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miércoles, 28 de agosto de 2013

LAS CARTAS DE ALBERT PIKE A GIUSEPPE MAZZINI SOBRE LAS TRES GUERRAS MUNDIALES


Giuseppe Mazzini y Albert Pike, ambos satanistas, del más elevado grado, mantuvieron una extraña correspondencia, especialmente entre 1870 y 1871. ¿Qué decían esas cartas?

Giuseppe Mazzini (Italia, 1805-1872) francmasón de grado 33, carbonario, Gran Maestre Illuminati en 1834, fundador de la Mafia y promotor de la Reunificación Italiana.

Albert Pike (E.U. 1908-1891) uno de los padres fundadores del Antiguo Rito Escocés de la Masonería; cabalista; era un tipo brillante intelectualmente y se graduó en Harvard; ejerció como General de Brigada del Ejército Confederado; masón de grado 33, fué uno de los líderes del Ku Klux Klan, y Gran Maestre Illuminati. Albert Pike fue considerado como el líder masón más grande de su tiempo, y tal vez de todos los tiempos.

Es muy interesante, sobre todo para los masones de a pié, la frase de Albert Pike sobre la Masonería:



“La verdad transcendental es demasiado importante para que sea conocida por todo el mundo. Los masones de grados inferiores simplemente tendrán el derecho a saber aquello que nosotros queramos comunicarles, y los grandes secretos estarán reservados para los grandes iniciados”.

Albert Pike aseguraba a Mazzini y a sus otros compañeros fraternales de Logias, que tenía un “Espíritu Guía” que le iluminaba con sabiduría divina para conseguir un Gobierno Mundial. De hecho, según se decía en aquellos ambientes oscuros, Pike se comunicaba directamente con Satanás.

El 15 de agosto de 1871, Albert Pike escribió una carta confidencial a Giuseppe Mazzini, revelando cuál iba a ser la Agenda de los grandes Eventos Mundiales para la humanidad:

La 1ª Guerra Mundial

“Debe propiciarse para permitir a los Illuminati derrocar el poder de los Zares de Rusia y hacer de ese país una fortaleza del Ateísmo Comunista. Las divergencias causadas por los agentes de los Illuminati entre los Imperios Británico y Alemán se usarán para fomentar esta guerra. Al final de la guerra, el Comunismo se erigirá y usará para destruir a otros gobiernos y para debilitar a las religiones”.

Las guerras mundiales, y por extensión todas las guerras, han sido una Estafa satánica del Complot mundialista Illuminati.

La 2ª Guerra Mundial

“Debe fomentarse aprovechando las diferencias entre los Fascistas y los Sionistas políticos. Esta guerra debe realizarse para que el Nazismo sea destruido y el Sionismo político salga lo suficientemente fuerte como para crear un Estado soberano de Israel, en Palestina.
Al mismo tiempo, durante la 2ª Guerra Mundial, el Comunismo Internacional debe hacerse suficientemente fuerte para contrarrestar a la Cristiandad, que entonces será constreñida y controlada hasta el tiempo que la necesitemos para el cataclismo social final”.

Tras la 2ª Guerra Mundial, la URSS salió muy fortalecida y se convirtió en una gran superpotencia mundial, solamente para hacer de contrapeso con las naciones cristianas y capitalistas, siguiendo el guión de Albert Pike.

La 3ª Guerra Mundial

“Se fomentará aprovechando las diferencias causadas por los agentes de los Illiminati entre los Sionistas políticos y los líderes del Mundo Islámico. La guerra debe conducirse de un modo que el Islam y el Sionismo político se destruyan mutuamente. Mientras tanto, las otras naciones, una vez más, divididas sobre este asunto, se verán obligadas a luchar hasta el punto de la completa extenuación física, moral, espiritual y económica”…
“Desataremos a los Nihilistas y a los ateístas, y provocaremos un cataclismo social formidable que en todo su horror mostrará claramente a las naciones el efecto del ateísmo absoluto, origen de la crueldad y de los disturbios más sangrientos.

Entonces, en todas partes, los ciudadanos, obligados a defenderse contra la minoría mundial de revolucionarios, exterminarán a esos destructores de la civilización, y la multitud, desilusionada con la Cristiandad, cuyos espíritus deistas estarán desde ese momento sin brújula ni dirección, ansiosos por un ideal, pero sin saber donde dirigir su adoración, recibirán la verdadera luz a través de la manifestación universal de la doctrina pura de Lucifer, sacada finalmente a la vista pública.

Esta manifestación resultará a partir del movimiento reaccionario general que seguirá a la destrucción de la Cristiandad y el ateísmo, ambos conquistados y exterminados al mismo tiempo.”


Estas cartas entre Pike y Mazzini se mostraron durante un tiempo en la Biblioteca del Museo Británico de Londres (British Museum). Naturalmente, el Museo Británico desmiente la existencia de dichas cartas. Sin embargo, el oficial de Inteligencia de la Royal Canadian Navy, William Guy Carr, pudo copiarlas en aquella época; una valiosa información que después plasmaría en su libro ”Peones en el Juego” ”Pawns in the Game”, publicado en Canadá en 1955.

Es muy interesante la obra literaria del ex-oficial de Inteligencia William Guy Carr, (Inglaterra 1895- Canadá 1959) porque era una persona muy versada en las conspiraciones mundiales, que manejaba información de primera mano, y que escribió una serie de interesantes libros, a cual de ellos más revelador. Y todo en unos tiempos muy tempranos.

Visto en :  Eternity

sábado, 6 de agosto de 2011

HIROSHIMA... 66 AÑOS



El 6 de agosto de 1945 a las 8:15 de la mañana, desde un avión B-29 llamado Enola Gay (nombrado así por la madre del piloto Paul Tibbets) lanzó una bomba de uranio. Aunque los números exactos no se han confirmado, unas 110 000 personas murieron en Hiroshima, muchos de ellos instantáneamente, vaporizados por el calor de la explosión o quemados por la bola de fuego que inmediatamente se extendió por la ciudad. Miles más morirían en los siguientes meses y años, como resultado de enfermedades causadas por la radiación.
Treinta y un días después de la explosión, un equipo de científicos de EEUU. sobrevolaron la ciudad. ”Sólo había una enorme cicatriz plana, de color rojo óxido, y nada de verde o gris”, dijo Philip Morrison a The New Yorker en 1946, “porque no había cubiertas de vegetación. Yo estaba bastante seguro de que nada de lo que luego iba a ver más tarde me sobrecogería tanto como esto. ”
El mundo tiene muy pocas fotografías de lo que le dio a Morrison esa sacudida inolvidable. Esto no es casual. El 18 de septiembre de 1945, poco más de un mes después de que Japón se hubiera rendido, el Gobierno de los EE.UU. impuso un estricto código de censura en la nueva nación derrotada. Decía uno de los partes: “nada se imprimirá que pueda, directa o por inferencia, perturbar la tranquilidad pública”.

viernes, 29 de julio de 2011

LAICISMO

Mons. de Castro Mayer
No hay posición más radicalmente anticatólica que aquella que se empeña en establecer un estado laico, o sea, una estructura de orden político-social neutra en materia religiosa; y esto por principio. En otras palabras: el estado sólo es legítimo cuando no cuida de la religión.
La religión sería considerada por el Estado de la misma manera que el deporte, actividad en que cada cual toma la dirección que más le gusta o conviene.

Como en todas las actividades de libre elección, así en religión, el poder civil sólo podría —y debería— intervenir para asegurar la convivencia pacífica de todas las personas residentes en el país.
El Estado como tal no podría profesar o imponer determinada religión; traemos por ejemplo el caso de Italia, que tenía concertado con la Santa Sede el Tratado de Letrán, por el cual la Religión verdadera de Nuestro Señor Jesucristo era la religión oficial del Estado Italiano; pues bien, en la revisión del mismo, la modificación hecha en este punto fue para eliminar dicha disposición.

De común acuerdo con el Vaticano de Juan Pablo II, Italia dejó de ser un estado católico. Apostató, que eso significa echar del trono al Soberano Señor del Cielo y de la Tierra, para instalar allí la cambiante voluntad humana.

Semejante apostasía da muestras de ser definitiva.
Ahora, los órganos oficiales de la Iglesia Católica, como la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), se empeñan en hacer oír sus voces (las suyas y las de todos los fieles) en la elaboración de nuestra nueva Carta Magna. Así podemos ver reivindicaciones tales como la del capítulo de “Libertad religiosa”: “…derecho a la libre opción de concepciones religiosas, filosóficas o políticas…”

¿Qué es esto sino declarar que el Estado, la sociedad política, tiene derecho de ser ateo? ¿Tiene derecho de decir que Dios no existe, que Él no es el Señor del Universo, Creador de todas las cosas?

Y llegamos a un dilema: o lo que hay o existe tiene su origen en Dios, que lo creó —y por eso es el Supremo Señor, a Quien debemos culto y reverencia— o todo lo que ahí está no se sabe con certeza de dónde vino.
De donde el estado laico, o Laicismo de Estado, es la posición más anticatólica posible.

Pues bien, esta posición es objeto de extensa propaganda por parte de los organismos “católicos” de todo el país.

Roma 103. pág. 27

domingo, 10 de julio de 2011

LA MASONERÍA EN LA HISTORIA DE MÉXICO


PRÓLOGO Y ADVERTENCIA
Enemiga perversa e irreconciliable de la Iglesia Católica, la masonería en la historia de México ha sido aliada para el intento de destrucción de los valores cristianos de ésta Nación, en general y en el mundo entero para unir a todos los hombres en el culto del supremo Arquitecto del universo, sin más dogmas ni preceptos que los de la sola razón. Su fin: la propagación de todos los errores y todos los vicios, para corromper y dominar al hombre y la sociedad.
Aunque oculta en su origen y naturaleza -mentiras difundidas por ellos mismos para llevar a cabo sus fines y propósitos-, son visibles sus planes y tendencias: conspirar contra los Estados y sociedades en donde habita. Inculcar la idea de prescindir de Dios y de glorificar al hombre, para convertir a la sociedad teocentrista en una sociedad antropocentrista y la aspiración de una felicidad humana sólo material y terrena por la vana satisfacción de los instintos y apetitos sin referir nunca a la vida eterna.
La masonería ha intervenido directamente en etapas claves en la formación de la Nación Mexicana: La Independencia, la Reforma, la Revolución y la Guerra Cristera. Llevando al enfrentamiento la problemática social, religiosa y política del país, determinando el sentido de su historia y tratando de arrancar de tajo los valores de la civilización cristiana y de la Cristiandad que maravillosamente sentaba sus bases en la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana bajo su dirección influencia e inspiración y que había manifestado como en ninguna Nación el progreso moral, intelectual y material de ésta sociedad con un fin eterno; truncada por una minoría que poco a poco fue dominando las altas esferas de la política e imponiendo su ideología.
He aquí sus corifeos y propagadores.
LA MASONERÍA EN NUEVA ESPAÑA
El primero de noviembre de 1765, llegó a México el primer documento con ideología liberal. Fue el Conde de Aranda, de la Gran Logia de España, quien trajo de ese país las liturgias y arreos de la masonería con el propósito de practicar el rito yorkino que había cobrado gran auge en la Madre Patria , procedente de las logias inglesas que se habían infiltrado en la Península Ibérica.
En la segunda mitad del siglo XVIII, mientras España se debilitaba bajo Carlos III, crecieron visiblemente las fuerzas internacionales hostiles a al imperio español; fue una época de grandes acontecimientos. En Francia e Inglaterra aumentó la influencia de las logias, que protegidas por el secreto pudieron actuar desde la sombra y mover a las masas de acuerdo a sus planes. No sería ya el judío, relativamente insignificante en número el que saldría a luchar contra los regímenes políticos y las instituciones católicas, sino las masas -incluyéndose las masas cristianas- que movidas por él y enardecidas con visos altruistas dieron la cara al peligro. Las necesidades insatisfechas y las eternas injusticias disfrazaban los auténticos móviles de la lucha oculta.

Con el visto bueno y el apoyo econónico de la Gran Logia de Inglaterra del Rito de York se habían establecido en España, en 1728, cuatro logias: dos en Gibraltar, una en Madrid y una en Cádiz; de estas logias salieron los primeros masones que llegaron a Nueva España en la época de la colonia. La primera logia mexicana fue fundada en el año de 1806 por el español don Enrique Mugi en la casa de don Manuel Luyando, regidor del ayuntamiento, también de origen español, en el callejón de las Ratas No. 5 que actualmente es un predio en una calle perpendicular a la calle de Bolívar, colonia centro, delegación Cuauhtémoc, código postal No. 06080 México, Distrito Federal.
Los fundadores de esta logia fueron el Marqués de Ulupa, el Lic. Primo de Verdad, el Coronel Ignacio Moreno, el Lic. Miguel Domínguez y otros tres más cuyos nombres no se conservan en los documentos históricos. Los forjadores de la doctrina Independentista fueron influidos por la ideología de la Revolución Francesa , pero de manera fundamental, por la filosofía de la francmasonería (masonería francesa); ambas corrientes ideológicas fueron determinantes en el acontecer político, económico y social en detrimento de la Nueva España.
El cura del pueblo de Dolores, don Miguel Hidalgo y Costilla, don Ignacio Allende y el primer canónigo de la Catedral de Guadalajara don Ramón Cardeña y Gallardo solicitaron ingresar a la masonería. Fueron aceptados y la ceremonia de su iniciación se llevó a cabo a las 7 de la noche del miércoles 9 de abril de 1807. Esta logia se convirtió en un centro de conspiración política y fue denunciada por un vecino, militar con grado de Cabo, de apellido Franco el 11 de mayo de 1808; el templo masónico fue allanado y varios masones fueron encarcelados y sentenciados a muerte por el tribunal de la Santa Inquisición. Hidalgo y Allende no habían asistido en esa ocasión a los trabajos masónicos. Los “libertadores” de la patria participaron en la formación de diversas logias que en realidad eran copias de las españolas.
En vista de que el rito escocés y el rito yorkino prohibían la conspiración política, decidieron trabajar con el rito de Ramsay, que constaba de 6 grados: aprendiz, compañero de gremio, maestro, maestro escocés, novicio y templario. La tendencia de las logias masónicas era política y básicamente estaban impulsadas por militares inconformes con el Virreinato y por políticos inmigrantes de Europa. Todos querían participar en la repartición del botín que significaba para ellos el nacimiento y esplendor de Nueva España y la intención de desligarla de la Madre Patria. Vino después el inicio de la guerra de Independencia a las 11 de la noche del viernes 15 de septiembre de 1810 y posteriormente la consumación el miércoles 27 de septiembre de 1821. Al constituirse el México Independiente, los países poderosos de esa época, fueron reconociendo la autonomía de la República Federal Mexicana y enviaron embajadores. Los Estados Unidos de Norteamérica nombraron como su embajador a un diplomático que resultó ser Pastmáster de una logia de Louissiana llamado Joel Roberts Poinsett, quien decidió difundir en nuestro país el rito yorkino para lo cual auspició la instalación de logias masónicas de ese rito que consta de 3 grados; aprendiz iniciado, compañero masón y maestro masón. La fuerza de la masonería americana comenzó a conquistar adeptos. Varios masones que habían destacado en el campo de la política y del ejército, se pasaron al rito de York, pues consideraron que ofrecía mejores perspectivas que la de los ritos escocés y de Ramsay que se practicaban en nuestro país.
Finalmente a las 21 horas del día miércoles 29 de septiembre de 1825 después de la lectura de un discurso llamado trazado de arquitectura, según la nomenclatura masónica, se declaró oficialmente instalado el Gran Oriente del rito de York en la República Mexicana. El rito escocés es uno de los mas completos y extensos. Consta de 33 grados: aprendiz, compañero, maestro, maestro secreto, maestro perfecto, secretario íntimo, preboste y juez, intendente de los edificios, maestro elegido de los nueve, ilustre elegido de los quince, sublime caballero elegido de los doce, gran maestro arquitecto, real arco de Salomón, gran elegido, sublime y perfecto masón, caballero del oriente o de la espada, príncipe de Jerusalén, caballero del oriente y occidente, ilustre caballero rosacruz, gran pontífice, venerable maestro ad–vítam, patriarca noaquita, príncipe del Líbano , jefe del tabernáculo, príncipe del tabernáculo, caballero de la serpiente de bronce, príncipe de la merced, soberano comendador del templo, caballero del sol, gran escocés de San Andrés, ilustre caballero kadosch, gran inspector inquisidor comendador, sublime príncipe del real secreto y soberano gran inspector general.
En vista de que ambos ritos tenían la meta de tomar las riendas del Estado Mexicano fue necesario conciliar las rivalidades y se creó el Rito Nacional Mexicano compuesto de 9 grados; aprendiz , compañero, maestro, caballero del secreto, maestro perfecto, caballero elegido de los nueve, caballero elegido de los quince, gran maestro arquitecto y caballero del águila mexicana. Después de un trazado de arquitectura siendo las catorce horas del día sábado 26 de marzo de 1826 quedó constituida oficialmente la Gran Logia Nacional Mexicana.
En la proximidad del primer cambio de mando en la conducción del país salieron a flote las pasiones políticas, siendo primer Presidente de la República el General Guadalupe Victoria –cuyo verdadero nombre era Miguel Ramón Fernández y Félix– empezó la efervescencia política. Don Guadalupe había sido Respetable Gran Maestro del Rito Escocés y lanzó como su candidato al General Manuel Gómez Pedraza, distinguido masón que había sido venerable maestro de la respetable logia simbólica “amigos de la esperanza No. 7″ y que dentro del gabinete Presidencial desempeñaba el cargo de Ministro de Guerra. Sin embargo, la mano norteamericana impidió que un masón el rito escocés gobernara de nuevo a nuestro país y recomendó a un masón distinguido del rito yorkino: el antiguo General insurgente Vicente Guerrero, quien fue postulado para el cuatrienio 1828-1832. Por diversas circunstancias, el General Vicente Guerrero Saldaña, gobernó solamente en esta ocasión del 1 de abril de 1829 al 17 de diciembre del mismo año. Como puede notarse, a causa de la injerencia norteamericana, hubo el primer rompimiento entre un Presidente de la República y un candidato que no era de su simpatía. Posteriormente, el General Anastasio Bustamante, masón del rito escocés se rebeló en contra de su hermano masón del rito yorkino, argumentando que había sido impuesto por los yanquis. Debido a las presiones políticas de los masones del rito de York, el General Bustamante renunció públicamente al rito escocés y se pasó al yorkino, aunque de manera oculta apoyaba con recursos económicos al rito escocés. Para los norteamericanos ahora el rito yorkino estaba ya encabezado por Bustamante, quien tenía el poder; no tenía caso entonces seguir apoyando a Vicente Guerrero, quien además era acérrimo enemigo de Bustamante. Por tanto ordenaron el asesinato disimulado del general Vicente Guerrero Saldaña. Con el asesinato de Guerrero, el rito nacional mexicano, que hasta entonces no había tenido una gran aceptación, cobró fuerza.
En una etapa tan difícil para el país llegó al escenario político Antonio López de Santa Anna. Proclamándose públicamente como masón del rito escocés; sin embargo, nunca fue iniciado pero conocía a la perfección los signos, tocamientos, marchas, baterías, saludos, palabras sagradas, palabras de pase, señas y contraseñas en la masonería azul, los cuales seguramente le habían sido revelados por masones traidores a la orden. Santa Anna embaucó a muchos que creyeron que era masón. Don Valentín Gómez Farías, masón del rito nacional mexicano, siendo ya Presidente de la República , publicó un programa político de ideología liberal que giraba en torno a 3 grandes apartados:
  • Supresión de las instituciones monásticas y de las leyes que otorgaban a la Iglesia el conocimiento de los negocios civiles.
  • Cancelación de los fueros del clero y de la milicia.
  • Educación pública gratuita y laica.
LA ÉPOCA DE LA REFORMA
Estas disposiciones, fueron las que provocaron la caída de Gómez Farías y la vuelta al poder de Santa Anna. Años después los liberales agrupados en el rito nacional mexicano, fueron los que redactaron la Constitución de 1857, misma que sirvió de base a la de 1917 que rige ahora.
El 27 de diciembre de 1865 se fundó el Supremo Consejo del Gran Oriente de México, habiéndose leído la carta fundamental de la orden que dice textualmente: Ordo Ab Chao. Universi Terrarum Orbis Architectonis Ad Gloriam Ingentis. Deus Meumque Jus. Verdaderas, Institutas, Secretas y Fundamentales de la orden de los antiguos francmasones libres y asociados y constituciones del rito escocés antiguo y aceptado de antiguos, libres y aceptados masones: año de 1786. Nos, Federico, por la gracia de Dios, Rey de Prusia, Margrave de Brandebourg, soberano, gran protector, gran comendador, gran maestro universal y conservador de la antiquísima y respetabilísima asociación de antiguos francmasones o arquitectos unidos. Llamada también orden real y militar del arte libre de trabajar la piedra o francmasonería. Tolerancia, Unión, Prosperidad. A todos los ilustres y carísimos hermanos, que la presente vieren. Fieles a las importantes obligaciones que nos impusimos al aceptar el protectorado de la antiquísima y respetabilísima institución… etc… el primer grado es inferior al segundo, éste al tercero y así de los demás, hasta el grado sublime trigésimo tercero y último cuyos poseedores vigilarán y gobernarán a todos los que tengan los otros. Un cuerpo o reunión de miembros de este grado formará un Supremo Gran Consejo, depositario del Dogma; y defensor y conservador del orden, que regirá y administrará conforme a las presentes y demás constituciones decretadas… etc; …dado en nuestro palacio de Berlín, el día de las calendas. Primero de mayo, año de gracia de 1786 y 47 de nuestro reinado. Firmado: Federico.
El supremo Consejo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado ofreció el cargo de máximo dirigente denominado: Muy Poderoso Soberano Gran Comendador, al masón grado 18 Maximiliano de Habsburgo, en el entendido de que si aceptaba el cargo, de inmediato le serían conferidos los grados 19o. al 33o. Maximiliano declinó cortésmente el ofrecimiento pero sugirió que tres incondicionales suyos ocuparan los cargos de:
a) Ilustrísimo Teniente Gran Comendador.
b) Gran Secretario General y Guardasellos y
c) Gran Orador.
Dicha sugerencia fue aceptada de inmediato. Con el triunfo de las armas mexicanas sobre los invasores franceses el rito escocés prácticamente quedó sin actividad. En masonería cuando algo o alguien queda inactivo se dice que está en sueños. Al quedar este rito en sueños resurgió con gran rapidez el Rito Nacional Mexicano cuyo Gran Maestro era el General Ignacio Comonfort. Al fallecer Comonfort, la dirigencia de la Gran Logia Nacional Mexicana fue ocupada por el General Porfirio Díaz, quien poseía el grado 9o., Gran Inspector o Caballero del Águila Mexicana, que era el máximo grado de este rito y equivalente al grado 33o del rito escocés. En 1896 los masones de todos los ritos, a pesar de sus rivalidades y rencillas internas, se agruparon y firmaron un documento al que denominaron “balaustre de protesta” por medio del cual manifestaron su inconformidad ante la Presidencia de la República y ante la opinión publica por la excesiva intervención del clero político en los asuntos del Gobierno y de la vida social, económica y política del país.
En ese mismo documento censuraban a su hermano masón Porfirio Díaz Mori por permitir la coronación de la imagen de la Virgen de Guadalupe.
La causa era que Porfirio Díaz había iniciado su carrera en el rito escocés, el cual tiene un acentuado espíritu religioso. El lema de este rito es: “A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo”. El lema del rito nacional mexicano es: “Al Triunfo de la Verdad y al Progreso del Género Humano”. Lema este último que se dice fue propuesto por el doctor en medicina don Valentín Gómez Farías. Aunque Porfirio Díaz Mori restringió la acción de la masonería en asuntos políticos, sí favoreció la creación de logias libres, las cuales trabajaban bajo la bóveda celeste, es decir sin adscripción a ninguna Gran Logia.
LA REVOLUCIÓN
Años más tarde en una logia del rito nacional mexicano que trabajaba en forma independiente llamada “Respetable Logia Simbólica Lealtad No. 15,” expresó sus ideas revolucionarias el masón don Francisco Ignacio Madero González. Estos principios doctrinarios, para derrocar a su hermano masón, el dictador, fueron fructificando con el paso del tiempo. Al llegar Francisco I. Madero González a la Presidencia de la República varios masones formaron parte de su gabinete. Pero se dice que algunos sabían que Victoriano Huerta lo iba a traicionar y no fueron capaces de avisarle, pisoteando los juramentos de la orden. Veamos qué dice el juramento del segundo grado o grado de compañero: “…prometo también servir a mis hermanos como leal compañero, defenderlos y socorrerlos y librarles de todo peligro que les amenazare, avisarles y procurar librarles de todo peligro cuando sepa que están perseguidos particular o judicialmente.”
La Constitución de 1917 fue obra de altos dignatarios masones, quienes dieron forma y contenido jurídico a los ideales de la Revolución Mexicana y a las aspiraciones del pueblo; de los 118 diputados del congreso constituyente, 74 eran masones. Fue así como la filosofía masónica, el pensamiento liberal y la doctrina de la justicia social quedaron tristemente plasmados en nuestra Carta Magna. En la integración de la jauría revolucionaria la influencia masónica es incuestionable; la consolidación del sistema político mexicano obedeció a la presencia de la ideología liberal de militares y políticos.
LA CRISTIADA CONTRA LA MASONERÍA
Es innegable también que la masonería norteamericana ha metido las manos en la conducción política en nuestro país. Los masones mexicanos han reconocido que si nada puede hacerse contra los Estados Unidos, nada puede hacerse sin ellos. En la época de Emilio Portes Gil la masonería y el Gobierno estaban tan estrechamente relacionados que era preciso ser masón para ocupar un puesto de importancia.
Hasta la década de los treinta para ser político u oficial del ejército se tenía que ser masón. Para dar idea del poder que la masonería tenía en la vida política del país recordemos que luego de los acuerdos tomados para intervenir en el conflicto religioso de la Cristiada , la propia masonería recriminó públicamente al Presidente de la República Lic. Emilio Portes Gil el haber dialogado con la Iglesia, a lo que el Presidente contestó públicamente:
“y ahora, queridos hermanos, el clero ha reconocido plenamente al Estado, y ha declarado sin tapujos que se someterá estrictamente a las leyes. Yo no podía negar a los católicos el derecho que tienen de someterse a las leyes … la lucha es eterna, la lucha se inició hace 20 siglos … y mientras yo esté en el Gobierno, yo protesto ante la masonería que seré celoso de las Leyes Constitucionales… en México, el Estado y la masonería, en los últimos años, han sido una misma cosa.”

Desde la introducción de la masonería en México, hasta 1926, los ritos yorkino y escocés, estuvieron dirigidos por extranjeros, principalmente norteamericanos. Esto explica que los dirigentes masones respondieron a los intereses extranjeros antes que a los intereses mexicanos. El General Lázaro Cárdenas del Río que fue iniciado en la Gran Logia Nacional Mexicana cuya fuerza había decaído considerablemente, decide fundar el 22 de junio de 1927 la Gran Logia Simbólica Independiente Mexicana, que a pesar de no ser bien vista ni reconocida entre los ritos existentes, gozó de gran popularidad y se difundió por toda la república.
Cientos de talleres masónicos se establecieron lo que propició la difusión y penetración de la ideología cardenista; fue la fuerza de estas logias cardenistas la que, verdaderamente llevó al poder a don Lázaro; desde luego con la aprobación y apoyo del hermano mayor grado 33o., el dirigente masón, General Plutarco Elías Calles. Con Lázaro Cárdenas del Río la masonería mexicana vivió su mejor época. La historia nos señala que casi todos los funcionarios gubernamentales y altos oficiales del ejército eran masones. En ese tiempo se acuñó una frase:¿Quién que es, no es masón? Al llegar el cambio presidencial de don Lázaro, las luchas políticas afloraron y los preceptos morales de la orden masónica, la obediencia a los juramentos y el amor fraternal se esfumaron. Hubo zancadillas, traición, puñaladas por la espalda y difamación; las luchas fratricidas fueron el orden de cada día; cientos de Caínes eliminaron de la política a sus hermanos Abeles y la decadencia de la masonería hizo su aparición.
LA ERA MODERNA
Con la llegada al poder del General Manuel Ávila Camacho, masón grado 30º, y del Lic. Adolfo López Mateos, masón grado 18º, hubo acciones en favor de la masonería.
En una entrevista por televisión llevada a cabo hace alrededor de un cuarto de siglo Luis Spota preguntó a Alfonso Sierra Partida: “¿la masonería tenía una gran importancia, por lo menos a nivel de hombres políticos, de hombres públicos; o ha decrecido, en términos generales, el interés por la masonería en México, o por el contrario, ha aumentado? El Presidente Vitalicio de la Confederación Nacional de Grandes Logias Regulares de la República Mexicana contestó lo siguiente: ” yo no estoy autorizado para denunciar a mis hermanos; pero lo puedo hacer. Los secretos masónicos son en realidad sumamente relativos. La masonería ha tenido en México, venturosamente, para el desarrollo social, político y filosófico de nuestro país, preponderancia en todas sus etapas que consideramos positivas, como la Independencia , La Reforma y la Revolución. Hombres de la masonería intervinieron en forma definitiva en el logro de estos cambios sociales en épocas anteriores, pues entre ellos podríamos citar en la Independencia al mismo Hidalgo, a Morelos, a Vicente Guerrero, a Nicolás Bravo, a Mina, a Guadalupe Victoria; de la Reforma casi no tendríamos tiempo de hablar, están Juárez y la pléyade extraordinaria de hombres que le siguieron como Ramírez, Ocampo, Prieto, Arriaga, Mata, Zarco y Gómez Farías. Y en la Revolución Mexicana : Madero, Carranza, Belisario Domínguez, Serapio Rendón, Calles, Obregón, Portes Gil, Mújica, Jara, Abelardo Rodríguez, Lázaro Cárdenas, en fin no acabaríamos nunca con la lista de masones”.
Desde el punto de vista histórico y sociológico, la masonería mexicana es poco conocida por el pueblo. La bibliografía existente nos habla de ritos, de anécdotas, o nos refiere ciertos aspectos de algunos masones. Es por ello que, escribir sobre la participación directa de masones en la política es difícil ya que la fuente principal de información está representada por opiniones de masones autorizados.
Opinión de Alfonso Sierra Partida: ” la masonería es un sistema moral, velado por alegorías e ilustrado por simbolismos que tienden fundamentalmente a superar a los hombres impartiéndoles un conocimiento y forjándoles una ética altísima con objeto de que sepan vivir con los demás hombres, sin distinción de razas, de ideologías o de religión. Siempre tras la dignidad humana, que es la máxima aspiración. Por encima de las leyendas negras que a su alrededor se han forjado, tiende a transformar hombres, en el estricto y buen sentido de la palabra, entregándoles una ética que los convierta en individuos útiles a la sociedad y a sí mismos”.
Opinión de José Esquivel Pren: “la masonería está considerada, por mucha gente que desconoce su trayectoria y su conformación interna, como una institución anacrónica, fuera de época. Pero lo extraordinario es que la masonería ha logrado supervivir, desde el medioevo, hasta nuestros días.” Opinión de Mario Sales Rovira: “en 1975 había 19 Grandes Logias regulares, algunas de las cuales agrupaban, cada una, a grandes conjuntos de afiliados, once Grandes Logias Escocesas irregulares e infinidad de talleres en el Rito Nacional Mexicano.
En la Gran Logia “Valle de México” se cuenta ahora con más de 140 talleres jurisdiccionados y con un territorio que abarca 10 Estados de la República. Deben mencionarse también las Grandes Logias Regulares y Estatales de Nuevo León y Tamaulipas; así como la Gran Logia Occidental Mexicana que, activamente ha venido trabajando y a la cual le dio sobresaliente impulso su ex Gran Maestro José Guadalupe Zuno Hernández”. Opinión de Vicente Lombardo Toledano: “desdeñar la política en la masonería mexicana es cercenarse el 80% de lo que la masonería debe significar en la vida activa del país”.
Opinión de un representante del Rito Escocés: “nosotros no vamos a ser espectadores pasivos de nuestro momento histórico, sino que hemos decidido colaborar activamente con los hombres que guían a nuestro país en la solución de los grandes problemas que nos aquejan, fundamentalmente con toda la fuerza de nuestra organización nacional”.
Opinión de un representante del Rito Nacional Mexicano: “consideramos a la política como una ciencia social que nos permite manejar los instrumentos para dar la solución más concreta y acertada al problema de nuestro país. Consideramos que la Reforma del Poder Ejecutivo es la solución más concreta y atinada a los actuales problemas de decisión del Gobierno de la República y de nuestro pueblo”.

“No venerables hermanos -hay que recordarlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual, en que cada individuo se convierte en doctor y legislador-, no se edificará la ciudad de un modo distinto a como Dios la ha edificado; no se levantará la sociedad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar, ni la ciudad nueva por construir en las nubes. Ha existido, existe: es la civilización cristiana, es la ciudad católica. No se trata más que de instaurarla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques siempre nuevos de la utopía malsana de la revolución y de la impiedad: omnia instaurare in Christo”. SAN PÍO X

Bibliografía:
Nacimiento, grandeza,decadencia y ruina de la Nación Mejicana
Pedro Sánchez Ruiz
América peligra. Salvador Borrego
Episcopado y gobierno en México. Alfonso Alcalá
Historia de la Iglesia Católica IV. Montalbán

viernes, 3 de junio de 2011

LA CIVILIZACIÓN CRISTIANA Y LA CRISTIANDAD



La Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, salvó de la invasión de los bárbaros los valores de la cultura y civilización greco-romana. Y bajo su dirección, influencia e inspiración, nació la civilización cristiana, la más brillante que ha existido, no sólo por ser la que mejor ha logrado el justo equilibrio entre el progreso moral  y el intelectual y material de las sociedades, sino, sobre todo porque es la única que ayuda al hombre a alcanzar sus fines temporales sin menoscabo de su fin eterno.


La expresión «Cristiandad « tiene su historia. El término apareció por primera vez en el sentido que hoy le damos hacia fines del siglo IX, cuando el Papa Juan VIII, ante peligros cada vez más graves y acuciantes, apeló a la conciencia comunitaria que debía caracterizar a los cristianos. Hasta entonces la palabra sólo había sido empleada como sinónimo de «doctrina cristiana» o aplicada al hecho de ser cristiano, pero al superponerle aquel Papa el sentido de comunidad temporal, proyectó la palabra hacia un significado que sería glorioso.
A partir del siglo IX fue que la palabra se pudo integrar el vocabulario corriente. Desde entonces se habló de La Cristiandad, de los peligros que se cernían sobre ella y de las empresas que alentaba. Ulteriormente, los Papas que se sucedieron en la sede de Pedro, al utilizar dicho vocablo lo enriquecieron con nuevos matices. Gregorio VII introdujo la idea de que la Cristiandad decía relación a determinado territorio en que vivían los cristianos, de modo que había Cristiandad allí donde se reconocía públicamente el Evangelio. Urbano II, al convocar la Cruzada, entendió que unificaba a la Cristiandad en una gran empresa común, orientándola hacia un fin heroico. Pero fue sobre todo Inocencio III quien llevó la idea de Cristiandad a su culminación, al tratar de convertirla en un sinónimo de naciones afines en pensamiento y dirección, sobre la base del reconocimiento de una misma doctrina y una misma moral.

La civilización cristiana se concretó en esa maravillosa realidad que se denominó la Cristiandad, una comunidad de naciones diversas y distantes entre sí, unidas por una misma fe y que descansaba sobre dos sólidos pilares: el Pontificado y el Imperio.
La mutua armonía e independencia de esos pilares y la soberanía de cada cual respecto de sus propios fines, aseguraban un orden justo y estable. Bien establecida la distinción, sin ningún género de confusión de órdenes diversos, se reconocía unánimemente la natural jerarquía de valores, esto es, la supremacía de lo espiritual y eterno sobre lo temporal y caduco.
La Edad Media marcó el máximo esplendor de la Cristiandad. El centro de toda vida personal, familiar y social era Dios, la Cristiandad, en esa Edad Media teocentrista, no era ciertamente una sociedad perfecta, pero aspiraba y estaba en el buen camino, para alcanzar la plenitud de la perfección humanamente posible. La distancia que había recorrido y que la separaba de la barbarie y del paganismo era impresionante.
Cumpliendo con su misión específica, el mandato divino de evangelizar, la Iglesia Católica ha sido el principal agente en la obra de la civilización de los pueblos. No los engañaba prometiéndoles la felicidad en éste mundo. Antes bien, constantemente enseñaba que la vida es una época de lucha, de prueba y de expiación, y urgía no sólo la necesidad de la Fe, sino también la necesidad de las buenas obras para alcanzar la felicidad en la vida eterna. La Iglesia, evangelizando, civilizaba. Así se explica su fecundidad y la magna obra realizada.
Bajo su influencia e inspiración, nacen los municipios y los gremios, como bases y núcleos de la vida política y social.


Entre tantas cosas admirables, la Iglesia Católica se distinguió en la educación e instrucción de la niñez y de la juventud. Eran los monasterios los lugares donde se conservaban  y escribían los libros  y pronto de allí surgieron los colegios y las universidades. Los monasterios eran también frecuentemente escuelas de primeras letras, escuelas agrícolas y de artes y oficios.
Había grandes pecadores, pero florecía y abundaba la santidad. Eclesiásticos y seglares rivalizaban en el celo por la creación y sostenimiento de innumerables Órdenes religiosas, congregaciones e instituciones, que daban gloria a Dios y atendían las necesidades de todo orden, todas las miserias espirituales y materiales del hombre.
Nunca como en esa Edad Media teocentrista se ha tenido tanta preocupación por la elevación integral del hombre, especialmente de los más desvalidos, mediante múltiples instituciones de caridad, creadas y sostenidas principalmente por la Iglesia.
El llamado Renacimiento Humanista inició la decadencia y final destrucción de la Cristiandad, queriendo invertir los términos y colocar al hombre en el lugar que sólo a Dios le corresponde. 

sábado, 7 de mayo de 2011

La Eucaristía en el Cardenal Newman





Antes de su conversión al catolicismo el Cardenal Newman era un destacado pastor de la iglesia anglicana. Durante muchos años estudió la historia de la Iglesia primitiva. Ya convencido de la verdad de la doctrina del catolicismo, aún siguió varios años más en la lucha consigo mismo, sin acabar de decidirse. Al cabo no pudo resistirse más a la atracción subyugadora de la Eucaristía y dió el paso final entrando al catolicismo.


Días antes de eso, uno de sus amigos, queriéndolo disuadir de su resolución, le dijo:
-¡Medita mejor lo que piensas hacer! Si ingresas al catolicismo perderás tu cuantiosa renta de cuatro mil libras anuales.
Newman se limitó a responder:
-¿ Y qué valen cuatro mi libras comparadas con una sola comunión?

lunes, 10 de enero de 2011

El día que El Vaticano prohíbe la SANTA MISA

SAGRADA CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO


NOTIFICACIÓN


Mediante la notificación del 14 de junio de 1971, esta Sagrada Congregación precisó, con la aprobación del Sumo Pontífice, las funciones de las Conferencias Episcopales en la traducción de los libros litúrgicos a las lenguas vernáculas y las normas sobre la confirmación, que hay que obtener de la Sede Apostólica, de dichas Traducciones. Este trabajo se ha ido realizando gradualmente en todo el mundo desde hace varios años y podemos decir que está prácticamente concluído. En lo que se refiere al Misal Romano, cuando la Conferencia Episcopal determina como obligatorio en su jurisdicción el uso del Misal Romano o de alguna de sus partes, por ejemplo, el Ordinario de la Misa, en lengua vernácula, la Misa podrá celebrarse en latín, pero solamente según el rito del Misal Romano promulgado por autoridad de Paulo VI, el 3 de abril de 1969.


Respecto a las normas dadas por esta Sagrada Congregación a favor de sacerdotes que por su edad avanzada o por enfermedad, encuentran serias dificultades en utilizar el nuevo Misal Romano o el Leccionario de la Misa, el Ordinario puede concederles facultad de emplear parcial o totalmente el Misal Romano publicado en edición “típica” en 1962 y modificado por los decretos de 1965 y 1967, pero solamente para la celebración de la Misa sin el pueblo. Los Ordinarios no pueden conceder esa facultad para la celebración de la Misa con el pueblo. Respetando los ritos litúrgicos no Romanos legítimamente reconocidos por la Iglesia y en contra de cualquier costumbre, aun inmemorial, que pudiera invocarse, cuiden los Ordinarios de que todos los sacerdotes y fieles del rito Romano acepten sinceramente el Ordinario de la Misa del nuevo Misal Romano y traten de comprender con piedad y entusiasmo los tesoros de la palabra de Dios y de las enseñanzas pastorales y litúrgias contenidos en él.




Dado en Roma, el día 28 de octubre de 1974.




A. Bugnini                                      Iacobus Robertus Card. Knox                                             
Arz. De Dioclesian.                                                      Prefecto                                                   
Secretario






Apunte:


¿Cómo pudieron decir que - "a los sacerdotes que por su edad no puedan adaptarse a su propia lengua,- se les permita usar el latín"? En verdad que tal modo de hablar nos recuerda lo que leemos en el Evangelio dicho por los sacerdotes del sanedrín "decid que mientras estabais dormidos vinieron los discípulos y se robaron el Cuerpo de Cristo". ¡Testigos que vieron se dieron cuenta de lo acaecido ¡mientras dormían!- A los que no puedan hablar en su propia lengua, que les permitan hablar en latín!!! Es que lo importante era impedir la Misa, quitar la Consagración. 


El modo de impedirlo no era lo importante.

sábado, 18 de diciembre de 2010

PABLO VI Y SUS RESPONSABILIDADES EN EL CAOS ACTUAL DE LA IGLESIA II

PABLO VI Y SUS RESPONSABILIDADES
EN EL CAOS ACTUAL DE LA IGLESIA
Pbro. Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga


De la Argentina, en la revista "LA HOSTERÍA VOLANTE", tomamos ahora el siguiente artículo del Dr. Carlos A. Dissandro:


"PONTIFICADO y PONTÍFICE". Una breve quaestio theologica.


He explicado, en las breves páginas de Iglesia y Pontificado (ed. Montonera, Mar del Plata 1969) las coyunturas doctrinales, que reaparecen o se requieren en estos momentos dramáticos del mundo. Trataré de completar aquí la imagen de un Pontífice -para quien esto escribe "Falso Papa "- que parece cubrir con su presencia la historicidad mística del pontificado, aunque en realidad, la erosiona, esclaviza y degrada, y de este modo erosiona, esclaviza y degrada la entera Iglesia, Sacramentum Trinitatis.


Por el reexamen de las instancias doctrinales, que se refieren a la forma divina de la Iglesia, sabemos que el Pontificado es término necesario, para el concreto vínculo histórico entre el nivel celeste y el nivel terrestre. Sabemos que es una magistratura y jurisdicción personal, cuya continuidad es irrefragable; sabemos, finalmente, que la falencia personal del Pontífice (en un orden ético-religioso general) no implica la caducidad de su magistratura (en el caso de simonía, concubinato, cesaropapismo, etc.); pero que tratándose del vínculo con un nivel teológico, que anude fe y autoridad, podría ocurrir que el Pontífice se escindiera de la Iglesia, o, lo que es lo mismo, que el Pontificado quedara vacante, no sólo por muerte física, sino también por muerte teológica (herejía y cisma).


Esta clara posición nos distingue de los que defienden clamorosamente a Paulo VI, pero atacan las bases inviolables de su Pontificado (el Cardenal Suenens, por ejemplo, y muchísimos otros); y también de los que subvirtiendo el fundamento dogmático de formulación helénica de la Fe (Concilios de Nicea, Calcedonia y Efeso) pretenden salvar pontificado y pontífice, según un nominalismo teológico, que lo funda todo en una noción incompleta o falsa de autoridad (el cardenal Danielou, por ejemplo, y con él casi todos los grupos que se tienen por tradicionalistas, al menos aquí en la Argentina). Combatimos, pues, en este terreno doctrinal y práctico, el nefasto desfonde judaico del progresismo, y el no menos nefasto designio de una falsa tradición, que subvierte el vínculo entre FE y AUTORIDAD.


Conviene, pues, referirse concretamente a las principales posiciones, que se sostienen hoy en el mundo, y delinear provisoriamente nuestra propia concepción del problema. Los que nos acusan de orgullo, exageración, etc. podrán advertir los matices difíciles en todos estos planteos. Resaltará entonces, con mayor nitidez, que sin negar el tono temperamental, tan legítimo como cualquier otro, nos ubicamos en el plano de una quaestio disputata y elegimos conscientemente una solución, la más delicada y comprometida quizá, pero no por eso menos lúcida.


En primer lugar tendríamos que recordar las dos grandes posiciones: 1ª La que acepta la legitimidad de la elección de Juan B. Montini, legitimidad que lo instaura como Paulo VI, sucesor legítimo de sus predecesores; la 2ª La que sostiene que es ab initio un falso Papa, ya que es el resultado de aquel cónclave írrito, por motivos que difieren, según diversas consideraciones. La primera posición cuenta con una abrumadora mayoría y parece haber conciliado para siempre el consenso universal de la Iglesia. La segunda posición, sostenida por un número reducido de intérpretes, teólogos y canonistas, no está exenta, sin embargo, de matices sorprendentes, que no con viene desdeñar, porque interesan de cualquier modo a la quaestio disputata. Como se trata de una opinión, que puede examinarse más rápidamente, propongamos aquí su puntualización.


Podrían distinguirse tres causas, que, según los intérpretes, fundarían la nulidad de la elección del cardenal Montini, por tanto, la nulidad del pontificado de Paulo VI: a) por las doctrinas heréticas, sostenidas por Montini, antes y después de su acceso al cardenalato; no habiendo abjurado de tales doctrinas, no podría ser legítima tal elección del cónclave; b) por las condiciones bio-espirituales del elegido, pues para investir la suprema magistratura de la Iglesia se requiere un cierto nivel de normalidad en el sujeto elegido (por ejemplo, no podría ser electo un cardenal ciego, un impedido mental, un homosexual, etc.); c) por el trámite formal de la elección, en la medida en que puede violarse la autenticidad y normalidad de las circunstancias conclavistas, para imponer a la Iglesia un falso Papa demoledor. 


Ahora bien, las tres posibilidades esenciales, enunciadas esquemáticamente, en cuanto a la nulidad inicial de este Pontífice, requerirían una exhaustiva indagación, cosa hoy prácticamente imposible, con excepción, tal vez, del primer apartado: "Doctrinas heréticas del Cardenal Montini", y se enfrentarían, por lo demás, con un consenso mantenido, sin variación, durante siete años. Sin embargo, en el vasto mundo enfervorizado, hay quienes sostienen con intrepidez y fundamentos tales interpretaciones, precisamente en homenaje a una total coherencia doctrinal y a una defensa lúcida de la FE y de la AUTORIDAD. 


Aquí en la Argentina sólo el mencionar este tema provoca aullidos, retorcimientos, rasgado de vestiduras seudodoctrinales, improperios e insultos. Pero, las cuestiones disputadas pertenecen al orden de la inteligencia de la fe y no al criterio de una gendarmería teológica, que esgrima la banderola de la AUTORIDAD, para impedir la vida verdadera de la Iglesia. La FE no es una venda; es un acto de posesión del MISTERIO TEANDRICO, con su margen de inteligibilidad claro-obscuro y total penumbra inaccesible. Moverse en esa entrañable dimensión, con un cierto fundamento, con una cierta coherencia y un cierto designio constructivo, tal ha sido la labor de los grandes siglos teológicos. Dejemos, pues, los aullidos y los improperios; enfrentémonos con decisión a estas coyunturas dramáticas en la vida de la FE y de la IGLESIA.


***

jueves, 16 de diciembre de 2010

LA IGLESIA EN MANOS ENEMIGAS IV

Primera parte
Segunda parte
Tercera parte

Hungría: el heroico Cardenal Mindszenty
El odio a lo católico y el amor a lo anticatólico fue el signo característico de "la nueva Iglesia Montiniana" -como acertadamente la designó el Padre Saénz Arriaga- y el caso del cardenal Josef Mindszenty, paladín de la Iglesia Católica y mártir de la fe por su prolongado martirio -ocho años de cautiverio en cárceles comunistas de Hungría y 15 de refugio en la embajada de los Estados Unidos en la capital húngara- es elocuente y corrobora dramáticamente lo afirmado.


En sus memorias, el cardenal Mindszenty afirma que tuvo que salir de Hungría el 28 de septiembre de 1971, porque su persona obstaculizaba la política de Paulo VI de apertura al comunismo.


Al declarar vacante el título de primado de Hungría y arzobispo de Esztergom, cardenal Mindszenty, Paulo VI no solo faltó a su promesa de no hacerlo sino que "cedió visiblemente a las presiones del Estado comunista de mi país", afirma el mártir. Es evidente, cabe subrayar , que monseñor Montini siente disgusto con los católicos fieles a su Credo y que gustaba de hacer causa común con los enemigos de la Iglesia para comunizar al mundo.


Por otra parte, el sincretismo promarxista de Paulo VI, se hizo evidente una vez más con la denuncia del padre Michel André en la publicación francesa "Introibo" del mes de junio de 1976.


En esa ocasión, el padre André reveló que los más cercanos colaboradores de Paulo VI están afiliados a la masonería mundial a fin de utilizarla para los planes de la "nueva iglesia conciliar" favorables al expansionismo de la Revolución Mundial Comunista.


Las revelaciones del padre André señalan concretamente lo siguiente:


Cardenal J. Villot
Cardenal Jean Villot, secretario de Estado del Vaticano, afiliado a la masonería el 6 de septiembre de 1966.


Cardenal Leo Suenens, primado de Bélgica, afiliado a la masonería el 15 de julio de 1967.


Cardenal Hugo Polletti, vicario de Paulo VI en Roma, afiliado a la masonería, el 17 de febrero de 1969.


Cardenal A. Lienard iniciado en la masonería en 1912 en Cambrai. Visitó las logias de París. En 1919 fue nombrado visitador del tercer grado. En 1920 fue elevado al grado 30, séptima clase.


Monseñor Casaroli, embajador de Paulo VI y responsable de la sustitución del cardenal Mindszenty, afiliado a la masonería el 28 de septiembre de 1957.


Cardenal Baggio, se inició en la masonería el 14 de agosto de 1957.


Monseñor M. Pasquale, secretario particular de Paulo VI, se afilió a la masonería el 28 de abril de 1958.


Monseñor A. Bugnini, el estructurador de la "nueva misa" y reformador de la liturgia protestante en la Iglesia Católica, afiliado a la masonería el 23 de abril de 1963.


Virgilio Noé secretario del cardenal Knox de la Congregación de Ritos, se afilió a la masonería el 3 de abril de 1961.


Monseñor Virgilio Levi, responable de Radio Vaticano, se afilió a la masonería el 4 de julio de 1950.


Ser fiel al ideal que se abraza es virtud del hombre limpio que honra a su Patria y a su Credo con la congruencia de pensamiento y acción al servicio de los suyos. Reptar entre dos aguas y servir a fines extraños da la condición de serpiente, jamás la de águila.


En su numero 47 del mes de agosto de 1971, " La Contra-Reforme Catholique au XXe Siclé", afirmaba que si Pío X fue canonizado por la pureza de su doctrina y su fuerza de alma en defender la Fe Católica... "Paulo VI será un día declarado anatema... Es el gran corruptor de la Iglesia del Siglo XX".


Cualesquiera que sean las circunstancias en el presente, el futuro de la Iglesia Católica es el triunfo sobre sus enemigos.


Porque también los seglares somos Iglesia en cuanto que a ella pertenecemos como sus hijos, estamos en la obligación ineludible adherirnos a la Verdad para servirla.


En la presente hora de confusión no debemos olvidar la regla infalible: Por sus frutos los conoceréis y los frutos de la Iglesia "conciliar" anunciada al mundo por Paulo VI desde las Naciones Unidas aquél 4 de octubre de 1965, para sustituirla por la Iglesia Tradicional están a la vista.


No puede haber más que una Iglesia Santa, Católica y Apostólica, de lo cual se desprende que el añadido "conciliar" es una aberración para autodemoler, en cuanto que la Iglesia Católica fundada por Cristo se apoya en tres pilares inconmovibles: La Sagrada Escritura, La Tradición y El Magisterio de la Iglesia. Estas tres bases son inseparables.


Los frutos de la Iglesia "conciliar", "progresista", "liberal", "dialogante", "aperturista", "democrática", etc. están a la vista.


En apretada síntesis de esos frutos puede citarse lo siguiente:


En Francia, por ejemplo -según sondeos de la Alianza Mundial por la Iglesia Católica-, en 1961, antes del Concilio, el 34 por ciento de los católicos franceses iban a Misa. En 1968, sólo acudió el 25. En 1971, después del "Novus Ordo Missae" de Paulo VI, descendió al 22 y en 1974, el porcentaje se redujo al 16 por ciento.


Igual panorama se observó en España y en general, en América Latina, según los datos que reveló la Alianza.


En lo que a seminarios se refiere, el sondeo reveló que en 1963 ingresaron a los seminarios galos 917 seminaristas, a diferencia de 1974 en que hubo tan sólo 155. En Madrid -continúa el estudio-, fue suprimido el Seminario menor, para sustituirlo por un centro eclesial "aggiornado". Muchos de sus alumnos ni siquiera acudían a la misa, en tanto que en el Seminario mayor había 80 alumnos, nada más.


Datos del "Aggiornamenti Sociali", de febrero de 1975, informaban que de 1962 año en que fue abierto el Concilio a 1972, el número de sacerdotes secularizados fue de 21,320, cifra sin precedente.Los motivos para las masivas deserciones, apunta son "dificultades relativas a la fe". ¡Vaya frutos de la Iglesia "conciliar", "liberal", "democrática", "sincretista", etc., que aún pretende prevalecer sobre la Iglesia Católica de siempre.


Entre 1970 y 1974, de acuerdo con análisis de la agencia Kippa -mayo 3 de 1975-, las instituciones religiosas femeninas perdieron el 24.6 por ciento de sus miembros. Muchas de las monjas secularizadas contrajeron matrimonio con sacerdotes también "conciliarizados".


Después del Concilio  y la "iglesia democrática" en el mundo católico fue común que los sacerdotes colaboraran con el comunismo. En 1974 en Francia, con la asistencia del cardenal Marty, de París, la "Juventud Obrera Católica" al clausurar su Congreso Internacional en ese año, tuvo como invitado distinguido al secretario general del Partido Comunista Francés. Terminó la misa con la Internacional entonada por los feligreses, enmedio de una selva de puños en alto.


El cardenal Marty afirmaba en ese entonces que "la Misa es simplemente el memorial de la Pasión". No hay por tanto, sacrificio, con lo que el arzobispo de París, predicaba una doctrina protestante.


Otro fruto de la Iglesia Conciliar es la "Relation" leída en el Sínodo de los Obispos de 1971, en donde se confundió  el sacerdocio ministerial con el ministerio sacerdotal, con lo que se negó el Sacramento del Orden, en contradicción al Concilio de Trento que definió que si alguien dijera que la Sagrada Ordenación no es verdadera sea anatema.


Se propagó por doquier la doctrina errónea sobre la naturaleza de la Iglesia, sobre la Fe, sobre la Revelación. Fue el inicio de la negación  de los principios morales que se redujeron a "mero subjetivismo". Suprimieron los confesionarios, la unción de los enfermos, los sufragios de difuntos, se despreció la confesión individual.


Se inició también la negación de dogmas como el relativo a la infabilidad papal manifestada en el Concilio de Trento. etc.


Ahora bien, para cumplir su misión la Iglesia necesita de sacerdotes debidamente formados para el desempeño de su sacerdocio ministerial, porque fuera de la Iglesia Católica que tiene como pilares, La Sagrada Escritura, La Tradición y El Magisterio, no hay Redención posible.


Debe reiterarse que, como hijos de la Iglesia Católica, nuestro deber es buscar la Verdad y seguirla.


La Regla de Oro, "por sus frutos los conoceréis". 
Analizados los frutos del Concilio Ecuménico Vaticano II, se llega al convencimiento de que mucho de la Iglesia Católica está en manos enemigas.