma, Jaina, Alá, los numinosos Kami, Nam-Sat, el Gran Trueno, Mnitú, Ormazd, Yavé y el Dios Trinitario. (Ésto jamás de los jamases ningún Papa lo había tolerado).
Por este culto ecuménico que tenía al Papa en su centro, el católico deseaba recibir también del mismo Papa una concluyente argumentación extraída de la fe católica. “El Acontecimiento de Asís” no concierne a un fenómeno marginal, sino al corazón mismo de la revelación divina y la veneración debida a Dios: el primer mandamiento. Juan Pablo II entrega él mismo la llave de su comprensión del encuentro de oración con la advertencia:
“Ved a Asís a la Luz del Concilio”.
Padre Johannes Dörmann.
Notas
El itinerario teológico de Juan Pablo II hacia la jornada mundial de oración de las religiones en Asís. Desde el Concilio Vaticano II hasta Asís. páginas 9-16. El Padre Johannes Dörmann, es sacerdote Alemán, autor de varios libros muy profundos acerca de la teología de Juan Pablo II y de la crisis actual que afecta la Iglesia Católica.
1 El primer bosquejo o proyecto de la Constitución de la Iglesia de Cristo en el Vaticano I, que debido  a su interrupción no llegó a concretarse, se trata en el 7º Capítulo el problema de la relación de la Iglesia con las demás religiones. Dicho proyecto refleja fielmente la postura de la Iglesia en aquella época.
2 CIC can. 2314-2316. En el nuevo CIC can 1365 se dice Reus vitate commuinicationis in sacris just paena puniatur. Si el mismo Papa organiza y preside cultos iterreligiosos, no se puede hablar de oficios divinos prohibidos en el caso de un sacerdote u obispo.
3 Cf. L´Osservatore Romano, 31.10.1986, pág. 2-6.

sábado, 17 de septiembre de 2011

NO DEBE HABER ACUERDO CON ROMA A PARTIR DEL VATICANO II


Benedicto XVI
Mons. Fellay

¡El ingreso de la Fraternidad San Pío X en comunión con Roma absolutamente no se puede prever en los criterios de la doctrina del Vaticano II!


Terminadas las reuniones de la Comisión mixta de estudio, compuesto por expertos de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X y expertos de la Congregación para la Doctrina de la Fe, reunidos en Roma en ocho ocasiones entre los meses de octubre de 2009 y abril de 2011, la Congregación ha declarado que “ la reconciliación plena con la Sede Apostólica tendrá como base fundamental la aceptación doctrinal del Preámbulo presentado durante la reunión del 14 de septiembre de 2011. ”¡Está claro¡”.


Pero, ¿cuál es este preámbulo entregado en el Vaticano al obispo Bernard Fellay y a sus dos ayudantes por el cardenal William Levada , prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 14 de septiembre de 2011? El preámbulo dice la Congregación para la Doctrina de la Fe “, ofrece algunos de los principios doctrinales y criterios de interpretación de la doctrina católica necesarios para garantizar la fidelidad al Magisterio de la Iglesia y al sentire cum Ecclesia. ”Perfecto. Sin embargo, surge inmediatamente una pregunta : ¿Qué quiere decir sentir con la Iglesia y fidelidad al Magisterio ante una institución corroída por el modernismo y por las ideas del Concilio Vaticano II?

I. No hay compromiso con el Vaticano

De hecho, las bases de un verdadero retorno a la comunión con Roma, simplemente no pueden ser consideradas por medio de las normas doctrinales del Concilio Vaticano II. ¿Por qué es imposible? Simplemente porque el Vaticano está infestado de tesis inaceptables.

El Vaticano II representa la desorientación total de la Iglesia


El Concilio encarna a la desorientación de la Iglesia, porque ni un obispo entre cien, ni un un sacerdote entre mil, ni un católico entre diez mil imaginaron que después de la muerte de Pío XII , iba a consumarse diez años más tarde la mayor revolución religiosa en la historia de la Iglesia, a la que seguiría la transmisión al mundo del mayor colapso en la historia de la humanidad. Sólo muy pocos espíritus conocían que la secta secreta de los modernistas esperaba la relajación de la autoridad papal para quitarse la careta y alzarse triunfante con el apoyo del Partido Progresista, a su vez apoyado por la masonería y el comunismo.
La Iglesia está formada por hombres que viven en este mundo y sufren la tentación de compartir las ideas y costumbres de la época. La Iglesia, erigida frente al mundo moderno, es decir, frente al anti-humanismo cristiano de la masonería y su sistema de dominación, el régimen democrático, ha visto cómo sus intelectuales y dignatarios, y, finalmente, las masas de fieles, han sido atrapados y llevados por la corriente. Ignorando la condena solemne e infalible del Syllabus de Pío IX, las serias advertencias de San Pío X y Pío XII, un partido crecientemente poderoso y organizado partidario de la apertura al mundo quería el acuerdo con todas las religiones, la libertad de creencias y de moral, el cambio permanente. En resumen: la reforma de la Iglesia y la revolución social.
 Bajo el pontificado de Juan XXIII, la Iglesia se convirtió en una revolución donde los modernistas tomaron todas las posiciones de liderazgo en Roma
Las reivindicaciones formuladas por minorías activas fueron apoyadas desde el exterior por las potencias anglosajonas y soviéticas victoriosas en la 2ª guerra mundial, en los días de la “ Liberación ” ; lo cual les permitió imponerse por la fuerza terrorista, incluso en la Iglesia, primero sobre los obispos y superiores de órdenes religiosas, y después sobre el Papa. O más bien, a través de la elección de los papas. Durante el pontificado de Juan XXIII se hizo una revolución por la que el partido de la reforma logró copar los puestos directivos. Se le hizo firmar encíclicas, una de ellas anti-colonialista, la Mater et Magistra , la otra revolucionaria, Pacem in Terris , sin ni siquiera haberlas leído. Pronunció en la apertura del Concilio Vaticano II … un discurso subversivo escrito por otro!
  Este enorme Concilio de 2400 Obispos, sin precedente por el número de padres y expertos, y por el número de los temas cuestionados, sin precedente por la longitud de los debates, por el laborioso proceso, por el el número de votos y por los trucos de las comisiones, duró cuatro años. Las Actas promulgadas, largas,escurridizas y equívocas giran en torno a algunas consignas revolucionarias, y contaron finalmente con la satisfacción y entusiasmo de la jerarquía de la Iglesia romana!

Significó la apertura al mundo. Prodigiosa mutación , que terminó el 7 y 8 de diciembre de 1965 con la proclamación por boca del Papa Pablo VI, del “ culto del hombre ”.

II. Vaticano II: El triunfo de la perversión

San Pío X lo había visto con claridad: el hombre iba a sustituír a Dios. El santo Papa no se había atrevido a manifestar lo que tal vez sabía por inspiración profética, un nuevo dios iba a ser entronizado en San Pedro, donde reposan los cuerpos de tantos papas, e incluso el suyo propio. ¿Cuáles fueron los frutos de esta reforma, con las que se anunció un “ nuevo Pentecostés ”? Fueron frutos podridos, los frutos de la muerte.

San Pío X, la esencia del hombre moderno es sustituida por Dios.


Todas las estadísticas son coherentes con el sentimiento popular, y van encontra del optimismo oficial y de la abrumadora propaganda: “ Hemos cambiado la religión ”la Iglesia se está muriendo. El Papa Pablo VI habló del « humo de Satanás ”y la” auto-destrucción de la Iglesia ”, sin embargo trató de detener la ruina con el fuego.
¿Cuáles fueron las novedades? Una liturgia fea, aburridos catecismos, con frecuencia poco piadosos y difusos, muchas herejías e inmoralidades. Un clero, con frailes y monjas que, de repente, como en la Alemania de Lutero, sólo sueñan en el matrimonio y la vida de sociedad. Víctores en los viajes papales. Encíclicas, que tienen un efecto nocivo, como la Ecclesiam suam de Pablo VI, Carta magna del reformismo, que destila la utopía revolucionaria de Lamennais y Karl Marx, o como la Populorum Progressio de Pablo VI y la Laborem Exercens de Juan-Pablo II
En comunión con el Papa, los obispos, que pretenden ser un Colegio dotado con poderes nuevos, se reúnen en sínodos en Roma, en conferencias nacionales, en asambleas continentales. Se hablan, se organizan, profetizan. El resultado es una ruina cada vez peor. Fuertes para destruir, son impotentes para defender los logros y mucho menos para crear cualquier cosa. La nulidad universal del episcopado mundial postconciliar es un hecho.

El Arzobispo Lefebvre rechazó la tolerancia y la desorientación post conciliar terrible y a los fallos de Roma

Un sólo obispo, Mons. Lefebvre que fue el último representante de los antiguos alumnos del Seminario Pontificio Francés de Roma junto con otros discípulos de San Pío X, el Cardenal Billot y el Padre Le Floch, se levantó contra esta terrible situación, diciendo:
“Creemos que podemos decir, en nosotros mismos a la crítica interna y externa del Concilio Vaticano II, es decir, mediante el análisis de los textos y el estudio de las modificaciones y las declaraciones de este Concilio, que, dando la espalda a la Tradición y a la Iglesia se rompió con el pasado, es un concilio cismático . El arzobispo Marcel Lefebvre, 04 de agosto 1976

III. Vaticano II: la finalización del proyecto masónico

 En su libro Lo han destronado, del liberalismo a la apostasía , La tragedia Conciliar, que demuestra los errores de las tesis radicales del Concilio Vaticano II en varias áreas, incluyendo, la emblemática y sintomática, de la libertad religiosa, la dignidad de la persona humana, el diálogo interreligioso, y otras falsedades profundas que se han introducido en el corazón de las declaraciones conciliares oficiales, que ahora se han convertido en tesis magistrales de Roma, explicó como fueron tomadas las decisiones conciliares

- “ Masones, ¿qué quieren Uds.? , ¿Qué quieren de nosotros? ”. Esa es la pregunta que el cardenal Bea había dirigido a la B’nai B’rith antes del inicio del Concilio, habiendo sido publicada la reunión por todos los periódicos de Nueva York y dónde se llevó a cabo. Los masones respondieron diciendo lo que querían, ¡la libertad religiosa! Es decir, todas las religiones en pie de igualdad. Ya no debemos llamar a la Iglesia Católica como la única religión verdadera, la única forma de salvación, la única aceptada por el Estado.Van a obtener estos privilegios, y por lo tanto, declararemos la libertad religiosa. – Pues bien, ya tenían lo que querían: era la Dignitatis Humanae .

- “ Protestantes, ¿qué quieren Uds.? queremos satisfacerles, para que podamos orar juntos ”Y la respuesta fue esta: “¡Cambia tu adoración, elimina lo que no podemos aceptar!”- ¡Bueno! se les dijo, eso llegará cuando elaboremos la reforma litúrgica. Uds. formularán sus deseos y nosotros los haremos coincidir con nuestro culto – Así pues,, lo que sucedió: fue la Constitución sobre la sagrada Liturgia, Sacrosanctum Concilium , el primer documento emitido por el Concilio Vaticano II, que dio los principios y el programa detallado de esta alineación de los protestantes con la litúrgia y el Novus Ordo Missae promulgado por Pablo VI en 1969.
- “ Comunistas, ¿qué quieren Uds? Lo haremos para que tengamos la dicha de tener en el Concilio algunos representantes de la Iglesia Ortodoxa Rusa ,¡ y algunos emisarios de la KGB! ”- Y las condiciones del Patriarcado de Moscú fue la siguiente:” No condenen el comunismo en el Concilio, no lo nombren!. Sobre todo, no disfruten consagrando Rusia al Corazón Inmaculado de María! Así, demostrarán la apertura y el diálogo con nosotros “. – Y el acuerdo fue alcanzado, la traición se consumó, “¡Bien! no condenaremos el comunismo. “ – Todo se realizó a la letra. ”[1] 

IV. La Iglesia de hoy en día sigue los errores del concilio

Benedicto XVI se prepara para celebrar el aniversario de la reunión entre religiones en Asís

Algunos dirán, sí, pero ahora la Iglesia ya no está en los errores del pasado, ahora evita los excesos del Post Concilio. ¿En serio? Entonces ¿por qué Benedicto XVI se prepara para celebrar con bombo y platillo el aniversario del encuentro interreligioso de Asís en octubre de 2011?
El abate de Regis Cacquera , en un texto notable, La renovación del escándalo de Asís , Errare humanum es, perseverare Diabolicum , aprobado por el obispo Fellay  emitió éstas protestas:¿Qué sucederá el 27 de octubre de 2011?, ¿una simple reunión amistosa entre hombres y mujeres de buena voluntad?, ¿un discurso incoherente sobre la divinidad de Cristo y Su Iglesia? No, será la renovación, por parte del papa reinante,Benedicto XVI, del escándalo sin precedente perpetrado por su predecesor, Juan Pablo II el 27 de octubre de 1986.
¿Qué ocurrirá el 27 de octubre de 2011?, ¿un llamamiento a la conversión a la fe católica? Las declaraciones del Papa indican con claridad lo que será este día: la reunión de los representantes de las falsas religiones, llamados personalmente por el Papa para unirse en un día de reflexión donde todos están invitados a orar por la paz [1].
R. P. Regis de Cacqueray, Superior del Distrito de Francia de la FSSPX
Ciertamente, a diferencia de la primera reunión de Asís, la oración será en silencio, aunque intensa. Pero, ¿a qué dios  rezarán  en silencio los representantes de las falsas religiones ?, ¿a qué dios rezarán si no es a sus falsos dioses, ya que el Papa los ha invitado explícitamente a vivir más profundamente «su propia fe religiosa»? [2] ¿Hacia quién se inclinarán los musulmanes si no es hacia el dios de Mahoma? ¿Hacia quién se dirigirán los animistas, si no es hacia sus ídolos? ¿Cómo puede ser concebible que el Papa pueda llamar a los representantes de las falsas religiones, con su potestad oficial, para participar en un día de oración personal? Este acto del soberano pontífice constituye, por sí mismo, una blasfemia terrible hacia Dios así como la ocasión de escándalo para toda la tierra.

V. ¿Cuál es la esencia  del “preámbulo” propuesto a la Fraternidad de San Pío X?

Entonces, ¿qué significa este  examen del preámbulo propuesto la Fraternidad San Pío X? ¿En qué consiste? El obispo Fellay entrevistado recientemente responde  : “Este documento se titula preámbulo doctrinal,porque fue presentado para su estudio. Por lo tanto, es confidencial, comprenda  que yo no puedo hablar de ello. Sin embargo, el término preámbulo afirma que su aceptación es un requisito previo para el reconocimiento canónico de la Fraternidad de San Pío X por la Santa Sede. ”
Mons. Fellay dijo que el término preámbulo:
  ”Deja claro que su aceptación es un requisito previo para el reconocimiento canónico a la Sociedad de San Pío X por la Santa Sede. ”

“Deja claro que su aceptación es un requisito previo para el reconocimiento canónico a la Sociedad de San Pío X por la Santa Sede. “
La aceptación de este texto es la condición para el reconocimiento canónico de la obra fundada por el arzobispo Lefebvre.  Por lo tanto es importante. ¿Hay una línea clara de separación en este preámbulo entre lo dogmático y lo pastoral  que pudiera plantear  una una  sana  reevaluación del concilio? Una vez más,  Mons. Fellay dijo: “Debo ser objetivo reconociendo que no hay en el preámbulo de la doctrina, una clara distinción entre el área pastoral  y la del dogma intangible,en orden a la discusión. Lo único que puedo decir, porque está en el comunicado de prensa, es que el preámbulo contiene “los principios doctrinales y criterios de interpretación de la doctrina católica necesarios para garantizar la fidelidad al Magisterio de la Iglesia y el “sentire cum Ecclesia”, dejando abierta la  legítima discusión  para el estudio y la explicación teológica de los términos o formulaciones específicas presentes en los textos del Concilio Vaticano II y en los del Magisterio que siguieron a él. “ Bueno, ni más ni menos. ”[3]
Conclusión
Lo tenemos claro.  Los responsables de la Fraternidad de San Pío X tendrán un largo tiempo para la  reflexión y el discernimiento , antes de responder. Mons. Fellay reafirma que la decisión que se adopte será para el bien de la Iglesia y de las almas:
“Pero les puedo asegurar que nuestra decisión será tomada por el bien de la Iglesia y de las almas. Nuestra Cruzada del Rosarios que se prolongará durante varios meses aún, se ha intensificado para que podamos obtener, a través de la intercesión de María, Madre de la Iglesia, la gracia de la luz y la fuerza que necesitamos más que nunca. ”(Mons. Fellay, 14 de septiembre de 2011).
De hecho se necesitará de la gracia y de la luz para ver y decidir qué hacer para el futuro de la tradición. Igualmente se necesitará un tremendo cambio en la fe, en muchos católicos que se identifican con el mundo moderno y con la falsa esperanza del ecumenismo religioso.
Tememos la apostasía  masiva de toda la Iglesia hábilmente manejada. Sabemos que se identifica y ahoga entre las religiones de la nueva era, desde que fuera abierta a todas las corrientes intoxicantes de la humanidad , con lo que se alista voluntariamente para la construcción de la Torre de Babel.
Apoyemos el santo combate de la Tradición Católica.
 
Notas.
1. El arzobispo Marcel Lefebvre, ellos sin corona , Ed fideliter, cap. XXVIII, 1987.
2. Padre Régis de Cacqueray, la renovación del escándalo de Asís , Errare humanum es perseverare Diabolicum, septiembre de 2011. El abad de Estados Cacqueray en su texto: “ ¿Cómo interpreta la exhortación del Papa a no ceder al relativismo, si no en el pensamiento no es tener razón, pero a ser sincero? ¿Cómo, por el contrario, no se interpretan en un sentido relativista que explícita invitación del Santo Padre a practicar su religión tanto como sea posible: “  … voy a estar en el mes de octubre como un peregrino en la ciudad de San Francisco e invitó a sumarse a este camino de nuestros hermanos cristianos de varias denominaciones, las autoridades de las tradiciones religiosas del mundo, e idealmente, todos los hombres de buena voluntad con el fin (…) a renovar el compromiso solemne de los creyentes de cada religión para vivir su fe religiosa como un servicio a la causa de la paz.  ”? En 1986, un periodista publicó este importante hallazgo: “  El Papa inventadas y las sillas de la ONU de las religiones: los que creen en el Señor, los que creen en los mil dioses, los que creen en ningún dios determinado. Visión increíble! Juan Pablo II dramáticamente admite la relatividad de la fe cristiana, que es sólo uno entre los demás.  ”¿Cómo podemos imaginar que esta decisión no es compartida por muchos hombres en la noche del 27 de octubre de 2011? Por lo tanto, parece particularmente extraño al Papa disculparse por tal pecado en el terreno de Asís, en Asís en 2011 sería diferente en 1986. Se combinan para convencernos de lo contrario en una sorprendente continuidad entre el encuentro de Asís en 1986 y 2011. ”
3. Entrevista con el obispo Bernard Fellay, tras su reunión con el cardenal William Levada , DICI, 14 de septiembre de 2011.
Lea:

miércoles, 25 de mayo de 2011

EL SANTO ROSARIO: ARMA CONTRA EL FALSO ECUMENISMO

La relación que guarda el Santo Rosario con el ecumenismo es muy esclarecedora, para el que quiera comprobar que no hay otro camino que no pase por la CONVERSIÓN y el RETORNO de los herejes y cismáticos a la Santa Iglesia Católica.

1. ¿Quién fue Santo Domingo de Guzmán?
Santo Domingo de Guzmán, insigne santo español del siglo XII, fundador de la orden de los Predicadores –también conocidos como dominicos–, fue un apóstol de primera categoría, que junto a San Francisco de Asís, dieron pie a la creación de las llamadas órdenes mendicantes.
Su carisma fundamental era la predicación para la conversión de los alejados de Dios, y sobre todo la de los herejes, que en aquella época campaban por doquier.
Su labor se centró sobre todo en el sur de Francia, donde estaban ubicados los herejes cátaros o albigenses, que mantenían doctrinas y prácticas gnósticas, con gran desmedro de la fe católica, pues el error se propagaba con rapidez y pertinacia.
Santo Domingo y sus compañeros sostuvieron una serie de encuentros con los adalides de la herejía, en varias ciudades donde estaba muy arraigada la herejía, en las que se dieron una serie de torneos de controversia con la Sagrada Escritura y con argumentos teológicos; en todos ellos los herejes se vieron derrotados o no lograron imponerse al santo castellano.
A pesar de vencer a los herejes en estos torneos de oratoria, el endurecimiento de los seguidores de la herejía, no producía muchas conversiones.

2. ¿Cuál es el fin de la revelación del Santo Rosario a Santo Domingo?
Santo Domingo, en un momento de debilidad y desesperación por los pocos frutos obtenidos, recibió una revelación de la Santísima Virgen, que le confortó, y en la que le mostró la oración del santo Rosario, para que sus desvelos apostólicos y predicaciones dieran por fin el éxito deseado: la CONVERSIÓN de los herejes.Y en efecto, a partir de ese momento las conversiones se incrementaron maravillosamente.
Así pues, La Santísima Virgen dio a Santo Domingo el Rosario, para que lograra la CONVERSIÓN de los herejes, y no para rezar con ellos en comandita.
¿Acaso la condescendencia con los herejes atrae más conversiones? Los frutos obtenidos dicen que no.

3. ¿Cuál es la omisión del falso ecumenismo?
Este es el drama del ecumenismo: que no se busca la CONVERSIÓN y el RETORNO de los herejes y los cismáticos, sino que cada uno permanezca como está: el hereje en su error –por muy de buena fe que persista en él–; y el católico sin obedecer el mandato de Cristo:“Id pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado.” (Mt. 28, 19-20)
Ni la orden de San Pablo al obispo Tito, que en sentido propio nos podemos aplicar todos los católicos, cada uno según su capacidad, pues todos somos soldados de Cristo: “Porque es necesario que un obispo sea capaz de instruir en la sana doctrina y refutar a los que contradijeren.” (Tit. 1,7.9)
Reflexionemos: “haced discípulos”, ¿no es “CONVERTID”?; “refutar a los que contradijeren”, ¿no es hacer lo que hacía Santo Domingo con los herejes?

4. ¿Qué pensar del “diálogo” interreligioso?
La Sagrada Escritura, los Santos Padres, los propios santos con su vida y obras –como santo Domingo–, claman con toda fuerza que el camino a seguir en el ecumenismo y el diálogo interreligioso es el RETORNO, y la CONVERSIÓN, como único fin. Todo fin que no sean estos conceptos, es desvirtuar el verdadero ecumenismo.
Como en el falso ecumenismo no se busca la conversión, se dejan de practicar algunas de las obras de misericordia, como son “corregir al que yerra” y “enseñar al que no sabe”, como hacía Santo Domingo.
Pero claro, ahora está muy extendido eso de que “hay que dejar a cada uno en su religión, pues si está de buena fe se salvará” y “el ecumenismo con los hermanos separados hay que practicarlo dejando a cada uno en su creencia y convergiendo todos (católicos y herejes) hacia un centro común a todos.”
¿Y el mandato de Cristo, qué?, ¿lo mandamos a paseo?
Como ahora no se busca convertir, se pisotean las obras de misericordia, por decir lo menos grave.

5. ¿Cuál es el ejemplo de los santos?
¿Por qué los promotores del falso ecumenismo no siguen el ejemplo de los santos como santo Domingo de Guzmán o S. Luis Mª. Grignión de Monfort?
Éste último, en su famoso libro El secreto admirable del Santísimo Rosario, escribe: “Aún cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados.”
Por ello vemos con dolor la Carta Apostolica de S.S. Juan Pablo II sobre el Santo Rosario -"Rosarium Virginis Mariae", pues en ella habla de un rosario "ecumenico", en el cual no existen mas herejes e infieles a los que hay que convertir, sino al contrario, el Papa busca que el Rosario sea un signo de "unidad" entre las falsas religiones y sus falsas espiritualidades, igualando el Santo Rosario, con el rosario budista y musulman, de ahi que los misterios luminosos exalten unicamente al Cristo común (de católicos y protestantes), y no al Cristo Rey, fundador de la Santa Iglesia Católica.

6. ¿Cuál es el lugar de la Virgen en el Santo Rosario?
Ademas el Rosario pasa a ser de una devocion mariana a una devoción cristocentrica, y los misterios en los que se medita la participación de Nuestra Señora en la redención, pasan a ser unicamente un "resumen del evangelio", de ahi el no aceptar estos misterios de la Luz, pues de fondo contienen un espiritu ecumenico y protestante, y en segundo pretender atenuar la devoción y el honor de Nuestra Señora en favor de un aberrante ecumenismo, en el cual el papa no habla de herejes, de infieles, de los males que afligen a la Iglesia, de la grave crisis de fe, sino que busca introducir un CRISTOCENTRISMO sustituto de la devoción Mariana tradicional en la mas excelsa arma dada por Dios nuestro Señor para implorar la intercesión de su Bendita Madre.
Por ello todos los santos sí supieron hacer del Santo Rosario un arma formidable para la conversión, que no lo olvidemos, para eso se lo dio la Santísima Virgen al santo castellano.

7. ¿Cuál es el verdadero ecumenismo?
En conclusión: la oración en el ecumenismo debe ser para la CONVERSIÓN y el RETORNO como fin último; si no, es un falso ecumenismo de la peor especie que olvida el mandato de Cristo; y del que desobedece a Cristo ya sabemos su situación:
“Todo el que no está conmigo, está contra Mí, y el que no recoge conmigo, desparrama.” (Mt. 12,30)
Terribles palabras que deben meditar los promotores del falso ecumenismo.

lunes, 4 de abril de 2011

EL PAPA INVITA A ASIS EN OCTUBRE A LOS REPRESENTANTES DE LAS RELIGIONES













CIUDAD DEL VATICANO, 1 ENE 2011 (VIS).-Después de la misa celebrada en la basílica vaticana, el Papa se dirigió desde la ventana de su estudio a los miles de peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro para el primer Ángelus de 2011.


El Santo Padre recordó que "la Iglesia en este día invoca de Dios, por medio de Jesucristo, el don de la paz: la Jornada Mundial de la Paz es una ocasión propicia para reflexionar juntos sobre los grandes desafíos que nuestra época plantea a la humanidad".


"Uno de estos, dramáticamente urgente en nuestros días -dijo-, es el de la libertad religiosa. (...) Hoy asistimos a dos tendencias opuestas, dos extremos negativos: por una parte el laicismo, que de forma a menudo oculta, margina la religión para confinarla a la esfera privada; por otra, el fundamentalismo, que en cambio querría imponerla a todos con la fuerza".


Benedicto XVI subrayó que "donde se reconoce de forma efectiva la libertad religiosa, la dignidad de la persona es respetada en su raíz y, a través de una búsqueda sincera de la verdad y del bien, se consolida la conciencia moral y se refuerzan las propias instituciones y la convivencia civil. Por eso, la libertad religiosa es el camino privilegiado para construir la paz".


Dirigiendo la mirada al "Príncipe de la paz", "comprendemos que la paz no se alcanza con las armas, ni con el poder económico, político, cultural y mediático. La paz es obra de conciencias que se abren a la verdad y al amor. Que Dios nos ayude a progresar en este camino en el nuevo año que nos concede vivir".


Después del Ángelus, el Papa señaló que en el Mensaje para la Jornada de la Paz había hecho hincapié en que "las grandes religiones pueden constituir un importante factor de unidad y de paz para la familia humana, y he recordado a este propósito, que en este año 2011 se celebrará el 25° aniversario de la Jornada Mundial de Oración por la Paz que el Venerable Juan Pablo II convocó en Asís en 1986. Por eso, el próximo mes de octubre peregrinaré a la ciudad de san Francisco, invitando a unirse a este camino a los hermanos cristianos de las distintas confesiones, a los representantes de las tradiciones religiosas del mundo, y de forma ideal, a todos los hombres de buena voluntad, con el fin de rememorar este gesto histórico querido por mi predecesor y de renovar solemnemente el compromiso de los creyentes de todas las religiones de vivir la propia fe religiosa como servicio a la causa de la paz. Quien está en camino hacia Dios no puede dejar de transmitir paz, quien construye paz no puede dejar de acercarse a Dios. Os invito a acompañar desde ahora con vuestra oración esta iniciativa".

domingo, 20 de marzo de 2011

RECONCILIACIÓN CRISTIANO-JUDÍA: PRELUDIO DE RUINA


COMPLOT CONTRA LA IGLESIA
Tomo II
Maurice Pinay
"Mundo Libre"
México 1985



Wikipedia
Muerto Egica, ocurrió lo que con tanta frecuencia ha sucedido en los estados cristianos y gentiles: los nuevos gobernantes olvidan el arte de continuar la sabia política de sus antecesores y tratan de hacer toda clase de innovaciones, que en poco tiempo destruyen la labor de años de trabajo concienzudo, fruto de la experiencia. Una de las causas de la superioridad política de las instituciones judías –comparadas con las nuestras- ha sido la de haber sabido continuar, a través de siglos, una política uniforme y definida contra los que consideran sus enemigos, es decir, contra el resto de la humanidad. En cambio, ni nosotros los cristianos, ni los musulmanes y demás gentiles, hemos sido capaces de sostener una misma política continuada frente al judaísmo por más de dos o tres generaciones sucesivas, por muy adecuada que ésta haya sido y aunque haya estado inspirada en el más elemental derecho de propia defensa.


Witiza, hijo de Egica, que fue llamado al trono al morir éste,empezó por desbaratar todo lo que había hecho su padre, tanto lo bueno como lo malo. Hombre de violentas pasiones –muy dado a los placeres mundanos -pero con buenas intenciones durante los primeros tiempos de su reinado, subió al trono con el magnífico deseo de perdonar a todos los enemigos de su padre y de lograr la unidad de sus súbditos. La Crónica del pacense nos muestra a Witiza como un individuo conciliador, amante de reparar injusticias pasadas, llegando al extremo de hacer quemar los documentos falsificados en favor del erario. Los falsos cristianos –sometidosa la sazón a dura esclavitud después de fracasada su monstruosa conspiración- vieron en las intenciones conciliadoras y en el justo anhelo de unificación del reino que inspiraban Witiza, el medio de librarse del tremendo castigo y de recordar su perdida influencia y obtener de él una disposición que los librara de la pesada servidumbre y los elevara, por el momento, a un rango de igualdad con los demás súbditos. Como otros,Witiza cayó en la trampa. Creyó que la solución del problema judío radicaba en la reconciliación cristiano-judía, la cual pondría fin a una larga lucha de siglos y consolidaría la paz interna del Imperio, bajo las bases de respeto mutuo, igualdad de derechos, mayor comprensión y hasta convivencia fraternal y amistosa entre cristianos e israelitas, lo que ahora llaman los hebreos y sus agentes en el clero“fraternidad judeo-cristiana”. 


Una reconciliación de este tipo puede ser una solución magnífica y deseable, pero sólo es posible cuando las dos partes la desean verdaderamente; mas cuando una de ellas obra de buena fe, y en aras de la reconciliación renuncia a su legítima defensa,destruye sus armas defensivas y se queda inerme, confiando en la buena fe de la otra parte, mientras ésta, en cambio, nada más aprovecha la generosa actitud de su antiguo adversario para buscar el momento para darle la puñalada mortal; entonces, la supuesta reconciliación, la naciente y falsa fraternidad, es sólo preludio de muerte o cuando menos de ruina. Eso es lo que ha ocurrido en todos los casos en que cristianos y gentiles, engañados por las hábiles maniobras diplomáticas de los judíos, han creído en la amistad y lealtad de éstos o en la reconciliación cristiano-israelita, debido a que, desgraciadamente, los hebreos usan esos tan nobles como hermosos postulados sólo como un medio para desarmar a quienes en el fondo de su corazón y secretamente, siguen considerando sus mortales enemigos. Todo ello con el fin de que, una vez desarmados y adormecidos los cristianos por el néctar aromático de la amistad y la fraternidad, puedan ser cómodamente esclavizados o aniquilados. Los hebreos han tenido siempre como norma –cuando están débiles o amenazados peligrosamente- fingirse amigos de sus enemigos para poderlos dominar más fácilmente. 


Desgraciadamente, la maniobra les ha dado resultado a través de los siglos y les sigue dando todavía. La diplomacia hebrea esclásica: pintan con negros colores las persecuciones, las servidumbres o las matanzas de que fueron víctimas para mover a compasión; ocultan, sin embargo, con todo cuidado, los motivos que ellos mismos dieron para provocar tales persecuciones. Una vez que logran inspirar compasión,tratan de convertirla hábilmente en simpatía, para después luchar sin descanso para obtener toda clase de ventajas al amparo de tales sentimientos. Esa compasión y simpatía son las que siempre tienden a destruir las defensas que contra ellos hayan levantado los jerarcas religiosos y civiles, cristianos o gentiles, y son, asimismo, las que facilitan a los judíos sus planes de dominio sobre el infeliz Estado, que en aras de esa compasión o de la reconciliación cristiano-judía, destruye ingenuamente las murallas que habían levantado gobernantes anteriores para defenderlo de la conquista judaica. A medida que los hebreos adquieren mayor influencia en el país que les brinda hospitalidad, al amparo de estas maniobras,se van convirtiendo, de perseguidos en perseguidores implacables de los verdaderos patriotas que intentan defender a la religión o a su país contra la acción dominadora o destructora de los extranjeros indeseables, hasta que los israelitas logran el dominio del Estado cristiano o gentil; o su destrucción, si así lo tienen planeado. 


III Concilio de Toledo ............................................. José Martí y Monsó / 1862. 


No fue otra cosa lo que ocurrió durante el reinado de Witiza: primero, los hebreos lograron moverlo a compasión e inspirarle simpatía, logrando que los librara de la dura servidumbre decretada sobre ellos por el Concilio XVII de Toledo y por el rey Egica, quienes la promulgaron como defensa en contra de los judaicos planes de conquista.Las defensas que la Santa Iglesia y la monarquía visigoda hablan creado para protegerse del imperialismo judaico fueron,por lo tanto, demolidas. Witizalos elevó fraternalmente a la misma categoría de los cristianos. Incluso, cuando los hebreos se ganaron la simpatía del monarca, éste los amparó y protegió, llegando a otorgarles mayores honores que los otorgados a las iglesias y a los prelados. Todo esto nos lo demuestran las célebres crónicas del siglo XIII, “DeRebus Hispaniae” de Rodrigo Jiménez de rada, Arzobispo de Toledo, y el “Chronicon” del Obispo Lucas de Tuy. 


Como se ve, los hebreos lograron colocarse en posición superior a la de las iglesias y prelados, una vez que obtuvieron la liberación y la igualdad. Como es natural, todas estas medidas empezaron a sembrar el descontento entre los cristianos y entre los clérigos celosos defensores de la Santa Iglesia, siendo muy posible que tan creciente oposición haya inclinado a Witiza a reforzar la posición de sus nuevos aliados israelitas; y así, como afirma el Obispo Lucas de Tuy en su Crónica citada, Witiza abrió las puertas del reino a los judíos expulsados del Imperio Gótico por anteriores concilios y reyes. Volvieron aquéllos en gran número a su nueva tierra de promisión, para ampliar e intensificar el creciente poderío que iban adquiriendo en el reino de los visigodos. El historiador del siglo pasado José Amador de los Ríos, conocido por su hábil defensa en favor de los judíos, reconoce, sin embargo, que, respecto a los hebreos, Witiza hizo todo lo contrario de lo que habían hecho su padre y los reyes que le precedieron: 


“Revocando, pues, por medio de un nuevo Concilio nacional, los cánones de los anteriores y las leyes que había la nación recibido con entusiasmo, abrió Witiza las puertas del reino a los que habían huido a extrañas tierras por no abrazar la religión católica; relajó el juramento de los que habían recibido el agua del bautismo, y colocó, por último, en elevados puestos a muchos descendientes de aquella raza proscrita. No pudieron menos de producir estas precipitadas y poco discretas medidas los resultados que hubieran debido esperarse. Lograda en breve por los judíos una preponderancia verdaderamente peligrosa,convirtieron en provecho suyo todas las ocasiones que al efecto se les presentaban; y fraguando tal vez nuevos planes de venganza, preparándose ensecreto a desquitarse de las ofensas recibidas bajo la dominación visigoda” .


 Este investigador, insospechable de antisemitismo y a quien los historiadores judíos toman, por lo general, como fuente digna de todo crédito, nos ha descrito en pocas palabras las terribles consecuencias que acarreó a los cristianos la política que inició el rey Witiza a principios de su reinado, con el señuelo de libertar a los hebreos oprimidos y de lograr después la reconciliación cristiano-judía y la pacificación de ambos pueblos. El padre jesuita Juan de Mariana, historiador del siglo XVI, dice lo siguiente respecto del tremendo cambio operado en Witiza: 


 El padre jesuita Juan de Mariana
“Verdad es, que al principioWitiza dio muestra de buen Príncipe, de querer volver por la inocencia y reprimir la maldad. Alzó el destierro a los que su padre tenía fuera de sus casasy para que el beneficio fuese más colmado, los restituyó entodas sus haciendas, honras y cargos. Demás desto hizo quemar los papeles y procesos para que no quedase memoria de los delitos e infamias que les achacaron, y por los cuales fueron condenados en aquella revuelta de tiempos. 
Buenos principios eran estos, si continuara, y adelante no se trocara del todo y mudara. Es muy difícil refrenar la edad deleznable y el poder con la razón, virtud y templanza. El primer escalón para desbaratarle fue entregarse a los aduladores...” 


Sigue el historiador jesuita narrando todas las torpezas cometidas por Witiza y que hizo aprobar por ese conciliábulo de que habla Amador de los Ríos. Es curioso el comentario que hace el padre Mariana con respecto a las leyes que permitieron a los hebreos públicos regresar a España, señalando al efecto: “En particular contra lo que por leyes antiguas estaba dispuesto, se dio libertad a los judíos para que volviesen y morasen en España. Desde entonces se comenzó a revolver todo y a despeñarse”. 


Es muy natural que todo haya comenzado a revolverse y a despeñarse con la entrega a los judíos de puestos de gobierno y con el retorno de los hebreos expulsados. Esto es lo que ha ocurrido casi siempre a través de la historia cuando los cristianos y los gentiles, en forma generosa, han tendido la mano de la amistad a los judíos dándoles influencia y poder, ya que lejos de agradecer los israelitas estos gestos de magnanimidad, lo han “revuelto todo y lo han lanzado al despeñadero”, usando la atinada frase del padre Mariana. El historiador católico Ricardo C. Albanés, describe el cambio operado en Witiza de la siguiente manera: “La energía de Egica había sabido tener a raya la rebeldía de los judíos y las intentonas muslímicas, pero su hijo y sucesor Witiza (700-710), trasde un breve período en que siguió una conducta loable, se transformó en un monarca despótico y profundamente vicioso, echándose en brazos de los judíos, otorgándoles honores y cargos públicos...”. 


Con respecto a la corrupción lamentable de Witiza, la valiosa crónica del siglo IX conocida como “Chronicon Moissiacense”, hace una impresionante descripción del negro fango de vicios en que se sumiera Witiza y su corte, quien llegó al extremo de tener un harem en su palacio; y para dar valor legal a esta situación, estableció la poligamia en su reino, permitiendo incluso a los clérigos tener varias esposas, con escándalo general de toda la Cristiandad. Este hecho está también narrado por el“Chronicon” de Sebastián, Obispo de Salamanca, que además afirma que Witiza hostilizó en forma rabiosa a los clérigos que se oponían a sus desvaríos, llegando al extremo de disolver concilios e impedirpor la fuerza que los sagrados cánones vigentes fueran ejecutados, colocándose enabierta rebeldía contra la Santa Iglesia. Pero Witiza no sólo disolvió un concilio que lo condenaba, sino que por medio de los clérigosque los seguían incondicionalmente, convocó otro que –según narran el ilustrísimo Obispo Lucas de Tuy en su crónica medieval, el famoso historiador jesuita Juan de Mariana y otros no menos ilustres cronistas e historiadores- se reunió en Toledo, en la Iglesia de San Pedro y San Pablo del Arrabal, donde a la sazón se encontraba un convento de monjas de San Benito. 


Dicho concilio aprobó tales aberraciones en contra dela doctrina tradicional de la Iglesia, y al hacerlo se tornó en verdadero conciliábulo, cuyos cánones carecieron de toda legalidad. Según afirman los cronistas e historiadores citados, el conciliábulo empezó a contradecir la doctrina y aquellos cánones de la Santa Iglesia que condenaban a losjudíos y que ordenaban a loscristianos, y a los clérigos en particular, que no los ayudasen ni fuesen negligentes en su lucha contra los hebreos, bajo pena de excomunión. El conciliábulo, contradiciendo lo anterior, dictó medidas de protección para los judíos y aprobó el retorno de aquellos hebreos expulsados en reinados anteriores; además, suprimió la monogamia y estableció la poligamia, permitiendo incluso a los clérigos tener no sólo una, sino varias esposas. 


Las actas del conciliábulo, que fue convocado con el carácter de Concilio XVIII de Toledo, se perdieron; sólo se tiene noticia de algunos de los asuntos allí aprobados, a través de las crónicas mencionadas. Algunos cronistas medievales llegan a asegurar que enfurecido Witiza porque S.S. el Papa no aprobó sus desafueros, negó obediencia al pontífice, provocando escandaloso cisma; y que, para dar fuerza a tal separación, ésta fue aprobada por el citado conciliábulo.


La persecución en contra de los clérigos fieles a la Santa Iglesia fue tan dura que muchos, por cobardía o espíritu acomodaticio, llegaron adoblegarse al tirano. El padre Mariana, por ejemplo, consigna lo siguiente: 


“Era por este tiempo Arzobispo de Toledo Gunderico sucesor de Félix, persona de grandes prendas y partes, si tuviera elvalor y ánimo para contrastar a males tan grandes; que hay personas a quienes aunque desplace la maldad, no tienen bastante ánimo para hacer rostro al que la comete. Quedaban otros algunos Sacerdotes, que como por la memoria del tiempo pasado se mantuviesen en su puridad, no aprobaban los desórdenes de Witiza: a éstos él persiguió y afligió de todas maneras hasta rendillos a su voluntad, como lo hizo con Sinderedo sucesor de Gunderico, que se acomodó con los tiempos y se sujetó al Rey en tanto grado que vino que Oppas hermano de Witiza, o como otros dicen hijo, de la Iglesia de Sevilla cuyo Arzobispo era, fuese trasladadoa Toledo. De que resultó otro nuevo desorden encadenado de los demás, que hubiese juntamente dos prelados en aquella ciudad contra lo que disponen las leyes Eclesiásticas”. 


En este, como en muchos otros casos, la compasión hacia los hebreos –convertida luego en simpatía- y el filosemitismo disfrazado de pretendida reconciliación o fraternidad cristiano-judía, permitió a los israelitas libertarse primero de la servidumbre y luego apoderarse del ánimo del monarca que quedó sujeto a su influencia,con la que lograron encumbrarse a los puestos de gobierno. En esta, como en otras ocasiones, coincidieron estos hechos con la desorganización y corrupción del Estado cristiano, el encumbramiento de los malos, y la persecución de los defensores de la Iglesia y su nación. 


Por desgracia, en tiempos de Witiza faltó un San Atanasio, un San Juan Crisóstomo o un San Félix que salvaran la situación. Por el contrario, los arzobispos y obispos –más deseosos de vivir cómodamente que de cumplircon su deber- acabaron por someterse al tirano, acomodándose con los tiempos. Una situación así no podía desembocar sino en espantosa catástrofe tanto para la sociedad cristiana como para laiglesia visigoda, que no tardaron en sucumbir sangrienta y devastadoramente. La situación que estamos analizando tiene especial importancia por su notable parecido con la situación actual. La Santa Iglesia se encuentra amenazada de muerte por el comunismo, la masonería y el judaísmo; y, por desgracia, no se ve surgir por ningún lado el nuevo San Atanasio, el nuevo San Cirilo de Alejandría o el nuevo San Félix que salven la situación. Los malos se aprestan a destruir las defensas de la Iglesia, a modificar sus ritos, a maniatar a los cristianosy entregarlos, como entonces,en las garras del imperialismo judaico. Los buenos se encuentran acobardados, porque hasta estos momentos no se ve claro cuáles cardenales o prelados tomarán en forma eficaz, ahora más que nunca, la defensa de la Santa Iglesia y de la humanidad amenazadas por el imperialismo hebreo y su revolución comunista.


Nos encomendamos fervorosamente a Dios Nuestro Señor para que en este como en otros casos, haga surgir un nuevo San Atanasio o un nuevo San Bernardo que salven a la Santa Iglesia, a la Cristiandad ya la humanidad del horrible desastre que las amenaza. Los altos jerarcas de la Iglesia deben tener presente que si por acomodarse al tiempo claudican como claudicó el alto clero de los tiempos de Witiza, serán tan responsables como los propios israelitas. 


Serán tan culpables como lo fueron en gran parte esos prelados y clérigos, que en los últimos días del Imperio Visigodo facilitaron con su cobardía y su posición acomodaticia la cruel destrucción que luego sobrevino a la Cristiandad en los confines del ferozmente aniquilado Imperio, destrucción realizada por los musulmanes con la ayuda eficaz y decisiva de la quinta columna judía. El reinado de Witiza nos presenta otro ejemplo clásico de lo que ocurre con una nación que los judíos quieren hundir y que adormecida y engañada por un supuesto deseo de cimentar la reconciliación cristiano-judía, la unidad de los pueblos, la igualdad de los hombres y otros ideales por el estilo, hermosos si fueran sinceros, comete el error de permitir que los israelitas escalen posiciones elevadas en la nación que planean arruinar o conquistar.


En tales casos, la historia nos demuestra que los judíos siembran por todos los medios asu alcance la inmoralidad y lacorrupción, ya que es relativamente fácil arruinar a un pueblo ambas plagas, porque así quedará incapacitado para defenderse adecuadamente. Es una extraña coincidencia que también en el caso del Imperio Gótico, cuando Witiza permitió que los hebreos adquirieran elevadas posiciones en su gobierno y en la sociedad cristiana, empezó a imperar y difundirse toda clase de corrupciones e inmoralidades, empezando por el rey y sus íntimos colaboradores; ese rey que se había entregado en manos de innobles consejeros y colaboradores judíos. La corrupción de costumbres que llegó a caracterizar los reinados de Witiza y el brevísimo de Rodrigo, es descrita con elocuentes palabras por el Padre Mariana S. J., quien dice: 


“Todo era convites, manjares delicados y vino, con que tenían estragadas las fuerzas, y con las deshonestidades de todo punto perdidas; y a ejemplo de los principales, los más del pueblo hacían una vida torpe e infame. Eran muy a propósito para levantar bullicios, para ser fieros y desgarros; pero muy inhábiles para acudir a las armas y venir a las puñadas con los enemigos. Finalmente el imperio y señorío ganado por valor y esfuerzo se perdió por la abundancia y deleites que de ordinario le acompañan. Todo aquel vigor y esfuerzo con que tan grandes cosas en guerra y en paz acabaron, los vicios le apagaron, y juntamente desbarataron toda la disciplina militar, de suerte que no se pudiera hallar cosa en aquel tiempo más estragada que las costumbres de España, ni gente más curiosa en buscar todo género de regalo”. 


El comentario que hace a estos renglones el diligente historiador José Amador de los Ríos es también interesante: “Imposible parece leer estas líneas, que trasladamos de un historiador muy digno de respeto, sin lograr el convencimiento de que un pueblo venido a tal estado, se hallaba al borde de una gran catástrofe. Ningún sentimiento noble y generoso, había logrado sobrenadar, en tan deshecha borrasca: todo era escarnecido y envuelto en el más afrentoso vilipendio. Aquellos crímenes, aquellas aberraciones habían menester de grandes expiaciones y castigos; y no corrieron muchos años sin que los `campos de placer´humearan con la sangre visigoda, y sin que el fuego musulmán devorase los palacios que había levantado la molicie de los descendientes de Ataúlfo”. 


Urge hacer hincapié en dos significativas coincidencias. Primera: no había en esos tiempos en la Cristiandad sociedad más estragada por la corrupción que la del Imperio Godo, hecho que coincide con la circunstancia de que tampoco había en la Cristiandad reino en que los judíos hubiesen adquirido tanta influencia, ya que los demás, fieles a las doctrinas tradicionales de la Iglesia, seguían luchando en mayor o menor grado en contra del judaísmo. Segunda: tal estado de corrupción vino precisamente cuando los judíos, liberados de las cadenas que les impedían hacer el mal, lograron encumbrarse a posiciones elevadas en la sociedad visigoda. 


Después de mil doscientos años de ocurridos estos hechos, los sistemas judíos siguen siendo en esencia los mismos. Quieren aniquilar el poderío de Estados Unidos, de Inglaterra y de otros estados occidentales y están sembrando en ellos la corrupción y la inmoralidad. Son muchos los escritores patriotas que han denunciado a los judíos como los principales agentes en la trata de blancas, en el comercio de drogas, en la difusión del teatro y cine pornográfico y deprimente;cosas todas que están causando estragos en la juventud norteamericana, británica, francesa y de otros países, cuyo hundimiento está decretado por el judaísmo.


Como podrá verse, los sistemas poco han cambiado en mil doscientos años.