lunes, 1 de noviembre de 2010

Fiesta de todos los Santos


La fiesta de hoy se dedica a lo que san Juan describe como «una gran muchedumbre que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus y lenguas»; los que gozan de Dios, canonizados o no, desconocidos las más de las veces por nosotros, pero individualmente amados y redimidos por Dios, que conoce a cada uno de sus hijos por su nombre y su afán de perfección. 


Hay quien pone reparos a éste o aquél, reduce el número de las legiones de mártires, supone un origen fabuloso para tal o cual figura venerada. La Iglesia puede permitirse esos lujos, un solo santo en la tierra bastaría para llenar de gozo al universo entero, y hay carretadas.

¡Aquellos veinticuatro carros repletos de huesos de mártires que Bonifacio IV hace trasladar al Panteón del paganismo para fundarlo de nuevo sobre cimientos de santidad! Montones, carretadas de santos, sobreabundancia de cristianos de quienes ni siquiera por aproximación conocemos el número, para los que faltan días en el calendario.

Por eso hoy se aglomeran en la gran fiesta común. Los humanamente ilustres, Pedro, Pablo, Agustín, Jerónimo, Francisco, Domingo, Tomás, Ignacio, y los oscuros: el enfermo, el niño, la madre de familia, un oficinista, un albañil, la monjita que nadie recuerda, gente que en vida parecía tan gris, tan irreconocible, tan poco llamativa, la gente vulgar y buena de todos los tiempos y todos los lugares.

Cualquiera que en cualquier momento y situación supo ser fiel sin que a su alrededor se enterara casi nadie, cualquiera sobre quien, al morir, alguien quizá comentó en una frase convencional: Era un santo. Y no sabíamos que se había dicho con tanta propiedad. Cristianos anónimos que a su manera, a escala humana, se parecían a Cristo.
La solemnidad de Todos los Santos nació en el siglo Vlll entre los celtas la Iglesia nos propone esta Visión de gloria al comienzo del invierno, para invitarnos a vivir en la esperanza de una primavera, más allá de la muerte. Quiere también que caigamos en la cuenta de nuestra solidaridad con cuantos han pasado al mundo invisible.

Festejamos con alegría a los Santos, pues creemos «que gozan de la gloria de la inmortalidad», en donde interceden por nosotros. Cada Santo vive intensamente la visión de Dios y su amor, mas su conjunto forma una ciudad, «la Jerusalén celeste», un Reino abierto a cuantos vivan de acuerdo con las Bienaventuranzas. Son la Iglesia del cielo.

La Gloria de los «Santos, nuestros hermanos», procede de Dios, cuya imagen reproduce cada uno de ellos de una manera única. Por consiguiente, al venerarlos, proclamamos a Dios «admirable y solo Santo entre todos los Santos». Todos fueron salvados por Cristo, todos nacieron de su costado abierto. Este es el motivo por el que el lugar por excelencia de comunión con los Santos es la Eucaristía.
En ella les santificó el Señor Jesús con la plenitud de su amor»; en ella podemos también nosotros suplicarle con humildad a Dios que nos haga pasar «de esta mesa de la Iglesia peregrina al banquete del Reino de los cielos».

Una pistola y dos hombres frente a Dios

Sucedió hace bastantes años en un campo de concentración en Francia.

Había en él muchos refugiados españoles.
Un sacerdote solía subir al estrado y explicaba a su auditorio temas de religión.Un día les habló de Dios y de su existencia.

Cuando terminó el sacerdote de explicar sus ideas, preguntó al auditorio si alguno quería exponer algo. Se oyó la voz de un refugiado gritando su disconformidad. El ateo subió al estrado y dijo al auditorio: "No estoy conforme con lo que ha dicho el sacerdote. Yo digo que Dios no existe. Y lo voy a probar.

Aquí está mí reloj. Si Dios existe, le doy un plazo de cinco minutos para que me mate. Faltan cuatro minutos. Faltan tres minutos. Faltan dos minutos. Falta un minuto. No falta nada. El Dios de este sacerdote no existe".

Al acabar de hablar el incrédulo, sus partidarios le vitorearon. Le pasearon en hombros por el campo de concentración. El sacerdote quedó sin saber qué hacer. De repente tuvo una idea luminosa.

Y dirigiéndose a la multitud de incrédulos y de creyentes les dijo. "Señores, no he terminado aún. Invitó al incrédulo a subir al estrado. El sacerdote pidió una pistola cargada. Un hombre le entregó el arma. Se hizo un silencio profundo. Todos estaban intrigados. Él sacerdote le dijo al incrédulo: "Ahí tiene esta pistola. No le hace falta más que darle al gatillo. Le concedo cinco minutos para que me mate. Faltan cuatro minutos. Faltan tres minutos. Faltan dos minutos. Falta un minuto. No falta nada. Luego usted no existe. ¿Qué les parece a ustedes?"

El rostro del sacerdote y el de su contrincante estaban pálidos. El incrédulo le dijo: "¿Cómo voy a matar yo a usted que tanto bien me ha hecho? El sacerdote le contestó: "Dios le ha hecho a usted muchos más favores que yo y es mucho más misericordioso con los hombres que usted ha sido conmigo.
Usted me ha respetado la vida cuando yo le pedía que me matara, como Dios se la ha respetado a usted cuando le retaba a que se la quitara". La escena fue de gran emoción. Dios recompensó el heroísmo del sacerdote que expuso su vida por El, haciendo que se convirtiera a la fe católica aquel incrédulo que unos momentos antes negaba a Dios.

domingo, 31 de octubre de 2010

Libres fieles retenidos en Iglesia Católica de Bagdad

Los miembros de la red terrorista Al Qaida que habían retenido a dos sacerdotes y a unos 50 fieles que asistían a misa en la Iglesia Católica Siria Saiydat al-Najat (Nuestra Señora del Perpetuo Socorro) en el centro de Bagdad, han dejato a todos los rehenes en libertad.


Al principio, los rebeldes dejaron marcharse a 19 monjas. Más tarde, liberaron al resto de fieles y a los dos sacerdotes.


"Tenemos información de que los terroristas han secuestrado un número de fieles y sacerdotes, dos en esta iglesia. Ellos están exigiendo la liberación de los terroristas en Irak y Egipto", explicaba Shlimoune Wardouni, antes de conocerse el desenlace.


Según el general Qassim Atta, portavoz del comandante de operaciones en Bagdad, citado por la televisión estatal, la iglesia estaba ya rodeada por la policía.


Según las primeras estimaciones, entre los afectados había varias mujeres y niños. Los extremistas incluso amenazaron con matar a los rehenes si la policía intentaba entrar al local, señaló Al Baghdadiya.


Por su parte, un portavoz del Vaticano pidió que el secuestro se solucionara "pronto a su fin y sin violencia".


Antes habían intentado entrar en la Bolsa


Anteriormente, una fuente del Ministerio del Interior aseguró que cuatro hombres armados habían entrado en la iglesia durante la misa, después de matar a dos guardias que protegían a la Bolsa de Valores de Bagdad, y herir a otras cuatro.


Las fuentes explicaron que los insurgentes atacaron con armas a los guardias de seguridad de la Bolsa, que respondieron con disparos, y acto seguido detonaron un coche-bomba en el lugar. Todas las víctimas son agentes de seguridad del edificio.


Tras el asalto frustrado, los atacantes se refugiaron en la iglesia, que está próxima a la Bolsa.
Desde agosto de 2004, esta iglesia ha sido blanco de ataques, junto con otros cinco lugares de culto cristiano, causando varios muertos y heridos

Santa Muerte: Un culto a la idolatría

"El máximo enigma de la vida humana es la muerte". Sin embargo, la fe en Cristo convierte este enigma en certeza de vida sin fin. Él proclamó que había sido enviado por el Padre "para que todo el que crea en Él no muera, sino que tenga la vida eterna" (Jn 3,16) y también: "Esta es la voluntad de mi Padre, que todo el que ve al Hijo y cree en Él tenga vida eterna; yo le resucitaré en el último día" (Jn 6,40). Por eso, en el Símbolo Niceno-Constantinopolitano la Iglesia profesa su fe en la vida eterna: "Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro".Los sufragios por los difuntos CAP. VII-248

La creciente devoción a la Santa Muerte se ha nutrido de un vastísimo sincretismo religioso mexicano que entreteje las raíces prehispánicas con el catolicismo barroco español y trazos de santería. Sólo por hacer una relación de la palabra muerte y con motivo de las fiesta de Día de Muertos, los seguidores del culto a la Santa Muerte confunden a la sociedad.

Antecedentes Históricos.

Algunos pueblos de Mesoamérica tenían la costumbre de adorar bultos hechos con objetos sagrados colocados en altares familiares, en los que se guardaban los restos óseos de antepasados, los consagraban igual que a las representaciones de sus deidades y les prodigaban cultos familiares, cita el etnólogo Jesús Chamorro Cortés en el libro “Los orígenes del culto en México”(1998).

Desde sus inicios, la cultura mexicana ha mantenido una relación cercana y hasta reverente hacia la muerte, relación que con el tiempo se convirtió en un culto que llegó a extenderse por muchos rincones y civilizaciones del México antiguo, entre ellos la de los mexicas.

El culto a la muerte existe en México desde hace más de tres mil años. los antiguos pobladores de lo que hoy es la república mexicana concebían a la muerte como algo necesario y que le ocurre a todos los seres en la naturaleza. Tenían por seguro que los ciclos en la naturaleza como la noche y el día, la época de secas y lluvias eran el equivalente a la vida y la muerte.

Comenzaron a representar a la vida y la muerte en figuras humanas descarnadas por la mitad. Estas imágenes simbolizaron la dualidad entre lo vivo y lo muerto, lo que llevamos dentro y fuera, la luna y el sol. Podemos decir que es entonces cuando comienza un culto a la muerte que se extiende por todos los rincones del México antiguo y son devotos muchísimas culturas como los mayas, zapotecos, mixtecos, totonacas y otras más.

Pero uno de los pueblos dónde el culto a la muerte adquirió más fuerza fue el de los mexicas o aztecas. Este pueblo considerado como uno de los más aguerridos de que se tenga noticia llevó a los extremos la devoción a la muerte.

La 'Santa Muerte', imagen adorada en México

Frente a un contexto mundial diario de ejecuciones y masacres, en el que enfermedades, hambre y tempestades naturales muestran su poder sobre la vida humana, un culto que aún ronda en lo clandestino cobra mayor fuerza en México. Calificado como ritual satánico por los dirigentes de las iglesias cristianas, la adoración a la figura mexicana de la Santa Muerte o Santísima Muerte conlleva oraciones y peticiones por salud, amor, suerte, dinero y protección.

Al fondo de un comercio de la calle 53 de la ciudad capital, las puertas de vidrio se abren. Un olor penetrante a rancio y viejo golpea el sentido olfativo. Una pequeña habitación de losetas blancas muestra sus entrañas, mientras que las velas de plástico iluminan un par de repisas de cemento en las que se encuentran figuras cadavéricas, ataviadas con vestidos de colores escarlata, blanco y negro.

El silencio lo rompe un murmullo. Es una plegaria que se eleva del cuerpo postrado ante la grandeza de la figura erguida. Es un rezo por la vida a la Santa Muerte. El incienso inunda la habitación. Desde una esquina del fondo una silueta de dos metros de alto parece observarlo todo con las cuencas de sus ojos vacíos, que parecen tragarse la luz.

Sus manos dan testimonio de su oficio, al que muchos de sus creyentes llaman “penosa tarea”. Es la imagen de la Santa Muerte que está lista para recibir su ofrenda para conceder la petición4.

Dependiendo de la petición del fiel, es el color de la muerte que se debe de escoger para colocar en el altar: Blanca, salud; negra, fuerza y poder; morada, para abrir caminos; café, para embocar espíritus del más allá; verde, para mantener unidos a los seres queridos; roja, para el amor y la amarilla, para la buena suerte.

Se dice que su día oficial es el 15 de agosto, declarado como "Día de la Santa Muerte" por sus fieles.

Aunque la Iglesia Católica condena esta veneración, denominándola como pecaminosa, algunos asocian esta práctica con la Iglesia. Mientras tanto a la mayoría de sus seguidores parece no importarle la contradicción entre su religión y el culto pagano a "La Santa".

Por ello, se organizan rituales similares a los cristianos, incluyendo procesiones y oraciones con el fin de ganar su favor. Muchos hasta llegan a erigir su propio altar en su hogar, oficina o negocio para sentirse protegidos por ella. El altar suele consistir de una estatuilla cuyas medidas va de 15 centímetros a tamaño humano, rodeada de distintas ofrendas, entre las cuales se encuentran arreglos florales, frutas, inciensos, vinos, monedas, dulces y golosinas, además de velas, cuyo color varía de acuerdo a la petición.

La gente acude a ella para pedirle milagros o favores relacionados con el amor, la salud o el trabajo. Por otro lado, también se le pide por fines malévolos, tales como la venganza y la muerte de otros. Sus simpatizantes suelen identificarse al portar algún dije o escapulario de su imagen, mientras que otros optan por llevar su figura de manera indeleble, al tatuársela en la piel. En su mayoría sus fieles son considerados delincuentes, narcotraficantes, asaltantes y personas de bajos estratos, dedicadas al comercio informal, ambulantaje o piratería, aunque también algunos posicionados rinden devoción a esta figura. La Santa Muerte la adoran o veneran sobre todo personas que cotidianamente ponen en riesgo sus vidas, aunque otros también la invocan para proteger y recuperar la salud, artículos robados o miembros de la familia secuestrados. Es algo que empieza a ser usual en México.

Puede ser representada como figura masculina o femenina. En la primera lo visten de manera tenebrosa, con guadaña y rosario; en la segunda vestida con túnica larga blanca de satín y corona de oro. La figura es humana andrógina, aunque tiende a tener más semejanza con la figura femenina, por la idea de que si nacimos de una mujer, morimos por una.


El Guía

Como sabemos todo grupo tiene un líder, en este caso David Romo es la figura más popular de este culto a la Santa Muerte, sobre todo entre la gente joven. Es el arzobispo primado de la Iglesia Católica Apostólica Tradicional México-USA que le profesa culto en su santuario de la capital mexicana. El polémico religioso, con un pasado militar, lo mismo casa a artistas que es solicitado por priístas por sus sainetes en el Congreso, y enfrenta a la jerarquía católica apostólica y romana por estar casado, promover el uso de anticonceptivos.

En sus misas del Santuario Nacional de la Santa Muerte, en Bravo número 35, en un barrio popular de la Venusiano Carranza es común ver los rostros frescos y esperanzados de una juventud que, en contraste, carga figuras mortuorias para ser bendecidas.

El promueve el uso del condón femenino y masculino, el de la píldora del día después, acepta el aborto en casos de violación y se manifiesta en contra del mito de la virginidad.

Además, abrió las puertas de su iglesia a homosexuales y travestís.

Esto nos hace supone que tal vez el culto aumenta entre la población que de alguna forma tiene que esconder algo no legal y/o que le haga sentir un cierto rechazo de la sociedad mexicana actual.

Declaraciones de los obispos de México:

1. El obispo que supuestamente sigue esta secta NO está ordenado sacerdote
2. Es una secta
3. La autodenominada “Iglesia católica tradicional, misioneros del Sagrado Corazón y de san Felipe de Jesús”. NO son católicos, ni tradicionalistas. Tampoco son una iglesia.
4. quienes caen en este tipo de culto son personas que se encuentran desesperadas, pero no por una crisis económica, sino por una crisis de fe.
5. Los católicos que caen en este culto deben saber que es un pecado grave: idolatría (“devoción popular” sin ningún soporte doctrinal ni justificación teológica)

Y advierten a los seguidores de la santa muerte que “esto no es un juego, ni la muerte es una deidad divina, detrás de ese culto hay algo diabólico y la gente debe tener mucho cuidado. Detrás de esto está el reino del maligno y la gente puede ser víctima de una posesión diabólica".

La Iglesia católica alerta sobre el peligro que representa adorar a la “santa muerte”, dado que esto trae como consecuencia pérdidas de algún familiar o desgracias en los hogares.

No es una devoción católica

El culto a la Santa Muerte se ha extendido de tal forma en México que quienes lo profesan han decidido no ocultar más su fervor y han puesto altares en la calle para que cualquiera que requiera su ayuda pueda invocarla.

Sus promotores la presentan como una «entidad espiritual» que ha existido siempre, desde el principio de los tiempos hasta nuestros días, por lo que maneja una energía denominada «energía de la muerte», capaz de materializarse en una figura, que concentra tanto la fuerza creadora como la destructora del universo. Según ellos, el creyente en la Santa Muerte puede aprender a manejar esta fuerza, que emana de sus imágenes consagradas, puesto que la Santísima (otro de sus nombres) es una de las protecciones más fuertes que existen.

Para sus devotos, la Señora, como la llaman afectuosamente, es capaz de aparecerse y manifestarse corporalmente o imprimir sus imágenes en diversos lugares. En libros y revistas en los que se promueve su culto, narran las intervenciones milagrosas que han vivido, en las que la Santa Muerte los ha librado de múltiples peligros y les ha ayudado a resolver problemas complicados.

¿Qué decir al respecto? Que se trata de una superstición más, que en este caso se manifiesta dando características humanas y divinas a un fenómeno tan natural como la muerte, que no es ni una persona ni siquiera una cosa o fuerza. Podríamos definirla simplemente como el término de la vida.

Conviene señalar que los católicos que rinden culto a la Santa Muerte y a sus imágenes, están haciendo un pecado gravísimo, pues les están atribuyendo poderes que no tienen ni tendrán jamás. Por otra parte, en vez de poner la propia confianza en Dios, la ponen en una supuesta entidad (o ser) espiritual que, sencillamente, no existe. En realidad, la Santa Muerte no es una persona. Es sólo un fenómeno natural como el nacer o el crecer (el inicio y el desarrollo de la vida), aunque nunca se habla del Santo Nacimiento o Santo Crecimiento.

Cultura de la muerte

viernes, 29 de octubre de 2010

Día de muertos en Mixquic

Origen de la tradición en Mixquic






Mixquic fue un centro ceremonial fundado en el siglo XI. Estuvo poblado por indígenas nahuas a finales del siglo XII, 150 años antes de la fundación de Tenochtitlan, ya que precisamente se encontraba en el corazón de la región chinampera.


Mixquic fue un centro ceremonial con intensa actividad religiosa, lo demuestran los vestigios de esculturas encontradas y relacionadas con la lluvia, la guerra, la muerte o Mictlan.


Fue en los años sesenta del siglo XX cuando se realizaron excavaciones, encontrando diversas piezas arqueológicas que hoy se exhiben el museo, ubicado a un costado del panteón en el centro del pueblo y zona arqueológica ubicada a un costado de la iglesia.


La celebración del día de muertos es un patrimonio cultural de México con fuertes raíces prehispánicas y de modalidad cristiana.


En el Mixquic precolombino, la celebración del día de muertos simbolizaba la esencia misma del ritual funerario. La deidad central era Miquztli, el dios de la muerte, en cuyo honor se cuenta que se practicaban sacrificios humanos, sobre todo de prisioneros de guerra.


Altares y Ofrendas en Mixquic


Las ofrendas con motivo del Día de Muertos o Fieles Difuntos es una costumbre muy arraigada entre los Mixquicas, que rinden culto a sus seres queridos que han fallecido.


Las familias de Mixquic se dan a la tarea de confeccionar los altares para muertos y de preparar las ofrendas con las que los invitan a visitar su antiguo hogar. Según su creencia, las ánimas de los niños empiezan a llegar al pueblo el 31 de octubre a las 12:00 horas, cuando el sol pasa por el cenit y el 1 de noviembre a las 12:00 horas llegan los adultos. El día 2 a las 16:00 horas, se escuchan las campanas de la Parroquia de San Andrés Apóstol y las familias del poblado de Mixquic se dirigen en silencio al camposanto donde rezan por las almas de sus parientes fallecidos.


Las ofrendas son para las animas que los visitan, para que puedan nutrirse de la esencia y el olor de los alimentos que les preparados. La ofrende les permite estar más cerca de sus muertos para dialogar con su recuerdo, en el reencuentro con un ritual que convoca a la memoria.


Las actividades culturales organizadas por la Delegación Tláhuac, el Patronato del Pueblo y Grupos Culturales, comienzan desde el 31 de octubre y concluyen con la tradicional “Alumbrada” en el panteón la noche del 2 de noviembre.


En las ofrendas se colocan diversos objetos que el difunto solía comer ó beber: se ofrece agua, para que sacie su sed; sal, como elemento purificador que sirve para que el cuerpo no se corrompa en su viaje de ida y vuelta al año siguiente: velas, donde la flama significa esperanza y sirve de guía para que puedan llegar a sus antiguos lugares, además de alumbrar el regreso a su morada (en algunas ofrendas cada vela significa un difunto); copal, como elemento que sublima la oración, limpia el lugar y aleja a los malos espíritus; flores, que por sus colores y aromas, adornan y aromatizan el lugar durante la estancia del ánima.


La flor amarilla del cempasúchil (zempoalxóchitl), deshojada, es el camino de color y olor que traza las rutas a las casas y ofrendas, ya que se cree que este color lo pueden ver muy claramente en la obscuridad las ánimas; el petate como cama o mesa para que las ánimas descansen en él; el pan de muerto y las cañas relacionadas con el Tzompantli; el pan simboliza los cráneos de los enemigos vencidos y las cañas las varas donde se ensartaban.


Hay muchos elementos como el retrato del difunto, un plato de mole, frutas, calaveras de azúcar, un tequila o pulque (según la preferencia del difunto), una cruz que señala los cuatro puntos cardinales para que el alma no se pierda, cadenas de papel morado y amarillo que significan la unión entre la vida y la muerte, papel picado, objetos personales, etc.


Texto y fotografía: Manuel Peña Collazo

Comentarios Elesion CLXXI: Cueva Interior

El visitar Subiaco me hizo recordar dos hexámetros en Latín los cuales sitúan consecutivamente a cuatro fundadores de grandes Órdenes religiosas en la Iglesia. Además de recorrer tres cuartas partes de la historia de la Iglesia, estas líneas también sugieren el porqué muchas almas Católicas hoy en día tienen la impresión que su Fe pende de un hilo.

Estas son las líneas: Bernardus valles, colles Benedictus amabat, Oppida Franciscus, magnas Ignatius urbes.

En castellano: Bernardo amaba los valles, Benedicto las montañas, Francisco los pueblos, Ignacio las grandes ciudades.

En orden cronológico (brevemente alterado por las exigencias del hexámetro latín), San Benito (480-547) buscó a Dios en las montañas (Subiaco, Monte Cassino); los Cistercianos impulsados por San Bernardo (1090-1153) bajaron a los valles (notablemente Clairvaux); San Francisco (1181-1226) deambuló en medio de los pequeños pueblos de su época, mientras los Jesuitas de San Ignacio (1491-1556) emprendieron el apostolado moderno de la grande ciudad. Uno podría decir que la ciudad moderna tomó venganza cuando los Jesuitas, junto con los Dominicos, dirigieron el colapso del Vaticano II (p. ej. de Lubac y Rahner, S.J.; Congar y Schillebeeckx, O.P.).




¿Acaso no es la progresión de la montaña a la ciudad una progresión de estar solo con Dios a estar únicamente con el hombre? El industrialismo y el automóvil hacen posible la ciudad moderna con su vida suave, pero al hacerlo generan un entorno diario cada vez más artificial y alejado de la Naturaleza de Dios. Con las comodidades materiales se incrementan las dificultades espirituales. La vida en la gran ciudad se vuelve cada día más inhumana y de hecho el instinto liberal de la muerte podría pronto incitar la Tercera Guerra Mundial, devastando la vida urbana y suburbana como la conocemos hoy en día. Entonces, si por una variedad de razones, un Católico no puede dirigirse a las montañas, ¿cómo se mantiene lejos de las instituciones mentales?

Una respuesta es lógica: debe de vivir con Dios, dentro de sí mismo, en una caverna interior, dejando que el mundo se torne loco alrededor de él. Debe de convertir su propio corazón en una ermita y por lo menos su casa, si es posible, en algo que se le parezca a un santuario, aunque respetando todas las necesidades naturales de la familia. Eso no significa vivir en un propio mundo irreal, sino en el verdadero mundo interno de Dios, contrariamente al mundo fantástico externo del Demonio, que nos presiona en todos los sentidos.

De manera similar, la Nueva Iglesia ha cerrado un sinfín de monasterios y conventos desde el Vaticano II, lo que deja menos posibilidades para un alma que puede pensar que escucha un llamado interior de Dios. ¿Los ha guiado a través de un callejón sin salida o los ha dejado caer? ¿O será que tal vez los llama a llevar una vida religiosa en su interior, convirtiendo su pequeño apartamento en la gran ciudad en una ermita, y su oficina sin Dios en un campo de apostolado a través de la oración, la caridad y el ejemplo? Nuestro mundo está en gran necesidad de almas Católicas que irradien hacia afuera su paz interior y su calma con Dios




Kyrie eleison.

Sacerdote clave para los Legionarios en España deja la congregación

Salida de Santiago Oriol, la primera baja sensible, luego del respaldo del nuevo delegado a superiores.

Ciudad del Vaticano. La congregación de los Legionarios de Cristo perdieron a uno de sus sacerdotes de referencia en España, Santiago Oriol, quien anunció públicamente su decisión de abandonar la orden fundada por Marcial Maciel.

Durante una reunión en Madrid la noche del miércoles, el presbítero informó a un grupo de padres de familia su intención de dejar también la guía del Colegio Everest, ubicado en la localidad de Pozuelo de Alarcón, a las afueras de la capital española.

Oriol anunció que además de él otros religiosos pertenecientes a la comunidad madrileña decidieron alejarse de la institución. A partir de ahora él estará incardinado a la diócesis de Getafe.

Miembro de una de las tradicionales familias de la Legión de Cristo (a la cual pertenecen tres hermanos y una hermana suya), el presbítero ha sido pilar del desarrollo de esa obra en la Península Ibérica.

Al respecto el responsable de prensa de los Legionarios en Roma, Andreas Schoggl, dijo a Notimex que durante este día será publicada una carta en España para informar a las familias el nombre del próximo director de esa escuela.

“En el texto se le deseará todo lo mejor en su futuro sacerdotal en Getafe. Su salida ha sido una decisión personal que se respeta. Agradecemos su trabajo de todos estos años y le aseguramos que estaremos unidos en la comunión de la Iglesia”, indicó.

“Siempre será un dolor que un hermano nos deje –agregó-, pero sabemos que se trata de una decisión meditada y no se le pone ningún obstáculo, sólo podemos ayudarlo a seguir adelante”.

La salida de Oriol es la primera baja sensible que sufren los Legionarios en España después de la carta que el 19 de octubre pasado envió el delegado pontificio para la congregación, Velasio De Paolis, en la cual dio un espaldarazo a los actuales superiores.

En ese documento reconoció que “algunos sacerdotes han expresado perplejidades, dudas y dificultades, sobre todo en relación con la reglamentación, sobre el ejercicio de la autoridad y sobre el nombramiento de los superiores o los cambios”.

“Algunos han pedido un tiempo de reflexión o han expresado su voluntad de abandonar la misma congregación”, agregó.

La misiva del delegado causó desconcierto entre algunos miembros de la Legión, mientras entre otros fue tomada con sentido triunfalista y un tercer sector se dedicó a analizarla con sensatez.

Uno de los puntos más comentados correspondió al apoyo brindado por De Paolis a los actuales líderes de la Legión, quienes han sido señalados dentro y fuera de la orden como corresponsables en el encubrimiento de los delitos Maciel, culpable de abuso sexual a menores, entre otras cosas.

El delegado escribió que “una dificultad resulta recurrente y es sentida por algunos, según la cual los actuales superiores no podían no conocer las culpas del fundador. Al callarlas habrían mentido. Pero se sabe que el problema no es tan simple”.

Agregó que, aunque conocían las denuncias de los periódicos desde la década de 1990 no tuvieron pruebas del fundamento de tales denuncias o la certeza de ellas, cosa que “llegó sólo mucho más tarde y gradualmente”.

Según el enviado papal en casos semejantes, “la comunicación no es fácil”, por ello aseguró que “se impone” la exigencia de “reencontrar la confianza” en esos mismos superiores para la “necesaria colaboración” actual.

Estas afirmaciones no fueron bien recibidas por diversos legionarios que esperaban la aplicación de medidas, al menos contra el actual director general, Alvaro Corcuera, y el vicario, Luis Garza Medina, ambos mexicanos.

La decisión de Santiago Oriol se suma a la que, en 2009, tomó otro legionario de referencia: el estadunidense Thomas Berg.

Aunque la congregación no ha dado números actualizados sobre la cantidad de sacerdotes que han abandonado sus filas desde el escándalo en torno al fundador, hasta hace algunos meses al menos unos 20 religiosos habían formalmente pedido su salida.

1928: ¿Un celular?

jueves, 28 de octubre de 2010

Nadie puede servir a dos señores


No porque él tenga dos: no hay más que un Señor. Porque aunque haya personas que sirven al dinero, éste, de suyo, no posee ningún derecho a ser señor; son ellos mismos los que se cargan con el yugo de la esclavitud. En efecto, no se trata de un justo poder, sino de una injusta esclavitud. Por eso dice: “Haceos amigos con el dinero mal ganado” para que, a través de nuestra generosidad para con los pobres, alcancemos el favor de los ángeles y de los demás santos.

No se critica al intendente: con ello aprendemos que no somos amos sino intendentes de las riquezas de otros. Aunque haya hecho una falta, es alabado porque, contando con los otros en nombre de su amo, se gana adictos. Y Jesús ha hablado muy bien del “dinero engañoso” porque la avaricia, a través de las variadas seducciones que ofrecen las riquezas, tienta nuestras inclinaciones hasta el punto que queremos ser esclavos de los bienes.


Por eso dice: “Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿quién os dará lo vuestro?” Las riquezas nos son extrañas porque están fuera de nuestra naturaleza; no nacen con nosotros, y no nos siguen en la muerte. Cristo, por el contrario, es nuestro porque él es la vida… No seamos, pues, esclavos de los bienes exteriores, porque no debemos reconocer a otro como Señor sino sólo a Cristo. (San Ambrosio de Milán, Sobre el Evangelio de Lucas, 7, 244 )